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Zephar, Señor de los Infiernos


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33 respuestas a este tema

#21 Vulcanus no Kentha

Vulcanus no Kentha

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Publicado 24 diciembre 2016 - 17:10

jajaja-ese sueño creo que ya he visto como 5 versiones de cuando se dio esa trampa 

 

 

me extraña que Zephar se queje del "peculiar atuendo" de su compañera 

 

 

Para mi que el maestro estaba borracho cuando escribió que era un prodigio-XD

 

“Sala de Fur-Fur”-------------menos mal que no decía otra cosa----XD

 

 

la habilidad de esa espada es muy buena

 

 

PD:Son geniales,tus fan art-no te olvides de actualizar tu otro fic que también es muy bueno

Siiii es un sueño bastante conocido xD ahora si salió aquí tiene que haber sido por un motivo muy especial.

Zephar tiene que hacerse el inocente... es su carta de presentacion, aunque si te fijaste en el final del capítulo, una bestia siempre muestra sus dientes hahhahahahahaha

El maestro de Zephar tiene más misterios que el vagabundo amigo de kentha xD

¿Sala de snu snu? ahahahahahahahhhaha eres un sucio T-800 algo me hace pensar que eres de signo cancer ahahhahahahahah

Gracias por el comentario amigo, un abrazo y feliz navidad :D !!!

 

En esta ocasión les traigo los fanarts completos de los protagonistas que hasta la ocasión no había subido. Zephar vistiendo la ropa que su maestro le dio y Fur-Fur el vestido que "compró" en el primer círculo.

 

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Ademas, este dibujo del cíclope que Zephar enfrentó en el primer círculo del inferno, Canaán.

 

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Gracias por los comentarios y las visitas, espero que todos pasen una muy linda navidad :D 


                                           if0ldt.png
                                 FanFiction: El Mito del ALCAESTO                                                                                2hs45cj.jpg35mnl0i.png

                               FanFiction: Zephar, Señor de los Infiernos


#22 T-800

T-800

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Publicado 26 diciembre 2016 - 18:02

son muy buenos tus fans art

 

deberías abrir un tema en:

 

 

 

http://saintseiyafor...te-de-los-fans/



#23 Vulcanus no Kentha

Vulcanus no Kentha

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Publicado 04 enero 2017 - 12:19

Buen día a todos, comenzamos el año con un nuevo capítulo de Zephar, Señor de los Infiernos. Comentarles que he hecho una portada para este fic y editaré el primer msje del tema para ponerla ahí también. Espero que les guste el capitulo, no olviden ver el FanArt al final, me ha costado mucho hacerlo pero estoy contento con los resultados. Un abrazo. 

 

23ssmdg.png

 

III

 

—¿Qué tanto piensas? —preguntó Fur-Fur tomando del brazo a Zephar.

 

—Sólo pensaba en aquel minotauro, el de la mansión donde estábamos. Ahora que combatí contra esos cíclopes descubrí que puedo dominar la tierra fundida. Me encantaría verlo de nuevo para patearle el trasero… si es que tiene —dijo riendo.

 

—¿Crees que lo verás de nuevo?

 

—Sí, algo me lo dice. Además, cuando lo ataqué con la espada de Jaigidel, pude ver una pierna dentro de él ¡Estoy seguro de que era una pierna!

 

—¿Dices que puede tratarse de una persona?   

 

—Exacto. Lo otro que no entiendo es por qué reaccionó de esa forma cuando te vio. Dijo “Maldito Hefestos” ¿Qué significa eso?

 

—¿Algo más señor detective? —preguntó riendo.

 

—Si… ¿¡Por qué aun es de noche!?

 

Estaban de regreso en Canaán, las enormes edificaciones de piedra que caracterizaban a la ciudad provocaban que, ahora que los jóvenes deseaban ver el sol, se generara una extraña especie de angustia que les apretaba el pecho. Aunque no lo hubieran confirmado todavía, se temían que jamás podrían cumplir con su básico deseo. Por lo tanto, recorrieron las calles en busca de alguien que pudiese aclararles lo que tanto les preocupaba.

 

—Ten cuidado Zephar, no te vayas a encontrar con alguna de las personas que estafaste vendiéndoles la espada de Jaigidel.

 

—¡Es cierto! —asumió riendo— ante cualquier problema, se las entrego de nuevo.

 

Caminaron hasta un pequeño templo blanco hecho de barro, allí estaban reunidas cerca de treinta personas. Al asomarse por la puerta, el paladín de tierra vio como esta gente permanecía en círculo ante un becerro de oro.

 

De pronto un hombre alterado entró al recinto ignorándolos por completo. —¡El rey Minos está aquí!— exclamó aterrado.

 

Todos dejaron atrás el ídolo al que le rezaban y salieron corriendo como si la muerte viniese a buscarlos.

 

Entonces el rubio muchacho detuvo a uno de los ciudadanos. —Disculpe ¿Qué está sucediendo aquí?

 

—¡Suéltame! Minos viene en camino, cualquiera que esté cerca de él ¡Es enviado a los círculos del infierno! —Desesperado, el hombre huyó de tal lugar.

 

Sin entender nada de lo que estaba ocurriendo, se acercaron a una anciana mujer que estaba sentada en un banco de madera, muy tranquila a diferencia de los demás.

 

—Buenas noches —la saludó Fur-Fur— ¿Me podría decir la hora?

 

—¿La hora?

 

—Sí… para saber cuánto falta para que amanezca.

 

—¿Amanezca?

 

Zephar cambió rápidamente de semblante, se le podía notar muy afligido. Lo que ya había pensado fue confirmado en el instante, allí donde estaban, en Canaán, nunca era de día.

 

Como acto natural, la señora tomó la mano izquierda de la pelirroja y se la llevó a su rostro. Simuló que la joven le estuviese haciendo cariño. —Si tan sólo hubiese sido bautizada— dijo con una profunda pena mientras derramaba unas lágrimas. Y en cosa de segundos… se redujo a polvo.

 

Fur-Fur quiso gritar, pero el muchacho le tapó la boca. Ninguno de los dos entendía aquel suceso. Estaban en el infierno, un lugar de leyes desconocidas donde debían estar alertas a cualquier cosa.

 

Continuando con su camino en busca del segundo círculo, tuvieron la idea de preguntarle a la misma gente sobre ese tal Minos. La gran mayoría de ellos sabían la historia.

 

Canaán era un lugar donde sus habitantes no sufrían las grandes penas de los otros círculos restantes. Su gran castigo, era que no tenían el derecho de ver el sol, esto debido a que estando en vida, nunca se dedicaron a seguir los designios divinos, en otras palabras llevaron existencias mundanas y egoístas.

 

Cada cierto tiempo el rey Minos salía de su castillo y rondaba por las calles buscando gente que aun después de una segunda oportunidad para remendar su destino, mantenían el comportamiento de siempre y se los llevaba a los siguientes círculos.

 

Avanzando hacia al este, los jóvenes salieron de la ciudad y emprendieron un largo camino rumbo hacia el pequeño castillo negro que estaba en el horizonte, desde lejos se podía contemplar el hermoso lago cristalino que lo rodeaba. Debían caminar con mucho cuidado, ya que tanto aquella construcción como los pastizales estaban rodeados por ramas gigantes con espinas del porte de sus cuerpos.

 

Una vez frente a su destino, Zephar pudo ver que la entrada estaba cerrada y que el pequeño puente de acero permanecía levantado, impidiendo el paso. Pero cualquier intento de pensar en alguna solución se interrumpió cuando vio que su amada estaba temblando.

 

—¡Un momento Fur-Fur! ¿Te encuentras bien?

 

—Si… sigamos.

 

—¡Nada de eso! —le dijo poniéndose en frente de ella y tomándola de los hombros— dime ahora que es lo que te preocupa.

 

—¡Deberías saber! Es obvio… esa señora con la que hablamos se hizo polvo por no haberse bautizado. Nosotros no recordamos nada sobre nuestro pasado —unas pocas lágrimas corrieron por sus mejillas— ¿¡Y si tampoco nos hemos bautizado!? ¿Podremos morir en cualquier momento?

 

El paladín se acercó aún más y le dio un beso apretado. —Tranquila mujer… ya te dije que no te sucedería nada malo mientras estuvieras conmigo.

 

—¡Eso no es suficiente!

 

—¡Ya sé! —Alejándose un poco, untó sus dedos en las aguas del lago y volvió donde Fur-Fur. Con los restos de agua le dibujó una cruz en la frente mientras la miraba con una dulce sonrisa— desde ahora declaro que estás bautizada y que no te convertirás en polvo por ningún motivo.

 

La muchacha sonriendo abrazó fuerte a su pareja, expresando el miedo que tenía por todo lo que estaban viviendo.

 

El ruido del puente cayendo a su posición original atrajo la atención de los jóvenes, junto a eso la gran entrada comenzó a abrirse. Sin pensarlo ni siquiera un segundo, cruzaron sin permiso.

 

Atentos a cualquier novedad, atravesaron la puerta principal y llegaron hasta un salón que parecía cubrir la mayor parte de la edificación. Casi no habían adornos en las paredes, todo era muy simple; desde el piso de cemento hasta la fila de columnas que recorrían desde el principio hasta el final del recinto.

 

—¿Quién se atreve a asomarse al castillo del gran Minos? —Se escuchó desde algún lugar.

 

—¡Soy Zephar! —respondió asustado hacia el cielo— mi compañera se llama Fur-Fur, nos dijeron que por aquí podíamos acceder al segundo círculo.

 

—¿Zephar y Fur-Fur? —preguntó otra voz— ¿Qué hacen ustedes dos aquí?

 

—¿Acaso nos conocen?

 

Desde detrás de dos columnas negras, ambos emisores se manifestaron. Eran hombres de avanzada edad pero trabajada musculatura.

 

Dos cuernos de cabra salían desprendidos desde la calva cabeza del primero de ellos; junto con su corta barba negra y sus ojos blancos le daban a este sujeto un aspecto terrorífico. La parte de debajo de cuerpo estaba cubierto por un pantalón marrón que le agregaba un semblante marcial.

 

—Nosotros somos los jueces del infierno. Yo soy Éaco —afirmó— ¿Por qué deseas entrar al segundo círculo?

 

—Verás… hace poco despertamos en un lugar lejano sin recordar nada de nuestro pasado. Sólo sabemos que debemos encontrar al dueño de esta espada —se tomó una pausa para materializarla— con el fin de salir del infierno.

 

Los residentes del castillo se miraron y sonrieron demostrando lástima por el muchacho.

 

El segundo era de aspecto bastante más humano, tenía una larga cabellera blanca y una reducida barba del mismo color, por lo que aparentaba serenidad en su rostro.

 

—Mi nombre es Radamantis. Y lo siento Zephar —le dijo mientras le tomaba la cabeza de forma burlesca— pero no vas pasar, no hay lugar para ti en ninguno de los nueve círculos.

 

—¿Por qué no simplemente me dejan entrar?

 

—Porque los infiernos tienen un propósito; la purificación de las almas y bueno tú… ¡No tienes alma!

 

—¿No tengo alma? No entiendo lo que estás diciendo pero está bien, si no permiten ingresar —el brillo carmesí de Tauro rodeó su cuerpo— ¡Lo haré a la fuerza!

 

Radamantis dio un paso hacia adelante, con una siniestra sonrisa avanzó hacia el paladín de tierra mientras un aura oscura rodeaba su cuerpo.

 

Zephar extendió ambos brazos hacia arriba levantando cuatro gigantes bloques de piedra los que destruyeron una parte del escenario. Con puñetazos hacia delante los envió directo a su oponente quien usando sus gruesos brazos los destruyó uno por uno.

 

El juez del infierno tomó al paladión desde el cuello y lo arrojó fuera del castillo yendo rápidamente a su encuentro.

 

Al ver que se acercaba, el rubio guerrero hizo aparecer la espada de Jaigidel y la lanzó hacia su adversario, pero este último con el costo de detenerse por un instante, la esquivó sin problemas. Entonces materializó una vez más su arma y aprovechando la distracción de Radamantis, le provocó un gran corte en el pecho.

 

El anciano entró en cólera al ver como la sangre corría por su cuerpo manchando su falda blanca. Junto a un grito de furia atacó a su enemigo con dos gigantes orbes oscuros que salieron desde la palma de sus manos.

 

Sorprendido por aquella enigmática habilidad que escapaba al uso de los cuatro elementos, Zephar levantó cuatro murallas de piedra que explotaron al recibir el impacto, sirviéndole como escudo.

 

Aumentando aún más su rabia, el residente del castillo generó una ofensiva con cientos de esferas negras que fueron disparadas rápidamente.

 

Pero a una velocidad impresionante, el portador de la armadura de Tauro deslizó su pie derecho hacia el lado levantando una defensiva horizontal que fue capaz de contener el bombardeo. Bajando la postura de su guardia y dando rígido puñetazos hacia adelante, envió todos los restos de aquella contienda hacia su oponente.

 

Radamantis al recibirlas todas de frente, salió varios metros hacia el suelo.

 

El rubio muchacho se fue directo en su contra para seguir con el combate pero un delgado rayo de luz le dio en el abdomen provocándole una descarga eléctrica que lo paralizó por algunos segundos.

 

Se trataba de Éaco quien se incorporaba a la batalla. Desde sus manos generó cuatro esferas de luz que ascendieron por el cielo, ubicándose en los cuatro puntos cardinales formando un cuadrado en las alturas.

 

Poniéndose de pie, el paladín de tierra incrementó sus poderes fundiendo gran parte del campo de batalla.

 

El anciano con cuernos de carnero se arrojó hacia Zephar, pero este último levantó su brazo derecho forjando la mano de lava con la que anteriormente había vencido a los cíclopes y logró aprisionarlo. Mientras Radamantis se ponía de pie, el paladión creó otra extremidad poniéndolo en cautiverio también.

 

Pero antes de ejecutar cualquier acción, los cuatro orbes que estaban en el cielo, dispararon decenas de rayos de luz que aturdieron al paladión de Tauro, dejándolo con una rodilla en el suelo y desintegrando su ofensiva.

 

El juez cuya herida aun no cesaba de sangrar aprovechó la circunstancia para darle un gancho ascendente en el rostro logrando derribarlo y en el acto, se puso en guardia para utilizar sus ataques oscuros. Pero Zephar se puso rápidamente de pie y tomándolo desde el abdomen lo derribó antes de que pudiera atacar.

 

Sin embargo, Éaco se lanzó desde lejos con una patada que dio en el abdomen de su víctima haciendo que se revolcara por el suelo.

El joven aun con deseos de pelear se puso de pie una vez más pero las esferas de luz que permanecían en el cielo lanzaron sus ataques electrocutándolo sin misericordia.

 

Ambos jueces se acercaron para finalizar la batalla pero una peculiar escena los hizo detenerse. Estaban rodeados por cientos de espectros azules de figura fantasmagórica.

 

—¿¡Qué desean seres miserables!? —Preguntó Radamantis reflejando la intriga en sus ojos.

 

Apenas terminó de hablar estas criaturas los atacaron, como si vinieran en ayuda de Zephar. Los ancianos podían destruirlos con facilidad, pero cada vez aparecían más como si fuesen interminables.

 

—¡Dejen a Zephar en paz! —Se escuchó desde la entrada del castillo.

 

Era un demonio femenino de piel violeta, con dos alas oscuras de la misma tonalidad. Dos cuernos de alce salían desde su cabeza contrastando con su larga cabellera roja. El mismo color tenían las pupilas de sus ojos negros que mostraban ira, al igual que la expresión marcada en su rostro.

Se trataba de Fur-Fur quien por algún motivo desconocido para los presentes había adoptado esa forma. Era tal su astral siniestro que incluso su blanco vestido se tornó negro.  

 

—¡Amor! —Exclamó el paladión muy preocupado— ¿Te encuentras bien?

 

Un brillo cegador destelló frente a todos. Desde este una gran puerta apareció, al abrirse un tercer anciano llegó hasta el campo de batalla. Era un poco más grande que los otros dos, llevaba puesta una corona dorada adornada con cuatro serpientes. Su barba era larga y de un blanco tan brillante como su corto cabello. Varias boas gigantes parecían recorrer su cuerpo, pero en verdad eran parte de él mismo.  

 

—¡Rey Minos! —Exclamaron los jueces al unísono.

 

—¡Ustedes dos! —Ordenó con su voz ronca— entren rápido.

 

Pero quienes estaban junto a él no sabían si le hablaba a los moradores del castillo o a la pareja de visitantes. Entonces en un acto colérico, Minos creó una ráfaga de viento que arrastró a Zephar y a Fur-Fur haciéndolos cruzar la puerta que tan pronto sirvió de umbral para los jóvenes, desapareció.

 

—¡Señor! —Intervino Éaco— ¿Por qué los envió al segundo círculo? Ellos no pueden llegar al purgatorio.

 

—Lo sé muy bien —respondió— son órdenes del superior. Son órdenes de Hefestos.

 

 

FanArt del Capítulo

Spoiler

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                                 FanFiction: El Mito del ALCAESTO                                                                                2hs45cj.jpg35mnl0i.png

                               FanFiction: Zephar, Señor de los Infiernos


#24 T-800

T-800

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Cancer

Publicado 04 enero 2017 - 18:43

-ojala Minos no sea tan loco como el lost canvas

 

-buen combate de Zephar contra los jueces mitologicos

 

-me extraña que siga llamando Amor a Fur-Fur a pesar de la forma que adopto

 

-me pregunto que tramara Hefestos

 

-BUEN FIC

 

 

PD: Ojala pronto actualices el otro



#25 The King of Style Strong

The King of Style Strong

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Publicado 07 enero 2017 - 20:52

Me gusta el camino que esta siguinte este fanfic... sigue así

67bf776cd315ab659c0f1864f481fe591aaa0fa6


#26 Vulcanus no Kentha

Vulcanus no Kentha

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Publicado 09 enero 2017 - 13:55

-ojala Minos no sea tan loco como el lost canvas

 

-buen combate de Zephar contra los jueces mitologicos

 

-me extraña que siga llamando Amor a Fur-Fur a pesar de la forma que adopto

 

-me pregunto que tramara Hefestos

 

-BUEN FIC

 

 

PD: Ojala pronto actualices el otro

Aquí veremos poco de Minos, pronto subiré un Fan Art de él, una imagen dice más que mil palabras xD

Zephar como puedes ver es mucho más fuerte que el Kentha de Alcaesto, y quedan muchos combates más, espero que sean de tu agrado.

Le dice amor porque de verdad la ama... es tan lindo ese sentimiento que si yo tuviese corazón hubiera llorado hahahahahhahaha

Hefestos desde un principio está causando estragos en esta historia, habrá que esperar para ver sus intenciones.

 

Me gusta el camino que esta siguinte este fanfic... sigue así

Gracias amigo, que bueno saber que continuas leyendo esta historia :D

 

Ojala te animes a participar en las dinámicas que faltan:

 

http://saintseiyafor...os-y-dinamicas/

Creo que con este fic participaré en alguna por estos dias :) 

 

Les dejo un Fan Art de Éaco, quien fue muy importante en el combate que tuvo Zephar al final del primer círculo:

 

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Además les pondré aquí las dos imágenes principales que puse en la portada de este fic, por si desean analizarlas con más detenimiento. una abrazo a todos :D 

 

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#27 T-800

T-800

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Publicado 09 enero 2017 - 21:23

son geniales tus fan arts



#28 Vulcanus no Kentha

Vulcanus no Kentha

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Tauro
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Publicado 10 enero 2017 - 13:08

El capítulo que viene a continuación es algo... diferente. Los protagonistas son enviados al segundo círculo, la lujuría. Por lo tanto habrán bastantes momentos subidos de tono, no acostumbro a escribir sobre esto pero es muy necesario para los eventos que ocurrirán más adelante, espero que les guste :D No olviden ver el FanArt al final del capítulo

 

IV

 

 

En un terreno desértico donde una tormenta de nieve azotaba con fuerza cada rincón, Zephar se levantaba luego de haber caído en aquel lugar —¿¡Qué es este frío de porqueria!?— reclamó mientras frotaba su armadura.

 

—¡Escúchame bien! —profundas palabras llegaron hasta su oído— soy Minos, quien acaba de enviarlos hasta el segundo círculo. No volveré a comunicarme contigo así que presta mucha atención.

 

—¡Lo escucho!

 

—Cada zona del infierno tiene un guardián, si lo encuentras y lo derrotas, manifiestas la entrada hacia la siguiente. Ya fallaste tu prueba en el primer círculo, espero que tengas la dignidad necesaria para abrirte camino.

 

—¿Fallé mi prueba? ¿En qué momento? ¿¡A qué te refieres!?

 

Pero Minos ya se había marchado, ahora Zephar se encontraba solo en el valle nevado donde el cielo ya no era verde oscuro, sino de un celeste que rosaba el blanco.

 

«¡Maldita sea! He terminado en una zona distinta a la de Fur-Fur. Pero bueno… esto es sencillo, encuentro al jefe de este círculo, lo destruyo, busco a mi novia y cruzamos la puerta»

 

Caminando con una forzada tranquilidad, el paladión de Tauro recorrió buena parte de aquellos terrenos hostiles. Veía cientos de humanoides privados de órganos sexuales, arrastrándose por el suelo, intentando aparearse sin éxito.

 

«Este lugar es horrible, espero encontrarla rápido para que podamos salir cuanto antes de aquí»

 

De pronto una de estas criaturas miró al guerrero, pero este no le dio tiempo de nada y haciendo arder su energía, se lanzó y lo golpeó con un gancho ascendente, partiéndolo en dos. Las demás bestias huyeron rápidamente del lugar.

 

Al ver cómo había intimidado a los habitantes del segundo círculo el rubio joven soltó una pequeña risa —Quizás no era necesaria tanta violencia— se dijo a sí mismo.

 

—¿Señor? —Una dulce voz femenina se hizo oír— ¿¡Señor!?

 

Desde una profunda grieta a modo de trinchera, una mujer le hacía señas al paladín. Así que se acercó para comprobar de quien se trataba.

 

Era una muchacha de aparentes treinta años, con un pelo largo y negro adornado por una diadema que hacía salir una pequeña cobra dorada desde su frente. Su rostro estaba maquillado con delicadeza, enmarcaba sus ojos azules con una pintura oscura y los sombreaba de celeste, también resaltaba el color de sus rosados pómulos. Tenía una cintura muy fina y pechos muy grandes los cuales estaban apenas cubiertos con una tira de color blanco y amarillo, el mismo tono que conformaba el diminuto taparrabos que ocultaba sus partes íntimas que notoriamente estaban desprovistas de ropa interior. La elegancia de esta joven se mostraba de inmediato por las joyas de oro y esmeralda con incrustaciones de rubí con las que adornaba su cuerpo.

 

Al ver junto a ella al paladión de Tauro pudo reconocer su rostro; al hacerlo un terrible miedo la dejó paralizada. —¡Tú! ¡Haz vuelto!

 

Aquellas palabras lo sorprendieron mucho. —¿Nos conocemos? —preguntó intrigado— mi nombre es Zephar.

 

—¿Zephar? —de pronto recobró el aliento— impresionante… eres idéntico a él.

 

—La verdad es que estoy muy apurado, busco a alguien que puede estar en peligro.

 

—¡Por favor! Déjame acompañarte, deseo salir de este círculo pero no tengo la fuerza para hacerlo sola.

 

—Muy bien, ven conmigo.

 

Mientras caminaban la misteriosa mujer abrazó a su acompañante por detrás, poniendo sus grandes pechos en su espalda. Pero la concentración del paladín de tierra permanecía estoica, estaba tan preocupado por lo acontecido últimamente que nada lo perturbaba.

 

«¿Qué sucede con este hombre? ¿Acaso es homosexual? Aun así… nadie debería resistirse a este cuerpo, quizás es por su vestidura» —Oye, ¿Por qué no te quitas esa armadura?

 

Pero no recibió ninguna respuesta. El muchacho sólo pensaba en aquella transformación que había sufrido Fur-Fur.

 

—¿A quién buscas? —preguntó levantando la voz.

 

—A mi novia, en este minuto no sabría cómo describírtela.

 

—¿Por qué no hacemos otra cosa? —le dijo acercándose a su oído— es imposible que encuentres a la chica que andas buscando.

 

«Es imposible que encuentres a la chica que andas buscando»

 

Aquellas palabras retumbaron en la mente de Zephar provocándole un fuerte dolor de cabeza que le trajo una serie de imágenes a su mente. Escenas donde alguien muy parecido a él buscaba desesperado a su pareja.

 

—¿Qué sugieres que hagamos? —le preguntó el paladión sonriendo.

 

—Llevo mucho tiempo aquí —respondió sonrojándose— han pasado años desde que no veía a un hombre. Por favor, aunque sea sólo por un instante, olvidémonos de los que nos rodea, déjame cobijarme con el calor de tu piel, unamos nuestros cuerpos en un acto de amor.

 

El joven soltó un par de risas y desvaneció su blindaje carmesí. —Está bien, acepto. Eres la mujer más hermosa que he visto jamás. Solo… quiero pedirte un favor.

 

—El que quieras.

 

—Nunca he hecho esto… o al menos no lo recuerdo. Por lo tanto me da mucha vergüenza ¿Podrías… cerrar los ojos mientras me desvisto?

 

Con una sonrisa coqueta la mujer se acercó aún más y obedeció a las peticiones del muchacho.

 

No tan lejos de aquel lugar, Fur-Fur se levantaba con un fuerte dolor de cabeza. Miró sus manos y su cuerpo comprobando que había vuelto a su forma humana, el único cambio que permaneció fue su vestido el cual ahora era negro.

 

«¿Dónde estoy? ¡Este lugar es horrible! Tengo mucho miedo, debo encontrar cuanto antes a Zephar, espero que esté bien»

 

—¡Muchacha! ¿Me escuchas? —desde algún lugar una voz femenina la llamaba.

 

—Eh… hola —después de mirar hacia todos lados la pelirroja vio a la emisora de aquellas palabras.

 

Era exactamente la misma mujer con la que se había encontrado el paladión de Tauro.

 

—¡Ven acércate! —le ofreció amablemente— la tormenta de nieve está demasiado fuerte, podrías morir allí arriba.

 

Aceptando, bajó hasta la protección terrestre de la desconocida, una vez allí, el frío de su cuerpo disminuyó bastante —gracias… estaba un poco perdida— le dijo sonriendo.

 

—¿Acaso viniste sola hasta aquí?

 

—No… vine con mi novio, debe estar por algún lugar. Nos separamos cuando alguien nos trajo volando.

 

—Con que tú llegaste con aquel muchacho.

 

—¿¡Conoces a Zephar!?

 

—Sí, la verdad es que lo vi de lejos.

 

—¡Por favor! Llévame hasta él.

 

—Podría… pero… se ha ido.

 

—Sé muy bien que no se iría solo —aseguró apretando su boca.

 

—Ese es el problema. Aquí en el segundo círculo caen muchas mujeres, algunas sobrepasan los límites de la belleza. Zephar conoció a una y se fue con ella.

 

El corazón de Fur-Fur comenzó a latir a una velocidad desesperante. —¡No es cierto!— gritaba mientras las lágrimas ya caían por sus mejillas.

 

—Lo lamento mucho… —acercándose, la misteriosa joven la abrazó— todo estará bien, ya pasará.

 

El cuerpo de lujosa muchacha estaba muy caliente. Como respuesta natural para pasar el frío, chica demonio la apretó con fuerza a la vez que repetía sollozando el nombre de su pareja.

 

—Ya relájate yo te ayudaré a calmar tu sufrimiento —le afirmó mientras lentamente fue besándola por el cuello.

 

—No hagas eso… —de a poco sentía como si estuviese perdiendo la consciencia.

 

Pero la voluptuosa mujer no se detuvo. Mientras seguía con eso, acaricia su espalda y apretaba su trasero.

 

—¡Ya basta! —exigió molesta.

 

—Esta es la mejor forma de no morir de hipotermia, además, ¿Cuál es el problema? ambas somos del mismo sexo, no te ocurrirá nada malo. Debes saber que se siente.

 

Entonces continuó acariciándola; esta vez tomó firmemente sus mechones rojos y la besó apasionadamente en la boca, luego la comenzó a lamer en el rostro y a besarla nuevamente. Fur-Fur permanecía estática, era tanto el placer que estaba sintiendo que no podía mover el más mínimo músculo de su cuerpo.  

 

Rápidamente la desconocida metió una de sus manos por la falda de la pelirroja y removió su ropa interior.

 

—Ze…phar —apenas pudo pronunciar.

 

—Si no quieres esto, simplemente ponte de pie y vete.

 

Al ver que no hubo ningún tipo de reacción, la tomó con ambas manos desde su cadera y la acercó aún más a su abdomen.

 

Entregada por completo, Fur-Fur sintió como de a poco algo iba entrando dentro de ella por entre medio de sus piernas. La desesperación la invadió al no entender lo que estaba ocurriendo, pero el placer era aún mayor, tan fuerte que le hacía gemir sin cesar.

 

—Con los hombres es más sencillo —intervino la hermafrodita— apenas entran en contacto con mi cuerpo se convierten en esclavos inertes. En cambio con las mujeres, esto se toma un poco más de tiempo. Disfruta tus últimos minutos antes de que salga de mí el líquido que se llevará hasta la última gota de tu consciencia.

 

Por otro lado, la misma persona estaba frente a Zephar con los ojos cerrados. Tan pronto intentó abrirlos, su cabeza rodó por el suelo.

 

Con su rostro serio, el paladín había invocado la espada de Jaigidel y la había decapitado. Con la muerte de su acompañante, se pudieron escuchar gritos desde varios lugares del segundo círculo. Eran sus distintas manifestaciones, que se extinguían como humo violeta elevándose hacia el cielo celeste. 

 

—Pedazo de porqueria —dijo con desprecio— no pienses que puedes engañar a Zephar, señor de los infiernos.

 

Junto al guerrero, apareció una gran puerta negra, muy similar a la que había cruzado por la fuerza de Minos. Pero no quiso atravesarla sin antes encontrar a Fur-Fur.

 

Anduvo pocos minutos, hasta que casi por instinto entró en la trinchera donde se hallaba la muchacha escondida.

 

—¡Amor! —Exclamó feliz al verla acostada y en su forma humana— ¡Vamos! Ya eliminé al guardián de este círculo y se cómo pasar al siguiente.

 

Pero el cuerpo de la pelirroja estaba poseído por la lujuria y no se calmaría hasta culminar lo que ya había comenzado.

 

—Tengo frío —le dijo mirándolo directo a los ojos.

 

—Ponte de pie, si nos apresuramos saldremos de aquí en un par de minutos.

 

—No. Hazme un refugio y descansemos un momento.

 

Al verla detenidamente, el guerrero sintió el deseo de permanecer un rato con ella. Por lo tanto, con firmes pisotones, levantó cuatro murallas de tierra y las ubicó cuidadosamente alrededor de ellos formando una barrera, con el fin de abrigarse.

 

—Hubieras visto lo que pasó allí afuera. Fue realmente sencillo, si esto sigue así saldremos del infierno en un abrir y cerrar de ojos —concluyó riendo.

 

Fur-Fur permaneció seria, al verlo junto a ella se lanzó a su cuerpo y le dio un apretado beso en la boca. —Hazme tuya —le ordenó.

 

—No creo que este sea el momento.

 

Pero la joven ignoró su negativa y desabrochó rápidamente su vestido negro arrojándolo fuera del refugio. Estando desnuda, frotó sus redondos senos contra el pecho de su pareja.

 

El paladión la tomó de los hombros e intentó alejarla, toda la confianza que siempre demostraba se había esfumado como por arte de magia. Pero la pelirroja insistió, —¡Si no es ahora no será nunca!— le dijo desafiante, y acercándose aún más empezó a darle cortos besos en todas partes del rostro.

 

El guerrero sintió un profundo ardor en su cuerpo que le impidió seguir negándose. En cosa de segundos se quitó su atuendo para acariciar a su pareja.

Ambos estaban ebrios del deseo de amarse, parecía como si todo lo que pudiesen hacer no saciaría aquel fuego que los invadía. Entonces Zephar se armó de valor y tomó a la pelirroja por su cabello sentándola sobre sus piernas.

 

Debido a la cercanía, fue cosa de segundos para que ambos cuerpos se unieran, tan pronto como eso sucedió, la forma de Fur-Fur cambió; los cuernos de alce brotaron de su cabeza, su piel se tornó violeta y sus alas nacieron desde su espalda.

 

—¡Volviste a transformarte en un demonio! —le dijo sin dejar de mover su cadera.

 

—¡Zephar! —gritó fuerte— ¡Te amo!

 

Aquella experiencia parecía interminable, por eternos minutos estuvieron besándose y moviendo sus cuerpos cada vez más rápido con una pasión inefable que los hacía incluso morderse por el placer que sentían.

 

—¡Fur-Fur ya es suficiente! Si sigo… tú sabes.

 

Entonces, sin separar los cuerpos, la chica demoniaca se dio vuelta sentándose en la posición contraria. Tomó las manos de su amante y las puso en sus pechos. —¡No se te ocurra detenerte!

 

Apretando fuertemente los senos de su mujer, Zephar le dio fin a aquella unión. Ambos con un grito conclusivo sellaron aquel pacto indestructible.

Recostado, el paladín sonrió ante la imagen de ese rojo cabello desordenado, esas alas siniestras y ese apretado y húmedo trasero.  

 

Fan Art del Capítulo

 

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                               FanFiction: Zephar, Señor de los Infiernos


#29 T-800

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Publicado 10 enero 2017 - 14:02

Este capitulo empezo mas o menos normal

 

pero luego paso a ser----------------extraño



#30 T-800

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Publicado 21 febrero 2017 - 16:29

Ojala pronto actualices este fic

 

PD:

 

 

HAY NUEVAS DINAMICAS

 

http://saintseiyafor...os-y-dinamicas/


Editado por T-800, 21 febrero 2017 - 16:29 .


#31 Vulcanus no Kentha

Vulcanus no Kentha

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Publicado 15 marzo 2017 - 12:42

Me he tomado un par de meses ya que no he tenido tiempo para nada :( de echo, a los lectores de Zephar les debo muchos Fan Arts que espero poder subirlos pronto, quería dejarles este capítulo con el dibujo al final como siempre, pero me comprometo a postearlo tan pronto como pueda :D Espero que les guste este capítulo. 

 

V

 

A pesar de medir cerca de cuatro metros de altura, desde sus patas negras hasta la más alta de sus tres cabezas; Cerbero, el guardián del tercer círculo, se movía con una agilidad impresionante.

 

Zephar apenas podía mantenerse en pie dentro del fiero combate que se había extendido por más de una hora. Ya le había provocado varios cortes con la espada de Jaigidel, pero el perro oscuro no mostraba indicios de ser derrotado.

 

Bajo el cielo que parecía una noche como cualquier otra solo que, sin estrellas, el enfrentamiento más difícil del rubio guerrero no se inclinaba ante ninguno de los dos bandos.

 

En un momento de desidia, la gran bestia tomó con uno de sus hocicos al paladión de Tauro y lo arrojó fuertemente contra el suelo. Al perder su casco debido al impacto, fue expuesto el flujo de sangre que corría por su rostro.

 

—¿Por qué combates como una niña? —Fur-Fur que estaba escondida detrás de unas rocas negras le gritaba a su pareja— ¡Vamos! Pégale en el hocico de al medio.

 

«Es bastante fácil decirlo…»

 

El muchacho empezó a correr alrededor de su enemigo dando fuertes pisadas. Con estas desprendía enormes bloques que iba arrojando desde distintos ángulos. Apenas podía con el cansancio, pero con estos múltiples ataques sentía que iba adquiriendo ventaja en la pelea.

 

Al verlo, la pelirroja se puso de pie con intenciones de entrar al campo de batalla, pero Zephar levantó una gran muralla al frente de ella.

 

—¡Ni siquiera lo pienses! No dejaré que salgas lastimada.

 

Algo molesta, volvió a su escondite entre las rocas negras.

 

De pronto, tres cíclopes rojos aparecieron desde el suelo, los mismos que atacaron a los jóvenes a la salida de Canaán. Estos causaron que la visión del paladión de Tauro se nublara ante el reto que estaba afrontando.

 

«¡Como si no fuera suficiente con Cerbero! Ahora tendré que vencer a estos gigantes»

 

Los humanoides de piedra miraron al guardián del tercer círculo y arrojándose en su contra cada uno le tomó una cabeza distinta. Para defenderse, el can utilizó su cola la cual poseía la cabeza de una serpiente en la punta.

 

Poco a poco los cíclopes comenzaron a ser destruidos. Sin dejar pasar ni un segundo más, Zephar se lanzó hacia su enemigo y le atravesó el corazón con la espada de Jaigidel.

 

Con un desesperado rugido, la bestia se transformó en una densa niebla de color púrpura que ascendió hacia los cielos.

 

El guerrero de ojos azules no tuvo energía para pensar en el motivo de la ayuda recibida, tan pronto como vio que su oponente había sido destruido, se tumbó en el suelo para descansar.

 

La puerta hacia el siguiente círculo fue abierta, por lo que con un reclamo disimulado, el muchacho se puso de pie y llamó a su amada para llegar hasta el otro lado.

 

—Quizás no sea buena idea que crucemos de inmediato —sugirió Fur-Fur.

 

—¡Esta vez no! —respondió riendo— estoy muy cansado para hacerte mía de nuevo.

 

—¡No es eso estúpido! Tan sólo… mírate, estás destruido. Así no podrás vencer al siguiente guardián.

 

—¿Destruido? —apenas pudo sonreír por lo hinchado que estaba su rostro— estoy mejor que nunca —pero en un momento de agotamiento, volvió a caerse.

 

Haciendo caso a la petición de la chica, ambos caminaron por algunos minutos entre los gigantes cañones negros que conformaban el territorio. Todo era muy desértico, sin embargo, el color tan oscuro que tenían las rocas le daba al ambiente un toque muy peculiar.

 

Zephar a pesar de que apretaba su estómago por el hambre, tenía una gran sonrisa marcada en su rostro. Se sentía muy feliz de caminar junto a su amada. —Esta vez me costó un poco más vencer.

 

—¡Tonto! No me gusta verte así todo lastimado. Deberías combatir mejor.

 

—Si… como en el segundo círculo ¡Hubieras visto lo sencillo que fue! —decía haciendo piruetas— apenas le dije que cerrara los ojos ¡Le corté la cabeza!

 

Fur-Fur sonreía un poco por los ridículos movimientos que hacía el paladín, pero siempre mirando hacia el suelo, sintiéndose culpable por lo que había pasado y por no habérselo dicho.

 

—¿Qué sucede amor?

 

—Nada…

 

—¡No! ¡Eso es terrible!

 

—¿¡Qué cosa!? —preguntó asustada.

 

—Cuando una mujer afirma que no sucede nada… puertas a infiernos mucho más terribles que este pueden ser abiertas.

 

La pelirroja se puso a reír.

 

—¿Ves? Así estás mucho más hermosa. Incluso con tu forma de demonio, te ves sensual sonriendo.

 

—¡Es cierto! Qué vergüenza… me viste desnuda con esa apariencia.

 

—Si… ya estrené tu cuerpo de demonio, ahora me toca el de humano.

 

Al escuchar eso, nuevamente la muchacha volvió a su semblante serio. —Mejor… hablemos de otra cosa.

 

Pero su conversación fue interrumpida, ambos vieron a lo lejos un pequeño bosque desde el cual se podía apreciar, a pesar de la distancia, los enormes frutos rojos que colgaban desde cada árbol.

 

—¡Eso deber ser el paraíso! —Exclamó Zephar corriendo hacia allá, dejando atrás a Fur-Fur.

 

Al asomarse, descubrieron que no sería tan sencillo alcanzar aquel alimento, ya que toda la arboleda parecía una isla, rodeada por una laguna negra hecha de barro infecto.

 

Se acercaron un poco más para ver la opción de cruzar hasta al otro lado, pero una gran cantidad de gritos les hizo retroceder.

 

Desde aquel cúmulo de pestilencias, centenares de humanoides con sus estómagos hinchados, se arrastraban intentando salir de aquel lugar. Pero tan pronto llegaban a mitad de camino, se resbalaban y volvían a caer en el barro. Esto lo repetían una y otra vez.

 

—Quizás es mejor que volvamos —sugirió la demoniza.

 

—Ya estamos aquí y muero de hambre… no creas que daré un solo paso hacia atrás.

 

—Está bien… yo te ayudaré.

 

—¿Tú? Con todo respeto… ¿Qué puedes hacer tú?

 

Fur-Fur inspiró profundamente y comenzó a danzar. Era un baile hermoso, Zephar no entendía por qué lo hacía, pero estaba tan cautivado por sus movimientos que se sentó en silencio a observarla.

 

«Es tan… hermosa. Ver el movimiento de su brillante cabello es algo que me enamora. Lo único que deseo es poder salir de aquí para tenerla siempre entre mis brazos»

 

De pronto, las criaturas que yacían en el lago putrefacto soltaron gemidos desesperados. El paladión pensó de inmediato que una amenaza estaba cerca, pero nadie se acercaba. Poco a poco estos seres de estómagos hinchados se acercaron los unos a los otros y se abrazaron. Se juntaron de tal manera que formaron una fila que sobresalía del agua.

 

—¿Lo ves? Te dije que podía ser útil, ya recordé como se hacía esto.

 

—Esto es… asqueroso —con una mirada de desaprobación observó el puente hecho con los humanoides— a veces puedes dar mucho miedo.

 

Pero el hambre era más fuerte y haciendo un gran esfuerzo para no mirar lo que estaba pisando, Zephar llegó hasta el otro lado. —¿Quieres una?— le preguntó a su pareja mostrándole el fruto extraído del árbol.

 

—Bueno, pero sólo una. Me da un mal presentimiento.

 

Al hacer un gesto afirmativo el paladín le arrojó una pieza para luego darle un mordisco a otra —¡Está deliciosa!— afirmó con una notoria cara de placer.   

Incluso después de saciar su hambre, Zephar siguió comiendo de forma desesperada.

 

—¡Oye! Detente… te vas a enfermar.

 

—Silencio pequeña mujer. Quizás en cuanto tiempo más podremos alimentarnos, hay que dejar el estanque lleno porsiacaso —concluyó con una risa.

 

—Pero… ya es demasiado.

 

Tras incontables minutos permaneció alimentándose. Fur-Fur ya estaba perdiendo la paciencia.

 

Una gota cayó en el brazo del rubio guerrero produciéndole una leve quemadura. Al mirar hacia arriba vio en menos de un segundo que una misteriosa lluvia negra azotaría el lugar.

 

En un acto reflejo encerró a su enamorada usando dos manos de piedra entrelazadas. La muchacha, al perder la visión hacia el exterior también perdió el control sobre las criaturas del lago, las que rápidamente se separaron.

 

El líquido oscuro comenzó a caer provocando grandes dolores en el paladión de Tauro quien ya portaba su armadura con el fin de protegerse. Osadamente se arrojó al agua infecta y nadó hasta el otro lado.

 

Al salir, su cuerpo mostraba severas lesiones, su piel estaba enrojecida y muy irritada. A pesar de esto, empujó la estructura de piedra recién forjada para proteger a la pelirroja hasta la puerta que se había manifestado en el lugar que venció a Cerbero, atravesándola rápidamente.

 

Del otro lado, el ambiente era completamente diferente. No había un cielo que poder ver, ya que habían ingresado a una gran cueva.

 

Esta caverna parecía estar hecha completamente de oro. A cualquier lugar que los jóvenes mirasen, sólo hallaban más y más riquezas.

Fur-Fur parecía estar en el paraíso, corría de un lado a otro buscando las piedras más perfectas para adornar sus cabellos ignorando por completo las graves lesiones de su compañero.

 

Avanzaron con mucho cuidado por los numerosos túneles, hasta llegar a una gran cámara en cuyo centro había un cristalino lago celeste que reflejaba los colores blanco y amarillo de aquel hermoso lugar.

 

—¿Quién podría imaginar que algo tan bello pudiese estar dentro de los infiernos? —Preguntó Zephar frotando su cuerpo lastimado.

 

—No lo sé, pero si por mí fuera, me llevaría todo conmigo.

 

—Ten cuidado amor, recuerda que el guardián de este círculo puede estar en cualquier lugar. Apenas lo veamos, debes esconderte de inmediato.

 

—No es necesario que siempre sea así, yo también puedo pelear.

 

Un nudo apretó el estómago del joven de ojos azules. —No digas eso. Aun no estás preparada.

 

—¿Y tú como puedes saber eso? —preguntó enojándose de inmediato.

 

—He dicho que no y punto final. No te arriesgarás a salir lastimada.

 

Una profunda voz interrumpió aquella discusión —¿Qué es lo que desean?

 

—¡Muéstrate! —ordenó el paladín de tierra.

 

—Yo soy Plutón, el genio de esta cueva —atravesando de forma espectral las rocosas paredes, una criatura con forma humana apareció ante la pareja.

 

Su cuerpo era gordo y del mismo color que el lugar donde se encontraban. Estaba cubierto por una armadura negra que cubría sólo unas pocas partes de cuerpo.

 

—¿Eres un genio? —preguntó la pelirroja con una peligrosa curiosidad.

 

—Efectivamente mi bella dama, por haber llegado hasta este lugar, les concederé un deseo a cada uno de ustedes.

 

—¡Yo no tengo nada que pedirte! —reclamó el muchacho— he venido para encontrar al guardián de este círculo y acabar por completo con él ¿Acaso eres tú?

 

—¡Deseo que mi vestido esté hecho de oro! —al realizar tal intervención, los ojos de la demoniza brillaron al imaginarse lo elegante que se vería.   

 

—Sus deseos… son mis órdenes. —Moviendo sus manos hacia abajo y hacia arriba, Plutón hizo brillar el negro atuendo de la joven tornándolo en un instante a un brillante dorado.

 

Fur-Fur fue corriendo al lago para ver su reflejo. Allí quedó mirándose como si estuviese hipnotizada. Sutilmente unas ramas doradas surgieron desde el suelo envolviendo su cuerpo.

 

El brillo carmesí de la armadura de Tauro se manifestó furioso en aquella caverna. Zephar portando su rojo blindaje y la espada de Jaigidel en su mano, miró desafiante al supuesto genio —si no la liberas ahora, yo ¡Zephar señor de los infiernos! acabaré contigo.

 

Una perturbante sonrisa cubrió el rostro del residente —pequeño mocoso, no eres nadie— le dijo mientras levantaba su brazo derecho.

 

Esto provocó que un pequeño temblor retumbara el ambiente. Al principio el paladión no había entendido el motivo que aquel sismo, pero lo comprendió tan pronto sus piernas empezaron a temblar.

 

De alguna forma, para él la gravedad había aumentado al menos cien veces más de lo habitual.

 

—De no ser por aquella armadura que estás usando, habrías muerto en un instante.

 

«¡Maldita sea! Apenas puedo moverme»

 

Desde distintas partes de la cueva, gruesas ramas doradas con espinas surgieron intimidantes. Plutón mostraba tener un completo control sobre estas ya que las utilizaba para golpear con una fuerza impresionante a su oponente.

 

Este último permanecía de pie aguantando estoicamente, intentaba controlar la tierra a su alrededor, pero eran tan limitados los movimientos que podía hacer que su elemento no le respondía. De pronto sintió un insoportable dolor, seguido por una terrible fiebre que lo dejó en el suelo. Los frutos comidos en el tercer círculo le habían provocado náuseas y una pérdida casi total de energía.

 

—Veo que probaste del fruto de Cerbero —aseguró el guardián— detrás de esa mirada de hombre serio, hay sólo un niño ingenuo.

 

Zephar intentaba ponerse de pie, pero sus esfuerzos eran inútiles. Incluso su dominio por sobre la temperatura de la tierra parecía haberse esfumado.

 

Al verlo tendido en el piso, Plutón lo tomó desde el cuello —hasta el momento este ha sido el peor combate que he tenido. Tú morirás y la mujer que te acompaña se quedará aquí para siempre— luego lo arrojó al lago cristalino.

 

Mientras se hundía, el paladión sentía poco a poco como la vida se le iba escapando de las manos. Al abrir sus ojos se hizo consciente de su visión distorsionada por culpa del agua y de que lentamente su armadura se desintegraba y abandonaba su cuerpo.

 

«Mi cuerpo no reacciona, ¿Será que voy a morir?»

 

Imperceptibles lágrimas salieron desde sus ojos. Al mirar hacia el lado vio cientos de estatuas doradas pegadas a las paredes del lago. Al observar más detenidamente pudo comprobar que no se trataba de esculturas, sino de cadáveres.

 

«Es cierto… si no salgo de aquí, Fur-Fur se convertirá en una de esas horribles cosas, debo espabilar… pero no puedo»

 

De pronto las criaturas de oro empezaron a temblar, moviéndose desde su estática posición para tomar a Zephar y sacarlo a la superficie dejándolo en tierra firme. Aunque no podía moverse, pudo ver claramente lo que sucedía.

 

Fur-Fur en su forma demonio, vistiendo nuevamente su traje negro, se había liberado de la ilusión que la mantenía dormida y había controlado a los humanoides dorados.

 

Sobre la chica, una misteriosa mujer espectral permanecía levitando. Su femenino rostro estaba cubierto de vendas desde la nariz hacia abajo, su cuerpo por el contrario, parecía el de un hombre musculoso con un gran agujero en el sector del corazón.  

 

—Veo que posees un elementario —dijo Plutón sonriendo— pero es demasiado débil para enfrentarse a alguien como yo.

 

—Su nombre es Carrina y gracias a ella pude librarme de tu hechizo.

 

Corriendo rápidamente la muchacha se fue contra su enemigo, pero este último no se quedaría quieto y moviendo circularmente sus brazos controló las enormes ramas con el fin de capturarla.

 

La pelirroja al ver que se aproximaban cambió el punto de apoyo de su base y dando un suave giro, extrajo una gran cantidad de agua de las enredaderas. Utilizando este elemento creó un garfio y tomó desde los pies de a su enemigo logrando arrojarlo al suelo.

 

El rostro del guardián cambió drásticamente, jamás pensó que se vería sobrepasado por una niña. Con un grito que demostraba su frustración, aumentó la gravedad para la demoniza, de la misma forma que lo hizo con Zephar.

 

En un acto desesperado, la joven de piel violeta comenzó a batir sus alas rápidamente para volar. Para su sorpresa, pudo elevarse sin problemas.

 

«Así que manipula el suelo de la cueva… mientras permanezca en el aire, no puede afectarme»

 

Al verla en el aire, dio un gran salto tomándola de una de sus alas y con la mayor fuerza posible la arrojó hacia el suelo. Pero Fur-Fur rápidamente usó el agua que traía consigo para hacer un soporte detrás de ella reduciendo el impacto contra el piso e impulsándola en frente a su oponente. Junto a este, dio dos patadas laterales que aventaron un gran torrente de agua hacia su enemigo estrellándolo en una de las paredes de la cueva.

 

Pensando en que sus posibilidades de vencer el enfrentamiento eran cada vez más bajas, Plutón se concentró por unos segundos tornando sus ojos de un celeste a un rojo rodeado de un círculo amarillo.

 

Con esto, hizo surgir más de cien gruesas enredaderas doradas para acabar de un golpe con su enemiga. Sin embargo, sus planes fueron frustrados nuevamente por la muchacha, quien usó su habilidad para extraer el agua de todas las ramas creando el mismo número de largos tentáculos acuáticos que sin hacerse esperar, golpearon una ya otra vez a su contrincante llegando incluso a perforar su cuerpo.  

 

—¿Cómo puedes de un momento a otro ser tan poderosa? —Preguntó Plutón en su agonía.

 

—Tú no tienes idea de quién soy yo —le respondió con una sonrisa siniestra.

 

En cosa de segundos, el guardián se redujo a humo, de la misma forma que los anteriores. Al aparecer la puerta que los conduciría hacia su siguiente destino. Fur-Fur tomó a Zephar entre sus brazos.

 

—Cárgame, eres mi príncipe —dijo el paladión sonriendo al borde de la inconsciencia, mientras cruzaban al siguiente círculo.

 

—Eres mi bebé —respondió con un tono dulce— tranquilo… yo te cuidaré hasta que te mejores. 


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#32 T-800

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Publicado 16 marzo 2017 - 20:51

-Fue chistosa la parte en que Fur-Fur critica al prota....Jajaja

 

-me pregunto porque los ciclopes lo ayudaron

 

-Zephar aun estando golpeado siempre esta

 

pensando en pasarla bien con Fur-Fur------XD

 

-al parecer Fur-Fur  es bastante poderosa y Zephar ya esta como

el otro prota de tu otro fic cuya enamorada es mas fuerte que el---XD



#33 Vulcanus no Kentha

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Publicado 24 marzo 2017 - 06:39

 

-Fue chistosa la parte en que Fur-Fur critica al prota....Jajaja

 

-me pregunto porque los ciclopes lo ayudaron

 

-Zephar aun estando golpeado siempre esta

 

pensando en pasarla bien con Fur-Fur------XD

 

-al parecer Fur-Fur  es bastante poderosa y Zephar ya esta como

el otro prota de tu otro fic cuya enamorada es mas fuerte que el---XD

Fur-Fur es una niña malcriada, que cree que todo en la vida es fácil, como por ejemplo combatir contra un perro gigante de tres cabezas xD

El misterio de los cíclopes será descubierto varios capítulos más adelante. 

Zephar es un loquillo... ¿por qué será que es tan parecido a Kentha? Seré como Kurumada que no se me ocurren distintos protas para mis fics hahahahhaahhaha

Gracias por comentar como siempre amigo :D 

 

Aun no tengo los FanArts de este capítulo :( tenganme mucha paciencia, les dejo los bocetos de cerbero y plutón para que se vea el mínimo avance ahahhahahahaha 

 

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Sólo falta un capítulo, para que se resuelvan algunos misterios del pasado de Zephar y aparezca el antagonista de este fic. 

 

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#34 Dbicho

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Publicado 24 marzo 2017 - 07:49

1. La historia esta muy buena y espero que continues y, me hizo mucha gracia como Zephar le dijo eres mi principe jajajaa, me recordo a una pelicula o serie que vi.

 

2. ¿Con que dibujas?...  :ph34r:  :ph34r:


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