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El Mito del ALCAESTO

Versión Final.

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82 respuestas a este tema

#81 Morongo

Morongo

    Escuadrón anti lectura selectiva

  • 865 mensajes
Pais:
Mexico
Sexo:
Masculino
Signo:
Aries

Publicado 24 abril 2017 - 10:18

Compañero, me uno a los ávidos lectores de esta obra. Recordaba un poco algunos eventos de tu otra versión y me había quedado con la espinita de terminar de leer. Ahora, si no te molesta, copié todos los capítulos que llevas hasta ahora en un documento de Word y me lo voy a llevar en u viaje que debo hacer. Lo hago solamente para no depender del internet y poder leer en el avión... te prometo no darle ningún otro uso. Voy por ahí del capítulo 9 y se está poniendo bueno! 

 

Saludos y espero que actualices pronto porque los caps que me quedan seguro en el vuelo de ida los termino jaja.


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                                                                                                       :aiacos: :golpe:                                                                                         

          :s7: :s67: :s83:


#82 Vulcanus no Kentha

Vulcanus no Kentha

    Miembro de honor

  • 382 mensajes
Pais:
Chile
Sexo:
Masculino
Signo:
Tauro
Desde:
Copiapó, Chile

Publicado Ayer, 02:39

Respuesta a los comentarios: 

Spoiler

 

Ha llegado muchachos, el penúltimo capítulo del segundo arco del Mito del Alcaesto. Terminamos una batalla decisiva para embarcarnos en otra batalla decisiva xD creo que mis personajes no tienen descanso hahhahahaha espero que les guste el capítulo. Pronto actualizaré mi otro fic: Zephar, Señor de los Infiernos, para quienes quieran leerlo también. 

PD: Uno de los personajes del fic cambió de nombre, espero que no les moleste. Kaios de Capricornio pasa a llamarse Darius de Capricornio.

 

 

XVII

 

A pesar de que extrañamente el polvo se levantaba más de lo habitual y de que la gente que se veía en la calle era cada vez menos, Kentha y Roxee iban tranquilamente caminando de la mano, demostrando a través de risas y jugueteos lo muy felices que estaban.

 

—Respóndeme algo —dijo la muchacha abrazando a su novio por el cuello— ¿Cuándo nos casaremos?

 

—¿¡Casarnos!?

 

—Obvio… ¿O es que acaso no me quieres?

 

—Sí obvio, pero esas son palabras mayores.

 

—Bueno… entonces dime algo con palabras menores.

 

—¿Palabras menores?

 

—Sí… dime algo lindo.

 

—A veces pareces una niña de diez años —agregó riendo.

 

—Kentha… dime algo lindo.

 

—No. Esta vez te dejaré con las ganas de escucharlo.

 

—Kentha, por favor.

 

—Dije que no.

 

—Vamos… —con una impresionante facilidad llenó sus ojos de lágrimas— por favur, por favur.

 

—Está bien… —respondió resignado— la verdad es que si hay algo que deseo decirte. Puede que nos conozcamos hace muy poco, pero lo que siento por ti es algo que realmente agradezco poder estar viviendo. Entonces… quiero prometerte algo.

 

—¡Sigue!

 

—Prometo que te cuidaré para toda la vida —. Un abrazo apretado y un mar de lágrimas fue lo que recibió por aquellas palabras.

 

Siguieron con su andar hasta que llegaron al punto donde hace siete días, Thanon y Desmith se habían enfrentado a los sobrevivientes.

 

—Todo está hecho una porqueria por acá —aseguró el huérfano al ver un gran número de construcciones destruidas.

 

—¡No importa amor! —intervino la pequeña mujer— sigamos nuestro camino.

 

Con un muy mal presentimiento, Kentha siguió caminando. «Ya ha pasado una semana desde que Louis y los demás desaparecieron ¿Acaso habrán muerto buscando al monstruo que sentía Eiris? ¡Esto no debería importarme! Ya decidí dejar de luchar y hacer mi vida feliz con Roxee ¡Y eso es lo que haré!»

 

—Te veo preocupado ¿Ocurre algo? ¿En quién estás pensando?

 

—En nadie mi vida…

 

—¡Detente un momento! —poniéndose en frente del paladín le cortó el paso— ¿No será que realmente tenías una novia en ese grupo con el que andabas?

 

—Ya te he dicho que no. Mejor vamos a las afueras del pueblo, el polvo que se ha estado levantando en los últimos días hace que me den náuseas.

 

Como si la vida misma fuese un juego, la pareja se dirigió hasta la muralla que rodeaba la ciudad. La cantidad de guardias había disminuido considerablemente, así que, observando con dedicación Kentha encontró un buen lugar donde pudo atravesar las firmes paredes.

 

Tan pronto como salieron, llegaron hasta un lugar donde había decenas de grandes piedras que sobresalían del desértico paisaje. Estaban formadas en círculo y eran tan altas que el terreno parecía un coliseo gracias a ellas.

 

—¡Es impresionante! —dijo Roxee corriendo hacia todos lados— deben medir más de veinte metros.

 

—Jamás había visto este lugar, ni siquiera cuando llegamos. Es como si hubiera aparecido de la nada.

 

—Al parecer estamos solos, aquí podríamos divertirnos libremente —insinuó la joven con una sonrisa coqueta.

 

—Bueno, el haberte traído fuera del pueblo sí tenía una intención. Tú sabes que soy un gran manipulador de la tierra.

 

—Ya… —intervino un tanto desilusionada.

 

—¡Sólo observa! —bajando el centro de su guardia y tornándola rígida, extendió ambos brazos hacia arriba, levantando un bloque de piedra del mismo tamaño que él.

 

—Eso fue muy… ¿Sorprendente?

 

—Silencio pequeña, aun no has visto nada —manteniendo la postura, le dio sutiles golpes laterales al pilar erguido. En cosa de segundos, la estructura fue adoptando la forma de una mujer— ¡Y mira! Te he esculpido en piedra.

 

Roxee al ver el muy fallido intento de su novio por retratarla con su arte, no decidió nada mejor que echarse al piso a reír. —¡Eso ha sido lo más horrible que he visto en mi vida!   

 

—¿De verdad? ¡Yo pensé que te gustaría!

 

Por sobre las murallas, los centinelas que protegían la entrada del pueblo parecían cada vez más aburridos, a tal punto de estar acostados.

 

—Los días son realmente eternos —le dijo uno a su compañero.

 

—Es verdad… además, desde que ese enorme pájaro salió volando, no se escucha ni un ruido.

 

—La gente está atemorizada y no es para menos ¡Ver una bestia plumífera en medio del pueblo!

 

Su conversación fue prontamente interrumpida, un hombre encapuchado se aproximaba sobre su caballo.

 

—¡Está prohibido el paso! —Exclamó uno de los custodios, pero no obtuvo respuesta.

 

Al sentirse ofendido por el silencio del visitante, le lanzó una de sus flechas rocosas en pleno pecho. El recién llegado no hizo la más mínima intención de moverse y recibió el ataque de frente.

 

—¿¡Quién eres tú!? —Le preguntaron atemorizados al comprobar que su receptor no había sido dañado.

 

—¿Sólo unas semanas son necesarias para que se comporten como bárbaros? —Levantando la mano derecha hizo que la tierra temblara y la pareja de soldados comenzara a levitar lentamente.

 

—¡No es posible! ¡Usted es…!

 

Desplazando rápidamente su mano hacia abajo, provocó que los centinelas cayeran fuertemente junto al movimiento.

 

—Señor… Darius.

 

Quitándose la capucha, el rubio guerrero miró fijamente a sus subordinados —la próxima vez no tendré piedad con ustedes ¡Llévenme de inmediato donde Thanon! Vine a buscarlos.

 

—¡Sí señor!

 

Por varias horas caminaron junto a su maestro quien se dio el tiempo necesario para inspeccionar los daños que había sufrido el pueblo. Recorrieron la plaza, el subterráneo, algunas casas, hasta que llegaron al castillo de arena.

 

—¿Dónde estás Thanon? —Preguntó elevando la voz.

 

—Vaya… sentía olor a hembra pero nunca pensé que se trataría de ti —respondió saliendo desde su recámara.

 

—Al menos estás vivo… según mis hombres fracasaste por completo en tu misión.

 

—¡Eso no es de tu incumbencia! Tamiel me dio tu ejército porque eres un incompetente ¡No sirves para dirigir a estos soldados! No entiendo qué haces aquí.

 

—El mismísimo Tamiel me envió a supervisar tus labores, las cuales no has cumplido ¡Tú única misión era la de controlar a Glaux! Y no lo hiciste. Sabes muy bien que sin él no podremos abrir el portal hacia el Alcaesto.

 

Un puñetazo sin aviso envió a Darius varios metros hacia el fondo.  

 

—¡No te atrevas a levantarme la voz! Maldito marica.

 

—¿Quieres que resolvamos esto así? —Preguntó el guerrero de elite mientras vestía la armadura negra de Capricornio.

 

El coloso destruyó su piso de cerámica blanca para levantar un par de rocas gigantes y arrojarlas en contra de su oponente. Pero este, con una posición firme pero ligera a la vez, cerró sus ojos y esquivó cada uno de los ataques. Mientras los evadía, se acercaba rápidamente.

 

Al estar junto a Thanon, el paladín de Capricornio lo tomó de la barbilla y con una fuerza impresionante lo arrojó hacia las calles del pueblo. 

 

—No quiero continuar con un combate sin sentido —afirmó el rubio guerrero.

 

Pero el suelo bajo él pegó un fuerte temblor que hizo que la tierra se levantara bestialmente. Aquel ataque, al pillarlo por sorpresa, lo dejó bastante lastimado.

 

—¿Ya quieres huir mujercita? —agregó con deseos de hacer enojar a su rival— si no hubieras tenido esa armadura puesta, ya estarías muerto.

 

—No puedo entender cómo es que Tamiel permite que sujetos como tú estén entre nuestras filas.

 

Enraizando sus pies en el suelo, el portador de la armadura de Tauro levantó cuatro rocas de cerca de cinco metros de altura cada una. —No podrás igualar mi fuerza— le dijo con una sonrisa distorsionada. Desplazando sus brazos hacia adelante le arrojó las cuatro piedras.

 

Pero su rival con una pose erguida, puso sus dos manos extendidas hacia adelante; esto provocó que la ofensiva quedase estática en el aire.

 

—¿¡Cómo es posible!?

 

Luego de detenerlas, les cambió su rumbo y las devolvió en contra de su forjador.

 

Con desesperados puñetazos, Thanon pudo destruirlas, resultando en centenares de pequeñas piedrecillas que, a su sorpresa, también quedaron suspendidas en el aire. No pasaron más de dos segundos hasta que todos estos restos atacaran al pelirrojo como una metralleta furiosa.

 

Darius pudo ver los rostros desesperados de los pueblerinos que miraban como el combate seguía destruyendo el pueblo. «La gente tiene mucho miedo, debo terminar con esto cuanto antes»

 

Pero su preocupación no fue disimulada, y el paladín de Tauro se aprovechó de esto. —¿Te preocupa esta gente?— preguntó con un semblante enfermizo.

 

—¡Basta ya! No estás consiguiendo nada con esto. Sólo date por vencido y me llevaré a mi ejercito a la Acrópolis.

 

—Está bien, está bien. Veo que eres más fuerte que yo. Toma a tus hombres y vete.

 

—Gracias por entenderlo —concluyó con un suspiro mientras bajaba su guardia.

 

Solo cerró sus ojos por un segundo, pero fueron suficientes para que su adversario arrojara una gran roca en contra de una familia conformada por los padres y dos hijas pequeñas.

 

Quizás Darius podría haber hecho lo mismo que hace unos minutos y paralizar aquel ataque, pero los nervios sumados a las dudas, le hicieron moverse sin razón y ubicarse en medio de la ofensiva recibiendo por la espada el impacto.

 

El toro negro aprovechó ese golpe para ubicarse junto a su oponente y golpearlo una y otra vez por la espalda. Sus puñetazos eran tan fuertes que agrietaron parte de su armadura.

 

Tendido en el suelo, Darius apretaba sus dientes por lo frustrado que se sentía. —Realmente no quería acabar de esta forma con el combate.

 

Poniéndose de pie y con dos golpecillos, formó un disco de tierra y lo arrojó en contra de su adversario, quien pudo esquivarlo fácilmente. Aprovechando el impulso, ambos comenzaron a luchar cuerpo a cuerpo.

 

El portador de la armadura de Capricornio daba patadas que movían la tierra, era tanta su fuerza y su agilidad que varias lograban darle en la cabeza a su compañero de bando. Después de unos minutos de golpes sin pausa, el disco volvió desde la lejanía dándole a Thanon en la cien, dejándolo inmediatamente fuera de combate.

 

Al despertar, el barbudo guerrero comprobó que a su alrededor lo estaba observando mucha gente. Al ver que sólo se trataba de pueblerinos, comprendió de inmediato que había perdido el combate y que su ejército ya no se encontraba en tal lugar.  

 

—¿¡Por qué me miran así!? —preguntó colérico.

 

Pero no dejaban de ponerle los ojos encima con una peculiar mezcla entre miedo y pena.

 

Luego de pasar su mano por la frente, el rey vio que estaba empapado con sangre. —¡Váyanse todos! ¡Dejen de mirarme así! Ahora estoy solo ¡No están esos enclenques de Darius observándome! ¡Desde hoy se hará lo que yo plazca en este lugar!

 

Las personas empezaron a alejarse lentamente, pero la curiosidad no les hacía entender lo peligroso que era quien tenían en frente, además, muchos de ellos lo veían como un ser admirable que había traído prosperidad y festejos al pueblo.

 

Desesperado y perdiendo la cordura, tomó de la cintura a una mujer y la puso en su hombro derecho —Tú vienes conmigo a mi castillo, serás mi esclava oficial.

 

Primero vinieron los gritos de aquella muchacha, y detrás apareció un joven con una pala en la mano —¡No permitiré que te la lleves!— Exclamó enfurecido.

 

Con una sonrisa perturbadora, el rey del pueblo dio un pisotón que levantó una fila creciente de tierra; acabando de inmediato con la vida de aquel hombre.

 

Al presenciar aquella escena, todos salieron corriendo. Todos… incluyendo a Kentha quien estaba entre la muchedumbre.

 

—¿Vas a correr? —le preguntó Roxee— ¿No ves que se lleva a una mujer en contra de su voluntad?

 

—¡Que se la lleve! Nosotros movámonos lo más que podamos ¡Debemos incluso salir de este pueblo!

 

—¡Qué cobarde eres! —le reclamó mientras seguían corriendo— deberías luchar contra Thanon, vencerlo y así salvar a toda la gente.

 

—¡No digas tonterías! Es un caballero negro de Elite.

 

—¿Y? Es cosa de combatir y ganar ¿No viste lo ensangrentado que estaba? Debe ser muy débil.

 

—¡Roxee! Tú no sabes lo que estos guerreros son capaces de hacer. Su fuerza no pertenece a este mundo.

 

—Si tú no acabas con él ¡Yo lo haré!

 

Deteniéndose en el camino, Kentha tomó desde los hombros a su pareja y le dio un apretado beso en la boca. —No digas tonterías… tú no puedes combatir, yo jamás soportaría que te hicieran daño.

 

—Qué exagerado…

 

—¡Te comportas como una niña pequeña! Es como si no fueras consciente de lo que está pasando aquí…

 

Sonriendo, la muchacha le dio otro beso.

 

—Nos conocemos hace muy poco, pero Roxee… quiero estar contigo por siempre ¡Te hice una promesa! Todo lo que ha sucedido entre nosotros hasta ahora ha sido muy especial, la única explicación es que nacimos para estar juntos.

 

Aquellas palabras hicieron brotar un par de lágrimas en la susceptible paladín de agua quien sonriendo tomó de la mano a Kentha para seguir con su andar. 

 

Ya estaba anocheciendo, por lo que el huérfano cambió su rumbo dirigiéndose a la cabaña que Louis había arrendado.

 

 —¡Nos iremos apenas amanezca! —Ordenó con un semblante serio.

 

—Qué raro verte así… pensé que sólo sonreías y decías tonterías.

 

—Ya te lo dije Roxee, no permitiré que te suceda nada malo. Si es necesario que huyamos, huiremos.

 

—¿Tienes miedo?

 

—Sí… —Al recordar lo que sucedió con Orses y luego con Tyson; Kentha no pudo evitar que un par de lágrimas cayesen por sus mejillas.

 

La tranquilidad del momento fue interrumpida por una gran sombra que se desplazó de un extremo a otro de la pequeña vivienda.

 

—¿¡Viste eso Roxee!? Esta vez no fue mi imaginación ¡Ya he visto esa sombra varias veces!

 

—¿De qué hablas? —preguntó algo nerviosa.

 

El paladín de tierra salió y registró los alrededores, pero no vio nada fuera de lo normal.

 

—Creo que tus temores hacia el rey del pueblo te han hecho delirar.

 

«¡Maldita sea! Si algo le sucede a Roxee… me quedaré completamente solo ¡No puedo permitirlo! Ni siquiera sé qué le sucedió a Louis y a los otros»

 

—No pienses tanto… te veo muy afligido. Si tanto deseas la muerte de Thanon… yo puedo hacerlo —aseguró con una mirada alarmantemente siniestra.

 

—¿Tú?

 

—Sí… si es tu deseo, yo puedo cumplirlo.

 

—No digas tonterías, ya te lo dije, tú eres sólo una mujer.

 

—¡Oye! ¡Detente ahí! Soy mucho más fuerte de lo que crees.

 

—Roxee… eres una pequeña mujer, eres débil y no sabes pelear. Mejor concentrémonos en la ruta que seguiremos mañana.

 

La morena adolescente no se tomó ni un respiro para darle una fuerte bofetada a su pareja —No vuelvas a decir que yo soy débil— le ordenó con el ceño fruncido.

 

El muchacho no supo que responder, sus ojos quedaron exageradamente abiertos y lo único que atinó a hacer fue a abrazar a su novia y acostarse junto a ella para dormir.

 

Al otro día, tan pronto como el sol penetró con sus rayos de luz la diminuta cabaña, Kentha se puso de pie y rápidamente comprobó que Roxee no estaba junto a él. Al salir a buscarla encontró en la parte de abajo de la puerta, una pequeña nota que decía:

 

“No me gusta ver el miedo en tu rostro,

Me encargaré de eliminar todo aquello que nos haga daño

Asesinaré a Thanon y no será necesario escapar… nunca más”

 

Al leer eso sintió que el corazón se le destruía en mil pedazos. No sabía cuándo le había dejado esa nota, por lo tanto, también desconocía si tendría la posibilidad de alcanzarla en el camino hacia el castillo.

 

El sentimiento que lo impulsaba fue tan fuerte que no le prestó atención a ninguna de sus dudas ni temores y partió corriendo en dirección a la morada del rey del pueblo.

 

Mientras corría su corazón latía diez veces más fuerte de lo normal, el sudor cubría su rostro y la vista se le nublaba.

 

«¿Lograré llegar a tiempo? Y si no lo consigo y tengo que estar frente a frente al guerrero blindado, ¿Qué haré?»

 

No pasaron más de treinta minutos hasta que se vio en frente del destruido castillo de apariencia arenosa.

 

Entró partiendo la puerta de entrada, sin pensar en las consecuencias. Al adentrarse sólo vio decenas de mujeres desnudas esparcidas por los rincones de la vivienda.

 

—Hola —le dijo el huérfano a una de las muchachas— ¿Has visto a una joven baja y morena?

 

Pero su receptora sólo atinó a mirarlo. Su vista estaba completamente perdida, parecía como si su alma hubiese sido extraída de su cuerpo. El desaliento y la desesperación que vio en ella le hizo caer de rodillas y llorar descontrolado.

 

El sólo pensar en Roxee bajo aquel estado le provocaba una angustia que jamás había sentido en su vida.

 

—¡Maldito! ¿Por qué tuviste que interponerte en mi camino? ¡Yo no quiero esto! ¡No quiero luchar! ¿¡Por qué los dioses me hacen esto!? ¡Sólo quiero ser feliz junto a la mujer que amo!

 

No sabía dónde buscar. Ya había recorrido todo el castillo y no halló rastro alguno ni del coloso pelirrojo ni de su novia. Desesperado y sin ideas en su cabeza, fue a visitar a su viejo y único amigo del pueblo.

 

Fuera del poblado, en el mismo lugar que la pareja había pasado un momento tranquilo durante la mañana del día anterior, Thanon permanecía sonriente con sus brazos cruzados. Se encontraba mirando fijamente a Roxee quien estaba frente a él.

 

—Tienes mucho valor, pequeño ratón —le dijo a la muchacha.

 

—¡Cállate!

 

—El mensaje que me dejaste con una de mis esclavas fue muy claro. Me hiciste venir hasta aquí sólo porque tu novio me teme y quieres matarme ¡Qué osadía!

 

—¡Sólo cállate y pelea!  

 

—Vamos jovencita… no puedes tener tan mala oratoria. Di algo interesante antes de que te ponga mis manos encima.

 

—¡Ya cállate sucio!

 

—Te he visto en las presentaciones que has hecho, tu delgado cuerpo descubierto moviéndose sutilmente cual doncella delicada. Una paladín de agua que sólo sabe usar sus habilidades para bailar ¿Qué puedes hacer en este terreno desértico donde no hay ni siquiera una sola gota?

 

—No necesito mucha para matarte. Compruébalo tú mismo.

 

Un tanto emocionado y con una sonrisa en su rostro, Thanon le lanzó un pequeño bloque de tierra, el cual fue esquivado sin problemas. Sintiendo un gran placer por el enfrentamiento, esta vez el coloso realizó el mismo movimiento pero tres veces consecutivas. Roxee con una agilidad impresionante los evadía saltando y desplazándose hacia los lados.

 

—Te mueves rápido… eso realmente me excita —afirmó el pelirrojo.

 

Acercándose, comenzó a atacarla con puñetazos que apuntaban hacia distintas partes, por su lado la muchacha seguía dedicándose exclusivamente a apartarse. Entre tantos movimientos, la tomó desde la parte de atrás de la camiseta y la arrojó fuertemente en contra de uno de los pilares que formaban el campo de batalla.

 

Controlando el movimiento de su cuerpo y utilizando sus pies a modo de resorte, Roxee se dio un impulso con el pilar y se lanzó a toda velocidad en contra de su oponente.

 

Una gota de sangre cayó repentinamente al suelo de aquella arena…

 

Usando el sudor de su cuerpo, la muchacha forjó una pequeña daga de agua con la que había intentado rebanar el cuello de Thanon. Este último con el miedo plasmado en su rostro, apenas alcanzó a tomarle la muñeca.

 

El terror que sintió mezclado con la ira le cambiaron por completo la actitud que estaba teniendo en el combate. Sin soltarla, la azotó contra el piso para luego volver a levantarla y darle un puñetazo en el estómago.

 

Roxee quedó tendida en el suelo por un momento, al intentar levantarse la sangre que brotaba desde su boca le hizo tambalearse.

 

Thanon quien acostumbraba a bromear durante la lucha, estaba completamente en silencio. Dispuesto a vencer a la chica lo más pronto posible, tuvo la intención de tomarle el cuello y quebrárselo, pero sin previo aviso, delgadas sombras comenzaron a ingresar hasta el campo de batalla desde ocho direcciones distintas.

 

Kentha por su lado acudía al encuentro con su viejo amigo. El lugar estaba como siempre, parecía como si el tiempo no hubiese pasado por ahí desde la última vez que se reunió con el narrador de historias.

 

—¡Viejo! ¿Estás aún con vida viejo?

 

Sólo en silencio interrumpido por la basura desplazada por el viento fue lo que obtuvo como respuesta.

 

La aflicción que invadía al paladín de tierra no le permitía pensar con claridad. Imágenes tortuosas de posibles infortunios le hacían temblar hasta el punto de dejarlo de rodillas.

 

—¡Ni aunque estés de rodillas te perdonaré! —exclamó una vocecita.

 

—¿Viejo? ¿Eres tú?

 

—¿Quién más podría estar aquí? Este es mi territorio.

 

—¡Realmente eres tú!

 

—No te hagas el emocionado, al parecer mis relatos ya no son de tu interés.

 

—No es eso. Estaba de viaje, conocí mucha gente y me hice más fuerte.

 

—Interesante... creo que esta vez serás tú quien me relate sus historias.

 

Lo siento, pero no he venido por eso. Thanon, el nuevo rey del pueblo está desaparecido. Necesito con urgencia saber su paradero ¿Sabes algo sobre él?

 

—Es muy popular y no es para menos, es el paladión de Tauro. 

 

—¿Paladión?

 

—Ese era el título que se les daba a los caballeros de Sol que eran capaces de portar una de las doce armaduras forjadas por Hefestos.

 

—Han pasado muchas cosas... me gustaría tanto contártelo todo, pero primero debo hallar a Thanon. Dime anciano ¿Sabes de algún lugar que frecuente además de su castillo?

 

—Por supuesto joven discípulo, si no está es su morada, de seguro se encuentra en el coliseo.

 

—¿Coliseo? Que yo sepa no hay de esos en este pueblo.

 

—Así le llama a un terreno en las afueras del pueblo, donde él mismo levantó piedras gigantes para entrenar su gran fuerza. Al parecer, quedó devastado luego de que Glaux escapara.  

 

«¡Es donde estaba con Roxee ayer! ¿¡Él hizo todo eso solo!?»

 

—¿Dije algo malo pupilo mío?

 

—No anciano, ¿Quién es Glaux? —moviendo la cabeza en negativa hacia sí mismo, se dispuso a retirarse— ¡Muchas gracias!

 

—¿Te vas tan pronto? Bueno... cuando vuelvas hablaremos de muchas cosas.

 

—Lo siento... pero no volveré.

 

—¿Por qué dices eso?

 

—Porque voy a un combate del que estoy seguro que no sobreviviré.

 

—¿Qué te hace embarcarte en una misión suicida?

 

—Encontré al amor de mi vida. Roxee, una chica que fue transferida hace poco desde un pueblo cercano, es muy linda y…

 

—¡Se muy bien quien es! —Interrumpió.

 

—¿Cómo puedes saber eso? ¿Cómo sabes tantas cosas si no sales de este lugar?

 

—La conozco porque ella trajo la desgracia a este pueblo.

 

—¿La desgracia?

 

—Sí, verás… hay un problema con esa muchacha. 


Editado por Vulcanus no Kentha, Ayer, 02:41 .

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#83 Marielys

Marielys

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Publicado Ayer, 08:26

Hola. En cuanto al prólogo y las tres primeras descripciones de personajes, no encuentro que criticarte. Aclaro que no soy experta. Qué te preocupa: ortografía, ritmo, entintado, coloreado o otra.

 

PD: No sé, si te enteraste, de las felicitaciones que dierón algunos usuarios por tu cumpleaños. http://saintseiyafor...anus-no-kentha/

 

 


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