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El Mito del ALCAESTO

Versión Final.

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77 respuestas a este tema

#61 T-800

T-800

    Miembro de honor

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Peru
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Masculino
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Cancer

Publicado 18 junio 2016 - 10:01

-el león negro es bastante orgulloso  pero a la vez parece ser leal a su lider

 

 

-me pregunto si el que aparecio fue seiya

 

 

-asi que Tamiel tiene 2 hermanos,eso si no me lo esperaba

 

 

-Caspian y Kentha parecen estar destinados a emfrenatarse siempre, ya que uno siempre obedece

las ordenes de sus superiores  y el otro siempre las rompe son como jabu y seiya de niños XD

 

-pobre y tierno cachorro,eso se llama maltrato animal XD

 

 

-Vaneris es fuerte pero a la vez insensata

 

-ese lobo es muy misterioso

 

-que me late que Caspian sera el derrote a Tamiel  :ph34r:

 

 

-Este fic me agrada porque esta lleno de misterios


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FIC: SAGA DE FICS

 

 

 

 

 


#62 Vulcanus no Kentha

Vulcanus no Kentha

    Miembro de honor

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Chile
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Masculino
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Tauro
Desde:
Copiapó, Chile

Publicado 21 junio 2016 - 13:31

-el león negro es bastante orgulloso  pero a la vez parece ser leal a su lider

 

 

-me pregunto si el que aparecio fue seiya

 

 

-asi que Tamiel tiene 2 hermanos,eso si no me lo esperaba

 

 

-Caspian y Kentha parecen estar destinados a emfrenatarse siempre, ya que uno siempre obedece

las ordenes de sus superiores  y el otro siempre las rompe son como jabu y seiya de niños XD

 

-pobre y tierno cachorro,eso se llama maltrato animal XD

 

 

-Vaneris es fuerte pero a la vez insensata

 

-ese lobo es muy misterioso

 

-que me late que Caspian sera el derrote a Tamiel  :ph34r:

 

 

-Este fic me agrada porque esta lleno de misterios

 

La historia de Timos está recién empezando, aun falta saber de su pasado y sus intenciones al luchar de lado de Tamiel, espero que este personaje te guste :) 

Te puedo adelantar que no xD no fue Seiya, recuerda que en esta obra el mundo de Saint Seiya no existe :)

Los dos hermanos de Tamiel son todo un misterio, quizas que importancia tengan en este fic :B

Siii la relación entre los protagonitas es algo cliché xD pero bueeeno asi es en verdad la relación que yo tenía con la persona en la q esta inspirado Caspian :P 

Aun faltan muchos misterios por descubrir en torno al lobo y a las varias otras criaturas que aparecerán a lo largo de esta aventura :)

Creo que le estas dando mucha esperanza a Caspian haahhahahahahaha no adelantaré nada con el xD 

Muchas gracias por leer y comentar :D 

 

Les dejo una imagen algo antigua de Orses, hermano mayor de Vaneris y miembro más fuerte de Campo Ónfalos, quien cae a manos de Timos de Leo 

 

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Además, recordar que ya hemos visto a un tercer caballero negro: Kaios de Capricornio. Aun falta uno más por descubrir en esta temporada :D 

 

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                                 FanFiction: El Mito del ALCAESTO                                                                                2hs45cj.jpg35mnl0i.png

                               FanFiction: Zephar, Señor de los Infiernos


#63 Vulcanus no Kentha

Vulcanus no Kentha

    Miembro de honor

  • 379 mensajes
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Chile
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Masculino
Signo:
Tauro
Desde:
Copiapó, Chile

Publicado 10 julio 2016 - 21:17

Saludos a todos, luego de tomarte mi tiempo xD subo nuevamente un capítulo del Mito del Alcaesto ¡Diseños nuevos para los personajes! Trataré de en lo posible ir cambiando el dibujo de los personajes a medida que cambien en la historia, échenle un vistazo en la pestaña personajes. A penas pueda pondré la descripción que está pasando con cada uno como lo hago de costumbre. Un abrazo, espero que les guste el capítulo. 

 

Personajes:

Spoiler

 

XII

 

—¡Señor Tamiel! ¡Señor Tamiel! —Exclamó Kaios de Capricornio entrando a su salón sin aviso— ¡Esto es terrible! Ha ocurrido algo muy malo.

 

—Dame una razón para no mandar a ejecutarte por haber entrado sin permiso.

 

—¡Señor! —Insistió muy nervioso— mi ejército, hoy desperté y… no había nadie.

 

—Eso es porque yo les he ordenado irse.

 

—¿¡Qué!? ¿Por qué señor?

 

—Tenía una importante misión para Thanon. Como tus hombres son unos débiles inservibles, preferí dárselos a este caballero para ver si él puede entrenarlos mejor.

 

—¡No! Eso es injusto. Darle a ese demente todos los hombres que con mucho esfuerzo he entrenado, a veces pienso que…

 

—¡Silencio! —Interrumpió Tamiel con un astral agresivo— vuelves a cuestionar mis decisiones y seré yo mismo quien acabe con tu miserable vida.

 

—Lo siento señor… —Kaios no entendía lo que pasaba. Su fuerza era enorme, su lealtad hacia su líder era aun mayor. Entonces… ¿Por qué no tenía un trato digno? Sentía que todo era demasiado injusto. Sin embargo, él creía desde el fondo de su corazón que Tamiel se relacionaba así con sus soldados con el afán de fortalecer su carácter. Gracias a esto, sólo los más firmes soportarían y serían aquellos quienes lucharían siempre en primera fila. Por lo tanto, este noble caballero permanecía humilde ante toda prueba; intentando hacer lo que le pareciera más correcto.

 

—Además, no ha ido solo. He enviado a otro de mis guerreros de elite para que guie sus pasos.

 

*  *  *

 

—Si no me equivoco… —comentó Kentha entusiasta— estamos sólo a unos minutos de llegar.

 

Como bien decía, al ritmo en el que iban cabalgando por el desértico camino, verían en tan sólo unos instantes las humildes construcciones que caracterizaban al pueblo donde vivía.

 

—Siento un astral muy extraño— dijo Eiris secándose el sudor de su frente.

 

—¿A qué te refieres? —Preguntó Louis intrigado— yo no siento nada.

 

—No lo sé… quizás sea sólo un presentimiento.

 

—¿Qué va a haber? —Intervino el paladín de tierra riendo— por estos lugares, además de plantas giratorias, lo único que hay es gente limosneando y un sucio orfanato.

 

La colina que se extendía hacia el horizonte se tornaba cada vez más minuciosa permitiendo que la visibilidad fuera más amplia. Los muchachos estaban sintiendo un pequeño entusiasmo al divisar a la distancia; el pequeño camino de tierra que llevaba hacia la derecha, concluyendo en la tan peculiar mina en donde algunos ya habían estado.

 

Sin embargo, al llegar hasta un punto donde la vista completa fue posible, un hecho inesperado dejó sorprendidos a los jóvenes y a Louis. Al parecer, la pequeña e inestable paz por la cual estaban pasando se terminaría en tan sólo un instante. El pequeño pueblo, fuera de presentarse en su plenitud como todos suponían, estaba rodeado por cuatro gigantescas paredes de una contundente estructura rocosa.

 

Sobre la parte más alta, una bandera negra con un extraño símbolo en el centro. Este bordado se conformaba por un gran círculo rojo con una cruz invertida del mismo color debajo de este.

 

—¿¡Qué porqueria significa esto!? —Exclamó Kentha con una profunda angustia.

 

Se acercaron hasta llegar a sólo centímetros de la gran muralla y comenzaron a rodearla buscando la entrada… pero no estaba por ninguna parte.

Dante, quien era del pequeño grupo quien más sufría por sus propias reflexiones, sintió que el mundo entero era una jaula de la cual no podía escapar. «¿Qué será ese extraño símbolo? Pareciera como si un demonio hubiera tomado el control de este pueblo»

 

Sin explicación aparente, Louis saltó de su caballo y desplazando rápidamente su brazo de izquierda a derecha, creó una cortante onda aérea que desvió siete flechas de piedra que fueron lanzadas desde algún lugar.

 

—¡Muéstrense cobardes!

 

Desde la cima del muro aparecieron decenas de soldados portando negras armaduras similares a las de los súbditos de Desmith y de Timos. Estas no eran tan contundentes como las del guerrero de ojos rojos, parecían estar diseñadas para la ligereza de quien las usara.

 

El líder de la resistencia, al verse nuevamente acorralado, sentía como su pequeña esperanza de seguir con el plan de Ares se iba perdiendo como agua entre sus manos.

 

«Maldita sea. Al parecer, no tenemos escapatoria. No somos tan fuertes ni tenemos la energía como para enfrentarnos a estos sujetos ¿Habrá llegado el fin? Justo ahora que comenzábamos a recuperar las esperanzas»

 

—¿¡Quiénes son ustedes!? —Preguntó uno de los guardias de forma desafiante.

 

—¡Eso no es de tu…! —Caspian estaba respondiendo pero su maestro le tapó rápidamente la boca. Al saber que no podrían vencer, debía idear algún plan para poder salir con vida de la situación en la que se encontraban.  

 

—Vengo a entregar… —Louis miró hacia todos lados intentando pensar en algo inteligente— a estos… ¡Esclavos! No… ¡A los caballos!

 

—¡Sé claro! —Ordenó un soldado raso— ¿Vienes a ofrendar a los equinos o a esos escuincles?

 

—¿¡Escuincles!? —Reclamó Kentha empuñando una de sus manos.

 

—¡porqueria! —El osado dirigente se vio frustrado— creo que podría haber inventado algo mejor. ¡Señores! —Se dirigió a los centinelas— vine a traerles estos caballos de primera clase ¡Y qué mejor manera de hacerlo que junto a estos sirvientes!

 

—¡Sí! —Le comentó un vigilante a otro— creo haber escuchado que hoy traerían los sacrificios para calmar a Glaux, pero pensé que sería al anochecer...

 

—Bien… —respondió su camarada— ¡Que pasen! Encadénenlos y denle el dinero correspondiente a nuestro viajero.

 

Estos misteriosos hombres eran en su totalidad paladines de tierra y lo dejaron al descubierto cuando rápidamente descendieron desde la cima de la muralla hasta el suelo, para luego entre varios, levantar al mismo tiempo sus brazos consiguiendo elevar también un pequeño espacio en la pared, simulando una puerta.

 

Los jóvenes fueron despojados de sus caballos de forma agresiva. Sus rostros reflejaban lo enrabiados que estaban, no obstante, no se quejaron por aquel extraño proceder, ya que de alguna forma… confiaban en su maestro. Después, los soldados negros comenzaron a encadenar a los muchachos quienes al menos en el caso de Kentha y Caspian, apenas podían soportar las ganas de iniciar un enfrentamiento.

 

La última en recibir las esposas fue Eiris, al verla, Louis intervino. —¡Ella no! Más respeto… es mi hija.

 

Los custodios del pueblo se pusieron a reír de forma burlesca. —Su madre ha tenido que ser muy bella ¡Porque del padre no heredó nada!— Dijo uno de ellos apretándose el estómago de tanto mofarse.

 

—¡Mi amada esposa murió durante el parto! Tengan un poco más de tino, no quiero volver a escuchar que manchen su nombre —ordenó el moreno paladín, fingiendo estar ofendido— ahora iré a buscar mi recompensa, mientras tanto, que Eiris vaya con los esclavos.

 

Al ver su desagrado y al ya haber comprobado lo fuerte que era, los enigmáticos guerreros no mostraron intenciones de contradecirlo. Así que pusieron a todos los muchachos en fila y se dividieron en tres grupos; un equipo iría a dejar los caballos hacia los establos, otro acompañaría a Louis para entregarle su paga y un último guiaría a los “esclavos” a su lugar de retención.

 

Pasaron las horas y a medida que caminaban, la paladín de viento congelado esperaba el momento exacto para efectuar su movimiento, lamentablemente a medida que caminaba un extraño dolor de cabeza le impedía pensar con claridad. Sentía en su mente, un molesto y agudo ruido similar al grito desesperado de un ave.

 

Kentha por su lado, sin pensar mucho en cómo se estaba desarrollando la situación, sabía muy bien lo que pasaría. Sería algo muy similar a lo que había sucedido durante la invasión… Eiris congelaría a los soldados con el caótico poder que de alguna forma podía tenía —¿Quién será realmente esta muchacha?— Pensó sin poder dejar de mirarla y de sentir esa extraña incomodidad que lo perturbaba cada vez que estaban cerca.

 

Dante a medida que caminaba junto al resto, le prestó atención a la gente a su alrededor y observó algo que puso su mente en blanco por algunos minutos. Los pueblerinos estaban libres por las calles, riendo y cantando muy animosos, era tanta la felicidad que demostraban que era algo casi enfermizo para él. Además, a pesar de ver que los llevaban encadenados hacia algún lugar desconocido, la gente que se cruzaba con ellos intentaba desviar la mirada.

 

«Algo muy raro está pasando aquí ¿Qué le estarán obligando a hacer a esta gente? Aquella felicidad que demuestran no puede ser verdadera. El pueblo está bajo el dominio de un guerrero negro, sólo sangre y lágrimas siguen los pasos de estos malditos soldados»

 

Cualquiera fuese la respuesta, el huérfano paladín de tierra sentía una molesta pena, ya que todo el entorno le producía mucha nostalgia. —¿Por qué será que veo todo tan distinto? —Se preguntó angustiado— ¿Qué habrá sucedido con el orfanato?

 

Por un estrecho pasillo por el que tuvieron que pasar, donde los amarillos ladrillos parecían más gastados de lo habitual, los únicos arqueros negros que se veían por los alrededores eran aquellos que los llevaban esposados. ¡El momento había llegado! Concentrándose para hacer surgir la mayor parte de su energía, Eiris levantó su brazo derecho direccionando un gran soplo de aire hacia arriba, rodeando a los soldados rasos que los custodiaban. Apenas comprobó que todo estaba como ella lo deseaba, expulsó el poder que mantenía retenido logrando congelar a sus vigías.

 

Sólo dos quedaron fuera del alcance de la técnica. Pero Dante quien no aguantaba más la frustración fundió las frágiles cadenas que lo mantenían cautivo y con su libertad nuevamente recuperada, atacó a sus enemigos con sus explosivos proyectiles de fuego.

 

Estos en vez de responder directamente, levantaron enormes murallas de tierra que hicieron explotar en decenas de pedazos. Los jóvenes se defendieron con mucho esfuerzo para no ser golpeados por los sólidos fragmentos. Luego de hacerlo, descubrieron que aquella ofensiva sólo había sido una distracción para poder escapar.

 

—¡Maldición! —Exclamó el paladín de fuego— de seguro informarán a su líder de que estamos aquí ¡Parece como si ahora nosotros fuéramos los invasores!

 

—Esta vez sí que la has molestado —le dijo Kentha— debías haber permitido que Eiris solucionara esto con sus propias manos.

 

—Siempre lo mismo contigo —agregó Caspian— permitiendo que las mujeres peleen por ti.

 

Kentha estaba a punto de responderle, pero la joven reaccionó en el momento oportuno —¡Debemos liberarnos cuanto antes! Antes de que nos descubran.  

 

Sin chistar se zafaron de sus grilletes. En ese mismo momento pudieron ver a lo lejos una exagerada señal de su moreno líder quien estaba dentro de una vieja casucha de madera. Sin pensarlo dos veces fueron corriendo a su encuentro.

 

—Quiero que todo lo que hablen sea en voz baja —susurró Louis mientras entraban en la pequeña cabaña— Caspian, infórmame de lo sucedido.

 

—¡Todo como corresponde señor! Caminamos cerca de tres horas atados de manos y pies; luego, nos quitamos las cadenas y la señorita Eiris venció a los soldados, exceptuando por dos quienes lograron escapar.

 

—¡Porquería! Lograron escapar… eso significa que de seguro le informaran a alguien que estamos aquí. Tendremos que cambiar nuestros atuendos y movernos desde ya. No podemos arriesgarnos, será mejor que Kentha vaya junto a Dante y Caspian en busca de ese vagabundo y lo traigas hasta aquí. Mientras tanto, permaneceré escondido junto a Eiris cuidando el lugar.

 

Tomando unas túnicas negras que Louis había comprado, los tres muchachos cambiaron sus ropajes y partieron rumbo a la desolada y empobrecida calle donde el harapiento contador de historias solía hospedarse.

 

—¿Por qué tengo que ir contigo? —Le dijo Kentha a Caspian mientras caminaban.

 

—¡Tú sólo avanza!

 

—¿Quieres darme órdenes? —Preguntó levantando pequeñas piedras.

 

—Tenemos un combate que terminar ¡Recuérdalo! De no haber sido por la invasión ya estarías muerto.

 

—¡Ustedes! —Se entrometió Dante— ¿Ya lo notaron? Hay decenas de arqueros por todos lados, pero ninguno parece tener intenciones de atacar a la gente.

 

—¿Lo dices en serio? —Preguntó el huérfano de forma irónica— es lo que he tratado de decir desde hace rato.

 

—Quizás deberíamos preguntar… —sugirió el domador de fuego— pero puede ser peligroso.

 

Intentando demostrar que no era un cobarde como quienes lo acompañaban, Caspian se precipitó unos pasos y se puso de frente a uno de los centinelas. —¿Me podría decir a quienes sirven?

 

Los jóvenes que estaban en busca del vagabundo se pusieron de inmediato en una pose de guardia, atentos a cualquier movimiento del enemigo.

 

—La verdad… —contestó tranquilo el guerrero negro— somos soldados del señor Kaios de Capricornio.

 

—¡Muchas gracias señor! —Respondió el paladín de viento y se fue caminando en línea recta. Con una caminata exagerada, sacando más el pecho y manteniendo firmes sus brazos, así demostraba que había podido lograr aquellos que sus compañeros no pudieron.

 

—¡Caspian! —Exclamó Kentha riéndose fuertemente— regresa… el camino es hacia la izquierda.

 

A medida que siguieron con su andar, una fuerte música comenzó a sonar por todo el pueblo. Decenas de tambores se oían por doquier emitiendo una pegadiza música similar a lo que los chicos podían imaginarse con pensar en un ritual.

 

—¡Larga vida al rey Thanon! —Proclamaban los pueblerinos levantando sus manos— ¡Larga vida al rey Thanon!

Interrumpieron entonces su búsqueda, para tratar de averiguar a qué se debía todo este alboroto. En un muro de las calles había precisamente un informativo:

 

“A quien nos salvó del sufrimiento y el dolor.

A quien nos brinda su amor y su protección.

A quien ha superado la esclavitud y ahora reina.

¡Le ofrecemos este carnaval con todo nuestro agradecimiento!

¡Larga vida al rey Thanon!”

 

—¿Qué es esto? —Se preguntó Kentha muy intrigado.

 

—¡Miren hacia allá! —Ordenó Dante.

 

Al observar el lugar señalado, pudieron ver como una gran fiesta se estaba llevando a cabo en la plaza principal el pueblo. Un lugar muy extenso, el cual cubría prácticamente un tercio de todo el poblado.

 

En medio, había una gigante estatua de un hombre muy musculoso y con el pelo largo. Al parecer era nueva, ya que el paladín de tierra no la reconocía. Alrededor de esta había cientos de pequeños locales vendiendo comida y haciendo todo tipo de entretenimientos.

 

—Es extraño… —mencionó el moreno paladín— a pesar de estar bajo el dominio de los soldados negros, esta gente se ve… feliz.

 

—¡Debemos detenernos aquí un momento! —Sugirió Kentha— con el vagabundo teníamos un trato, si yo no le llevaba algo de comer, él no se dignaba a abrir su maloliente boca ¡No puedo ir con las manos vacías!

 

—¡Tenemos una misión que cumplir! —Reclamó Caspian.

 

—No seas aguafiestas, nos reuniremos aquí en una hora y seguiremos con lo nuestro.

 

—No lo sé… —pensó el guerrero de ojos verdes en voz alta, cuando de pronto vio un juego donde ganaba quien le lograra pegar a un castor de madera

 

— ¡Está bien! Pero sólo será una hora.

 

Así que se separaron y rápidamente comenzaron a recorrer esta gran feria.

 

Mientras Kentha caminaba, observaba todo con mucho entusiasmo. No era un joven que se apasionara mucho por los combates y por el estilo de vida que había estado llevando últimamente. Por lo tanto, el divertirse un momento, no le parecía nada de mal.

 

Comenzó probando su suerte en juegos de azar, en los cuales obtuvo muy buenos resultados. Luego en competencias de puntería y finalmente de ingenio. En cada reto que se involucraba, terminaba ganando más y más dinero. —Si fuera así de bueno en las batallas sería genial— se dijo riendo.

Pero de pronto, la música se apagó, los peores pensamientos se vinieron rápidamente a su mente. Preparado para enfrentar cualquier tipo de problema, el paladín de tierra comenzó a observar con detenimiento cada lugar del reciento.

 

—¡Es hora de anunciar nuestro evento principal! —Dijo un hombre vestido lujosamente— el baile que realizarán las muchachas más bellas del pueblo ¡En honor a nuestro rey Thanon!

 

Relajándose de inmediato, el joven trató de sentarse lo más cerca posible al escenario que habían montado. —¿Las mujeres más hermosas? —Pensó— no recuerdo haber visto ninguna que valiera la pena seguir mirando.

 

Unas brillantes luces rojas alumbraron el blanco proscenio, dejando ocultos los largos asientos de cemento donde los pueblerinos estaban reunidos. El espectáculo comenzó con unos pequeños paladines de fuego haciendo piruetas y lanzándose esferas encendidas entre ellos, al compás de unos tambores que simulaban como si estuviesen dentro de una guerra.

 

—No está mal… —pensó el huérfano quien ya se estaba aburriendo.

 

Luego de ese baile y al menos unos tres más, el ambiente cambió por completo. Esta vez la luminiscencia se volvió azul y el ritmo de la música de fondo se tornó más lenta, emulando el sonido de las conchas marinas. Kentha jamás las había escuchado y fue tan relajante para él que cerró sus ojos un instante y sintió una calma que quizás nunca antes en su vida había experimentado.

 

Después, aparecieron cerca de diez doncellas bailando, con un vestuario que intentaba interpretar a bellas sirenas; estos atuendos al presentarse junto al decorado escenario, intentaban mostrarle a la gente como era el mar, que ellos jamás habían visto. Con elegantes y coordinados movimientos las chicas encendían al público que observaba atentamente. El paladín de tierra, quien aún permanecía sentado, estaba satisfecho con aquella demostración de talento.

 

Dispuesto a marcharse para ver alguna cosa más antes de reunirse con sus compañeros, notó que la música empezó a cambiar, tornándose más rápida y caótica. Sin saber el motivo, el corazón del joven empezó a latir cada vez más deprisa. 

 

Desde atrás, una nueva muchacha apareció. Controlando el agua que traía, la desplazaba de un lugar a otro al ritmo de sus movimientos, haciendo piruetas con una elegancia que dejó al antiguo miembro de Campo Ónfalos mirando muy impresionado. Su piel morena brillaba por el maquillaje que adornaba sus ojos rasgados y el vestido azul que llevaba, se moldeaba a su atlética figura, la cual Kentha no podía dejar de mirar, al igual que su negra cabellera que le quitaba el aliento.

 

No supo cuánto duró aquella presentación, él sólo se quedó ahí… impresionado por la belleza de aquella joven mujer. A penas terminó el evento; se puso de pie y burlando a la escasa seguridad, fue corriendo detrás del gran escenario.

 

Caminó por todos lados buscando de forma instintiva a esta hermosa paladín de agua. En ese momento nada pasaba por su mente, solo quería acercarse a ella. Estaba pronto a rendirse cuando al fin pudo verla desde lejos. Ya se había quitado su traje de baile y llevaba en vez, una reducida playera verde y una falda gris. Era el momento más oportuno, estaba sola, sentada en un pequeño banco de cemento.

 

—¡Hola! —La saludó con mucho entusiasmo.

 

—Hola —respondió la muchacha con una encantadora sonrisa.

 

«Y ahora… ¿Qué le digo? ¡No traigo nada planeado! Además, me está mirando fijo. Es tan hermosa…»

 

La chica se quedó ahí unos instantes y como quien tenía al frente no dijo ni una sola palabra, se sonrojó. —Y tú eres…

 

—¡Mi nombre es Kentha! Y bueno… pasaba por aquí ¡El baile te ha salido espectacular!

 

—¡Gracias! —Respondió riendo con algo de vergüenza— ya es de noche, mañana es el último día del festival y tengo que estar sola vendiendo productos marinos. Será mejor que vaya a dormir.

 

—¿¡Mañana es el último día!? Bueno… que tengas un lindo día, ¿Cuál es tu nombre?

 

—Me llamo Roxee —dijo la muchacha y se acercó al huérfano que estaba muy ruborizado. Al estar a sólo centímetros de él, le dio un dulce beso en la mitad de su boca.

 

La hermosa joven se fue luego de eso y Kentha cayó al suelo sin poder mover ni el más mínimo músculo de su cuerpo. A pesar de que aquel beso no fue en plena boca, el pequeño contacto que tuvieron y en verdad… el tan sólo haber hablado con ella, lo dejó sintiéndose como si volara junto a las estrellas que podía ver en el cielo.

 

—Esas estrellas… estrellas ¡Estrellas!

 

Sin haberlo notado antes, ya se había hecho de noche, no le quedaba más opción que regresar al pequeño refugio donde estaba con los demás.

 

Al llegar, Caspian quien estaba sentado lo miró y sin previo aviso le dio un fuerte puñetazo en la cara. —¿¡Dónde te habías metido imbécil!? Estuvimos más de una hora esperándote. Creímos que te habían secuestrado o algo.

 

Pero el paladín de tierra no reaccionó mal, muy por el contrario, con una gran sonrisa se sentó junto a todos. —¡Lamento haberlos preocupado! Mañana sí o sí buscaremos al vagabundo.

 

—¡Eso tendrá que esperar! —Intervino Louis.

 

—¿Qué sucedió? —Preguntó Kentha sin saber nada.

 

—Eiris ha estado muy enferma, sintiendo una presencia extraña todo el día, muy similar a la de ese misterioso lobo.

 

—¿¡Habrán más criaturas como esa por los alrededores!? —Preguntó Dante.

 

—No lo sé —respondió su líder— pero de haberlas, será mejor que estemos preparados, ya que no es nuestra vida solamente la que peligra, sino la de todo el pueblo ¡Mañana mismo iremos en busca de esa bestia!

 

Bajo aquella orden, los guerreros se durmieron de inmediato en el provisorio refugio demostrando lo cansados que estaban. Sin embargo, en medio de esas horas de la noche durante las cuales el cielo estaba más oscuro; Kentha se levantó de su lugar de reposo muy lentamente, con el fin de no despertar a nadie. En contra de las indicaciones de su dirigente, salió y comenzó a caminar por las calles del pequeño pueblo.

 

Aún se veían algunos faroles alumbrando el escaso pavimento que se mezclaba con la tierra, los guardias que circundaban el lugar no parecían hostiles, no obstante, los recuerdos de anteriores batallas perturbaban la mente del joven paladín. Desde su enfrentamiento con Desmith hasta el que tuvo en Campo Ónfalos en contra de los soldados que atacaban a Eiris.

 

El motivo de su repentina salida era que se sentía angustiado por algún motivo que ni siquiera él mismo podía explicar. Necesitaba ir hasta el orfanato para ver si sus más terribles presentimientos eran reales, por lo tanto, con sus manos en los bolsillos se dirigió caminando tranquilamente por la noche, bajo la mirada de decenas de guerreros negros quienes no le hacían problemas; incluso algunos lo saludaban.

 

«Qué extraño… los subordinados de Desmith llegaron e intentaron destrozarlo todo, de la misma forma sucedió con los de Timos, ¿Quién será esta vez el comandante de estos invasores? Parece como si actuasen de una forma totalmente distinta»

 

Anduvo por algunos minutos hasta que llegó junto al portón negro que daba la entrada hacia su antiguo hogar. Un gran bullicio se escuchaba del otro lado, daba la impresión de que se estuviese librando una gran batalla. Sin esperar, el muchacho empujó con sus manos la gran puerta con el afán de ingresar y enfrentarse a lo que fuera.

 

Pero para su gran sorpresa, el escenario era completamente distinto. En vez de una contienda bélica, lo que se encontró fue a un puñado de huérfanos bailando y haciendo movimientos extraños. Estos al ver la inesperada entrada del paladín de tierra, retrocedieron asustados y entraron corriendo a sus habitaciones.

 

—¿Qué demonios le pasa a estos? —Se preguntó intrigado.

 

—Veo que has vuelto… —desde el otro extremo del desértico patio que se presentaba al entrar al orfanato, un anciano y delgado sacerdote se acercó con su rostro serio. Era uno de los tantos que se dedicaban a impartir clases y velar por la protección de los hospedados.

 

—¿Por qué reaccionan así los niños?

 

—Es porque para ellos, tú eres un asesino.

 

—¿¡Aún siguen con eso!? De no ser por Dante y por mí, aquí todos estarían muertos.

 

—Después de que desapareciste —le dijo mirándolo con lástima— llegó otro ejército de soldados como bien puedes ver. De una forma muy pacífica su rey nos prometió cuidarnos, a cambio de que le ofreciéramos nuestra lealtad.

 

—No lo entiendes ¡Ellos son malvados! Han acabado con mucha gente, lo he visto con mis propios ojos.

 

—A veces… pequeño, los actos que aparentan ser los más atroces, se cometen por causas justas y mucho mayores a lo que tus ojos pueden ver. Si tú piensas que los soldados negros son enemigos, es por quizás no sabes cuales son los verdaderos motivos por los que luchan.

 

—¿Los motivos por los que luchan? —Aquella interrogante sembró una semilla de duda e incertidumbre dentro de la mente del joven, quien a pesar de haber pasado por tantas cosas en Campo Ónfalos, aún no se sentía parte de lo que había sido de este.

 

—Ya no eres bienvenido en este orfanato —aseguró el sacerdote sin escrúpulos— puedes pasar la noche aquí si gustas, pero apenas amanezca, deberás marcharte.

 

—Está bien… sólo daré una vuelta.

 

Con una triste expresión en su rostro, comenzó a caminar por todo el recinto. Miraba las viejas escaleras oxidadas y las piezas de rojos ladrillos que aún le daban ese característico toque a cárcel. Llegó hasta su habitación y se percató de algo que le pareció muy extraño.

 

¿Cuánto había pasado? Ni siquiera se había cumplido un año desde que estuvo allí por última vez, no obstante, parecía como si toda una vida hubiese transcurrido desde aquella noche similar a esta, donde los soldados de fuego irrumpieron en aquellos dominios.

 

En la estrecha pieza donde solía dormir, parecía como si el tiempo no hubiera afectado en lo más mínimo. Aún seguía ahí la gastada manta que cubría su cama, desordenada como siempre, en la misma posición. Entonces, ¿Qué fue lo que cambió? ¿Por qué todo se veía tan distinto ahora? Al verse en el pequeño espejo de bordes amarillos que estaba en la pared, el muchacho pudo comprenderlo. Ya no era el mismo de antes.

 

Quizás sus pensamientos seguían siendo similares, su físico no había cambiado prácticamente en nada. No obstante, había algo... algún tipo de condición interna que le hacía sentir como si la vida ahora tuviese sentido. Tenía algo que hacer y no era cualquier cosa, se trataba de un asunto importante en el cual el destino del mundo estaba involucrado. No sabía si sería capaz de lograr algo, pero desde ese momento, en el que volvió una vez más a su cuarto, comenzó a apreciar todo lo que había tenido que vivir.

 

Aún no había amanecido y Kentha no se dirigía hacia el orfanato, sino a un lugar que ya no podía sacar de su mente.

Tras haber corrido varios minutos, llegó hasta la plaza del pueblo, donde comenzó a buscar a Roxee por todos lados. Su corazón latía muy rápido mientras fantaseaba las miles de posibilidades de entablar una conversación con la joven que tanto lo había encantado.

 

En el centro del recinto, había alrededor de veinte puestos de comidas rodeados por un grueso listón rojo donde ya algunos pueblerinos estaban transitando.

 

Antes de cruzar hacia aquella zona restringida, uno de los guardias lo detuvo agresivamente.

 

«¡porqueria! ¿Habrán descubierto quién soy?»


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                                 FanFiction: El Mito del ALCAESTO                                                                                2hs45cj.jpg35mnl0i.png

                               FanFiction: Zephar, Señor de los Infiernos


#64 T-800

T-800

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Publicado 11 julio 2016 - 15:12

-Kaios de Capricornio  es mas lamebotas que jabu XD

 

-Al parecer el lider siente aprecio por Eiris,

 

-me pregunto porque los del pueblo están felices a pesar

de haber sido invadido,a lo mejor son masoquistas

 

- Kentha y Caspian..no pueden dejar de lado sus diferencias ni siquiera

en una situación critica  :lol:

 

-Caspian es un loquillo

 

-Hasta que por fin apareció  Roxee  :smile5:

 

-pobre Kentha  sus compañeros y el  sacerdote le dieron la espalda


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FIC: SAGA DE FICS

 

 

 

 

 


#65 T-800

T-800

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Publicado 28 agosto 2016 - 21:11

Se supone que si este fic ya lo tienes terminado,no seria mas facil

 

publicar 1 o 2 capitulos al mes  :ph34r:


Editado por T-800, 31 agosto 2016 - 15:31 .

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FIC: SAGA DE FICS

 

 

 

 

 


#66 Vulcanus no Kentha

Vulcanus no Kentha

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Publicado 01 noviembre 2016 - 18:16

Situación Actual de los Personajes:

Spoiler

 

Respuesta a los comentarios

Spoiler

XIII

 

Kentha estaba a sólo unos pasos de poder ver a aquella joven que había permanecido de forma obsesiva en su mente durante toda la noche. Lamentablemente, había sido interceptado por uno de los centinelas que se encargaban de mantener la paz del lugar.

 

—¿Algún problema señor? —Preguntó el huérfano con angustia en su mirada.

 

—¡Tú no puedes pasar por aquí!

 

—Sólo quiero ver… la comida.

 

—Esta zona es de acceso especial, si quieres entrar debes mostrarme tu ticket marino.

 

—¿Ticket marino?  —No sabía cómo lo haría para conseguir aquel boleto, pero de seguro lo haría, ya estaba ahí y no retrocedería ni un paso— ¡Lamento no habérselo dicho antes! Vengo a reemplazar a mi novia.

 

—Entonces… muéstrame tu identificación de estudiante —el soldado se mostraba incrédulo.

 

—¡Se me ha quedado en el orfanato! Por favor déjame pasar, ella debe estar muy cansada, estuvo toda la noche armando el puesto y preparando la comida.

 

—Está bien… vamos, llévame hasta donde está a quien reemplazarás.  

 

Juntos caminaron un par de minutos hasta que de lejos pudieron ver a la hermosa muchacha quien con una gran sonrisa en su rostro ofrecía productos marinos a la gente que iba pasando.

 

—¡Ella es! —Dijo apuntando a Roxee.

 

—¡Señorita! —Le llamó el arquero negro— ¿Conoce usted a este joven?

 

Al verlo, la chica se sonrojó de inmediato. —Sí…— afirmó intentando ocultar su sonrisa comprometedora.

 

—La próxima vez no te dejaré pasar —concluyó mientras se marchaba.

 

—¿Qué haces aquí? —Preguntó la paladín de agua sin borrar la curva en sus labios— ¿Acaso perdiste tu boleto de degustaciones?

 

—Creo que nunca he tenido uno de esos.

 

—Yo tengo algunos por aquí —agregó buscando un ticket por unos cajones en el suelo.

 

—Eres muy amable. —El joven estaba embobado mirando la marcada cintura de la muchacha.

 

Entonces Roxee le enseñó un pedazo de cartón dividido en cinco partes distintas. —Esto es simple —le explicó— tú pasas por los almacenes y pides lo que quieras. La persona que esté atendiendo te quitará una de las partes del boleto, así podrás comer en cinco lugares diferentes.

 

—¡Muchas gracias! Creo que comenzaré por aquí mismo.

 

—¡Excelente decisión! Dime, que deseas probar.

 

—Para ser franco, me gustaría probarte a ti —dijo muy osadamente y sin pensarlo— ¿Cuántas partes del boleto necesito?

 

Ante esa insinuación Roxee se sonrojó aún más de lo que ya estaba y sólo soltó una risita nerviosa.

 

-—En verdad... no me gusta esta comida —continuó— ¿Por qué no me acompañas? Vamos a pasear por ahí.

 

—Ahora no puedo... —respondió cabizbaja mientras se tomaba su cabello— este es el último día y debo quedarme aquí.

 

Kentha no pudo controlar su decepción. Se sentía frustrado, camino a aquel encuentro había fantaseado decenas de posibilidades sobre el resultado que tendría este, y en vez de retomar su ánimo inicial decidió marcharse de inmediato —Esta bien... quizás sea mejor que me vaya— dijo mientras iba caminando.  

 

—Bueno... adiós.

 

Ya estaba amaneciendo y los jóvenes comandados por Louis, estaban preparándose con sus nuevos abrigos negros para hacer lo que su líder les ordenara. Entre ellos estaba el paladín de tierra con sus ojos hinchados por no haber dormido.

 

—Veamos… —comenzó el rapado moreno— hoy debemos encontrar al vagabundo del cual Kentha hablaba, esa es nuestra prioridad. Sin embargo… Eiris no se encuentra bien, la fiebre le ha aumentado y no deja de oír ese chillido, por lo tanto es necesario resolver eso también. Puede que esta sea hasta ahora nuestra misión más difícil. Aquí nos jugamos nuestras vidas.

 

—Necesito que conversemos —intervino la rubia joven.

 

—No hay tiempo para eso —respondió Louis— debemos partir cuanto antes.

 

—Es… importante. Si las cosas son como usted dice, puede que esta sea la última vez que nos veamos y quiero confesarles algo.

 

—¡El verdadero motivo por el cual entraste a Campo Ónfalos! —Exclamó Dante.

 

—¿Cómo sabías? —Le preguntó Eiris muy sorprendida.

 

—Cuando nos dijiste en el bosque de las cenizas que sólo habías llegado y listo, estábamos pasando por un momento muy difícil y ni siquiera cuestionamos tus palabras. Pero pensándolo bien, con tus habilidades es imposible que no hayas venido con una misión que cumplir.

 

La muchacha comenzó a llorar de un momento a otro, se sentía culpable por no haberles comunicado antes cuales eran sus intenciones. Louis al ver esto, le ordenó inmediatamente que hablara.

 

*  *  *

 

Durante una fría noche de invierno, Eiris corría de prisa bajo la lluvia con destino a su hogar. Ya era de noche por lo que el camino era muy peligroso, sin embargo, la preocupación que tenía y que se podía reflejar en su rostro, no le permitiría descansar, sino que muy por el contrario, le hacía correr cada vez más rápido.

 

Luego de eternos minutos, pudo llegar hasta una pequeña cabaña de madera, alumbrada por una chimenea.

 

—¡Señor Enoc! ¡Señor Enoc! ¡He vuelto!

 

Un hombre vestido con una larga túnica marrón estaba acostado en el suelo, por su apariencia se demostraba lo trágica que era su salud en ese momento.

 

—¿Dónde estabas pequeña diosa?

 

—Fui comprar medicinas, y por favor ¡Ya no me llame así! Mi nombre es Eiris.

 

—El momento de mi muerte se acerca. Quiéralo o no señorita… debe cumplir con su destino, debes… asesinarme.

 

—No entiendo nada de lo que me está diciendo ¡Como podría acabar con el hombre que me ha cuidado desde pequeña! Además, ¿Por qué habría de hacerlo?

 

—Porque es tu deber como avatar de la diosa de la guerra y la sabiduría, acéptelo señorita, aunque no lo sienta, aunque no lo perciba ¡La diosa habita dentro de usted! Protegerla ha sido el destino que me ha encomendado Zeus.

 

—¿Por qué entonces dice que tengo que matarlo? Si usted es quien me protege —-al no entender nada y al ver como la situación de su benefactor iba empeorando, Eiris comenzó a llorar descontroladamente.

 

—Es porque yo he sido quien te ha cuidado hasta ahora, pero desde aquí en adelante, seré quien busque acabar contigo.

 

—¿¡Por qué!? ¿¡Por qué!? ¡Explíqueme por favor!

 

—¡Vete Eiris! Busca en algún lugar de este mundo un ejército de hombres de corazón puro que puedan hacerle frente a la horda con la que atacaré a la Tierra.

 

—Imposible…

 

—Esta noche moriré, pero mañana despertaré con un nuevo nombre. Cuando eso suceda, espero que ya estés muy alejada.

 

Esas fueron las últimas palabras de Enoc, quien luego de pronunciarlas, detuvo el latido de su corazón, cayendo en el más profundo de los sueños.

 

*  *  *

 

Los sobrevivientes de la resistencia no sabían que decir. De ser cierta esta historia, estaban en frente a la misma Athena; diosa de la guerra y la sabiduría que había encarnado en la Tierra con la única intención de vencer a Tamiel.

 

—¿Eres tú? —Preguntó Louis con la mirada perdida— ¿En verdad eres la diosa Athena?

 

—¡No! —Exclamó Eiris llorando mientras apretaba el abrigo negro que la cubría— Eso es imposible. No tengo ninguna forma de comprobar si esas palabras eran ciertas, además, el señor Enoc me adoptó desde muy pequeña. Toda mi vida ha sido normal ¡No tengo ningún motivo por el cual deba cargar con el destino de una diosa!

 

—Entonces es sencillo —afirmó su líder— tú no eres Athena. Si lo fueras, no lo dudarías ni un instante; tendrías el cosmos de tu lado y además, yo ya me hubiera dado cuenta. No creas que sería tan estúpido de estar en frente a una diosa y no notarlo.

 

—Gracias… —concluyó la chica secando sus lágrimas— tenía mucho miedo.

 

—Retomando lo anterior. Kentha tú irás con Caspian a buscar al vagabundo. Los demás investigaremos por el pueblo con el fin de encontrar al causante de los dolores de Eiris.

 

Entonces se separaron, con la promesa de verse tan pronto como cayera la noche.

 

El huérfano al saber muy bien el paradero del indigente, iba caminando adelante, alejado de su acompañante quien permanecía en un incómodo silencio.

 

—¡Casi lo olvidaba! —Intervino— debemos llevarle comida al anciano, así que habrá que volver a la feria de ayer.

 

—¡Puedes olvidarlo! No caeré en tu trampa —aseguró con una gran sonrisa por haber descubierto el plan de su compañero— piensas abandonarme para ir a divertirte con esos jueguitos de niños.  

 

Con un gesto de desaprobación y sabiendo que el escapar sería motivo de combate, Kentha decidió seguir con su andar, alejándose algunos pasos.

 

Quizás el motivo por el cual Louis los había enviado juntos, era que pudieran llevarse mejor entre ellos y forjar aunque sea un mínimo lazo de amistad. Sin embargo, eso era algo que de seguir así las cosas, no podría ser llevado a cabo. Pensando precisamente en eso, Caspian recordó un importante consejo que su maestro le dio antes de que Campo Ónfalos fuese destruido.

 

*  *  *

 

A días de llevar puesto su nuevo uniforme como miembro de la elite de Ares, Caspian se encontró con su dirigente mientras este caminaba por el sector de entrenamiento de agua, supervisando a Vaneris quien se desenvolvía como líder.  

 

—¡Señor! —Comenzó efusivo— ¡Ese imbécil de nuevo!

 

—¿Qué sucede ahora muchacho?

 

—¡Kentha! Se ha metido junto con Dante a su carpa y le han sacado el libro con el que nos hace las primeras clases.

 

—Bueno… espero que algo aprendan ¡A ver si se vuelven un poco menos estúpidos! —Dijo riendo fuertemente.

 

—¡Pero señor! Está estrictamente prohibido tomar aquellos textos, sólo usted, Davis y Orses pueden tener acceso a tales conocimientos ¡Lo que han hecho es totalmente inmoral!

 

—Caspian… puede que sea inmoral tomar escritos que estén velados y mucho más meterse a lugares privados; pero es tremendamente más inmoral andar por ahí acusando y hablando de lo que hacen los demás. Mientras sigas pendiente de la vida de otros y no te concentres en tu propio desarrollo, jamás serás realmente fuerte.

 

Aquellas palabras dejaron anonadado al joven de ojos verdes, quien continuó con sus quejidos. —No entiendo cómo es posible que alguien como él esté entre nuestras filas, pareciera como si no quisiera cambiar… ¡No sabe cuánto lo detesto!

 

—Óyeme cabeza de aire… ¿Quién lleva más tiempo en Campo Ónfalos?

 

—Yo por supuesto, estoy aquí desde muy pequeño.

 

—Entonces… ¿Quién es el que posee más sabiduría y capacidades en combate?

 

—¡Sin duda que yo!

 

—Por eso mismo… ¿Quién debería imponer el ejemplo y tratar de solucionar las cosas?

 

Caspian no quiso responder esa pregunta, y a pesar de que permaneció en completo silencio, entendió muy bien lo que su maestro de la vida le había querido comunicar.

 

 *  *  *

 

—¡Kentha! —Exclamó. Pero su receptor no le respondió; no porque no quisiera, sino porque no lo escuchó. Esto debido a que estaba angustiado, como si sus reflexiones lo estuviesen torturando.

 

—¡Oye Kentha! —Insistió, esta vez siendo atendido.

 

—¿Qué quieres ahora niño fanático?

 

—¿Cómo es el anciano? —Preguntó con una forjada sonrisa amistosa.

 

—Es bajo, de pelo blanco, anda siempre encorvado, suele usar una… bata azul con una pequeña chaquetilla amarilla. Huele como si el demonio le hubiera molestado encima y su dentadura está algo gastada.

 

El paladín de viento soltó una pequeña risa ante tales palabras, intentando armonizar el ambiente —Hay algo que quiero que conversemos— dijo acercándose a su compañero.

 

—Espero que no sea una declaración amorosa —se burló con una molesta carcajada.

 

Caspian apenas podía contener su enojo, aun así siguió con su idea de mejorar las cosas —quiero que… yo sé que no nos llevamos bien, pero esta es una misión importante ¡Intentemos trabajar lo mejor posible!

 

El huérfano quedó un poco reflexivo, entonces cerró los ojos un instante y luego de una sospechosa sonrisa se detuvo en medio de la calle. —Si es así, creo que ya es hora de confiar en ti. Me costará mucho decirte esto y en verdad… me da hasta algo de vergüenza. Amigo, siempre he admirado tus habilidades, confieso que hasta siento algo de envidia cuando veo tus piruetas y esos saltos tan espectaculares que haces ¡Quizás en toda mi vida pueda hacer algo así!

 

El muchacho de ojos verdes sintió entonces, que había comenzado a funcionar su plan y que quizás Kentha ya había entendido la jerarquía dentro los sobrevivientes, elemento que facilitaría mucho el desarrollo de la tarea que Louis les había encomendado.

 

—Necesito que te percates de algo —agregó el paladín de tierra— desde hace unos minutos, un soldado nos está siguiendo. Si llegamos hasta el vagabundo, lo más probable es que nos descubra… debemos ser inteligentes y derrotar a aquel vigía de la forma más silenciosa posible.

 

—¿Qué sugieres que hagamos? —Preguntó mirando hacia atrás, comprobando que efectivamente había un guerrero detrás de ellos, el cual estaba de pie, silbado mientras miraba al horizonte de forma casi ridícula.

 

—Sencillo, nosotros simulamos una discusión. Entonces yo grito “¡Tú eres uno de los invasores!” Luego, te muestras asustado y sales corriendo lentamente hacia distintas direcciones, la idea es que entres al estrecho callejón de la siguiente calle. Te digo lentamente, porque así yo podré darme una larga vuelta y reducir al soldado por la espalda.

 

—¡Buena idea!

 

—Nunca pensé decir esto niño fanático ¡O sea, Caspian! Pero hoy, vamos a trabajar como verdaderos hermanos que luchan por un ideal de justicia.

 

Aquellas palabras emocionaron mucho al joven cuyo corazón se enaltecía cuando hablaba del furor heroico que un guerrero debía poseer en el campo de batalla.

 

Así fue como comenzaron a discutir, se pronunció lo que estaba acordado y el soldado que estaba tranquilo, se puso en alerta ante la acusación del huérfano. Al ver que el paladín de viento comenzó a huir, se dispuso de inmediato a seguirlo.

 

El plan marchaba a la perfección, gracias a su destreza con el viento, Caspian se movía de un lado a otro esquivando las flechas de su oponente y sus intentos por atraparlo.

 

«Ya han pasado algunos minutos, creo que es suficiente para que Kentha haya llegado hasta el otro lado del callejón»

 

Entonces partió hacia el estrecho pasadizo; entró rápidamente mirando hacia atrás procurando que el arquero lo siguiera. De pronto, ante su gran asombro, chocó fuertemente contra algo que se interpuso en su camino ¡Una muralla de al menos cinco metros de altura estaba en medio del pasaje!

 

—¿Qué porqueria es esto? —Se preguntó sorprendido. Luego, al mirar nuevamente hacia atrás, comprobó que ya no era un soldado el que lo perseguía, sino que eran al menos quince.

 

La primera reacción fue atacarlos con una cortina de viento descendente la cual tenía como objetivo arrojar a sus oponentes al suelo, pero estos comenzaron a caminar por las paredes evadiendo el ataque del muchacho. Luego, cinco de ellos le arrojaron una flecha de piedra, pero Caspian usando una esfera aérea pudo llevarlas al piso, sin embargo, después de eso otras cinco flechas aparecieron por detrás dejando al paladín interceptado por su ropaje contra la pared.

 

Intentó combatir contra ellos, pero eran demasiados y no se demoraron en esposarlo y tomarlo como prisionero. —¡Por fin un sacrificio para Glaux!— Aseguró uno de los guerreros negros.

 

—¿Habrán atrapado a Kentha? —Pensó mirando hacia todos lados.

 

Mientras tanto, el pícaro guerrero corría lejos con una gran sonrisa, moviendo sus hombros de forma circular. —¡Sí que sirvieron los entrenamientos con Orses! —Se dijo mientras seguía con su andar— aun así he quedado muy adolorido sólo por haber hecho esa muralla. Sin el idiota de Caspian encima, podré visitar a Roxee sin problemas; en condiciones normales no hubiera hecho esto… ¡Pero dijo que era el último día que estaría en la feria! Si no vuelvo a verla ahora, no la veré nunca.

 

Por otro lado; Louis, Eiris y Dante caminaban por los calles del pueblo; observando como extrañamente parecía que elegían los lugares más inhabitados para transitar.

 

—Qué extraño… —interrumpió Dante acercándose y mirando hacia todos lados— ¿Por qué no hay pueblerinos por estos lugares?

 

—¿Puedes sentir algo? —Le preguntó Louis a Eiris.

 

—Sí, pero con la misma intensidad que antes. Es como un grito… algo terrible.

 

 —Debemos volver —insistió el joven de pelo largo— esto es muy inusual. Podría tratarse de una emboscada.

 

—Tranquilo soldado —dijo Louis— estando yo aquí, nada nos sucederá.

 

Los presentimientos del paladín de fuego fueron fundamentados en tan sólo unos minutos. Sin haberse percatado a tiempo, cerca de cien soldados negros estaban escondidos por todos lados rodeándolos.

 

—¡porqueria! —El rapado guerrero sabía que no podría combatir con tantos soldados. Si estuviera solo habría alguna posibilidad, pero al estar con Dante y Eiris era muy posible que alguno de los dos resultase muerto.

 

Entonces uno de los soldados se acercó a Louis apuntándolo con su arco —¡Ustedes vienen con nosotros!— Ordenó de inmediato.

 

Caminaron varias horas en silencio, escoltados por este gran número de invasores. Llegaron a un enorme castillo cuya estructura parecía como si hubiese estado hecho de arena. Al entrar, el escenario cambió por completo, un elegante piso de cerámico blanco y enormes candelabros adornaban el salón principal que se encontraba al cruzar la puerta de entrada.

 

—Esta no es forma de tratar a mis invitados —dijo una voz proveniente desde lo alto— ¡Retírense todos!

 

Los soldados abandonaron el lugar dejando libres a los tres guerreros quienes miraban hacia todos lados con una enorme desconfianza. En cosa de segundos, el emisor de la orden apareció desde una puerta en el segundo piso.

 

—¡Bienvenidos sean a mi castillo! Mi nombre es Thanon, encarnación de la fuerza —luciendo un brillante traje rojo que combinaba con su largo cabello del mismo color, el caballero de elite se presentó.

 

El paladín de fuego, quien había oído las alabanzas que la gente hacía en la plaza el día anterior, supo de inmediato de quien se trataba —¡Tú eres el rey de este pueblo!— Lo acusó un poco asustado.

 

—¡Al parecer soy bastante conocido! —Dijo riendo.

 

—Eso quiere decir que… ¡Estas al servicio de Tamiel! —Insistió.

 

—¿Es eso cierto? —Preguntó Louis mirando desafiante—quiero que dejes a mis discípulos en paz, si quieres combatir… yo seré tu oponente —afirmó con determinación en su mirada.

 

—Tranquilos, no es mi intención hacerles daño. Como ustedes han podido comprobar, mis soldados no son muy fuertes pero llevan la justicia en sus corazones. Durísimos años me ha costado entrenarlos para que pueden amar lo mismo que la humanidad ama. Por favor, permítanme atenderlos como corresponde.

 

—¡Jamás! —Exclamó Dante enrabiado.

 

—¡Silencio! —Le ordenó Louis al muchacho— dime Thanon ¿Por qué deberíamos confiar en ti?

 

—Porque hace muy poco tiempo supe las verdaderas intenciones de Tamiel. Logré escapar con suerte de su castillo y tomar el control de esta ciudad, anhelando con toda mi fuerza que algún día llegaran jóvenes portadores de la luz como ustedes ¡Pero no todo está perdido! ¡Luchemos juntos! Unámonos y derrotemos a Tamiel.

 

Eiris observó a Dante sólo para comprobar que su mirada no había cambiado. Seguía desconfiando, seguía pensando que este hombre de gran altura y coloso semblante ocultaba algo.

 

—He ordenado que preparasen un banquete para recibirlos, no quiero presionarlos así que quédense aquí. Coman, conversen, reflexionen el tema y más tarde me reuniré contigo —refiriéndose a Louis— para saber a qué decisión han llegado. Si luego de comer, desean irse, no los detendré.

 

Esta vez con su ticket marino en la mano, Kentha se dirigía hacia la plaza a toda velocidad. Se sentía completamente preparado para iniciar una nueva conversación con Roxee.

 

—En esta oportunidad, le hablaré de algo interesante —se dijo a sí mismo— quizás… preguntarle qué cosas le gustan, o quizás comenzar por un halago… ¿Y si no lo acepta?

 

Dispuesto a salir corriendo y olvidar completo la idea de hablar con la hermosa muchacha, Kentha vio como de lejos Roxee le hacía señas para que se acercara. Ya no podía huir, debía enfrentar su destino ¡Combatir una de las batallas más difíciles de su vida! Hablar con una mujer…

 

—Hola... de nuevo —saludó la paladín mirando al suelo con sus ojos rasgados.

 

—Hola... ya está oscureciendo ¿Hasta qué hora te quedarás aquí?

 

—Estoy lista para irme. Pero el camino es algo peligroso.

 

—¿A dónde vas?

 

—Al orfanato que está a una hora.

 

—¿¡Al orfanato!? —Reaccionó muy sorprendido— ¿Cómo es que nunca te vi ahí?

 

—Me transfirieron hace poco... pero prefiero no hablar de eso.

 

—¡Tú héroe ha llegado! —Dijo en voz alta tratando de parecer que estaba tranquilo— ¡Vamos! Yo te puedo llevar. No se lo digas a nadie, pero soy uno de los paladines más fuertes de por aquí.

 

Entonces caminaron juntos por las oscuras calles del pueblo. Era primera vez que el huérfano se enfrentaba a una situación así… por lo que pensaba con demasiada cautela cada palabra que decía.

 

—¿Por qué llevas ese traje negro? —Preguntó Roxee ingenuamente.

 

—¿Este? Bueno... estoy en un grupo de... soldados. Entrenamos para ya sabes... cosas de soldados.

 

Una extraña sombra pasó por detrás de los jóvenes. Al percibirla, Kentha volteó con una actitud desafiante. De tratarse que un centinela, no dudaría en atacarlo y defender aquel momento que tanto estaba disfrutando.

 

La joven se puso muy nerviosa de una forma un tanto peculiar —¡Tengo mucho frio!— Exclamó abrazando fuertemente a su acompañante, quien no tardó en ponerse nervioso.

 

Al sentir los pechos de Roxee junto a su cuerpo, un calor invasivo recorrió el cuerpo del paladín de tierra cuya mente ya vagaba por inmorales confines.

 

—¡Caminemos hacia otro lugar! —Sugirió— quizás no podamos estar un momento así nuevamente… así solos ¿O prefieres volver de inmediato al orfanato?

 

—No… quiero estar un rato más contigo —aseguró Roxee con una gran sonrisa.

 

Entonces cambiaron su rumbo y partieron hacia un destino desconocido. Hablaron de varias cosas, la verdad es que ambos sabían que aquella conversación no tenía ningún sentido. Solo querían pasar tiempo juntos y hacerse compañía.

 

—Nada hay de entretenido en este pueblo —suspiró la joven apoyándose en un pilar de cemento para descansar.

 

—Aun así, ha sido entretenido conversar con alguien. Hace mucho que no lo hacía.

 

Acercándose sigilosamente, Kentha tomó firmemente a la chica desde la cintura y la besó en la mejilla. Estuvieron abrazados un par de minutos, solo mirándose a los ojos. Hasta que nuevamente una sombra pasó en el horizonte.

 

Kentha se alarmó nuevamente y pensó en ir a investigar, puro justo en ese momento Roxee tomó al paladín por la cabeza e hizo que mirara hacia el cielo. 

 

—Mira, hoy hay luna llena —dijo con una gran sonrisa.

 

—Si... muy linda.

 

—Es como si se estuviera acercando cada vez más.

 

—Observa bien —interrumpió Kentha— la luna tiene un rostro dibujado.

 

—¡Es cierto! A lo mejor está comunicándose con nosotros.

 

—¡Pregúntale que desea!

 

—¡Luna! ¡Hola! ¡Hola! ¡Hola luna! ¡Vamos Kentha ayúdame!

 

Ambos no podían parar de reír, aun estando abrazados se miraban fijamente a los ojos y disfrutaban el momento como ningún otro.

 

—Kentha… si no hablas con la luna también, parecerá que estoy loca.

 

—Esa es la verdad Roxee, estás muy loca.

 

—¿Tú lo crees? -Preguntó sonriendo.

 

—Si... —respondió. Y apretándola  suavemente contra el pilar... la besó.

 

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Editado por Vulcanus no Kentha, 01 noviembre 2016 - 18:49 .

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#67 T-800

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Publicado 02 noviembre 2016 - 17:38

Kentha  es un maestro-logro en un capitulo lo

que seiya no ha logrado en años XD

 

 

que me late que el vagabundo sera el sensei kurumada

 

hasta que por fin se quien es Eiris

 

 

Kentha y Caspian son como una version de homero simpson y  flanders-Jajaja

 

Homer-Listening-to-Flanders.gif

 

 

 

 

 

 

pobre niño fanático

 

 

me pregunto que tramara Thanon


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#68 ALFREDO

ALFREDO

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Publicado 08 noviembre 2016 - 08:15

Buenas Abysal, ha pasado bastante tiempo, pero lo habia dejado pendiente, pues estaba esperando q avanzaras en la historia, como ya habia leido la anterior, los sucesos los conozco y ahora avance como tres caps, llegando hasta el 8. Y aun así, la historia todavia me parece recordarla como en esos caps. aunque con leves diferencias.

 

 

La descalificacion de kenta por jugar una trampa, y despues que quiera averiguar lo q esconden con el alcaesto, sucedio casi igual q en el fic anterior, juntandose con dante y tyson, y encontrandose contra Caspian en el camino. Lo q si esta vez, la q interrumpio la pelea de los dos no fue la chica q era novia de kenta  sino la invasion directa, mas bien ellos mismos. Cosa q fue mas maduro de su parte.

 

Lo que si durante la invasión, la actitud de Caspian cuando se vio frente a la primera gran decision como nuevo campeon, fue muy decepcionante, en el fic lo recordaba mas baddas y mas maduro. Aqui estaba mas desesperado por estar frente a dark gold y no saber si abandonar la caja de pandora o ayudar  a sus amigos. Al final se decidio por enfrentarlo junto con dante, jeje.

 

El honor siempre los hace ser impulsivos, y q bueno q se quedo desobedeciendo al lider. Por otro lado Kenta rescato a una damisela, me parece q es la misma chica del fic anterior, jaja. 

 

Fuera de contexto, creo q esta avanzando un poco mas rapido la trama q la vez anterior, pero todavia no sabemos q armadura portaran los protas, aunque las podamos intuir.

 

Bueno seguire esperando q sigas avanzando un poco mas, porque todavia recuerdo q despues biene la isla del espectro y el encuentro con la lechuza gigante. Haber si llego al siguiente arco para la prox, el nuevo q no alcance a ver.

 

Saludos.


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FANFIC: La condenación de los caballeros de Athena

Capitulo 37 .-  desde el (15/02/2017)

Fichas de personajes


#69 Vulcanus no Kentha

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Publicado 15 diciembre 2016 - 16:31

Situación Actual de los Personajes:

Spoiler

 

Respuesta a los comentarios

Spoiler

 

XIV

 

El banquete ya estaba servido. Al entrar al largo salón mostaza donde estaba todo preparado, los estómagos de Louis, Dante y Eiris crujieron al unísono. Entre tantas preocupaciones habían olvidado comer y eso ya les estaba pasando la cuenta.

 

—¿Qué hacemos? —Preguntó el paladín de fuego a su líder.

 

—Comamos, si Thanon nos hubiese querido matar, lo hubiera hecho sin problemas cuando llegamos.

 

Aun con desconfianza, dieron la primera probada a los exquisitos bocadillos. Luego de unos minutos, comían con una desesperación comparable a la de un náufrago que lograba regresar a su hogar.

 

—Entonces… —Dante rompió el silencio— ¿Confiaremos en Thanon?

 

—Eso es obvio —respondió Louis— ¿Acaso crees que nosotros junto con Caspian y Kentha podremos hacer algo? Necesitamos la mayor ayuda posible y ahora que se nos presenta una en bandeja de plata no podemos rechazarla.

 

—Un caballero negro de elite de nuestro lado… eso suena genial. Después, podríamos visitar a mi padre ¡Él es muy poderoso! Si también se nos une creo que tendríamos grandes posibilidades de vencer a Tamiel ¡Esto cada vez se pone mejor!

 

—¿A qué te refieres con eso?

 

—¡Quizás no debí haber dicho eso!

 

—¿Otra mentira al igual que Kentha?

 

Era tan tranquilo el momento que estaban viviendo, que Dante decidió contarle a su dirigente todo lo que ya le había dicho a Kentha sobre su vida. El gran cargo que tenía su padre, la biblioteca prohibida y el libro llamado “El Mito del Alcaesto” donde se relataba la historia de cuatro jóvenes que junto a Athena vencieron a un terrible demonio de dos cabezas.

 

—¿¡Cómo pudiste ser tan idiota!? —Reclamó el paladín de viento— de facilitarme antes esa información, podríamos haber preparado alguna expedición o incluso después de la invasión ¡Cambiar nuestro rumbo! Una biblioteca prohibida es mucho más útil que los relatos de un anciano, ¡Pedazo de idiota!

 

—Al menos este viaje —interrumpió Eiris— nos hizo conocer a Thanon y nos abrió una nueva posibilidad de vencer a Tamiel.

 

—Por explícame Dante…. ¿Por qué permaneciste en silencio?

 

—Lo que sucede es que desconfiaba de usted ¡No podía simplemente llegar y revelarlo todo! Es algo muy importante para mí y usted la verdad… nunca me ha inspirado confianza.

 

—Ya veo… —con un gesto deprimido, Louis se puso de pie y miró por la ventana del castillo.

 

Ya era de noche y las grandes nubes negras no permitían ver con claridad las estrellas.

 

—Discúlpeme —dijo Dante sintiéndose un poco culpable.

 

—Cuando las moiras me dieron la gran tarea de fundar Campo Ónfalos, no lo pensé ni un instante. Me puse de pie, tomé a Davis entre mis brazos y bajé aquella oscura caverna. Pero a medida que avanzaba el tiempo —esta vez sus ojos se llenaron de lágrimas— me di cuenta de que era demasiado para mí. Sentía que no podía hacerlo.

 

—¡Usted es muy fuerte! —Exclamó la rubia muchacha intentando animarlo.

 

—Eso no es cierto… nunca he sido fuerte. Recuerdo como cada día me desanimaba más y más. Aun así nunca me di por vencido. Cuando la resistencia estaba aún en pañales las moiras me llamaron para avisarme que nunca más nos veríamos y para confiarme la dorada armadura de Sagitario —con sólo recordar aquello, estalló en llanto apretando sus dientes— ¡Ni siquiera eso pude cuidar! ¡Davis Murió! ¡Orses murió! ¡Vaneris ha escapado! Es justo ahora cuando miro hacia el cielo y descubro que nunca estuve preparado para esta misión.

 

Los jóvenes sólo atinaban a mirar el suelo. La sinceridad de su líder y su profunda angustia pudieron penetrar en el corazón de los muchachos quienes se sentían más que decepcionados, inspirados por la historia de alguien que sin tener las condiciones para llevar a cabo la voluntad de los dioses, siempre luchó y jamás se dio por vencido. Aun hoy, después de todo lo que había pasado… él veía una pequeña luz de esperanza junto a Thanon y los últimos sobrevivientes.

 

—Señor Louis —le llamó Eiris sollozando— usted es un gran hombre. Le juro que saldremos adelante, sin importar lo que pase el día de mañana; nosotros heredaremos su voluntad.

 

Una gran sonrisa cubrió el rostro del moreno dirigente, quien se sentía en paz por ver como estos jóvenes cargaban con un peso tan grande sobre sus hombros, pero soportándolo con la más profunda de las hidalguías.

 

En ese momento, Thanon ingresó hasta el salón. —¿Cómo está todo?— Preguntó con una sonrisa.

 

—¡Muy bueno! —Dijo de inmediato el paladín de viento— gracias por todo. Lamento ser descortés, pero antes de darte nuestra respuesta, quiero que nos cuentes el verdadero motivo por el cual estás traicionando a Tamiel.

 

—No te preocupes por la descortesía. En momentos como estos, me imagino que confiar es una de las cosas más difíciles que se puede hacer. Les contaré mi historia y les ruego que me perdonen si tengo alguna reacción extraña, debido a que es un tema que aún me afecta mucho.

 

  *  *  *

 

Existen muchos guerreros que nacen con grandes habilidades y sorprendente fuerza. Sin embargo, algunos de ellos se quedan en el camino, ya sea por limitaciones propias o porque simplemente no desean desarrollar sus potenciales. Otros en cambio, tienen la suerte de encontrarse con alguien que los guie, tanto a nivel técnico como a nivel espiritual y son capaces de mantenerse firmes en el sendero de la justicia, del amor y felicidad.

 

También están aquellos que a pesar de lograr alcanzar estándares inimaginables de poder, no le encuentran un sentido de vida, no hallan un motivo por el cual la justicia por ejemplo, signifique algo de valor. Este es era el caso de Thanon, un corpulento joven de veintidós años que se dedicaba al oficio de mercenario. Los mercenarios son quienes por una recompensa luchan guerras ajenas o se encargan de acabar con la vida de alguna persona.

 

El gran toro rojo; ese era el nombre por el cual se le conocía a este asesino quien a su muy corta edad era famoso por todos los pueblos por los que pasaba. Su desarrollada condición física era sólo un escaso reflejo del poder que tenía para controlar la tierra. Con simples movimientos podía mover gigantescos bloques que equivaldrían a al menos a la capacidad de diez paladines comunes.

 

Sin embargo, este guerrero tenía una gran debilidad y no estaba en su físico, tampoco en su determinada y fría mente, mucho menos en su fuente inagotable de energía, si no que en su astral.

 

Muchas veces fueron la que se perdió del alcance de todos. Nadie podía contactarse con él, ni sus aliados ni sus enemigos. Esto se debía a que se aislaba en aquellos confines del mundo donde nadie pudiera verlo. Lo hacía porque no podía soportar la enorme soledad que lo invadía y obligaba llorar desconsoladamente. Siempre estuvo rodeado de gente, pero al mirarlos; sus risas falsas, sus intenciones ocultas, sus engaños… todo le parecía despreciable. Por eso, estaba sumido en la más profunda de las soledades.

 

Sucedió que un día, se embarcó en una misión donde debía acabar con la vida de un importante comerciante cuyas ostentosas ganancias producto de la explotación del ecosistema, afectaban a la economía de todo un pueblo el cual estaba sumergiéndose de a poco en la pobreza y en la escasez de recursos naturales. Además de la esclavitud a la que mantenía sometido a la mayoría de los habitantes de aquel poblado.

 

La adoración que este sujeto tenía por sí mismo, se comprobó de inmediato al ver el lujoso palacio en el cual vivía. Su estructura era muy peculiar, sin duda era muy resistente por lo colosal que se presentaba, sin embargo, su decoración le hacía parecer estar hecho completamente de arena.

 

La guardia era muy numerosa, pero ese no sería un problema para el gran toro rojo quien acostumbrado a atacar de frente, se presentó osadamente ante todos. Sólo en unos minutos fue capaz de acabar con la vida de al menos cien soldados que estaban al servicio de su futura víctima.

 

Rápidamente entró en la gran construcción buscando sala por sala a su objetivo. Caminaba sigilosamente por los blancos y elegantes cerámicos que cubrían cada rincón de la gran morada. Hasta que llegó hasta la habitación que por su decorado parecía ser la principal. Seis pilares amarillos rodeaban el lecho que estaba cubierto por una blanca sábana que pendía del techo.

 

Se asomó con mucho cuidado a la cama donde estaba la persona que aún se encontraba durmiendo a pesar del ruido que se había formado afuera. No traía arma alguna consigo, así que prefirió acercarse buscando ahorcar a su enemigo.

 

Con la intención de no despertarlo, bajó lentamente sus frazadas pudiendo ver de quien se trataba. Lejos de ser un hombre gordo y grotesco como era la gran mayoría de quienes tenía que matar; era una muchacha, de aparentes veinticinco años, muy delgada pero con generosos atributos, su fino rostro estaba maquillado con tintes de color verde, era rubia y su cabello ondulado. Estaba usando un traje de seda que no dejaba nada a la imaginación, se traslucía por completo su desnudez, la cual dejó a Thanon paralizado por más de un minuto.

 

No pudo resistir aquella belleza. Subiéndose a la cama, comenzó a tocar con mucho cuidado las piernas de esta joven introduciendo su mano por debajo del transparente vestido. Luego, con la misma delicadeza se acercó y besó su cuello. Al hacerlo, la muchacha despertó y se quedó mirando fijamente al paladín de tierra.

 

No se atrevió a decir palabra alguna, estaba asustada al punto de que su corazón latía tan fuerte que Thanon podía sentirlo estando sobre su cuerpo. Era el momento de acabar con su vida, pero se veía tan frágil, tan hermosa, que el gran toro rojo no pudo moverse.

 

—He venido… a matarte.

 

La respiración de la mujer se volvió caótica, aun sin decir nada, las lágrimas comenzaron a caer por su rostro arruinando el maquillaje que usaba aun para dormir.

 

—¡No! —Le susurró el mercenario— por favor no llores.

 

Con una de sus manos comenzó a limpiar las lágrimas de la joven intentando reparar el decorado. No entendía muy bien la situación, pero al verla llorando, sintió una profunda angustia que lo hizo llorar también.

 

—Hazlo… —atinó a decir abrazando a Thanon— acaba con mi vida.

 

Aquella frase fue demasiado para asesino quien la abrazó más fuerte. —No puedo hacerlo, este será el primer trabajo que no llevaré a cabo— le dijo retomando la sonrisa.

 

Al escuchar esto, la rubia miró directo a los ojos del pelirrojo y por alguna razón inexplicable, pudo sentir lo que él sentía. Entonces tomó la sencilla armadura de su atacante y comenzó a quitársela lentamente. Luego de desnudarlo por completo, se quitó ella su vestido también.

 

Al hacer el amor aquella noche, el paladín de tierra sentiría por primera vez en su vida lo que era tener una compañera y alguien a quien amar.

Al despertar a la mañana siguiente, ambos salieron del castillo y comenzaron un viaje en el cual Thanon ya no volvería jamás a sentir la soledad. Decidieron dejar atrás sus vidas y dedicarse a estar juntos y ser felices.  

 

   *  *  *

 

—¡No digas más! —Le interrumpió Louis— sabes que Tamiel está dispuesto a acabar con quien sea y por eso quieres proteger a tu amada.

 

—Así… es.

 

—Bienvenido al grupo muchacho, serás un gran refuerzo.

 

Estaban dispuestos a seguir con su comida junto al caballero negro, cuando de pronto, Eiris comenzó a sentirse mucho peor después de su aparente mejora. Fue tanto el dolor de cabeza que la atacó que sin previo aviso, se desmayó frente a todos.

 

—¡Guardias! —Exclamó Thanon irritado— ¡Lleven rápido a la joven a que sea atendida!

 

—Me gustaría ser yo quien la lleve —aseguró Dante demostrando muy aparentemente su desconfianza.

 

—¡Me parece perfecto! —Le respondió el paladín de tierra— tómala y ve a donde mis subordinados te guíen.

 

—Yo también iré —dijo Louis.

 

—¡No! Es mejor que nosotros dos permanezcamos aquí, debo decirte cuanto antes todo lo que sé con respecto a Tamiel. No tenemos tiempo que perder. Mucha gente está muriendo ahora mismo por culpa de él y sus soldados.

 

—Muy bien. ¡Tú! —Dirigiéndose al joven de larga cabellera— procura que se mejore pronto.

 

Obedeciendo, Dante sostuvo a Eiris y salió rápidamente del castillo custodiado por decenas de soldados.

 

Pasaron cerca de treinta minutos en los que Thanon permaneció conversando con Louis sobre los pasos que debían seguir para poder vencer lo más pronto posible a su enemigo en común. Entre esa charla, las nubes grises soltaron con furia su naturaleza y la lluvia azotó con fuerza cada rincón del pueblo.

 

—¡porqueria! —Poniéndose muy nervioso, el coloso guerrero se puso de pie alejándose de la mesa.

 

—¿¡Qué sucede!?

 

—¡Los suministros medicinales! Le pedí a un grupo distinto de soldados que los ubicaran en otro lugar para facilitar las emergencias que pudieran ocurrir en el carnaval ¡El grupo que fue con Dante no lo sabe!

 

—¡Vamos de inmediato! Si nos apuramos podremos alcanzarlos.

 

—Lamento ser descortés, pero tú no sabes el camino y si voy contigo perderé mucho tiempo preocupado de que me sigas.

 

—No te preocupes por la descortesía —concluyó Louis sonriendo amistosamente.

 

Entonces, Thanon se marchó del castillo a una velocidad impresionante.

 

Quizás se debía al acogedor paisaje invernal o a la tranquilidad que lo invadía. Fuese cual fuese el motivo, Louis se sentía muy nostálgico. En su soledad, volvió a mirar por la gran ventana tomando una taza con café de la larga mesa que su anfitrión les había preparado.

 

«Aún recuerdo cuando todo esto comenzó ¡Que increíble es la vida! Si uno mantiene firmes las esperanzas y se esfuerza al máximo por llegar a la meta; los caminos se abren solos. Quizás no es lo que imaginaba ¡Pensé vencer a Tamiel con miles de hombres! Pero quizás, sólo con un puñado de ellos sea más que suficiente. Ahora Thanon está con nosotros ¿Se nos unirá algún otro caballero negro más? Como sea la cosa… confío en que todo resultará bien»

 

La gran puerta del castillo de Thanon se abrió de repente. Alguien venía entrando, el ruido era evidente.

 

—¿Ya has vuelto Thanon? —Preguntó Louis con una sonrisa.

 

Pero quien penetraba el recinto no era el Caballero de Tauro. Con una sonrisa distorsionada, un conocido guerrero oscuro caminaba por el pasillo principal, mostrando su corto cabello blanco el cual estaba exageradamente ordenado; esta elegancia contrastaba con su mirada, la cual estaba totalmente perdida, transmitiendo su sed de sangre.

 

—¡Tú eres… ¡Desmith de Aries! 

 

—¡Nos volvemos a ver, maestro Louis! —Señaló el siniestro guerrero mientras avanzaba.  

 

En la pequeña cabaña que Louis había arrendado, se encontraba Kentha muy abrigado junto a Roxee mirando hacia fuera por las ventanillas que estaban junto a la puerta.

 

—¿Estás seguro que tus amigos no se molestarán al verme? —Le preguntó frotando ambos rostros por el frío.

 

—¡No digas esas cosas! No hay motivos para que eso suceda.

 

—Pero es que… podría estorbarles.

 

—No estorbarás. Nosotros solo… bueno, somos un grupo bastante especial.

 

—¿Especial? ¿Qué hacen? ¿Algún deporte? Tienes cara de ser de esos que se dedican al ajedrez.

 

—¿Es eso un halago? —Preguntó riendo— no te puedo decir a que nos dedicamos, sólo debes confiar en mí y mantenerte lo más abrigada posible o te resfriarás.

 

—¿¡Cómo que no puedes contarme!? ¿Qué es lo que ocultas? Acaso… —con un semblante oscuro y siniestro— ¿Tienes alguna novia?

 

—¡No! ¡Obvio que no! —Respondió muy nervioso— ¡Sólo no puedo contarte! Sé feliz con eso.

 

—Kentha… cuéntame ¡Por favor!

 

—No lo haré.

 

—¡Por favor! ¡Por favor! —Insistió tomándose del cuello de Kentha— ¡Por favor! ¡Por favor!

 

—Por mucho que digas eso, no cambiaré de opinión.

 

Entonces la delgada joven miró fijamente a los ojos a su compañero y simuló estar a punto de llorar —Por… favur— cambió la palabra intentando sonar lo más tierna posible.

 

En ese momento la debilidad del paladín se mostró en su máximo esplendor. Sin negarse más, le contó a su acompañante las aventuras que había debido vivir en el último tiempo incluyendo la tortuosa invasión por parte de Timos de Leo en Campo Ónfalos.

 

—¡Eso es terrible! —Exclamó Roxee llevándose las manos a la boca— ¿Por qué has estado dispuesto a correr esos peligros?

 

—Esa es una muy buena pregunta. Es difícil de responder.

 

—Explícate mejor.

 

—Primero estaba aquí, luego con Dante llegamos a Campo Ónfalos. Entrenamos mucho, día tras día, hasta que ocurrió la tragedia. Nos sumergimos en el bosque de las cenizas y ahora… estoy aquí. Ahora que lo pienso, no he deseado nada de esto.

 

—¿Por qué simplemente no dejas de pelear? Creo que es muy tonto todo esto que estás haciendo.

 

—¿¡Dejar de pelear!? ¿Qué haría yo si no fuera por eso? ¡No tengo nada en mi vida!

 

—¡Eso es mentira! ¡Idiota!

 

—¿Mentira?

 

—Obvio, ahora me tienes a mí —aseguró abrazando al paladín.

 

—Eso es cierto. —Kentha sonrió apretando fuerte a la hermosa chica entre sus brazos.

 

—Ahora tengo un guardia personal.

 

«Ahora que lo pienso… nunca he querido ser un soldado ni luchar por nada, entonces ¿Por qué tengo que hacerlo ahora? La gente de este pueblo se ve muy feliz y yo también lo estoy aquí con Roxee. Definitivamente esto es lo quiero. Mañana mismo le diré a todos que continúen su viaje sin mí»

Fuera de aquel lugar, Dante corría a toda velocidad cargando a su compañera. «¡porqueria! ¿Faltará mucho para llegar hasta las reservas médicas? Eiris se ve muy mal…»

 

Cerca de una pequeña iglesia blanca con vidrios de muchos colores, los soldados que los escoltaban se detuvieron de pronto.

 

—¿Este es el lugar? —Preguntó el paladín de fuego.

 

Antes de poder voltearse para ver a los guerreros ¡Tres flechas impactaron en su espalda!

 

—¿Qué…? —Perdiendo de rápidamente la consciencia, Dante giró su cuerpo para que la chica cayera sobre él y no se impactara con el suelo.

 

En ese momento, Thanon quien estaba llegando a la escena tomó a Eiris y miró seriamente a sus subordinados. —Lleven a este mocoso al templo, ¡Que sea un sacrificio más para Glaux!   


Editado por Vulcanus no Kentha, 15 diciembre 2016 - 16:37 .

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Publicado 15 diciembre 2016 - 21:19

Pobre Louis  tiene peor suerte que el cisne hyoga

 

 

 

me pregunto porque los personajes relacionados con el signo de tauro

 

suelen encontrarse  a chicas durmiendo y con poca ropa en tus fics--- :ph34r:

 

 

 Eiris se desmayo----me pregunto si alguien del signo de

 

tauro ira   a verla mas adelante si sigue dormida ----XD

 

 

 

maestro y discipulo vuelven a encontrarse

 

Roxee se puso celosa--no sabe que Kentha----es extremadamente fiel-----Jajajaajajajajaja--- :t420:  :lol:

 

 

asi que Glaux volvera a aparecer


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Publicado 18 diciembre 2016 - 21:24

Pobre Louis  tiene peor suerte que el cisne hyoga

 

 

 

me pregunto porque los personajes relacionados con el signo de tauro

 

suelen encontrarse  a chicas durmiendo y con poca ropa en tus fics--- :ph34r:

 

 

 Eiris se desmayo----me pregunto si alguien del signo de

 

tauro ira   a verla mas adelante si sigue dormida ----XD

 

 

 

maestro y discipulo vuelven a encontrarse

 

Roxee se puso celosa--no sabe que Kentha----es extremadamente fiel-----Jajajaajajajajaja--- :t420:  :lol:

 

 

asi que Glaux volvera a aparecer

hahhhahahaahha lo dices porque mataron a su hermano??? oohh... chiste cruel :(

Eso es porque tauro es el mejor signo del mundo según una encuesta que yo hice xD 

ahahahhahahahahahahhahahahhaha me has hecho el dia con ese comentario de Eiris. Bueno... quedó ahí tirada con un montón de soldados y.... Thanon de Tauro! Veremos que pasa en los siguientes capítulos. 

Louis y Desmith... eso indica que ya estamos llegando a la parte donde este fic iguala a las versiones anteriores en cuanto a la historia.

Kentha siempre fiel!! Cualquier duda pregúntenle a él mismo hahahahahaha

Glaux aparecerá pronto y esta no vez no será con los guerreros de los abismos XD 

Gracias por comentar compañero. 

 

Esta vez les traigo dos FanArts muy antiguos. Se nota de inmediato porque la calidad de estos no son muy buenos y se nota en el rostro.

 

Este es de Roxee, es como iba vestida en el baile cuando Kentha la conoció.

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El segundo es de Thanon, con el traje que llevaba puesto cuando se presentó ante Louis

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Publicado 20 diciembre 2016 - 14:49

Este fic es muy bueno-ojala pronto actualices


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Publicado 06 enero 2017 - 16:22

Te quería avisar que una parte del capitulo VI no se logra ver bien:

 

 

http://saintseiyafor...alcaesto/page-2

 

 

Suerte en tu fic


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Publicado 09 enero 2017 - 12:39

Situación Actual de los Personajes:

Spoiler

 

Respuesta a los comentarios

Spoiler

 

Quedan muy pocos capítulos para que termine este segundo arco, dentro de poco veremos unas peleas que cambiarán por completo el curso de esta historia ¿O no lo harán? ahhahahahhaa espero que les guste 

 

XV

 

Dentro del castillo de Thanon, un inesperado encuentro ponía tenso el ambiente.

 

—¿Cómo sabes mi nombre? —Preguntó Louis asombrado, debido a que muy pocos lo conocían.

 

El sonido de la vestidura de Aries rechinaba con cada paso que daba su portador, quien sonreía como si hubiese esperado por años este momento.

 

—Esta armadura está sedienta de sangre… —aseguró Desmith descontrolado— es hora de cumplir con sus caprichos.

 

—Tú… no sé qué problemas tengas conmigo, pero no importa. Eres sólo un perro de Tamiel.

 

El guerrero negro tomó con ambas manos su blanca melena y soltó unas inexplicables lágrimas de rabia —¡Silencio!— Gritó mientras sentía que la sangre le hervía.

 

Desde sus dedos, índice y medio salieron disparados muy velozmente dos rayos de fuego eléctrico, los cuales pillaron desprevenido al líder de la resistencia y dándole de frente lo arrojaron en contra del ventanal principal, expulsándolo del castillo.

 

—Esperaba más de ti anciano —le dijo siguiéndolo hasta afuera.

 

A pesar del golpe recibido, Louis se puso de pie sacudiendo su ropa de forma burlesca. —Nunca pensé que alguien que portara la armadura de Aries pudiera ser tan débil.

 

Moviendo rápidamente sus brazos de arriba hacia abajo produjo un gran torbellino y lo lanzó como si fuera un taladro. Esta técnica demostraba por sí sola una potencia devastadora. Desmith cruzó sus brazos a la altura de su rostro para resistir y logró hacerlo pero con mucha dificultad.

 

—Esa es la misma técnica con la que me atacaste en la mina —aseguró demostrando su agotamiento— ya la he visto antes, no funcionará esta vez.

 

—¿Así que te crees poderoso? —Preguntó el paladín de viento mostrando una postura de combate en la cual levantaba ambos puños.  

 

El soldado de Tamiel comprendió la propuesta y la aceptó poniéndose en guardia, de ahí en adelante comenzarían un combate cuerpo a cuerpo. Los puñetazos y las patadas continuas de Louis tenían una velocidad impresionante; demostraba sin dudas lo ágil que podía llegar a ser a pesar de no estar en las mejores condiciones físicas.

 

Pero a medida que el enfrentamiento avanzaba, el guerrero blindado era cada vez más capaz de anticipar los movimientos de su adversario, permitiéndole contraatacar a tiempo.

 

Luego de unos minutos, ambos combatientes estaban con sus rostros muy hinchados por los golpes que habían recibido. Pero la energía en los tiempos de juventud no es la misma que durante la adultez, esto comenzó a inclinar la balanza a favor de Desmith, además de la gran ventaja de poseer la armadura de Aries.

 

El descontrolado muchacho parecía estar disfrutando este enfrentamiento de una forma perturbadora. Aprovechando una baja en la guardia de su oponente lo atacó con una certera patada en la mejilla que pudo derribarlo. Pero antes de que cayera al suelo, con una velocidad impresionante, cargó un alto voltaje eléctrico en una de sus manos y con un pequeño impulso le dio un devastador puñetazo en la frente.

 

Se sintió un crujido en el cráneo del líder de la resistencia, donde la sangre ya había comenzado a correr. Su cuerpo quedó cubierto por los residuos eléctricos, pero aun así, en el preciso momento en que su cuerpo cayó al suelo y sin el más mínimo quejido, giró sobre su eje y tomó el brazo del guerrero oscuro arrojando a los cielos. Tan pronto como lo vio en las alturas, lo atacó nuevamente con el taladro de viento.

 

Desmith no tuvo tiempo de defenderse. Aquel ataque lo dejó al borde de la inconsciencia. .  

 

—¿No decías acaso que la misma técnica no funcionaría contra ti? —Lo que intentaba era fastidiar a su rival.

 

Sin embargo había algo que cada vez se hacía más notorio; era el hecho de que Louis no tenía las condiciones necesarias para continuar en el combate por mucho tiempo. Su aliento era muy forzado y los latidos de su corazón eran tan fuertes que parecía querer salirse del pecho.

 

—¡Maldito! —Exclamó el lastimado joven— ¡No permitiré que esto termine así!

 

Nuevamente lanzó los rayos que salieron disparados desde sus dedos, pero esta vez Louis ya conocía aquella técnica por lo que creando una pequeña esfera de viento en frente de él, pudo cambiar la trayectoria del ataque y regresarlo directo hacia el casco de su ejecutor, arrojándolo lejos.

 

—¿Por qué me haces esto maestro? —Preguntó con gran ironía, mostrando claramente su rostro.

 

Al verlo, un gran pánico se apoderó de Louis quien cayó de rodillas al suelo. —Imposible… ¡Tú estás muerto!— Dijo mientras el cuerpo le temblaba.

 

*  *  *

 

Diez años atrás, lo que algún día sería Campo Ónfalos, sólo eran planes y esperanzas de un puñado de jóvenes que intentaban sobrevivir en sus escasas carpas y con las precarias provisiones que habían podido acumular. Un día, Davis llegó hasta el campamento con un gigante saco lleno de peces que apenas podía cargar.

 

—¡Has podido capturar todo! —Louis se mostraba muy sorprendido por tal hazaña.

 

—No hermano, nada de esto hubiera sido posible de no ser por Dessy.

 

Detrás de él venía el muchacho de quince años, delgada contextura y blancos cabellos pacientemente ordenados. Su rostro sereno no demostraba ni una pisca de lo agresivo e impulsivo que siempre era.

 

—¡Hemos vuelto! —Anunció feliz— con esto podremos comer decentemente por un par de días.

 

Dessy estaba feliz seleccionando la gran pesca que había tenido. Sentía que cada día acumulaba más logros en Campo Ónfalos.

 

Pero ese día en especial, Louis estaba muy serio, algo que era muy inusual. —Acompáñame a la casa principal —interrumpió— necesito conversar contigo.

 

Un gran nerviosismo invadió al joven quien pensó que el momento que había esperado desde que se unió a la resistencia por fin había llegado… el día en que se convertiría en el portador de la armadura de Sagitario.

 

Una vez dentro del pequeño templo que años después sería conocido como los aposentos principales; el dirigente abrió la gastada cortina roja que cubría el contenedor dorado y se sentó a un lado, invitando a su discípulo a hacer lo mismo.

 

—Ya han pasado diez años desde que las moiras me entregaron esta armadura.

 

—En diez años le ha construido un buen hogar.

 

—Si… además se nos ha unido un relevante número de jóvenes, incluyéndote a ti que eres digno de admirar, los demás te siguen y para mí eres como un hijo más.

 

—Gracias… —el paladín de fuego eléctrico temblaba sin cesar. La emoción y las ansias invadían su cuerpo.

 

—Pero me preocupo por Davis, él es muy fuerte también y se puede ver con claridad que será aún mucho más poderoso.

 

—Es verdad, aún hay bastantes cosas que pulir en él, he intentado enseñarle el arte del fuego eléctrico pero hasta ahora no he conseguido resultados.

 

—Qué bueno saber que te preocupas por él… quiero que lo sigas haciendo.

 

—¡Cuente conmigo!

 

—Protégelo ¡Porque él será el futuro portador de la armadura de Sagitario! 

 

El muchacho estuvo sin hablar por varios días, se sentía sin aliento como si alguien le estuviese apretando el pecho. Él quería mucho al pequeño hermano de su maestro quien sin duda era muy talentoso, podía manejar el fuego como si del viento se tratase, pero no eso no era suficiente para  verlo como un digno merecedor de una armadura dorada.

 

El nocivo rencor fue comiendo su corazón en silencio, pero mantuvo esas emociones veladas hasta ese día… el día en que ocurrió la tragedia que tanto pesaba día tras día en el corazón de Louis.

 

Uno de los jóvenes espías de Campo Ónfalos, le informó a su líder sobre la presencia de otra armadura dorada que se encontraba en un lejano reino de oriente.

 

Al tratarse de una misión de alto riesgo, Louis fue sólo con sus diez mejores guerreros. Entre ellos estaban Orses y Dessy, los dos mejores exponentes entre sus hombres.

 

La guardia del lugar que pretendían invadir era muy numerosa. Además, al entrar pudieron comprobar que se trataba de un territorio dedicado a la guerra. Esto debido a la perfecta ubicación de los soldados en cada esquina de la ciudad.

 

Vestidos completamente de negro, los jóvenes buscaban pasar desapercibidos ya que un intruso en tierras ajenas de seguro sería motivo para un conflicto mayor.

 

Escalando los pilares detalladamente decorados, consiguieron en muy poco tiempo llegar hasta el recinto donde se hospedaba quien se suponía que sería el rey; una casa hecha de un material muy ligero con tintes rojos y blancos.

 

Dos gigantes estatuas de perro parecían custodiar la última habitación. Al ingresar, vieron en el fondo una cortina rojiza que escondía un peculiar brillo dorado.

 

—¡Esta es! —Aseguró Louis con una gran sonrisa— la armadura de Acuario será nuestra.

 

Le dio la indicación a uno de sus guerreros para correr el velo, pero apenas este soldado tomó la tela, su cuerpo se partió en dos. Todos miraron horrorizados aquella escena. Lo peor es que ni siquiera sabían cómo había ocurrido.

 

Desde la entrada, un hombre moreno de avanzada edad ingresó hasta el gran recinto. Poseía un cuerpo tonificado y una postura muy erguida que permitía que su blanco y largo cabello se meneara al caminar. Sus ojos rasgados mostraban una eterna tranquilidad a pesar de estar frente a los invasores. 

 

—Los estaba esperando muchachos —les dijo con su voz ronca.

 

—¡Fuiste tú maldito! —Dessy le reclamó furioso.

 

El recién llegado desenvainó un sable de bambú y con un rápido movimiento, envió a todos fuera de la casa real.

 

—¡Vamos! —Se incorporó el paladín de fuego eléctrico— no permitiré que quede vivo, destruiré inclusive su cadáver.

 

—No —le respondió Louis— si vas así solo serás un muerto más, intenta controlar tus emociones y deja que nosotros nos encarguemos de esto.

 

Apretando sus puños obedeció aquella orden, pero con cada segundo que pasaba el odio iba aumentando en su mirada.

 

Los demás volvieron a entrar en los aposentos del rey pensando en enfrentarlo todos juntos. En un principio tenían la ligera idea de llegar a un acuerdo diplomático sobre la posesión de la armadura, pero luego del asesinato de aquel miembro de la resistencia, sólo buscaban una cosa, la muerte de aquel anciano.

 

Al ingresar, allí estaba el paladín de viento, sentado frente a la cortina roja en una posición ceremonial. Sobre él permanecía su espada verde flotando estática como si estuviera suspendida por arte de magia.

 

Otro de los soldados de Louis perdió el control al verlo reposando, haciendo una burla hacia los guerreros presentes. Debido a esto se lanzó para atacarlo de frente, pero en cosa de segundos, el arma de bambú atravesó su cuerpo.

 

Fue tan rápido aquel movimiento que ni siquiera Louis pudo verlo. Sólo ocho luchadores estaban frente al señor del palacio.

 

—Será mejor que se retiren —les ordenó— aquí no encontrarán nada más que la muerte.

 

—¡Acabaste con mis discípulos! ¡No creas que sobrevivirás a esto!

 

—Humanos insensatos… por culpa de irracionales como ustedes, este mundo debe ser destruido.

 

Nadie entendió sus últimas palabras, pero se pusieron en guardia al ver que se levantó de su postura. Louis estaba confiado, hasta ahora ningún paladín había demostrado tener habilidades comparables con las de él, por lo tanto no tenían ninguna posibilidad de perder.

 

Pero este espadachín fue la excepción, no sólo podía manipular el viento de Louis, sino que podía de alguna forma darle un filo letal y devolverlo como verdaderos cortes aéreos.

 

En cosa de minutos, sólo Louis y Orses estaban de pie, fueron los únicos que pudieron sobrevivir a aquella masacre. Nada más que una mirada entre ellos fue suficiente para anunciar la retirada. La misión había sido un fracaso.

 

Al salir, Dessy estaba con su mandíbula apretada, al borde de la desesperación.

 

—¡Nos vamos! —le ordenó el moreno dirigente.

 

—¿Qué hay de los demás?

 

Pero Orses le hizo un gesto negativo.

 

—¡No! —Exclamó furioso— ¡No se lo perdonaré!

 

—¡Ya basta Dessy! Te he dado una orden, marchémonos cuanto antes.

 

—¿¡Por qué me haces esto maestro!? —Preguntó llorando— ¿Por qué me subestimas? ¿¡Qué tienes en mi contra!? ¡No lo permitiré! —Y en un acto desesperado, entró a enfrentarse a quien había acabado con sus compañeros.

 

Louis se detuvo un segundo a pensar si debía regresar a rescatarlo, la verdad es que sintió miedo de volver. Orses lo miró con sus pequeños ojos abiertos, al ver la mirada de su otro discípulo no tuvo más remedio que armarse de valor y entrar una vez más, pero al hacerlo, sólo un charco de sangre cubría la entrada del recinto.

 

Llorando desesperado huyó junto a su único sobreviviente, a quien le hizo prometer no hablar nunca de la trágica misión que habían afrontado.

 

 

*  *  *

 

La lluvia golpeaba cada lugar del pueblo, pero no era suficiente para limpiar la sangre que brotaba del cuerpo de ambos combatientes. Desmith de Aries oscuro, quien se hacía llamar la encarnación del trueno, enfrentaba a Louis, el hombre que un día fue su maestro.

 

—¡No puedo creerlo! —Dijo el paladín de viento sin poder recuperar la compostura— has… estado vivo todo este tiempo. ¿Por qué? ¿Qué te llevó a corromperte de esta manera?

 

—Tú jamás fuiste un buen maestro —respondió demostrando el dolor que sentía— nunca fuiste capaz de reconocer mi verdadero potencial, sólo te dedicabas a regañarme y a hablar de lo bueno que era Davis. Pero yo no soy como él y jamás lo seré porque esto que ves ahora ¡Es mi destino!

 

—El destino de un hombre es incierto hasta el momento de su muerte. Pero ahora eres tan... diferente, te has dejado dominar completamente por el orgullo y la agresividad… eso explicaría por qué no te había reconocido desde el primer momento. 

 

—¡Basta de palabras! Tu vida se termina aquí mismo anciano. —Desde su dedo índice y medio de salieron velozmente disparados dos rayos que derribaron al líder de la resistencia, arrojándolo fuertemente al suelo; nuevamente los restos eléctricos quedaron en su cuerpo. Luego, tomando a su antiguo mentor desde el cuello, lo levantó, lo mantuvo ahí por un par de segundos y con un puñetazo lo botó nuevamente.

 

—¿Qué te sucede? ¿Perdiste tus deseos de pelear? —Preguntó intentando reírse, más no podía ya que el mentón le temblaba y las lágrimas cubrían su rostro. 

 

Reaccionando desde el suelo y en tan sólo una fracción de segundo, Louis se puso de pie y al mismo tiempo conectó un puñetazo en pleno rostro de su antiguo discípulo.

 

—¡Además tienes la osadía de portar la armadura de Aries! —Exclamó demostrando seguridad en el combate aunque su cuerpo e inclusive su mente, que estaba siendo torturada, sólo le pedían descansar.

 

Al ver tal escena Desmith sólo conseguía irritarse más. —Aun en tu actual estado, te atreves a seguir tratándome como si fuera poca cosa, es hora de que pagues por tus insolencias.

 

Los rayos fueron lanzados velozmente hacia Louis, quien permanecía con sus ojos cerrados. Al sentir que el ataque se estaba acercando, creó con un movimiento armónico la pequeña esfera de viento entre sus manos, logrando incorporar los altos voltajes a esta.

 

—El fluir de la energía es un método de combate que sólo puede ser aprendido por quienes dominen sus pasiones, ahora… recibe el poder de tu propio orgullo.

 

Extendiendo ambas manos hacia adelante, le devolvió las feroces descargas con una velocidad aun mayor de la que demostró su adversario, estos dieron de lleno en el pecho del guerrero oscuro. Al ser impactado con este poder, Desmith pegó un agonizante grito sintiendo que estaba perdiendo este combate.

 

A pesar de las convicciones del rapado paladín, sus ojos demostraban la pena que sentía por estar atacando a quien hace algunos años, consideró como un hijo.

 

Desde el suelo, el subordinado de Tamiel se reía a la vez que lloraba. Su cabello blanco estaba manchado por el barro, que intentaba sacar mientras con mucho esfuerzo se ponía de pie.

 

—No descansaré hasta quitarte esa armadura que portas sin honor —Louis estando al borde del desmayo. Intentó arrojar una onda cortante de viento, pero sólo unas suaves brisas se dirigieron al cuerpo de su oponente, sin hacerle daño alguno…

 

—Ya no das más viejo —dijo estando a un nivel de cansancio casi tan grande como el de su antiguo maestro— admítelo, estás perdido, esta vez te mataré y verás que no necesito las estúpidas técnicas que aprendí contigo, ahora contemplarás otra de las habilidades que he obtenido gracias al señor Tamiel.

 

El demente joven se lanzó hacia su rival embistiéndolo a toda velocidad, antes del choque puso su mano en el pecho de Louis y descargó un poderoso voltaje el cual salió por su espalda en forma de lanza, atravesando su cuerpo con la energía.

 

—Con esto ya está, tu corazón no puede resistir esta potencia eléctrica.

 

Estando sólo a centímetros de distancia, Louis quien aún estaba con vida, miró a Desmith a los ojos. —Es una ofensa que uses la armadura de Aries —agregó sonriendo— pero la peor ofensa es no haber podido superar a tu maestro. 

 

Los ojos del paladín de viento encerraron los misterios del cosmos, otorgándole una fuerza inmensurable. Ocho gruesos taladros aéreos rodearon su cuerpo para luego impactar de frente a quien hace años había sido un miembro de la elite de Ares. Debido a la corta distancia entre ambos guerreros, el poder de la técnica lanzó lejos a Desmith agrietando gran parte de su armadura. Louis exhausto y con su vida quemada hasta el límite fue perdiendo de a poco la consciencia.

 

Antes de tocar el suelo, muchas imágenes se vinieron a su mente; como cuando vio por primera vez a las moiras, además de la citación en la que le entregaron la dorada armadura de Sagitario. Esa vez que reclutó a un sucio bandido llamado Caspian de apenas unos escasos años de edad, incluyendo hasta la última ceremonia que tuvo con él cuando ingreso a su tropa de elite.

 

«Caspian… aun debo vivir. Por él y por todos los jóvenes que vienen en el camino ¡Debo proteger sus esperanzas!»

 

El cuerpo de Desmith estaba sumergido en un charco de sangre y barro. La lluvia que golpeaba su cuerpo provocaba una terrible angustia en su antiguo maestro quien con apenas un soplo de vida, veía como un guerrero que estuvo entre sus filas, hoy había perecido.

 

—Pequeño Dessy… ¿Cómo pudiste? —Se dijo a sí mismo mientras se acercaba hacia él. Sin embargo llegó hasta un punto en donde no pudo continuar y junto a desesperados gritos comenzó a llorar descontrolado —¿¡Acaso habrá sido mi culpa!?

 

Lejos de aquel lugar, Dante estaba siendo arrastrado por un puñado de soldados hacia una dirección desconocida. El camino por donde pasaba quedaba manchado por la sangre que aún brotaba desde su cuerpo.

 

—¿A dónde… me llevan? —Preguntó desesperado sintiendo que perdía la consciencia.

 

Entraron en la pequeña capilla que estaba junto a ellos, la cual además, de sus blancas paredes, estaba formada por cientos de espejos hechos por mosaicos de una gran cantidad de colores. Los que más resaltaban eran el celeste y el rosado.

 

El daño que las flechas le habían provocado en la espalda había sido sólo aturdidor, por algún motivo no lo atacaron con la intención de asesinarlo. No obstante, habían conseguido rasgarle la piel provocándole una profunda herida.

 

Dos de los centinelas avanzaron unos metros más que el resto y enraizando firmemente sus pies en el suelo comenzaron a mover sus brazos de izquierda a derecha repetidamente. Esto provocó que un pequeño altar que estaba en el escenario de la iglesia se desplazara levemente.

 

«Por el tamaño y el peso de aquella cosa, no deberían estar haciendo tanto alarde ¿Qué es lo que pretenden?»

 

Las intenciones de los centinelas fueron descubiertas por Dante cuando al asomarse cerca del altar, vio una gran escalera de piedra que descendía hasta un lugar que se perdía en la oscuridad. Intentaba estar lo más atento posible a todo lo que pudiera ocurrir, pero el dolor que padecía era tan fuerte en ocasiones tendía a perder el conocimiento. Además, su atención era constantemente desviada por la magnificencia del lugar, era un templo gigantesco sumergido en una parte subterránea del pueblo sin que nadie lo supiera.

 

Todas las edificaciones de aquella estructura sumergida en la tierra estaban muy bien diseñadas con cada detalle en su lugar, el color que predominaba era el verde, aunque una vista acabada era difícil, por la falta de luminosidad.

 

De pronto, los soldados soltaron al paladín de fuego y se reagruparon detrás de él —ahora sigues solo— ordenó uno de los arqueros.

 

—¡Ni piensen que les obedeceré! —Exclamó enfurecido.

 

Pero la situación era muy desfavorable, el angosto pasillo en el cual lo mantenían cautivo, no permitía que escapase, a menos que atravesara a todos los guerreros que estaban frente a él, hecho que no podría concretarse ni aunque estuviera en sus mejores condiciones. Por lo que apretando sus dientes por la rabia que sentía, los obedeció y comenzó a caminar hacia un rumbo desconocido para él. 

 

Hasta que llegó en frente a un gran portón con dos enormes pilares a los costados. El joven intentó abrirlo pero fue inútil, por lo que concentrando su energía en sus puños bombardeó una y otra vez la gran entrada logrando destruirla por completo.

 

—¡No puedo ver nada! —Reclamó cubriendo su rostro por la cortina de humo que se había levantado.

 

Desde el techo, una decena de hombres con sus caras pintadas miraron al paladín entrar hasta la gran habitación. Comenzaron a tocar unos peculiares tambores con una increíble coordinación —¡Que comience el ritual!— Ordenó uno de los sujetos.

 

Pequeñas antorchas pegadas a la pared fueron encendidas. Aun así, el lugar no se hizo del todo visible. Lo que permitió esta nueva luz, fue ver un par de ojos rojos en el horizonte que aterrorizaban al paladín de fuego quien no terminaba de entender lo que estaba ocurriendo.

 

—¿Dante? ¡Dante! ¡Huye! —Se escuchó desde el algún lugar del oscuro salón al que había entrado.

 

Al avanzar unos pasos hacia adelante pudo comprobar al emisor de aquellas palabras. Encadenado de pies y manos a un altar de piedra, estaba Caspian con su torso desnudo y cubierto de sangre.


Editado por Vulcanus no Kentha, 09 enero 2017 - 12:41 .

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                                 FanFiction: El Mito del ALCAESTO                                                                                2hs45cj.jpg35mnl0i.png

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Publicado 09 enero 2017 - 21:36

XV

 

-el enfrentamiento entre maestro y alumno fue emotivo

 

-que me late que ese sable de bambú  perteneció a Tatsumi Tokumaru--XD

 

-¿Caspian era un bandido?---eso es algo extraño para alguien tan aferrado a seguir las normas

 

-buen fic


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FIC: SAGA DE FICS

 

 

 

 

 


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Publicado 06 febrero 2017 - 17:18

Este fic es uno de los mejores que he leído

 

PD:

 

-Ojala no lo dejes inconcluso 


Editado por T-800, 19 febrero 2017 - 14:32 .

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Publicado 18 febrero 2017 - 01:53

Situación Actual de los Personajes:

Spoiler

 

Cada vez queda menos para que termine el segundo arco. Sólo este y dos capítulos más. Este es un episodio con mucha acción, momentos coléricos y tristes también. Espero que les guste, pronto subiré información sobre el tercer arco "Satariel, el último paladín negro". 

 

 

XVI

 

Sin esperar ni el más mínimo segundo, Dante hizo explotar los grilletes que mantenían cautivo a su compañero. —¿Qué te ha sucedido? —Preguntó tomando su larga cabellera debido a los nervios.

 

—Me han tomado prisionero —Caspian apenas podía hablar por lo hinchado que estaba su rostro— debemos… huir.

 

—¿Y Kentha? ¿Dónde está Kentha?

 

—Nos perdimos por culpa de una emboscada. Cuando me trajeron hasta aquí —una pausa fue necesaria para poder seguir hablando, sus ojos se llenaron de lágrimas— todo el lugar estaba cubierto de sangre ¡Maldita sea! No pude hacer nada por él.

 

—No… ¡No puede ser! —empuñando sus manos, el paladín de fuego sentía que se desmayaba por la terrible noticia.  

 

«¿Cómo es posible que esté muerto? Kentha era sin duda uno de los Señores del Alcaesto… ¡No puedo regresar a mi hogar sin antes encontrarlos a todos!»

 

Un espantoso gruñido retumbó el cuerpo de ambos jóvenes quienes aún estaban deshechos al pensar que su compañero había muerto a manos de aquella misteriosa bestia.

 

Intentando comprobar su identidad, Dante lanzó dos esferas de fuego hacia un par de antorchas que estaban en la parte más lejana del salón, esto hizo que aumentaran su tamaño e iluminaran gran parte del lugar.

 

En vez de encontrarse frente a una gigantesca criatura como el lobo del bosque de las cenizas, en frente a ellos había una pequeña jaula encerrando a un gordo búho blanco, el cual más que un ave parecía una esfera hecha de plumas y un diminuto pico.

 

—¿Qué significa esto?

 

—¡No lo sé! —Respondió el paladín de viento— pero no nos quedaremos para hablar con él.  

 

Ambos se pusieron en guardia, atentos a cualquier clase de movimiento que pudieran realizar los hombres que estaban parados en las alturas. Estos parecían inertes… no movían ni el más mínimo músculo.

 

Dispuestos a cruzar el portón ya derribado, nuevamente resonó en sus oídos el chirrido del mochuelo que estaba encerrado en aquella diminuta prisión en la que apenas cabía su cuerpo.

 

—¿Qué… hacemos? —El paladín de fuego le insinuó lo obvio a su compañero.

 

—¡No creo que tú…! ¡Sólo huyamos! No podemos perder tiempo.

 

—Está bien… —Dante caminó unos pasos más, pero no pudo seguir. El remordimiento de dejar atrás a aquel plumífero lo llevó hasta el punto de ignorar los peligros y volver— ¡Sólo será un segundo!

 

Con cuidado fundió la caja metálica y liberó al animal cautivo. —¡Ahora salir de aquí depende de ti!— le dijo acariciando su cabeza. Luego corrió rápidamente por el pasillo siguiendo a su compañero, comprobando que los soldados que lo habían traído hace unos minutos atrás, ya no estaban. 

Logrando escapar de aquel subterráneo, llegaron a la catedral desde donde se podían ver los primeros escalones de la gran escalera.

 

—¿Dónde está el maestro? —preguntó Caspian.

 

-—No lo sé, debería estar con Thanon en el castillo.

 

Ante su mirada desconcertada, el moreno guerrero le explicó lo sucedido con el rey del pueblo.

 

—Entonces ¿Qué hacemos? —insistió.

 

—¡Lo primero es buscar a Eiris! No sé si Thanon nos haya traicionado, pero al menos sus soldados sí. Puede que esté en peligro.

 

—Después nos preocuparemos por ella, necesito saber si el señor Louis se encuentra bien.

 

—¡Caspian piensa con la cabeza! Intenta razonar un poco, debemos priorizar la vida de aquellos camaradas que se encuentren en mayor peligro.

 

—A veces suenas como Kentha ¡Haz lo que quieras! Iré a buscar a mi maestro.

 

Su discusión fue interrumpida, con una mezcla entre gruñidos y una toz seca, el pequeño búho al que habían rescatado, empezó a convulsionar demostrando su sufrimiento.

 

Sin pensarlo y tornando absurda su anterior conversación, el joven de ojos verdes fue a ver que le sucedía. En la pupila del animal, apareció un misterioso símbolo. Era muy similar a una cruz en cuyo extremo inferior nacía la mitad de un círculo.

 

De pronto, el corazón del ave se detuvo y cayó aturdido al suelo. Los jóvenes estaban inquietos, no sabían si preocuparse de lo que estaban viendo o temer y huir de aquel lugar.

 

«¿Qué clase de animal es este? No creo que Caspian note la oscura energía que expele»

 

Con un aterrador grito, la apariencia del búho comenzó a cambiar. Sin previo aviso su tamaño creció sin detenerse, destruyendo el lugar donde se encontraban. Su cuello se alzó hasta alcanzar los tres metros y sus alas fácilmente los seis cada una. De un segundo a otro, frente a ellos se encontraba una gigante bestia que parecía estallar en cólera.

 

—¡Debemos huir! —Exclamó Dante aterrorizado.

 

—¡No! —Se negó su compañero— hemos iniciado este día con una misión ¡Encontrar a la bestia del pueblo! Y ahora que está frente a nosotros no podemos simplemente irnos. Además, es el momento perfecto para vengar la muerte de Kentha.

 

—Eres un tonto… —concluyó resignado mientras adoptaba una postura de combate.

 

La gran bestia a la que Thanon buscaba alimentar con la gente del pueblo llamada Glaux era el mismo pequeño búho que ellos mismos habían rescatado.

 

Caspian como de costumbre tomó la iniciativa, con un gran salto giró sobre su eje generando a su alrededor una gran cortina de viento que a través de una patada, se dirigió velozmente hacia su oponente. Este último, a pesar de su tamaño, era muy rápido y lo esquivó sin problemas.

 

Dante calculando la trayectoria que estaba siguiendo Glaux, aprovechó para lanzarle sus rápidos proyectiles de fuego dando decenas de puñetazos al aire, pero su objetivo desvió el ataque con el simple batir de sus alas.

 

Entonces era su turno de atacar, proyectando una ráfaga aérea lanzó a ambos paladines a volar haciendo que sus cuerpos derribaran las paredes de la catedral y fueran expulsados de esta. Ambos quedaron incrustados en las murallas cercanas del pueblo, bañados en un charco de sangre.

 

Junto a un nuevo gemido rabioso, el monstruo alado se elevó de forma recta, poniéndose ante la vista de todos quienes habitaban el lugar. Los pobladores fueron invadidos por un miedo que paralizó sus cuerpos. El caos se apoderó de la gente, la gran mayoría perdió inmediatamente su fe en la paz que tanto les prometía su rey.

 

Thanon quien cargaba a Eiris se detuvo al ver que su prisionero estaba en libertad. Desesperado se dispuso a acudir hasta él y capturarlo nuevamente.

 

Pero los guerreros no se darían por vencido tan fácilmente y al igual que en su batalla contra Timos, se levantaron, se miraron por un segundo y supieron qué otra gran batalla estaba presente.

 

Caspian volvería a darlo todo y acumulando el viento en su pie izquierdo lanzó su vórtice con forma de lobo. Esta vez el ave no intentó esquivarlo ni cambiar su trayectoria, sino que se lanzó contra los jóvenes atravesando y disolviendo aquella ofensiva.

 

El paladín aéreo alcanzó a esquivarlo, pero ese no fue el caso de Dante quién recibió el cabezazo sintiendo como si todos sus huesos se hubiesen quebrado.

 

La gran bestia volvió a elevarse y en medio de su trayecto por el cielo, se giró con el fin de repetir su maniobra. Esta vez directo hacia quien aún se mantenía de pie.

 

«¡No tengo miedo! Viene directo hacia a mí ¡Pero no tengo miedo!»

 

El último miembro de la elite de Ares se daba ánimos para poder cumplir con su objetivo, las piernas le temblaban al ver como una criatura tan inmensa se acercaba a una velocidad impresionante, pero su determinación se mantenía firme al sentir que estaba cumpliendo con su deber.  

 

Para repeler el ataque, trazó decenas de círculos con sus manos formando un torbellino de aire. Su intención era cambiar la trayectoria de su enemigo cuando este tratase de embestirlo, pero la fuerza del búho parecía estar a la par con la de Timos por lo que pudo atravesar su defensa y dejarlo fuera de combate de la misma forma como lo hizo con Dante.

 

Con ambos en el suelo, la batalla parecía estar prematuramente perdida. Al verlos ahí al borde la muerte, Glaux comenzó a llorar transmitiéndole su profunda angustia a los guerreros presentes. Entonces un extraño símbolo comenzó a rodear su cuerpo, el mismo que hace sólo unos minutos se había podido apreciar en su ojo izquierdo.

 

El portador de la armadura de Tauro, cargando a la rubia paladín, ya había llegado hasta las ruinas que servían como campo de batalla. Sin soltar a su rehén, adoptó la postura de combate para vencer lo más pronto posible al monstruo, pero al intentar moverse, comprobó que su cuerpo estaba completamente congelado.

 

«¿¡Cómo ocurrió esto!?»

 

Eiris estaba despierta. Por un momento sintió que se había conectado con la gran bestia porque ambos sintieron el mismo dolor. Por algún motivo sentía que lo conocía desde algún lugar, algún lugar muy lejano.

 

—Por ahora te quedarás aquí —le ordenó la muchacha con su rostro serio— no permitiré que interfieras en esto.

 

—¡No puedo romper el hielo! —Exclamó Thanon irritado— ¿De dónde sale todo este poder? ¿Quién eres tú?

 

Zafándose de sus brazos, partió rápidamente hacia su encuentro con la criatura cuyos ojos estaban completamente desfigurados. Al verla, no pudo aguantar y de la misma forma qué sucedió en el bosque de las cenizas, comenzó a llorar.

 

—No sufras más —le dijo dulcemente— ya estoy aquí. —La chica no pensaba lo que estaba diciendo las palabras sólo salían de su boca como si alguien más las estuviese pronunciando.

 

Glaux al verla enfureció aún más y la atacó con una de sus alas, pero Caspian se puso entre medio recibiendo el impacto de frente, fue tan fuerte el golpe que quedó con su cuerpo adormecido.

 

Eiris acudió a su ayuda y lo abrazó estando en el piso.

 

—¡Basta por favor! —le dijo al búho— no sé qué te sucede pero nosotros no queremos hacerte daño.

 

Sin pensar en aquellas palabras, Dante también se puso de pie. Uniendo ambos puños, los levantó hacia arriba para acumular su poder y luego desplegarlo en un potente torrente ígneo contra el gigante animal blanco.

 

Esta vez las llamas sí lograron tocarle. Y aunque no le hicieron un gran daño, se pudo ver en sus ojos lo mucho que estaba sufriendo.

 

—¡No lo lastimes! —gritó la rubia. Entonces comenzó a cantar una canción, la letra era indescriptible ni siquiera ella sabía lo que estaba diciendo, pero era una melodía hermosa, capaz de calmar hasta la más fiera de las bestias. Acercándose osadamente tomó la cabeza del búho y aún con lágrimas recorriendo sus mejillas, le dio un beso en la frente.

 

—Ya estoy aquí, querido amigo, por fin estamos juntos.

 

Entonces el sello se rompió y los cientos de símbolos que rodeaban su cuerpo desaparecieron. Un aura dorada cubrió a este ser misterioso, quién abrazó a la joven con sus enormes alas.

 

Al estar rodeada por aquellas plumas sintió como si estuviera en otro mundo. Ya no podía ver nada a su alrededor, sólo el albino plumaje. Entonces una misteriosa luz cubrió sus ojos, ya no se podía apreciar su pupila sino que todo el universo resumido en su mirada. Lo había conseguido, había despertado el cosmos.

 

De un momento a otro, el paisaje cambió para la paladín de viento congelado, ya no se encontraba en el pueblo sino que en un pastizal hermoso, rodeado de rosas de muchos colores. Todo parecía tan tranquilo que incluso se detuvo a sentir la suave brisa que venía desde las montañas.

 

De pronto cientos de criaturas de distintas naturalezas y especies se acercaron lentamente. Eran hermosas, tanto por sus finos pelajes como su elegante presencia.

 

La muchacha intentó a acariciar a un buey alado pero al estar a centímetros de él, este pegó un gemido aterrador. De uno en uno, todos los habitantes de aquel lugar adoptaron formas espeluznantes mientras gritaban de dolor.

 

—Esto que ves, es el mundo de los espíritus —La voz de Glaux penetraba en la mente de Eiris.

 

—¿Qué les sucede a todos?

 

—Esto no es más que un recuerdo. Sucedió el día en que Tamiel logró ingresar a la Tierra.

 

—¡Es horrible! —Exclamó tapándose la boca.

 

—Y lo será aún más, cada día la maldad que este ser trajo consigo se expande más y más. Esto altera a los espíritus y nos vuelve bestias salvajes. Tu misión es darles a los jóvenes que te acompañan; la sabiduría necesaria para vencer a Tamiel.

 

—Yo… no puedo hacer eso ¡No estoy preparada! ¡No soy nadie para eso!

 

—¡Acéptalo! ¡Tú eres el avatar de la diosa Athena!

 

Eiris quedó en silencio. Desde lo más profundo de su corazón sabía que eso era cierto pero se negaba a aceptarlo. La carga que aquella labor traería consigo le aterraba hasta el punto de negar de su verdadera identidad. —¿Cómo debo empezar? ¡Guíame!— le pidió desesperada.

 

—Lo primero que debes haces es encontrar a Rouven. Sé muy bien donde está, marchémonos cuanto antes. 

 

La comunicación fue drásticamente interrumpida. Una roca gigantesca le dio de frente al espíritu.

 

Thanon había conseguido librarse de su prisión congelada y ahora estaba frente a la resistencia buscando capturar nuevamente a su presa.

 

La situación era completamente desfavorable, Caspian y Dante apenas podían mantenerse en pie debido a las graves lesiones que le había provocado su anterior combate. Sólo tenían una opción, la misma que les había permitido sobrevivir a la invasión en Campo Ónfalos… huir.

 

Eiris muy agotada, se subió sobre su nuevo compañero aferrándose desde su largo cuello —¡Vamos por nuestros amigos y retirémonos!— le ordenó.

 

El monstruo alado, quien se había presentado como un espíritu encargado de animar la naturaleza, emprendió su vuelo con el afán de cargar sobre sí a los paladines que había enfrentado hace unos minutos atrás.

 

El soldado pelirrojo al ver estas intenciones y temiendo que todo por lo que había luchado hasta ahora fuese en vano, utilizó su enorme fuerza para levantar decenas de gigantes pedazos de tierra y arrojárselos a Glaux.

 

Con su gran poder pudo desviar un par de pedradas, pero al hacer tantas y tan enormes, el mensajero de Athena las fue recibiendo una a una quedando severamente lastimado. Aun así, se mantuvo estoico, sintiendo que pagaba una penitencia por los daños ocasionados. A pesar de las lesiones pudo cumplir con su objetivo.

 

—¡Jamás permitiré que escapen! —El cuerpo de Thanon parecía ganar masa muscular a medida que su furia aumentaba.

 

El pueblo entero comenzó a temblar. Una cortina de piedras rodeó a la gran ave que no veía posibilidad alguna de sobrevivir ante el poder inhumano de su enemigo.

 

Desde el suelo una misma cantidad de taladros aéreos penetró cada uno de los bloques provocando que fueran destruidos y reducidos a polvo.

 

Con su cuerpo cubierto de sangre y sus ropas rasgadas, Louis hizo su entrada al campo de batalla. Agonizante por su enfrentamiento contra Desmith, había utilizado su último retazo de energía para limpiarles el camino a sus discípulos.

 

—¡Maestro! ¿Qué le ha sucedido? —Le preguntó Caspian con tal terror por verlo en esas condiciones, que espabiló de inmediato.

 

—Thanon nos ha traicionado y me ha puesto en el lugar donde el guerrero de Aries quería que yo estuviera. No hay tiempo para más explicaciones, debemos huir ahora.

 

Entonces el búho blanco se puso al servicio del líder de la resistencia, llegando hasta él fácilmente.

 

—¿Dónde está Kentha? —Preguntó Louis mirando hacia todos lados mientras se subía rápidamente. 

 

Cabizbajo el paladín de fuego apenas pudo soltar unas palabras —él ya no está con nosotros.

 

La situación no daba lugar a lamentos, los heridos sobrevivientes debían escapar lo más pronto posible cargando la viciosa idea de que no habían logrado grandes cosas y con el sufrimiento de que Kentha había fallecido, de que habían confiado en un soldado negro de elite y de que nuevamente no tenían el poder necesario como para hacerle frente.

 

—¿Y este bicho quién es? —preguntó el moreno el líder apretándose las heridas de su abdomen.  

 

—Ahora lo sé —dijo la joven— no es una bestia ni un monstruo. Es en espíritu.

 

—¿Un espíritu? ¿Cómo sabes eso?

 

—Lo he visto todo, este búho al igual que el lobo del bosque de las cenizas, son espíritus que animan la naturaleza. Al estar está corrompida al igual que los humanos por culpa de su maldad, se ha distorsionado el mundo en el que viven y se han transformado en lo que hoy hemos podido ver.

 

—Eso tiene sentido —dijo Dante— explicaría el comportamiento del lobo cuando Vaneris comenzó a destruir los árboles, ¿Lo recuerdan?

 

—Bueno… ahora debemos irnos y preparar un nuevo plan.

 

Cuando Louis terminó de decir aquellas palabras, Caspian lo miró detenidamente —señor… usted está muy lastimado ¿Qué le sucedió?

 

—Tranquilo muchacho, nada que un soldado como yo no pueda soportar.

 

Glaux volaba con tanta velocidad que ya se sentían seguros de haber dejado atrás a Thanon. Pero un gigantesco pilar de tierra apareció frente a ellos para confirmarles lo contrario.

 

Sobre este, el rey del pueblo se mantenía erguido y con su brazos cruzados. Estando a la par en altura que sus oponentes, les mostró una sonrisa confiada —ustedes no irán a ningún lado.

 

Enderezando su postura, el búho comenzó a batir sus alas de forma desesperada.

 

—¡Esas brisas no me moverán de este lugar! —aseguró desafiante mientras era rodeado por el pilar de viento.

 

Una luz brilló sobre el cuerpo de Glaux, nuevamente Eiris despertaba el cosmos de su alma. Levantando ambos brazos, comenzó a congelar el gran torbellino desde abajo hacia arriba.

 

Thanon intentó rápidamente escapar, pero Caspian se sumó a la ofensiva bloqueándole el paso con una cortina de aire. El cuerpo del toro negro quedó completamente paralizado dentro del ataúd de hielo.

 

—Estamos… a salvo —dijo la guerrera de ojos azules suspirando tranquila.

 

—Muy bien —intervino Louis— ahora alejémonos para descansar y luego… ¡Dante! Ya sabes lo que viene.

 

—¿Qué quiere decir? —preguntó el paladín de fuego.

 

—Iremos a tu hogar, hay que conocer a tu padre y todo eso de la biblioteca secreta.

 

—Pero… aún no he reunido a los cuatro Señores del Alcaesto.

 

—No te preocupes, juntos encontraremos la forma de solucionarlo.

 

En cosa de un segundo y quizás menos, un trueno azul atravesó el pecho del líder de la resistencia, fue esos momentos en los que un segundo… pareció una eternidad.

 

Desde el suelo Desmith, quien sobrevivió a su combate, le había lanzado un ataque por la espalda. Inerte el cuerpo de Louis cayó desde las alturas.

 

A pesar de mostrarse siempre como un joven más adulto que su edad, Dante lloró desconsolado pero en silencio debido al impacto que tan repentina escena le había producido. Eiris no sabía qué hacer pero no detuvo al búho, en las condiciones en las que se encontraban, de quedarse sólo morirían a manos de Desmith.

 

Pero esta situación no sería comprendida por el joven de ojos verdes quien se levantó con mucho esfuerzo mostrando claramente sus intenciones de saltar y combatir contra el paladín de fuego eléctrico. Pero su compañero lo tomó desde la espalda impidiéndole moverse.

 

La rubia guerrera le tapó la boca con su mano para detener sus gritos. Pero Caspian seguía desesperado, apenas se le entendía un “no” angustioso acompañado de un mar de lágrimas y gemidos que lo llevaron a perder el conocimiento.

 

Con un triste semblante, Eiris le susurró a Glaux —por favor… llévanos lejos.

 

Destruyendo desde dentro el sólido torbellino, Thanon observó como el búho ya estaba fuera de su alcance. 


Editado por Vulcanus no Kentha, 20 febrero 2017 - 18:09 .

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                                 FanFiction: El Mito del ALCAESTO                                                                                2hs45cj.jpg35mnl0i.png

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Publicado 19 febrero 2017 - 14:49

-Al parecer Caspian en el fondo considera a Kentha como su amigo

 

-me extraña que Caspian piense mas en la seguridad de su maestro Louis 

que en la seguridad de Eiris

 

-Glaux es mas fuerte que goldie--XD

 

-Asi  que Eiris  es el el avatar de la diosa Athena---menos mal que el protagonista

 no esta enamorado de ella sino terminaría en la zona friend---XDDD

 

-Desmith es un traicionero al atacar de esa forma

 

 

 

PD:

 

-me pregunto como  Kentha  volvera unirse al grupo


Editado por T-800, 19 febrero 2017 - 14:49 .

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