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The doom of the Knights of Athena

La condena de los santos

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271 respuestas a este tema

#81 ALFREDO

ALFREDO

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Chile
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Providencia, Chile

Publicado 21 febrero 2015 - 18:22

Lo dije por Surt XDD pero tranquis, que te guste omega no es malo no lo ocultes :troll: XD

Ahora si entendi te referias al nombre, ni me acordaba de ese personaje. No lo oculto, de hecho me gustan algunas cosillas, los soundtrack mas q nada, cuando aparecen los del clasico...
 
____________________________________________________________________________________________________________________Bueno llego la hora finalmente de continuar esta historia, espero no sea muy brusco, por el cambio de letra e estado probando nuevos estilos juju.
 

CAPITULO 13.-EL RETORNO DEL FÉNIX

                                                         

En lo más profundo de las montañas del Cáucaso se encontraba unas cuevas subterráneas, donde se estaba llevando unas crueles batallas por el tesoro imperial, el cual era una espada ondulada que el santo de plata Surt de Altar, había logrado desenvainarla en un momento desesperado frente al caballero negro de la constelación del horno, Faetón de Fornax.

—Cuando una armadura provoca una resonancia, está comunicándose, pero… ¿A quién habrá llamado esta espada? —se preguntó el joven de finos mechones marrones. Después de haber escuchado ese curioso sonido.
—¡Maldito bastardo! —exclamó enérgicamente el santo negro, dándole un gran golpe que lo dejo sin aliento.

 

Entonces del arco de piedra que se encontraba frente a ellos, una energía cósmica se estaba empezando a rodearlo en su interior, mostrando un paisaje espacial como si las galaxias y las estrellas se encontraran más allá de esa puerta y comenzó a sentirse una gran fuerza de atracción desde su interior.

—¡¿Qué es eso?!
—Parece que se abrió la puerta hacia el reino de los cielos —musitó Surt agachado.
—¿Qué sucede por qué mi cuerpo es arrastrado? —se preguntaba irritado al sentirse impotente al comenzar a ser engullido.

 

Cuando no pudo resistir más la increíble fuerza de atracción y terminó siendo succionado. Sin embargo, quien no parecía padecer ese increíble arrastre, era Surt. Él se dio cuenta, que la espada lo estaba protegiendo de alguna manera para no ser víctima de las dimensiones lejanas que se veían del interior de ese rocoso arco, después vio como la puerta comenzó a ser sellada por una barrera cristalizada de luminosa apariencia.
 

—¡Es el muro de cristal! —vociferó Surt, volteando hacia atrás.

—Sera mejor regresar, tengo un mal presentimiento —le contestó Edward apareciendo extendiendo su brazo desde metros atrás del joven plateado.
—Entiendo, entonces sellare la puerta dejando la espada en su lugar —añadió Surt.

 

Cuando levanto la espada para volverla a clavarla en la roca está tomo voluntad propia e inesperadamente se introdujo dentro del cuerpo del joven plateado, quien no pudo entender que fue lo que paso, junto con el santo de oro rubios cabellos. Su maestro al ver eso, pensó que era mejor salir de ese lugar antes de la que las cosas empeoraran más.
Mientras más arriba de esas galerías subterráneas, el caballero de acuario se había fijado que un nuevo cosmo había arribado al Cáucaso, un conocido el cual esperaba con ansias su regreso, desde hace años cuando lo conoció de forma inesperada.
 

Tiempo atrás un joven David de acuario, se encontraba subiendo las colinas de la región del Cáucaso, para ver si quedaban más personas de su antigua raza humana, pues él sabía que no era un muviano como Edward o Alphonse, ni tampoco un atlante ya que ellos se extinguieron antes que el naciera y solo recordaba que fue encontrado abandonado en una región del Cáucaso, donde el papa lo hallo y lo trajo al santuario, además el mismo patriarca lo hubiera reconocido si pertenecía a un de esas razas anteriores con las que el convivio durante la primera guerra santa. Menos podría ser un hombre de la más joven raza humana, ya que ellos son los que más problemas tienen para despertar el cosmo y en él, eso era todo lo contrario, entonces… ¿a qué clan pertenecía?
El muchacho de angelical apariencia peli verde amarillo de piel rozada continuaba su solitario viaje en búsqueda de respuestas sobre su origen genético, pues nadie era como él. Su habilidad nata para manipular el aire frio era excepcional y le daba una grandeza que lo hacía destacar sobre los demás caballeros de Oro. Si los alquimistas de Mu usaban la transmutación de la materia como una ciencia, lo que él hacía, era llamado magia ya que nadie más era capaz de detener el movimiento de los átomos para congelar cualquier cosa. Era algo irónico, su habilidad contrastaba muy bien su hermosa apariencia de la que siempre le jugaba en contra a la hora de ganarse el respeto de sus camaradas.
Por otro lado a medida que seguía subiendo por las extremas y rocosos caminos, el clima parecía aumentar bajando aún más la temperatura, pero para él no era problema, no obstante cuando llego al monte elbrus, la zona más alta de la región del Cáucaso sintió que algo no encajaba. Un cosmo lleno de calor parecía albergarse en el corazón de la montaña. Introduciendo lo más profundo que pudo, llegó a una zona donde era imposible que la luz iluminara la parte más subterránea, fue cuando descubrió que había una espada produciendo un calor indescriptible,  donde debería sentir solo fuertes venticas y un intenso frío. Aquella espada estaba clavada en una oscura roca, frente a un arco de piedra de curiosas simbologías que él no entendía. ¿Quién hubiera edificado una puerta en la piedra?

Sé que estás ahí, estoy buscando algún guía de este lugar vociferó David, produciendo eco en sus palabras.
¿Cómo sabias que había alguien? dijo una voz masculina desde las sombras. También, que hace aquí un caballero dorado, que no se supone que no pueden salir del santuario.
El cosmo de esta espada con el sello encima, es suficiente para sacar conclusiones. Además, ya he abandonado el santuarioreveló el joven dorado. Estoy en busca de respuestas sobre una antigua raza que habita este lugar. Creo que puedes tener respuestas si tú vives aquí.
Los muvianos habitaban este lugar.
Pues yo no soy uno, solo sé que antes había otra civilización. Porque yo nací en estas tierras.
Se dice que las antiguas razas del hombre, intentaron aislarse de la guerra santa escondiéndose en los lugares más remotos del mundo como estos dijo la voz escondida sin queriéndose mostrar.
Por qué no te muestras de una vez, después de todo no se supone que somos camaradas.
Solo soy un hombre solitario igual que tú respondió la voz misteriosa acercándose por detrás.

 

David vio que la voz de su enigmático conversador, era la de un santo de bronce. Pues cargaba un pandora box de opacos colores con la silueta de una ave en los lados de la caja metálica. Aquel sujeto era alguien de tex pardo y cabellos rojizos, con vendajes en las extremidades y una cinta azul en la frente, vistiendo las típicas ropas de entrenamiento para caballeros.

Mi nombre es David de Acuario, realmente no imaginaba encontrarme con un caballero de bronce, de hecho los que hay son muy pocos y no tienen autorización para salir del santuario, tú no pareces de su misma edad.
No soy de esa generación. A mí me encomendaron vigilar este lugar, esta espada es un tesoro imperial que sirve como una llave para abrir la puerta hacia otro reino, un mundo celestial donde solo los dioses son capaces de llegar. Por eso no puede permitir que nadie intente profanar este lugar, estaba esperando que intentaras liberar el sello para sorprenderte por detrás fueron unas declaraciones traicioneras de parte de su anfitrión.
Puerta te refieres a ese arco de roca, espera un momento dijo acuario al mirarse nostálgico. Una vez escuche sobre unas armas divinas, los cuales pensé que eran una leyenda solamente, se decía que eran reliquias ancestrales que fueron separadas en las fronteras del mundo.
Bueno ahora lo estás viendo y ese cosmo que sientes es el mío en la espada. Pero lamentablemente ahora soy un guardián inútil, mi poder fue sellado y mi armadura está muerta, incluso ni los alquimistas de Mu podrían ayudarme explicaba el desconocido pelirrojo.
¿Cómo es posible eso?... Si es solo una armadura de bronce.
Un combate mortal. Además mi cloth es especial, solo se restaura con el cosmo del dueño que escoge, jamás podría usarla si yo me encuentro incapaz de encender mi cosmoenergía. Por eso no sirven la alquimia que es el proceso habitual. Solo un calor semejante donde fue forjada podría restaurarla quizás a largo plazo, pero no queda ningún vestigio del continente de Mu.
Creo que existe un volcán muy extenuante, del cual se dice fue descubierto hace poco. Quizás podrías probar, queda en una isla en el egeo, llamada la isla de Kanon.
No puedo abandonar mi misión. Pero tampoco puedo seguir así el hombre lo miró fijamente a los ojos como si fuera capaz de ver más allá—. Creo que podríamos ayudarnos mutuamente, pero necesito recuperar mi cosmo para eso.
Enserio... ¿Cómo podrías hacerlo?
Tengo habilidades extrasensoriales que me hace un muy buen vidente, pero primero necesito que tú me hagas un favor, quiero que resguardes este lugar y asegúrate que nadie toque esta espada. Solo cuando regrese podría responderte todas tus dudas.  
Yo no tengo planes de regresar al santuario. Creo que podría relevarte, siempre y cuando me asegures  que tu ayuda sea de confiar.
Descuida, cuando recupere mi cosmo te revelare todo tu pasado, aunque no te aseguro que te guste añadió el exiliado. Pero dime  por qué abandonaste el santuario le preguntó con curiosidad.
─El santuario se ha vuelto muy autoritativo y las personas que protegemos nos temen, esperan con ansias cualquier ataque para iniciar la siguiente cruzada que cruce nuestras fronteras. La primera guerra comenzó por el contacto con otras naciones, ahora solo hay una en la tierra. El santuario de Athena, mientras continúe así sin comunicación exterior, no tendríamos más conflictos a menos que esas puertas se abrieran y para eso, tendrían que liberar los tesoros de sus altares. No habría necesidad de que nuestras razas humanas se unificaran en una nación central militarizada y la gente dejaría de temernos tanto ─explicaba acuario.
Esa creencia que tienes, era la ideología de la que una antigua fraternidad entre santos se difundió, llamada la sociedad del hombre, de la que una vez forme parte, su fin era que después de la primera guerra el santuario se disolviera y la tierra recuperara su armonía natural.
Jamás escuche nada parecido añadió con extrañez el joven angelical.
Quizás algún día veas los cambios que querían traer decía al momento de ponerse la caja metálica en su espalda para iniciar su viaje.
Espera… ¿Cuál es tu nombre?
Amón... Amón del Fenix.

Entonces durante los años venideros, David deseo que se recupera y regresara, no para dejar esa solitaria nueva misión que tenía, pues hacer de guardián vigilante era lo suyo, pues nunca fue muy sociable, así que no extrañaba  a nadie en el santuario con mucho entusiasmo, solo guardaba empatía con ciertas personas, pero solo un poco. Más que nada para saber si realmente podría ayudarlo a conocer sus orígenes.

 

 
—Finalmente te has recuperado, Amón del Fénix —musitó el santo de angelical.

 

Cuando lo vio asomarse a la entrada, era un hombre de musculosa apariencia y rasgos de una piel bronceada y cabellos rojizos, portando una alada armadura anaranjada con tres colas detrás del protector trasero de la espalda. Con numerosas marcas negras en los brazos de forma ondulada, tenía la piel marcada con enigmáticos tatuajes oscuros como el ébano.
El santo dorado se acercó lentamente después de un arduo combate, mientras el caballero de bronce permanecía en silencio con los ojos cerrados y un rostro serio. Cuando llego, David extendió su  brazo para saludarlo y estrechar su mano, pero en el momento que el fénix le respondió su saludo. Acuario no encontró un fraternal gesto entre camaradas sino que sintió como su mano comenzó a calentarse con extremidad y el metal de su armadura también se empezó a caldear tanto que el color del protector de la mano cambio de un dorado reluciente a un anaranjado intenso.

—¡¿Qué haces?! —se exaltó acuario, separándose un par de metros.
—Supongo que debo agradecerte mi resurrección, pues el cosmo que la espada contenía guardado término mi recuperación y ahora puedo empezar mi verdadera misión —expresó serenamente el santo de finos mechones rojizos—. Como tu orden sufrirá lentamente, en compensación por tu servicio te matare rápidamente.
—De que hablas…
—Ya no te necesito. Muere con el aletazo del fénix…

 

―¡Hō Yoku Tenshō! ―

“Las alas del fénix se elevan al cielo”

 

El santo de bronce puso su torso al frente y juntando los puños reúne fuerzas de viento y calor en un punto concentrado, creando una especie de tormenta de llamas con su Cosmo, en un único soplo furioso, mientras se ve como un aurea de una hermosa ave de multicolores y colas con cuerpo ígneo avanza con el ímpetu de la técnica.

 

—¡Frienzing wall! —

“Muro de hielo”

 

En consecuencia el caballero de acuario intenta protegerse y ondea su brazo derecho montado en el proceso una oleada que se extiende en forma de una plana muralla cristalizada para detener el avance de la técnica. Sin embargo, la onda expansiva del santo de bronce atraviesa con facilidad la barrera gélida y atrapa a su víctima que es zarandeado por los aires a merced de un poderoso vórtice de fuego capaz de destruir el área de combate y los alrededores mediante bolas de ígneas que brotan del remolino.
Acuario termina violentamente en el piso sepultado por enormes bloques rocosos después de haber sido mandado a volar en ese intenso ataque. Mientras el pelirrojo santo se acercaba a los escombros para ver que David aún se movía, se disponía a darle el golpe de gracia y este pensó en arrancarle la cabeza mientras su rival permanecía en el suelo.
Cuando extendió la mitad de su brazo de forma recta para terminarlo, un finísimo hilo luminoso detuvo su muñeca, salvando al santo de acuario.

—No puedo dejar que hagas eso.
El fénix siguió la línea del hilo dorado, vio que había otro caballero de oro, acompañado de un santo de plata.
—Yo Amón de Fénix solo estoy abriéndome paso para tomar lo que es mío, vosotros dos creo vienen de lo más profundo de esta montaña… ¿acaso tienen el tesoro imperial?
—Tú eres el guardián, no entiendo por qué nos atacas, si eres un aliado —le preguntó Edward de Aries.
—Sera mejor que me den la espada flamígera o sino terminaran así —vociferó el fénix. Cuando con un dedo de su otro brazo libre, tocó el hilo de cristal de Edward y lo empezó a incinerar hasta que todo el hilo se incendió en unas curvas de fuego que zarandeaba en el aire hasta hacerse cenizas.
—Maestro, él es muy fuerte para ser un santo de bronce —musitó Surt asombrado.
—Su armadura parece haber evolucionado, y además puedo sentir un gran cosmo. Este hombre es peligroso, pero lo que más me preocupa es que tiene una cosmoenergía muy iracunda —razonaba Edward—.  Surt, sal de aquí yo me hare cargo de él, creo que después de todo el papa tenía razón. Los santos exiliados son una amenaza.
—Ninguno de ustedes se ira de aquí, hasta que obtenga el tesoro —afirmó el fénix.
—¡Alto! —exclamó una voz desde abajo de los escombros que habían.
El caballero de Acuario, se reincorporo lentamente. Mientras encendía su cosmo, le hizo saber a Edward que retrocediera, pues el necesitaba explicaciones antes de liberar su ira, después de haberse sentido engañado.
—No dirás nada. ¿Por qué me pediste que te auxiliara mientras te recuperabas? Tú mismo me dijiste que no podía permitir que nadie se acercara a la espada de la roca y ahora la quieres desenvainar —le reclamó acuario.
—Solo te pedí que la guardaras hasta que yo me recuperara después de mi última derrota,  ahora estoy en condiciones de usarla para mis grandes propósitos —le  respondió  con descaro, esbozando una mueca.
—Ya veo, entonces quieres alterar el equilibrio después de todo. Creo que no puedo confiar en nadie, no dejare que te la lleves —expresó David incrementando su cosmo.
Mientras Surt miraba a su maestro, este le pidió que permaneciera en silencio, entretanto ellos resolvían sus diferencias.

 

 

—¡Diamond Dust Ray! —

“Rayo de Polvo de diamantes”

 

Acuario dio un puñetazo de aire glaciar el cual se vio multiplicado en cientos de rayos congelantes en distintas direcciones, mientras feroces cristales recorrían los diferentes soplos glaciares.

 

—¡Phoenix feather dance! —

“Danza de plumas del Fénix”

 

Amón ondeo sus tres colas, que mantenía a sus espaldas. Las cuales desplegaron cientos de plumas de fuego que se arremolinaron alrededor de su cuerpo para protegerlo en un espiral ígneo que lo hizo inmune al rayo de polvo de diamantes.

—¿Cómo es posible, acaso no estoy alcanzando el cero absoluto?
—Demasiado tarde para darte cuenta de tu condición. Destruiré lo único que te resta —vociferó el fénix.
Amón corre hacia su adversario, mientras extiende el brazo derecho y justo cuando se encuentra a su lado, concentra su cosmo para enviarle una fina proyección de energía, en forma de rayo rojizo, que impacta en la frente, volándole el casco en el proceso, mientras que su víctima cae de rodillas.

 

 

—¡Hoo Gen Ma Ken! —

“Golpe de la Ilusión del Fénix”

 

Los presentes no entendieron que sucedió para que David se quedara quieto, con una mirada catatónica mientras imágenes le venían a su cerebro, pudo contemplar algo de su pasado en lo más profundo de su ser. Una laguna mental emergía tomando forma de un hermoso paisaje en una remota tierra, y él se vio cuando todavía era un infante, cuidando un rebaño de ovejas, mientras tocaba una lira de cuerdas de cristal y caja de madera, parecía haber una armonía en el campo que ni siquiera las bestias que pasaban cerca como unos leones u osos de vez en cuando, no se atrevían a atacarlo y se encantaban con la bella melodía que expresaba aquel talentoso muchacho.  Solo una vez su bella tonada fue interrumpida, cuando conoció a tres hombres de túnicas blancas que se le acercaron al escuchar tan encantadora música que parecía atraerlos fácilmente con la voz que acompañaba su instrumento.
 
 
Pequeño que haces ahí tocando en solitario le preguntó uno de los tres encapotados dejando a los dos un poco más atrás.
No estoy solo señor, estoy tocando para mi rebaño. ¿Vosotros quiénes son? les pidió identificarse el pequeño David.
Hemos venido de una tierra lejana, porque nos hemos enterado de que la ciudad que está más abajo se ha vuelto corrupta e impía, somos emisarios de los dioses para castigar a los habitantes que se han descarriado inmoralmente explicaba el encapotado de blanco.
La ciudad que está más abajo es mi pueblo, señor vosotros sois mensajeros de los dioses. Por favor, no castiguen a mi gente yo he vivido ahí desde que nací, jamás he visto tales cosas de las que hablan. Debe haber alguno error les dijo el muchacho angelical.
Vuestra música nos ha conmovido, pero no podemos desobedecer una orden divina. Por eso he decidido salvarte solo a ti, olvidaras todo tu pasado y vendrás con nosotros a nuestro hogar donde encontraras una vida digna llena de honor le respondió el sabio hombre desconocido.
¿Qué dijo?... el joven no podía creer lo que le estaban diciendo. Solo lo salvarían a el. ¿Por qué solo yo?
Pero no hubo respuesta, y el hombre con el que estaba hablando levanto su brazo para dejar ver la  marchita piel que tenía la palma de su mano, poniéndola en forma de garra que vislumbró un resplandor el cual aturdió al joven contra el piso.
Mientras el muchacho perdía le conciencia lentamente, vio como los tres hombres de túnicas blancas formaban una particular posición en trinidad, entretanto el hombre que le había hablado se agachaba poniéndose al frente extendiendo los brazos y juntando las manos para formar una posición con los dedos en forma de garra, los otros dos se encontraban haciendo lo mismo en cada lado solo que mantenían un brazo abajo y el otro inclinado colocando sus manos de la misma manera, concentrando en el centro de sus palmas un pequeño núcleo de su cosmo, el cual se empezó a formar una esfera de luz tan luminosa como un pequeño sol, la que acumularon hasta amplificarla casi del tamaño de su cabeza para liberarla al mismo tiempo y juntar en un solo rayo destructor que avanzo directamente contra el pueblo y lo arrasó como una desoladora fuerza aterradora de luz incandescente, calcinando todo a su paso. A lo lejos se podía ver como una gran nube en forma de hongo se formaba como el resultado de haber destruido todo una gran ciudad.
Cuando por fin terminaron, el hombre de al medio volvió a poner su mirada en el joven David, quien apenas y aún mantenía sus ojos abiertos, cuando el desconocido se acercó.

 

Descuida, olvidaras esta tragedia y te convertirás en un gran caballero de Athena musitó el hombre alto, nuevamente levanto su brazo y extendió la palma para liberar ondas de energía que le alteraron la cabeza al muchacho, produciéndole terribles dolores en su cerebro hasta dejarlo inconsciente.
 
 

Después de recordar ese recuerdo, el caballero de acuario se pregunta por dentro. ¿Por qué ahora eso se le venía a la cabeza?... Esa dolorosa memoria de ver morir a su pueblo natal, por las manos de tres hombres que fue reconociendo, o al menos tenía la leve intuición de algunos de los tres emisarios desconocidos. Mientras unas gotas de sudor recorrían la frente del tuerto caballero, quien por primera vez su serena mirada que nunca había perdido la calma, ni siquiera con su rival de toda la infancia, Alphonse su antiguo compañero. Ahora se encontraba con su mente en un estado caótico que no le permitía ver la realidad hasta que algo en lo más profundo de su alma se quebró por dentro, haciendo que el santo de un solo ojo, cerrara la única cuenca ocular que le quedaba.
Después de unos momentos de silencio, el cuerpo de David cayó inconsciente ante los ojos de los presentes, sin entender el por qué.

 

—Te dije que podría responder tus orígenes, espero que estés complacido —le expresó con crueldad al mirar cómo se encontraba el peli verde amarillo.
—¡David! —exclamaron expectantes. Sus compañeros.
—Su cuerpo ya estaba agotado físicamente, solo me restaba destruirlo mentalmente, con mi técnica fantasmal logre golpear su sistema nervioso, para liberar una ilusión aterradora capaz de manipular su subconsciente a mi voluntad, ahora su alma está destruida —explicaba muy satisfecho por su acto el fénix.
—Pareces alguien muy astuto, pero no tendrás tanta suerte conmigo —le advirtió Edward.

En un pestañeo, Aries desapareció para darle un puñetazo por la espalda. El cual el fénix detuvo con facilidad. Sin embargo, no era lo que quería conseguir, pues se vio que fue llevado a la fuerza por la luz de la teletransportación. Dejando solo a Surt.

Los dos aparecieron en lo alto de una montaña nevada, se separaron una vez que sus pies pisaron la tierra.

 

—Ya veo me has apartado para salvar a tu alumno, pero no escapara. Acabare rápido contigo —le aseguró su victoria el pelirrojo.

Amón se dispuso a propinarle un feroz golpe directamente, pero antes de llegar a impactarle, chocó contra una vibrante pantalla de luz que le hizo resentir la fuerza de su embestida en su propia contra.

—Este es el muro de cristal, nada puede destruirlo —afirmó Aries.
—Ya veo, esta barrera invisible es capaz de reflejar cualquier ataque. Por otro lado, no creo que sea impenetrable en toda su extensión —respondió con sarcasmo el pelirrojo.
—¿Qué dices?
—¡Solo observa! —alzó la voz el santo de bronce—. ¡Destruiré tu poderosa pared de un solo dedo! —exclamó con firmeza.

Extendiendo su dedo índice, disparo un finísimo rayo de fuego hacia una esquina a la altura de sus rodillas. Cuando golpeó ese pequeño punto, el muro de cristal se trisó lentamente hasta recorrer toda la pared y caer en pedazos delante de los ojos de su forjador.

 

—¿Cómo sabias a qué punto golpear específicamente? —preguntó Aries incrédulo.
 

No hubo respuesta y solo se escuchó una pequeña carcajada de parte del fénix, quien se preparó para asestarle un puñetazo, pero Aries respondió con otro de igual potencia. Entonces comenzaron a darse una serie golpes que llegaron a provocar grandes estruendos, hasta que los dos cayeron del lado opuesto en el que se encontraban.
 

—Quizás debas rendirte y en consideración les perdonare la vida, si me dan la espada imperial —propuso el fénix—. Pues en caso contrario, les será imposible escapar de mí.
—Al que le será imposible escapar será a ti. Debes saber que nadie es capaz de escabullirse de este gran torbellino estelar —respondió con seguridad, el joven de rubios cabellos ondulados.

 

Mientras separaba las piernas para mantener el equilibrio, eleva la palma de su mano hacia el cielo y separa los dedos, su mano comienza a rodearse de pequeñas y brillantes estrellas fugaces que forman una espiral, su cosmo se eleva y llega al máximo, a la vez mueve la mano rápidamente hacia adelante y fulmina a su enemigo atrapándolo en un torbellino de cientos de meteoritos y polvo de estrellas.
 

 

—¡Stardust Revolution! —

“Revolución de polvo estelar”

 

Después de provocar una terrible explosión que cegó todo por unos momentos, Aries se asoma para ver si su oponente sobrevivió y solo ve los restos de su armadura de bronce incinerándose.

—Lo sabía, incluso para un santo exiliado con experiencia le fue imposible sobrevivir —concluyo Edward con satisfacción.
—Todavía es demasiado pronto para morir —respondió una voz desde atrás.

 

Cuando Edward volteo, vio como el santo de bronce estaba ileso de la técnica que había liberado con su máximo nivel, pero estaba desnudo ante él, ya que solo traía sus vestimentas de entrenamiento con el pecho descubierto, mostrando un particular tatuaje de alas flamígeras en cada lado.

—¿Cómo es posible?
—Debo admitir que estuviste muy cerca, tuve que abandonar mi armadura para aligerar mi huida —le aclaró su rival.
—No obstante. Ahora te encuentras indefenso ante mí —le hizo saber Aries, lo que parecía muy evidente.
—Tal parece vosotros no me conocéis, debes saber que mi armadura es única. Fue la última armadura de bronce en construirse con una especial habilidad, que yo mismo me asegure de no traspasar su conocimiento hacia las demás, eliminando a su creador —respondió Amón, mientras incrementaba su energía cósmica, se pudo apreciar como su tatuaje en el pecho resplandecía intensamente.

 

Nuevamente del cosmo que lo envolvía como una bola de fuego por todo el cuerpo. Su armadura volvió a nacer rápidamente  de una forma más portentosa y reluciente.

—¡Su vestimenta sagrada renació milagrosamente! —exclamó Edward—. Es más, parece como si hubiera regresado más fuerte.
—Porque no lo comprobamos ahora mismo, te apartare de mi camino con un solo ataque —garantizó el nuevo santo de bronce.
—Nadie ha vencido a un santo de oro con un solo ataque —chistó el dorado—. No sé cómo, pero siento que me estas ocultando algo.
—Jajaja… Pareces muy confundido, está bien. Después de todo como morirás, te revelare porque nunca tuviste oportunidad —le dijo Amón, cuando se sacó la diadema y mostro que en su frente ocultaba dos puntos bermellón—. ¡Yo también soy como tú!

 

Los ojos de Edward se engrandecieron como dos platos redondos al comprobar tales palabras, eso explicaba muchas cosas después de todo, al menos gran parte.

—No entiendo porque alguien de mi misma raza amanezca la estabilidad de los reinos.
—No tengo porque responderte esa pregunta, pero te contestare otra cosa. Tú solo has asimilado las habilidades de los alquimistas de un santo de bronce de manera ofensiva, no puedes ser el caballero de Aries solo con eso —explicaba su rival.
—Pero mi revolución de polvo estelar…
—Debes saber que así como el muro de cristal tiene un punto débil. La revolución de polvo estelar también. Pues, después de lanzarla tiene un agujero de una millonésima de segundo —le fundamentó Amón.
—¿Qué, cómo puede ver esas cosas? —se preguntó Aries. Sin darse cuenta de cómo la energía de fénix lo iba rodeando.
—A diferencia tuya que eres un mocoso, yo soy más viejo de lo que parezco. Ahora te enviare al grado máximo, a millones de grados de aquí donde incluso con la teletransportación no podrás salir —le hizo saber el fénix. Cuando manifestó una gran cantidad de energía que los rodeo a ambos como nebulosa ígnea.
—¿Acaso estás haciendo arder tu cosmo hasta estallar? .Volaremos en mil pedazos en medio de esta estela cósmica que has creado.

En ese momento, Edward se vio atrapado sin poder salir de la gran manifestación de energía que estaba haciendo su adversario, se sintió como en el nido de un ave furiosa.
Esta gran nebulosa comenzó a volverse más intensa y sellar sus movimientos solo en el cuerpo de su oponente, cuando Amón extendió sus brazos, para que se tornara violenta y su nebulosa ígnea se comprimió en un vórtice que solo rodeo el cuerpo de su oponente.

 

 

—¡Explosión Dimensional! —

 

El cuerpo de Aries empezó a cargarse de una gran luz hasta que el vórtice se aceleró tanto que en tan solo un instante, visualmente pareció calcinar el cuerpo de Edward, produciendo que el vórtice explote en una extinción cósmica. Dejando solo la armadura de Aries que formo el tótem de la constelación del carnero.

—Hasta la vista —se despidió el fénix, mientras comenzó a buscar el cosmo del único caballero que quedaba.
Entre tanto, en las afueras de la montaña. El joven santo de plata de altar se encontraba corriendo mientras bajaba la montaña. Sintió como el cosmo de su maestro desapareció de una forma fugaz, sin que entendiera como habría muerto. Fue lo que lo hizo detenerse por unos momentos.
—Maestro Edward, juro que protegeré esta espada. Al menos estando en mi cuerpo, nadie podrá tocarla —era lo que Surt creía, cerrando sus ojos, mientras unas lágrimas le caían al suelo.

 

En el momento en que estaba dándole un minuto de silencio, varias sombras oscuras aparecieron de la nada, como fantasmas de la niebla que lo rodearon en un instante, aquellos sujetos no se les veía los ojos, pues traían unas diademas que los tapaban pero lo más raro era que todos portaban la misma armadura negra con colas de plumas metálicas en la espalda.
 

Fin del capítulo 13.

 

 
 
Notas extras:

El punto debil del cristal wall es mencionando en el ND por Suikyou, mientras q el agujero negro del Startud Revolution se mencionan en el LC por Lune.


Editado por ALFREDO, 13 agosto 2016 - 15:26 .

fics2017_escena_sadica_by_bytalaris-dazo

FANFIC: La condenación de los caballeros de Athena

Capitulo 44 .-  desde el (06/04/2017)

Fichas de personajes


#82 T-800

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Publicado 23 febrero 2015 - 09:04

bueno esta bien que hayas cambiado el estilo de la letra

:06: pero podrías hacerlo ligeramente mas grande

para que se pueda apreciar mejor.



#83 T-800

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Publicado 03 marzo 2015 - 21:49

¿me pregunto a que raza pertenecera David de acuario?muy intrigante su pasado acaso los caballeros que le perdonaron la vida eran caballeros renegados o solo fue una ilusión falsa del fenix

 

buena pelea entre el caballero de aries y el fenix



#84 ALFREDO

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Publicado 14 marzo 2015 - 12:14

¿me pregunto a que raza pertenecera David de acuario?muy intrigante su pasado acaso los caballeros que le perdonaron la vida eran caballeros renegados o solo fue una ilusión falsa del fenix

 

buena pelea entre el caballero de aries y el fenix

 

Gracias por comentar. Aun tendras q esperar para conocer esa respuesta. Pero te puedo asegurar q la ilusion fue una verdad que el mismo acuario olvido, pero si te diste cuenta uno de esos tres tambien le lavo el cerebro, por eso no recordaba ese episodio...

 

El siguiente  chapter esta dividido en dos partes, la segunda la publicare en los próximos días, antes de acabar la semana que viene.

 

 

Tengo un problema con el volumen de la letra nueva que queria implementar, no me aparece XD en el foro, creo q tendre q volver a la letra de comic no mas, asi que cambiare los otros capitulos anteriores tambien q creo son pocos...

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CAPITULO 14.- LA ESENCIA DE UNA OFRENDA

 

 Parte 1 de 2

                                                                  

1.-Los Escuderos del santuario

 

Un sagrado caballero de Athena siempre debe estar listo para el combate. Sin embargo, dentro de la orden existen santos con funciones fuera de lo común, aquellos se dedican solo a tareas específicas de lo que representa la constelación de su armadura, ese era el caso de Surt de Ara, caballero de la constelación de Altar. Ahora se veía frente a un centenar de hombres de ropajes oscuros, todos ellos por el contrario habían recibido un entrenamiento de guerrero combativo, pero su mal corazón hizo que fueran desterrados del santuario a una remota isla donde estando en prisión sus condiciones aumentaran más de lo normal de lo que habían entrenado, se podría decir que si se adiestraron para ser santos de bronce, después de que fueron desterrados, irónicamente recibieron un adoctrinamiento para caballeros plateados al tratar de sobrevivir a la isla que se consideraba un infierno en la tierra.

 

—Esos ropajes oscuros, son idénticos a la armadura del fénix  —dijo Surt fijándose en los caballeros negros.

—Somos las sombras del fénix, hemos venido aquí porque sentimos su cosmo. Sin embargo hay algo que nos está irritando con mucha curiosidad  —contestó el más alto del grupo dando un paso adelante—. Por qué podemos sentir el cosmo de nuestro líder en ti?

 

No hubo respuesta y el silencio pareció enfadarlos al ver que fruncieron el ceño. Mientras que en la cabeza del plateado, algo de nerviosismo se podría sentir, después de todo, lo habían rastreado porque traía la espada imperial y sacar conclusiones no le tomo mucho tiempo para darse cuenta que ahora portaba algo del cosmo del caballero exiliado después de que el arma se le introdujera por dentro. No obstante, cuando el santo pareció retroceder fue sorprendido por un impetuoso ataque.

 

 —¡Esta es la fuerza de los aspirantes caídos! —exclamó Surt. Al sentir una estampida de rayos de energía oscuros que le llovían como cientos de dagas filosas.

—¡Al llamarnos caídos, en vez de condenados solo acrecienta nuestra furia! —vociferó el santo negro que estaba al frente del batallón.

—Es inútil caballero, aunque seas un santo de plata. Pelear con tantos de nosotros es imposible —musitó otro entre la multitud, mientras el joven plateado caí al suelo.

—Yo Surt de Altar, soy un caballero de Athena. Discípulo de Edward de Aries, no puedo morir aquí —les respondió poniéndose de pie con dificultad.

—Aries… Jajaja… —hizo una pausa al mirarlo fijamente—. Ahora recuerdo, Edward de Aries antiguamente era el santo de bronce de Cincel, formaba parte entre los pocos caballeros que existen en la orden con funciones secundarias como la reparación de armaduras. Por eso eres tan débil, si fuiste entrenado por alguien que nunca fue un guerrero.

—¡Como te atreves! —se exaltó el muchacho plateado. Cuando intentó golpearlo, pero fue tumbado nuevamente al suelo por una descarga de energía que vino desde atrás.

—¡Maldice tu destino por ser descendiente de la escoria más inútil del santuario!

—No permitiré que nos humillen de esta forma, a nosotros los caballeros con funciones auxiliares nos llaman los escuderos del santuario, y nos discriminan. Ya es suficiente para encima soportar que nuestros propios enemigos nos marginen —les recriminó Surt, levantándose con frustración.

—¿Qué puede saber tú de discriminación? —le devolvió la pregunta el que parecía ser el líder del escuadrón—. A nosotros nos trataron de segregar por ser los talentosos y pensar diferente.

—¿Qué dices?

—Hemos venido porque sentimos el llamado de nuestro rey, el héroe del que nos inspiró para rebelarnos. Si le entréganos la cabeza de un santo de Athena, se complacerá con nuestra ofrenda, aunque sea la de un miserable granuja como tú —le explicaba el líder.

—¡Malditos!

—¡Siente nuestra irá! —gritó el santo de las tinieblas.

 

Entonces dio un gran puñetazo extendido del que disparo un gran rayo cósmico de color morado que le impacto en el pecho a Surt, hasta arrastrarlo varios metros atrás y llegar a embestirlo contra unos rocosos muros. Pero en lo más profundo de su ser, el joven plateado sentía impotencia, mientras una vaga memoria le volvía a le mente, una que trajo mucha nostalgia en la situación en la que se encontraba.

 

Un joven santo de plata de largos y finos mechones marrones y piel rozada estaba recorriendo una zona alejada del santuario de Athena. Cuando un grupo de tres caballeros le salieron al frente.

—Miren que tenemos aquí. Tú debes ser el nuevo entre los escuderos del santuario —dijo un santo de armadura gris y facciones musculosas con una abundante melena rubia grisácea—. Permíteme presentarme, soy Lucius el poderoso Can Mayor.

—¿Can Mayor? —Sonrió el joven altar—. Entonces son plateados igual que yo.

El muchacho intento ser amable al estirar el brazo para saludarlos, pero los otros tres lo miraron extrañados por un instante, y le dejaron con el brazo extendido, colocándose  a reír a carcajadas.

—¿Qué no sabes cuál es tu misión?

—Por supuesto que sí, estoy a cargo de que se ofrezcan los mejores sacrificios al santuario con el fin de agradar a nuestra diosa y su regreso sea pronto —respondió humildemente—. Pero también soy el que se encarga de purificar a nuestros muertos para que tengan un viaje placentero al otro mundo.

—En resumen solo eres un escudero con funciones inservibles —agregó el santo de Can Mayor.

—Eso no es cierto, si los dos somos caballeros de plata.

—Por qué no peleamos, entonces comprenderás la diferencia —le propuso el santo de melena rubia grisácea—. ¡Estás listo!... ¡Aquí voy!.. ¡Recibe los colmillos del Can Mayor!

—¿Qué, pelear entre nosotros?

—Toma esto…

¡Rōgafūfūken!

“Golpe de Colmillos del Lobo”

 

Surt no pudo ver venir el ataque y fue abatido en una serie de puñetazos y patadas con movimientos que simulaban a las garras de un lobo salvaje. Terminando con múltiples arañazos y con el cuerpo entumecido, quedando sentado en el suelo viendo borroso por unos momentos.

 

—Los caballeros de plata somos capaces de triplicar o multiplicar enormemente la velocidad de los santos de bronce, dime. ¿Acaso puedes hacerlo?

—Es muy fuerte para mí —musitó Surt mientras estaba en el suelo arrastrándose.

—Aquí va de nuevo…

¡Rōgafūfūken!

“Golpe de Colmillos del Lobo”

 

Lucius se aproximaba a toda velocidad tomando el aura de un lobo, para golpearlo con su puño con forma de garra de un licántropo cuando alguien le detuvo a centímetros de que alcanzara a tocar a Surt.

—¿Qué crees que haces? —dijo un santo de oscura armadura purpura con menos protección que Surt o Lucius—. Sabes muy bien que los enfrentamientos fuera de los entrenamientos están prohibidos, tendré que reportarlo al patriarca.

—¡Enoc de Escultor! —exclamaron los demás que estaban mirando el espectáculo.

—No seas tan recto Enoc, solo estábamos jugando con el nuevo para que sepa las reglas —respondió Lucius quitando su brazo del agarre del santo de Escultor.

—Yo soy quien les recuerda las leyes del santuario como el escriba que soy y se perfectamente que esto es un abuso, vete de una vez Lucios, que no tenías una misión que te encomendó el papa.

Mientras el joven de altar se ponía de pie lentamente estaba pensando cómo le hizo para detener el puño de Lucius en el clímax de su técnica si es solo un santo bronce.

—Vámonos de aquí, muchachos. Tenemos una verdadera encomienda a diferencia de vosotros los escuderos de apoyo —dijo el santo de Can Mayor al momento de dar la vuelta.

Entonces el trío desagradable se marchó, entretanto Enoc estiro un brazo para ayudar al desvalido principiante de los caballeros de plata a ponerse de pie.

—Tú debes ser Surt de Altar, el discípulo de Edward. Nosotros empezamos a entrenar a la misma edad para convertirnos en santos de bronce. Aunque claro el ya no sigue siéndolo —dijo Enoc sonriendo—. Así que eso me hace el caballero de bronce más viejo.

—¿Cómo sabes quién soy?

—Mis funciones se adhieren a conocer y guardar registros, por lo que he visto todos los diseños de las armaduras del santuario.

—Baya no me lo imaginaba, que misión tiene Lucius y por qué se comportaba de esa manera.

—Nosotros los caballeros con funciones diferentes como tú o yo. Siempre nos han visto como santos auxiliadores o de apoyo, que no son para la batalla. Mientras que la gran mayoría se encarga de la ofensiva, nos consideran inferiores aunque algunos tengamos el mismo rango.

—Ya veo, eso explica porque son tan presumidos.

—No les hagas caso, menos a Lucius si te diste cuenta. Nombro a su ataque los  Colmillos del Lobo, porque antes era el santo de bronce de Lupus. Solo se ha encargado de seguir potenciando sus técnicas originales y no buscar las verdaderas del Can Mayor.

—¿Y dónde se dirigían ahora?

—Van a buscar un buen sacrificio entre los que fueron desterrados sin conseguir un cloth. El patriarca ha dicho que quiere darles un escarmiento por si intenta sublevarse de nuevo, últimamente hay mucha hostilidad entre los aspirantes desterrados.

—La mejor forma de rendir un sacrificio humano es muriendo en batalla eso aprendí como santo de altar.

—Díselo al papa, él lo ha ordenado yo también lo encuentro abusivo solo conseguirán provocarlos más de lo que ya están.

—Eso significa que tendré que embalsamar a uno de ellos muy pronto.

 

 

Esa fue la primera vez que Surt había escuchado acerca de la gran distinción que había en el santuario. Sin embargo ahora por primera vez, tendría que pelear como todo un guerrero y pondría a prueba sus propias habilidades que había preparado, pero como toda primera vez, dudaba en ejercer.

 

—Creo que ya murió, cortémosle le cabeza —dijo el caballero oscuro que le había propinado el golpe mortal, mientras caminaba acercándose.

Entonces el muchacho de armadura blanca y caballos marrones, se puso de pie firmemente y encendió su cosmo.

 

 

—¡Space Gate! —

“Puerta Espacial”

 

De su joya que tenía incrustada en la parte superior en el pecho, arriba de su abdomen empezó a relucir con un brillo purpura y un círculo plano se visualizó por su sombra.  El joven plateado tomo ese pequeño círculo transparente y lo arrojo contra el caballero negro, justo cuando este intento golpearlo, terminó metiendo su brazo dentro del agujero cósmico que hizo desaparecer el resto de la extremidad del otro lado hasta que empezó a succionarlo hacia el interior.

Entonces desapareció sin que los demás entendieran que había sucedido, unos diez se enfadaron y se tiraron iracundos contra Altar, quien volvió a succionarlos con pequeños círculos cósmicos que se amplificaban cuando los tocaban y se los tragaba literalmente. Al ver las caras anonadadas de las sombras del fénix, esta vez arrojo los círculos por encima de los demás y dejo caer a los que habían sido succionados, cayendo como un pesado bulto que los hizo desordenar sus filas.

 

—¡Maldito caballero altar! —exclamó enérgicamente el soldado líder de los santos oscuros, quien se puso de pie adoptando una posición ofensiva—. Te enseñare porque soy el más fuertes de las sombras del fénix. La razón es que soy el único que logro replicar su glorioso aletazo que todo lo destruye.

—Imposible podrá liberar una técnica de tal magnitud —cuestionó el escudero de plata, poniéndose en posición de defensa.

 

—¡Ankoku Hō Yoku Tenshō! —

“Las alas Maléficas del fénix suben al cielo”

 

 

En un baile de maniobras de brazos, el santo negro choca sus puños extendidos, liberando un torrente ígneo que simulaba la embestida de un fénix oscuro como el ébano, avanzando en un tornado de tinieblas ardientes. El cual parecía tan destructiva a simple vista hasta que es contenido por el caballero de altar, quien con el poder de su joya del pecho, logra succionar el ataque hacia su interior.

 

―¿Cómo es posible?... También logro trasladar mi aletazo del fénix negro a otra dirección.

―Comparado con el aletazo del fénix original, el tuyo no es más que imitación de segunda categoría.

 

El joven de altar quiso aprovechar para rematarlos, pero en ese instante tres plumas anaranjadas, perforaron su joya del pecho como afiladas dagas. Volviendo inútil la habilidad secreta de la cloth de Ara. Entonces el escudero dirigió la mirada hacia la dirección donde había recibido esas plumas para ver que alguien había llegado, el caballero de bronce exiliado del Cáucaso.

 

2.-El valor de un sacrificio

 

La confianza que el joven de altar había comenzado a tomar y ganar terreno frente a los santos negros, estaba desaparecido frente a la llegada del santo de bronce que habría derrotado a su maestro y también al caballero de acuario. Aquel hombre de armadura anaranjada y tres colas metálicas en la espalda, tenía una aguda mirada de cabellos pelirrojos como flamas ardientes que acechaban con mucha penetración a Surt. Parecía que estuviese percibiendo lo que ocultaba en su cuerpo.

 

—Puedo sentirlo, en tu interior se encuentra la espada imperial. La hoja Flamígera que se encargaba de separar el reino de los mortales del mundo de los dioses —chistó el recién llegado.

—Tal parece solo me ha delatado en mi posición esta espada resulto perjudicarme al fin de cuentas.

¡Señor Fénixexclamó el líder del grupo de los santos negros.

 

Cuando los oscuros soldados lo reconocieron, todos se arrodillaron en señal de respeto y obediencia como si se tratara de una divinidad, sin que el plateado entendiera tal reverencia hacia el bronceado.

 

—¡Hemos estado esperando su regreso!... ¡El retorno del gran hombre que nos obsequió las armaduras negras!

—¿Qué dices?... Ese santo de bronce creo las armaduras oscuras.

—Mis fieles sombras, han esperado mi despertar desde que fui derrotado por un bronceado como yo. Sin embargo, ahora será diferente e impondré la justicia que todos anhelaban —decía Amón cuando bajo del monte donde estaba—. ¡Cuando tenga los tres tesoros, podre lograrlo!

—¿Que harás con los tesoros imperiales? Creí que su única habilidad es separar los reinos sirviendo como sellos.

—Los tres separados sí, pero cada uno representa un control absoluto de los tres reinos. Entonces los humanos ya no tendrán que rendirle tributo a los dioses sino a mí. Ni el santuario tendrá que seguir honrando a Athena —aseguró el fénix.

—¡Qué insensato! Si lo que dices es cierto. Lo que intentas es violar las leyes divinas. Los humanos deben respetar a los dioses que nos brindan protección. Es imposible que dejemos de adorar a Athena que nos protege a todos los habitantes de la tierra.

—Caballero de Altar, tal parece tienes una fuerte devoción de respeto a los dioses. Me encantaría destruir ese pensamiento para que conozcas la cruda realidad, entonces tendrás mi permiso para morir —le dijo el bronceado.

—¿Qué?

 

No hubo respuesta y el pelirrojo santo de bronce levanto el brazo extendiendo su dedo índice solamente para disparar un finísimo rayo de luz que atravesó la frente de Surt dejándolo perplejo y liberándolo del casco. Mientras nuevamente un oscuro recuerdo se le venía a la mente, uno que quizás habría olvidado o estaba a punto de revivir.

 

Hubo una vez, en que Surt de Altar no entendía porque siempre debían honrar a Athena con sacrificios tan brutales como las muertes por tortura a los que no respetaban la ley en el santuario o se sacrificaba a los hombres que actuaban usando un cloth de forma egoísta y con fines personales. Lo más despreciable es que estas prácticas eran en privado y como él era el santo de altar, tenía que usar su armadura para rendir el sacrificio, una ofrenda de sangre donde en la cloth de Ara la usaban como la mesa de incineración de la víctima donde sus restos, iban al otro mundo. Como una ofrenda de redención, si el propietario de un cloth usaba mal su armadura.

—Cuándo terminará. Maestro estoy harto no quiero seguir viendo esto. La forma en que mueren los condenados es horrible, no entiendo por qué el patriarca decretó estas leyes tan estrictas para los que violan las reglas —Decía Surt al ver un cuerpo incinerándose en su armadura mientras estaba acompañado de su maestro frente a la estatua de Athena.

—Creí que te alegrarías con la muerte de Lucius de Can Mayor. Ese hombre se volvió un traidor, en vez de castigar y traernos un sacrificio, quiso robar el elixir sagrado que contiene la sangre de Athena. Creía que con él su armadura se volvería la más fuerte, fue un tonto al creer en las mentiras de los caídos. Es cierto que para revivir un cloth se necesita sangre y la de un dios, potenciaría enormemente la fortaleza, pero si no tiene la cosmoenergía necesario para manejarla, le sucedería lo mismo que si le pasáramos una armadura a un soldado raso, solo sentirá una carga pesada al no poder encender el cosmo que se requiere para controlar una armadura de ese calibre ─explicaba Edward.

—Por qué no simplemente matarlo en vez de calcinar los restos después de que fue torturado por el mismo santo de Boyero, el parece disfrutar cada vez que se le presenta un condenado —explicaba el santo de altar—. Es increíble que tengamos un caballero de bronce solamente para afligir a otros.

—Es cierto, pero hay una razón para hacer todo esto, es que el aroma de la víctima agrada a ciertos seres. Durante la tortura y la sensación de dolor desesperado, los humanos expresamos una gran cantidad de energías sutiles que no podemos ver, se le están extrayendo todas las impurezas psíquicas que hacían malignas su espíritu, como las emociones de odio, egoísmo y codicia son expulsadas a través de ese ritual, entonces el alma queda purificada. La conciencia es trasladada para que no vuelva a reencarnar con esos sentimientos tan pretenciosos y sea una persona más buena en su siguiente vida. Se dice que Athena utilizo el cloth de Altar para embalsamar el cuerpo de un caballero que murió durante la primera guerra, aquel hombre no libero ningún sentimiento negativo durante el embalsamiento y todo su espíritu ascendió al cielo. Naturalmente vemos como los restos desaparecen en el cielo, pero se dice que su alma no desapareció  en cenizas sino que su espíritu ascendió como un cometa llegando al firmamento donde se convirtió en una nueva estrella. Por eso decimos que cuando suceda eso, es que fue un humano puro de corazón sin ningún pecado.

—Es posible que exista alguien así —se preguntó el joven plateado.

—Lo bueno es que no estamos enviando su alma codiciosa al inframundo donde se aprovecharían de sus oscuras emociones, en la antigüedad existían seres de otro mundo que se alimentaban de esos estratos energéticos silenciosos. Para evitar atraerlos, ya no hay que rendirles culto. Solamente a nuestra diosa debiéramos entregarnos en cuerpo y alma.

—Ya veo Athena nos da la redención con este sangriento sacrificio, eliminando esas emociones impuras, pero adónde van… ¿acaso dejan de existir?

—Para eso es el ritual, para que nadie absorba esa energía y sea destruida. Esa clase de esencia espiritual solo puede ser destruida por el fuego fatuo, las llamas que calcinan material espiritual. Por ello Dante de Cáncer se encarga de eso en cada ritual. Así que nunca olvides que no hay que dejar de rendir sacrificios a Athena. Si quieres que los humanos reencarnemos como mejores personas.

 

El santo de altar, todavía estaba perplejo al analizar tales palabras, realmente se eliminaban esos estratos del alma de todos los muertos o se iban a alguna parte que desconocían. Fue Cuando se vio en una nube negra y en medio de la oscuridad, observó cómo diminutos ojos rojos lo miraban. Surt  estaba rodeado por estas miradas fantasmales de ojos furiosos que lo estaban observando con deseo.

 

¿Quiénes son?

Somos los espíritus residuales que hemos quedado en tu armadura después de cada ritual, ahora que tus sentimientos negativos afloran nuestra esencia, somos capaces de ganar poder de ti.

Imposible se supone que fueron eliminados.

Danos tú alma para regresar al mundo terrenal. Si nos cedes tu voluntad, aumentaremos tu poder de una forma inimaginable. Es lo que necesitas ahora que te enfrentas a un rival invencible le ofreció un pacto el espíritu.

¿Quieren que les ceda mi voluntad? Se sorprendió mientras una gota de sudor le recorría la frente.

 

Surt sabía que no podría derrotar al fénix él solo, pero si regresaba poseído por esos demonios quizás habría una posibilidad, pues había escuchado de su maestro que esas esencias malignas de alguna forma hacían más fuerte a los santos, pero nublaba su juicio, sería capaz de retornar su espíritu después o quedaría poseído para siempre. Cuál sería la mejor opción, regresar de su subconsciente para morir siendo el mismo o dejarse poseer para vivir, siendo un títere de escuras entidades.

 

Acepta el ofrecimiento y transfórmate en un nuestro avatar. Juntos despertaríamos el Satsui no Cosmo y entonces tu victoria estaría asegurada.

¿Satsui no Cosmo?

Es nuestra máxima evolución. Los humanos normales tienen un límite para hacer arder el cosmo, pero si nosotros te ofrecemos nuestro poder, tú perderás esa incapacidad y despertaras el cosmo de un asesino.  

Pero también perderé mi voluntad dijo Surt observando de frente. ¡Me están pidiendo que sacrifique lo más importante para mí!

Si no aceptas nuestra oferta, morirás.

 

Sin embargo algo surgió del corazón del santo, el cual un gran pulso sintió emitiendo una increíble onda de luz que parecía alejar a las maléficas entidades, hasta que finalmente las tinieblas se despejaron y todo se llenó de un blanco resplandor. Mientras que en el campo de batalla, los ojos del joven de plata parecieron volver en sí y su cosmo se encendió con ímpetu.

 

¿Cómo es posible pudo resistir mi ilusión del fénix?

 

Amón se preguntaba por qué el más débil de los caballeros que tuvo que enfrentar en el Cáucaso pudo salir ileso de su técnica. Cuando vio como una luz pareció salir del cuerpo de Surt, hasta convertirse en una espada de hoja ondulada.

 

¡Imposible!... La espada flamígera lo protegió, pero como puede protegerlo si yo soy su guardián, no debería servir a otro si estoy con vida frunció el ceño el santo de bronce.

Tal parece esta reliquia tiene una voluntad tan noble como las armaduras de Athena. Creo que te considera indignosugirió Surt levantando la mirada.

¡Maldito mocoso! exclamó el fénix. La espada te salvo, pero tuvo que salir de tu cuerpo para protegerte, después de todo no pudiste manejar su poder.

¿Qué estás diciendo?

Si tu cuerpo resistiera más poder, entonces la espada no hubiera salido de tu interior y seguiría ofreciéndote su potestad. Mocoso los tesoros imperiales te dan un gran don siempre y cuando puedas soportarlo, si no me crees entonces por qué no intentas desenvainarla.

 

El joven santo de altar permaneció callado ante esas palabras, el creí que la espada que se encontraba levitando frente a él, ya lo había escogido como su poseedor. Sin embargo, aunque las palabras parecieron intimidarlo, Surt sostuvo la empuñadura, dispuesto a alzar la espada, pero entonces sintió un gran peso.

 

¿Qué sucede, pero si anteriormente pude usarla?

Te lo dije la espada libera su fuerza de acuerdo a la situación requerida, para anular mi ilusión del fénix tuvo que haber usado su verdadera energía, poder que aún eres incapaz de manejar.

¡Imposible!

¡Recibe el puño del fénix! Amón dio un puñetazo extendido, liberando una onda presión que lo empujo varios metros atrás. Entonces las sombras del fénix, tomaron por los brazos a Surt para que no siguiera acercándose.

 

Dos caballeros negros se acercaron para darle la espada a su líder, pero cuando la tocaron, el arma emitió un inmenso brillo que los empezó a calcinar hasta que sus cuerpos se hicieron pedazos producto del fuego liberado por la espada.

 

¡Idiotas, creí haberles dicho que solo los elegidos por la reliquia pueden usarla! les reprochó el pelirrojo acercándose para sostenerla. ¡Ahora por fin eres mía!

 

No obstante, la espada nuevamente emitió un calor extremo solo con su brillo. Amón pareció resistirlo aunque con dificultad, el protector del brazo se desintegro producto del incandescente resplandor, pero el cosmo del exiliado empezó a dominar el calor.

 

Es increíble la luz que refleja la hoja es semejante a una armadura de Oro… ¿Acaso también acumula energía solar en su interior? se preguntó el escudero.

Esta espada aún no llega a su máximo grado, puede acelerar la temperatura todavía más ardiente que una armadura de Oro, las armaduras doradas solo alcanzan a emitir un calor semejante a la luz de la corona del sol, pero esta espada es capaz de emitir un calor tan extremo, proporcional al núcleo de nuestro astro rey le hizo saber la diferencia el pelirrojo.

Imposible que vas hacer con la espada.

Voy a demostrarte nuevamente que digo la verdad con hechos.

 

El fénix saltó hacia la cueva del monte elbrus y se introdujo en su interior, sin que Surt entendiera sus últimas palabras. Mientras se acercaba lentamente el caballero exiliado emitía un increíble cosmo que iluminaba toda la inmensa cueva con su arma flamígera. Cuando llego al frente del inmenso bloque  de hielo que había creado David para congelar a Azazel.

 

Es hora de que vuelvas a despertar, daimon de la destrucción. Todavía no has cumplido tu misión dijo el fénix levantando su espada sutilmente.

 

Es entonces cuando lo miro fijamente, Amón dio un firme espadazo que dignifico una línea de fuego de la espada tan incandescente que avanzo como una ola de calor  contra el bloque de hielo, abrazándolo con todo su ardor, terminó derritiendo el ataúd congelante hasta quedar solo el cuerpo del daimon. Mientras desde una cavidad de la superficie, dos cuervos parecían observar sigilosamente lo ocasionado por el caballero del Fénix.

 

Fin de la Primera parte.


Editado por ALFREDO, 13 agosto 2016 - 15:27 .

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FANFIC: La condenación de los caballeros de Athena

Capitulo 44 .-  desde el (06/04/2017)

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Publicado 14 marzo 2015 - 20:36

pobre caballero de altar le hacian bullying XDDDDDD

 

y vaya que los castigos a los traidores eran severos me hace recordar

en cierta forma cuando saga reinaba sobre el santuario

 

 

me pregunto si el fenix lograra cumplir su cometido



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Publicado 22 marzo 2015 - 13:25

pobre caballero de altar le hacian bullying XDDDDDD

 

y vaya que los castigos a los traidores eran severos me hace recordar

en cierta forma cuando saga reinaba sobre el santuario

 

 

me pregunto si el fenix lograra cumplir su cometido

Gracias T-800 te has vuelto el incondicional posteador XD

Bueno creo q en esos tiempos antiguos, porque recordemos q es la segunda guerra santa. No existia el termino bulling XD, pero en si tienes razon es eso o discriminacion.

 

Bueno este segundo arco esta por terminar, solo falta esta parte y un capitulo mas. Asi que aca dejo la continuacion de la segunda parte del capitulo 14.

 

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(Parte 2 de 2)

 

 

3.-Calor Absoluto

 

El tempano que hubiese durado una eternidad como un glaciar perpetuo se había derrito y liberado a su prisionero, quien cayó de forma inerte con una aura azulada, su armadura escarlata había perdido su tonalidad sangrienta y se había vuelto opaca y todavía permanecía con fragmentos cristalizados con los protectores de las extremidades agrietadas, producto de los combates anteriores. Sin embargo la armadura Makhai del daimon aún sobrevivía, a pesar de la decadente condición en la que se encontraba. El cuerpo de Azazel, había entrado en un estado de parálisis que le había dejado con somnolencia.

 

—Oh… ha liberado a Alphonse que se encontraba encerrado en ese ataúd de hielo creado por David. Sin embargo, su cuerpo humano aún no se recupera totalmente —analizaba el joven plateado al mirarlo detenidamente.

—Tengo planes para él, pero para personas como tú, no tienen cabida en el nuevo orden que intento forjar. Pobre muchacho, no eres más que una mala semilla que no se puede volver a plantar, porque no creció fuerte —decía serenamente el santo de facciones musculosas y armadura anaranjada.

 

 

Las palabras que le dedicaba Amón, no parecían tener sentido para Surt. Cuando vio que el santo del fénix envaino su arma.

 

—Sería un desperdicio y una vergüenza de mi parte, matarte con esa sagrada reliquia. Ahora que tengo la espada, ya nada te protege de mí —aclaró con seguridad el exiliado bronceado.

—Moriré peleando si es necesario —respondió con valentía, aunque su cuerpo tiritaba.

—Apuesto que esas palabras sonaron mejor en tu cabeza, de aquí puedo oler tu miedo —dijo esbozando una sonrisa con los ojos cerrados. Cuando levantó la diestra—. Con esto bastara.

 

Extendiendo la palma, Amón liberó una esfera de calor incandescente casi del tamaño de su cabeza que lanzó en un parpadeo y en su avanzar los demás santos negros se alejaron, pero justo cuando el santo iba ser destruido por esa esfera de cosmo. Algo se interpuso, resistiendo aquel ataque que se desintegro en un plasma de luz, aquellos expectantes volvieron abrir los ojos después de ese resplandor. Entonces se dieron cuenta que la cloth del carnero dorado había obstaculizado el ataque.

 

—¡La armadura de mi maestro! —clamó Surt. Cuando sintió su cosmo.

—¿Qué significa esto?

—No dejare que mates a mi discípulo. No es justo que enfrente solo a alguien como tú, quien tiene siglos de experiencia —se escuchó una voz en el aire.

—¡Maestro! —exclamó Surt, mirando a todos lados buscándolo—. ¿Dónde está?

 

Del cielo un aura tomó forma y rodeo el tótem de la constelación de aires, ensamblándose en  un instante, tomando la silueta de un hombre como si estuviera envistiendo a su portador, cubriéndose de un manto de luz. Milagrosamente, el cuerpo de aquel guerrero de rasgos albinos y cabellos rubios con dos puntos bermellón en la frente se había aparecido de la nada, portando la gloriosa armadura de Aries.

 

—Parece que después de todo, no eres el único capaz de revivir de sus cenizas —respondió con ironía el recién aparecido alquimista.

—No esperaba que regresaras, al menos no tan pronto —contestó el fénix.

—Yo también he vuelto al campo de batalla —dijo una voz con un tono más grave desde atrás.

 

El caballero de acuario quien solía tener un perfil esbelto y elegante, ahora se encontraba como todo un sobreviviente de una guerra con las extremidades desangradas y su rostro parchado, parado desde otro peldaño rocoso en las alturas. Mientras un aura fría se manifestó y empezó a rodear el lugar, los cuerpos de todas las sombras del fénix, cayeron congelados como cadáveres sin ninguna herida.

 

—Ahora que el monte elbrus recupero su clima mortal, ni siquiera las caballeros negros son capaces de sobrevivir, eso demuestra lo débiles que son sus ropajes oscuros —comentaba el santo de altar.

—Creo que las cosas se han vuelto a nuestro favor nuevamente —añadió Edward.

—Claro que no, en primer lugar. Mi objetivo nunca fue matarlos —chistó Amón, tajantemente—. Quería darles la oportunidad de que vieran el reino que intento traer y se unieran a mí —les reveló el fénix.

—¿Qué dices?

—Ignorantes como vosotros dos, todavía pueden reformarse —les hizo saber refiriéndose a los dorados—. No sentencio a las almas sobrevivientes que se hicieron fuertes, no tienen la culpa del lugar donde se educaron, pero crecieron analfabetos de la verdad que fortalece el potencial de los hombres y los dioses se les ocultaron. Pero aquellas personas débiles que no son capaces de sobrevivir en este mundo cruel, sino se hacen fuertes no pueden salir adelante para ver las verdaderas riquezas y glorias que puede ofrecer este mundo, solo a los hombres que realmente se esmeran por vivir y alcanzan el verdadero poder del cosmos, merecen la oportunidad que les estoy ofreciendo. Al menos creo que los caballeros de Oro, son dignos de la redención. Por eso, nunca los ataqué con todo mi poder.

—Dices que solo nos noqueaste o apartaste porque consideras que siendo santos de Oro, debemos unirnos a tu causa —razonaba Edward.

—A David solo le hice ver un recuerdo reprimido que lo paralizo por un rato, en ti Edward te acelere tus moléculas para enviarte a otra dimensión donde tu alma y cuerpo estarían en un estado inmaterial a cientos de años luz de aquí, solo que no contaban que fueras tan habilidoso para regresar en tan poco tiempo. Con mayor razón debo ofrecerles el camino de mi gloria.

—A diferencia de mi hermano que se especializa en la alquimia de destrucción, yo presentaba un talento natural para la rama de la alquimia de la transmutación de materia en el espacio y el tiempo —le aclaró al ariano, mirando a su desdichado hermano que continuaba inconsciente.

—¿Cómo pudiste sacar a Alphonse de esa glaciar al cero absoluto? —preguntó David muy confundido, pues nunca había visto nada igual y esto parecía ser inaudito para él.

—La espada flamígera es capaz de subir la temperatura al grado más alto permitido en este plano, un calor semejante al núcleo del sol. Se podría decir que es lo opuesto de la solidificación más baja de la materia, que es el cero absoluto —explicaba la diferencia entre la máxima fusión que se puede subir la temperatura y el limite más sólido que puede bajar.

—¡Sería como un calor absoluto! —chistó Surt.

—Ya veo, ahora entiendo el porque Alphonse la quería, esa espada y él eran muy afines con su estilo de técnicas —añadió Edward.

—Es bueno saber a qué atenerse, si te la quito. Entonces ya no podrás seguir ocasionando problemas, liberar a un hombre como ese daimon. Solo me deja entrever que tal propuesta que nos planteaste es una estupidez, jamás debí confiar en ti reclamó David empuñando su diestra.

—Si lo que planeas es que te sirvamos como daimons al servicio de Ares, estas muy equivocado —le hizo saber Aries, poniéndose en posición ofensiva.

—Hmm… Ingenuos, parece que todavía no me entienden. Tendré que ser más claro —dijo con frustración el fénix. Cuando manifestó una radiante corriente cósmica que los rodeo como un vórtice ígneo. Entonces acumuló su éxtasis en la espada, para clavarla en la tierra y hacer que un gran resplandor los envolviera.

 

 

4.-Ocultándose de los observadores

 

El vórtice comenzó acelerarse tanto que en un segundo iluminó todo el lugar. Algo paso después, pues ya no sentía su cuerpo ni cualquier unión con sus demás sentidos físicos, solo su conciencia como si estuvieran en un extraño sueño, todos se dieron cuenta que había sido trasladados a otro plano, estaban en un sitio uniforme donde el espacio y la materia eran un desorden continuo, incluso tomar una forma corpórea, era imposible para el santo del fénix. Solo se veían en un espacio infinito que juntaba sus imágenes como reflejos de un espejo de forma bizarra.

 

—¡Esa fue la Explosión Dimensional! ─bramó la voz de Aries en ese deforme espacial.

—Estamos en otra dimensión. Alejado de los dioses que nos observan —respondió Amón.

—¿Qué dices?... Yo no vi a ningún dios —comentó el santo de altar.

—Eso no importa, aquí podremos hablar lo suficientemente claro, sin que nos oigan. Yo no estoy al servicio de Ares y los daimon con los santos negros, tampoco. Todos ellos solo siguieron mi camino, que los les ofrecí para que se volvieran fuertes e independientes. Ya que las Makhai no te juzgan como las cloth de Athena. Por eso solo veo a Ares y sus obsequios como meras herramienta para alcanzar mi meta.

—Dices que engañaste al dios de la Guerra, pero tú no usas una Makhai. ¿Cuál es la relación entre los caballeros oscuros y los daimon, aparte de que todos fueron aspirantes desterrados? —preguntó con curiosidad el santo de Aries.

—Antes de la rebelión yo intente dar un golpe de estado y quise imponer una nueva política en el santuario, la cual era en lo que yo creía, lo más importante para un guerrero es lograr la más alta proeza que nos vanagloriara lo suficiente para  alcanzar nuestro máximo cosmos y ser tan fuerte como los dioses y emanciparnos de su yugo —les relataba el pelirrojo santo de bronce.

—¡Ser tan fuerte como los dioses! ¡Qué arrogante y hereje, quieres que dejemos de creer en Athena y le dejemos de dar culto! —palabras exaltadas trasmitía Surt al escuchar que iba en contra de lo más importante que le enseñaron.

—¡Caya Ignorante gusano!... Durante la primera edad del hombre, se dice que los humanos nacían perfectos y despertaban naturalmente el supremo séptimo sentido, incluso no había una diferencia tan abismal entre los dioses y los humanos como la hay ahora. Mi deseo es que todos volvamos ser lo que éramos en un principio y desafiemos a los dioses y los humanos que les sirven como esclavos que solo segregan el conocimiento para el servicio de su orden —les explicó su objetivo el fénix.

—¿Cómo planeas hacer algo así? Hasta ahora solo has incitado a la disputa tal cual haría un siervo de Ares —añadió David de Acuario.

—Lamentablemente es la única manera, en tiempos de antaño antes de las guerras santas. Yo era el rey del legendario del continente de Mu, cuando presencie que nuestra madre patria había entrado en un proceso irreversible que ocasionó un cataclismo, devastándola por completo. Entonces yo lideré a los sobrevivientes y juntos descubrimos la esencia del cosmo que nos permitió salir adelante. Solo entonces con el tiempo comprendí, que la única manera de volvernos fuertes es experimentando una catástrofe de enormes proporciones algo que ponga en riesgo nuestra existencia como civilización y nos haga evolucionar.

—Estás loco… ¿y todos lo que mueran en el proceso? Piensas cargar con la muerte de millones solo para que un puñado de hombres alcance la fuerza que anhelas para después arrastrarlos a desafiar a los dioses… ¿Cómo planeas que todos te sigan en esa locura?—le cuestionó Edward.

—Son sacrificios necesarios, eso demuestra que quieren vivir y desean mantener una vil existencia a la sombra de sus dioses rindiéndoles adoración y obediencia como tu discípulo.

—Es lo que nos ensañaron en el santuario, adorar a Athena por sobre todas las cosas. Ella nos protege y nos brinda su amor infinito, lo demostró salvando a la humanidad durante la primera guerra santa, sacrificándose ella misma —le contestó con fundamento el santo de altar.

¿Por qué creen en la historia del triunvirato? Ellos son el séquito de suprema obediencia a Athena que solo nos ve como una herramienta para alcanzar sus siguientes conquistas. Por eso, ella les dio un ascenso como recompensa por seguirla y manipular a los hombres según su filosofía que crea conveniente para mantenernos controlados, pero a los demás sobrevivientes nos desterró como perros exiliados al ver que después de la guerra no queríamos seguir siendo sus soldados, sino vivir la vida que teníamos antes  y que la guerra nos interrumpió. Ese era el caso de mis viejos camaradas que también fueron exiliados.

—¡La sociedad del hombre! —Exclamó David—. Pero jamás dijiste que ellos estuvieron involucrados en tu golpe de estado antes de la rebelión.

—Y no lo estuvieron, no quisieron seguirme y se quedaron aislados. Estando yo solamente con mi pueblo, me enfrente al triunvirato que en esos tiempos solo estaban ellos en el santuario, no habían pasado tantos años después de la primera guerra y aún no habían reclutas nuevos. Sin embargo, cuando creí tomar el control, aparecieron y me traicionaron deteniéndome, lograron sellar mi cosmos en la espada. Entonces me encerraron en la prisión de Cabosunión, pero alguien se apiado de mí y me liberó de esa prisión para que regresara al Cáucaso y recuperara mi Cosmos sellado, para cuando llegue no podía liberar la espada, tenía que esperar que el sello perdiera su efecto. Entonces me quede ahí, e intente restaurar mi cloth, pero era inútil. Fue cuando llegaste tú David y me diste una gran idea.

—¡No!... Me dijiste que el santuario te había vuelto un humano común por un combate con un enemigo, no con  nuestros propios camaradas y que tu armadura no se restauraba como las demás sino con el calor del cosmos, me contaste que se forjo en la isla de la reina muerte donde hay un volcán con un calor inigualable, pero ese lugar se había perdido hasta que años después fue encontrado por alguien del santuario, lo que nadie imaginaba era que cuando decidimos utilizar ese lugar como prisión, los condenados descubrirían las Ankoku Cloth, escondidas siglos atrás. Fue cuando te aconseje ir a la isla de Kanon, donde se decía que ese volcán era capaz de recuperar el vigor de una armadura.

—Como a ellos se les anulo el cosmos, entonces forjaron las Ankoku cloth para que algún día, sus descendientes, tomaran venganza usando esas armaduras negras. No obstante, siendo meros mortales murieron miserablemente, pero el santuario cometió un gran error al utilizar la isla como prisión de los que no conseguían una armadura, su ambición de recolectar uno de los tres hipermetales que constituyen un ropaje sagrado que solo tenía mi reino, el Gammanium. Esa aleación, fue lo que el santuario quiso seguir recolectando y no les permitió darse cuenta que los aprendices desterrados que comenzaron a trabajar como obreros, encontrarían un tesoro en lo más profundo de la isla. Donde los alquimistas oscuros escondieron las armaduras negras de su rey que creyeron muerto —les explicaba Amón al recordar viejas memorias.

Una vez con mi amigo Enoc, estábamos discutiendo sobre eso. No le creía realmente era cierto, los tres elementos que forman un cloth: El Gammaniun, Oricalco y el Polvo de estrellas. Los tres fueron prácticamente saqueados, el primero del Continente de Mu, el Oricalco que cayó en la Atlántida y el polvo de estrellas que caía en la atmósfera de los polos de mundo. Fueron un motín de guerra para el santuario —decía Edward. Cuando fue interrumpido.

—Bueno suficiente charla, ahora vosotros deciden —vociferaba el fénix—. Cuando hayamos regresado no habrán pasado ni cinco minutos, porque estamos en una fracción de lo infinito que hace que en la tierra tan solo haya transcurrido un instante.

 

Entonces en un parpadeo como les dijo, sus cosmo regresaron a la cueva, y todos estaban como estupefactos con el extraño viaje dimensional. Pues sentías mareos y poca estabilidad, pero para Edward era el que más estaba acostumbrado a esas experiencias. No dudo en ponerse al frente.

 

—Bien, tal parece que no aceptaran mi oferta. Como no están conmigo, entonces por definición están mi contra y tendré que eliminarlos, esta vez usare mí verdadero poder —el santo de bronce hablaba con firmeza en sus palabras.

—¡Adelante si crees poder vencernos! No te será tan fácil esta vez —lo desafío David—. No importa el truco que hagas, no me engañaras de nuevo.

Estúpido, la anterior ocasión fue solo una dolorosa verdad oculta, tan solo sentiste la mitad del efecto de mi ken fantasma, el verdadero te hubiese dejado como un vegetal… ¡Es más los destruiré a los tres al mismo tiempo para que vean como su espíritu se derrumba ante mi infalible ken demoníaco! —aseguraba con confianza, mientras acumulaba su cosmos al paroxismo.

—Sera posible que seas tan fuerte para vencernos a los tres —le cuestionaba el santo de acuario.

 

 

—¡Fenix GenmaKen! —

“Golpe de la ilusión del Fénix”

 

El santo de bronce liberó una ilusión con todo su cosmo al dar un puñetazo extendido, entonces tres rayos finísimos de un color rojizo se dispararon de su golpe hacia los tres como dardos infalibles, pero entonces una gigantesca muralla de un gélido soporte, detuvo el impacto. Frenando el avance haciendo que pequeñas ondas se reflejaran en sentido inverso.

 

—¡Frienzing Shield! —

“Escudo de Hielo”

 

A diferencia del muro de hielo, que es una muralla plana. El escudo cristalizado que David edifico era un sólido bloque similar a la anchura de un gran portón gigantesco. El cual logró que la ilusión se devolviera por completo hacia su ejecutor. Debido a la magnánima puerta gélida que le cerró el paso.

 

 

5.-Sangre derramada

 

 

El santo del fénix perdió su casco, y sus ojos se engrandecieron con pudor. Mientras una gota de sudor le recorría el rostro, algo pareció haber estallado por dentro, una antigua memoria afloraba desde lo más recóndito de su ser. Un recuerdo que su mismo subconsciente reprimió, estaba a punto de emerger.

 

En las fronteras del santuario con la costa el mar egeo, en la mitad de la noche a la luz de la luna. Una mujer se acercaba a la colina de CaboSunión, pero no por el camino que dirigía a las antiguas ruinas que quedaron del templo de Poseidón que en su momento fue su sede en la tierra para tomar el santuario. Sino que se acercaba caminando por la playa, mirando con curiosidad unas grutas donde las olas golpeaban la costa, la chica era de facciones delgadas y una hermosa cabellera café que le llegaba hasta los pies, tenía amarrada una larga trenza para resaltar su hermoso pelaje de forma ordenada y que no le obstaculizara con lo que cargaba en la espalda, el cual parecía ser un objeto cuadrado de un color gris. Aquel objeto tenía en sus lados una figura femenina tallada en el metal. La mujer blanca vestía una toga ocre que ocultaba su vestimenta interior.

Cuando finalmente llego hasta el fin del camino, lo máximo que se puede acercar uno a las rocas que están debajo del monte de CaboSunión, pudo divisar como se escondía una pequeña caverna con barrotes de hierro. Obviamente no podían ser ordinarios si eran para encerrar a los enemigos como los marinas. Según contaban durante la primera guerra.

 

 

—¡Amón! ¡Estás ahí!... Soy yo, tu reina. Makeda, la mujer que juro amarte por toda la vida —gritó la chica esperando que le respondieran con preocupación.

 

Entonces de la oscuridad de la cárcel, un hombre de rasgos bronceado y largos cabellos desordenados con una abundante barba y una vestimenta opaca con meras protecciones de entrenamiento se asomó hacia la entrada.

 

—¡Has venido!... ¡Te dije que te ocultaras ! Vete de aquí mujer, ahora no puedo ni protegerte, todo está perdido.

—Quise venir antes pero nuestro pueblo no me lo permitió por mantenerme a salvo a pesar de que soy una guerrera como tú. Yo me convertí en una santia, protegida por la constelación de Andrómeda… ¿Por qué no me dejaste pelear a tu lado?

—Porque no quería perderte, eres lo más importante que tengo en la vida y además nuestro amor fue mirado con oídio por la misma Athena, quien impuso la ley de las máscaras para evitar que hombres y mujeres caballeros se enamoren. Mi cosmos fue sellado en la espada flamígera, estoy perdido, incluso aunque tuviera mi cosmos no podría salir de esta prisión de la cual Athena maldijo, para que ningún humano pueda salir desde adentro.

—¡Me subestimas, mi rey! —exclamó la hermosa chica de rasgos castaños. Cuando dejo su armadura en el suelo y  tiro de la cadena.

 

Entonces la caja metálica se desplegó, revelando un tótem de un cloth de bronce en forma de una de una mujer con cadenas que la aprisionaban. La armadura rosa se desarmó y cubrió su cuerpo con cadenas en los brazos. La chica le pidió que retrocediera y alzo sus extremidades para que sus cadenas se estirasen y se amarraran en los barrotes, los cuales tiro con fuerza y mantuvo con mucha presión, aquella fuerza parecía no ser suficiente, porque incluso sus manos comenzaron a sangrar de tal esfuerzo que ejercía, hasta que en un grito de desesperación logró arrancar los barrotes para sorpresa del condenado.

  

 

—¿Cómo pudiste hacerlo?

—Olvidas que fui la mujer más cercana a Athena durante la guerra, por lo tanto conocedora de mucho de sus secretos. Sabía que necesitaba un poder divino, por eso robe el elixir de la diosa que contiene su sangre y lo use en mi cloth, para obtener parte de su divinidad —explicaba su secreto la santia de Andrómeda.

—Pero ahora se darán cuenta de lo que hiciste.

—No realmente, deje parte de mi sangre para hacerle creer que el recipiente continúa con la simiente de Athena en sus aposentos.

—Mi querida reina, eres tan atrevida que fue lo que más me enamoró de ti.

 

Entonces Amón pego un salto y corrió a abrazar a su amada, ambos se fundieron en un caluroso beso abrazándose mutuamente en el silencio de la noche. Cuando alguien apareció. Un hombre de armadura de oro con agudos cuernos en las hombreras las cuales tenía ondeadas, pero lo que más resaltaba de su vestimenta sagrada, era su particular diadema que tenía una cola que le llegaba hasta la cintura terminando en forma de aguijón. Aquel individuo era un sujeto de piel más bronceada que el mismo santo del fénix,  de ojos rojos como dos rubíes y una particular cabellera muy peinada por excelencia de finísimos mechones violáceo oscuros que le llegaban hasta el cuello.  

 

—¡Tú formas parte del triunvirato, eres el caballero dorado Dastan de Escorpio! —exclamó el fénix muy sorprendido.

—Vaya, Vaya pero mira que tenemos aquí, lamento mucho importunar. Pero no pude evitar oler un sutil aroma del Icor de nuestra sagrada diosa de la guerra —respondió el elegante caballero de escorpio.

—¿Cómo pudiste oler algo así estando en el templo del escorpión celestial?

—Es mi especialidad.

 

El dorado sonrió a metros de distancia en lo alto de la colina, riendo a carcajadas, cuando con sutileza levantó el dedo índice para señalarlos y en tan solo un instante disparo un rayo escarlata el cual se multiplico en cientos de estrechos rayos los cuales avanzaron directamente contra los dos enamorados, pero la santia de Andrómeda se interpuso recibiendo todo los disparos que le penetraron dejándole diminutos agujeros oscuros por todo el cuerpo.

 

—¡Increíble, recibió los catorce agujas escarlata en su propio cuerpo para evitar que el fénix, fuera tocado!

—¡¿Por qué lo hiciste?! —le recriminó Amón al ver que se había puesto delante de él, extendiendo los brazos. Mientras largas líneas de líquido viscoso carmesí le recorrían por todo el cuerpo. Entretanto que el permanecía protegido por la cadena de Andrómeda que había sido bañada en la sangre de Athena.

 

—¡Trampa de Andrómeda! —

 

La desangrada santia de bronce, lanzó sus cadenas para que esta vez atacaran haciendo que envolvieran el cuerpo del caballero de escorpio, sellando sus extremidades. Entonces lentamente voltio hacia su amado.

 

—Adiós amor mío, ve donde volverás hacer el hombre que eres —fueron las últimas palabras de la santia de Andrómeda cuando lo hizo desaparecer en una haz de luz.

—¡No!... ¡Makeda! —gritó Amón succionado por el vórtice dimensional que se lo trago, llevándoselo de ese lugar.

 

Entonces toda la conciencia del fénix, volvió a su cabeza y se vio frente a David, Edward y Surt nuevamente delante de un sólido bloque de hielo. En su interior juro algún día tomar venganza por esa afrenta tan importante para él y que ahora que estaba libre y con la espada estaba más que cerca de lograrlo y derrotar a todos sus enemigos, especialmente a los que más le hicieron daño.

Una cosmoenergía de un fulgor anaranjado y llena de un aura de agresión, ira y despecho se desató, originada por el caballero de bronce, este parecía haber perdido la cordura pues su aura seguía incrementándose hasta el máximo.

 

—No entiendo se supone que su mente fue destruida. ¿Por qué entonces brama su cosmos más intenso que antes?

—Parece que sus recuerdos destruidos son lo que le da más fuerza… Que hombre tan increíble —comentaba Edward al verlo—. A encontrado la manera de que fortalecerse con la propia destrucción de su espíritu.

 

―¡Burning Corona! ―

“Corona de Fuego”

 

El caballero de bronce  levanta los brazos y concentra su cosmos en las manos, donde crea un pequeño sol. Mientras, su cuerpo empieza a desprender ondas de energía que se convierten en una verdadera barrera protectora que le permite continuar el ritual de ejecución sin interrupciones, tras hacer un giro de cuerpo y un elegante movimiento de brazos la dispara contra sus adversarios. La bola de fuego se impacta resonando tectónicamente contra el escudo de hielo, produciendo una colisión que hace vibrar la gélida puerta que se recalienta llenándose de una luz intensa. Mientras que del otro lado del escudo los santos sienten el intenso calor, acompañado de la terrible presión que se siente y empieza a temblar la tierra. Entonces Edward, en un acto de rapidez estira los brazos para tocar en los hombros a sus compañeros y teletransportarse fuera del monte rocoso al percibir que todo se estaba derrumbando y quedarían atrapados en una explosión de un calor casi tan abrasador como las llamas del sol y sepultados por el derrumbamiento de todo el monte elbrus.

Cuando aparecieron fuera de ese lugar alejados un par de metros, se dieron cuenta que el fénix los había seguido y estaba justo encima de ellos, cargando el cuerpo de Alphonse, mientras levitaba o mejor dicho planeaba con sus circulares alas.

 

—Sobrevivieron una vez más, pero estando en un lugar abierto como este no se puede forjar un muro defensivo —el santo del fénix sonrió al levantar su brazo libre para liberar una ráfaga cósmica—.

 

    ¡Hō Yoku Tenshō!

“Las alas del fénix suben al cielo”

 

Un torrente ígneo pareció caer desde el cielo como un ardiente ken huracanado, pero entonces algo sucedió. Una esfera luminosa transparente se fundió en la tierra, para proteger a los tres caballeros del ken, aquella esfera hueca parecía un iglú brillante que revirtió todo ímpetu de la técnica flameante hacia su creador que al estar flotando y cargando a alguien fue derribado, cayendo al suelo por su propio ataque.

 

—Ese maldito alquimista, forjo una variante de su muro de cristal con forma de esfera… —dijo Amón, mientras se ponía de pie algo aturdido.

—Ya nos mostraste ese ken, parece que en tu momento de ira se te olvido una regla básica. Una técnica vista no funciona dos veces —le recordó Aries al deshacerla.

 

El santo del fénix, se estaba a punto de poner de pie, para volver al combate con más ferocidad, pero sintió una fuerte pulsación que lo hizo caer arrodillado clavando su espada para sujetarse. Mientras los demás lo miraban extrañado al percibir como se afligía tocándose el pecho.

 

—¿Qué sucede, que es este dolor? —cuestionó cuando intento encender su aura en un intento fallido—. No… pensé que ya había superado este mal… ¿acaso me esforcé demasiado?

—Parece que es nuestra oportunidad, ya no siento su amenazante cosmos acechándonos —decía Surt intrigado.

Muy bien, yo me haré cargo. Esta vez no seré tan cordial como con Alphonse te daré una muerte rápida. Eres muy peligroso como para encerrarte —le dijo David acercándose lentamente al ver como padecía sin moverse.

 

El cruel dolor se intensifico al grado que cayó al suelo para rodar y quejarse todavía más, cuando inesperadamente dos cuervos negros aparecieron del cielo y se interpusieron intentando picar con sus afiladas garras y picos a los santos, quienes al no tener una presencia fuerte se acercaron inadvertidos, pero al aproximarse al dolorido Amón un extraña aura los rodeó.

 

—De donde salieron esas aves… —dijo Edward al mirarlas con más precisión se dio cuenta que tenían fieros ojos rojos y no mostraban ni sus iris ni esclerótica.

 

Las aves se detuvieron en cada hombro del maltrecho Amón quien se había detenido y estaba con los ojos cerrados, respirando con dificultad aferrándose a la espada ondulada. Entonces un aura siniestra de un rojo escarlata los envolvió, denotando su verdadera cosmoenergía.

 

—¿Qué extraño… por qué ahora no puedo moverme? —se preguntó Edward al sentirse muy tenso. Cuando se dio cuenta que los demás estaban igual.

—Percibo un intenso pavor inexplicable, que me ha dejado totalmente paralizado. Es la primera vez que experimento una sensación así —comentaba David al verse igual de afectado.

 

Entonces en un pequeño vendaval de plumas oscuras, los cuervos se llevaron al santo del fénix. Desapareciendo en segundos sin dejar rastros de su cosmos. Fue cuando los demás recuperaron el tacto.

 

—Qué fue eso… mi cuerpo aún está algo tenso —dijo Surt—. Solo vi los ojos de esas horribles aves y me asusté mucho, no me explico el por qué si solo eran cuervos.

—¡No eran cuervos!... Pude sentir por un segundo dos cosmos gigantescos, pero su esencia era desagradable y creo que nos paralizaron solo con la mirada —deducía David algo frustrado—. Lo peor de todo es que se llevaron a Amón y a la espada flamígera.

—Sera mejor regresar al santuario y reportar lo ocurrido —pensó Edward al acercarse para tocarlos y regresar rápidamente al santuario. Cuando abrió los ojos enormemente al sentir un gran estruendo desde atrás.

 

Los tres miraron expectantes como un cosmos lleno de un intenso fulgor escarlata había resurgido del interior, una gran cortina de polvo que se encontraba sacudiendo el suelo, producto del relámpago que había caído para revelar que la armadura Makhai de Polemos se había restaurado tomando una nueva forma más purpura y rojiza y ahora sin armas en los brazos. El daimon del espíritu de la destrucción había renacido como el fénix con más fuerza que antes.

                                                                              

FIN CAPITULO 14                

 

         

 

 

Etimología de los nombres

Dastan: Nombre del principe de Persia.

Makeda: Nombre de la reina de Saba, la amante del rey Salomon, reino legendario que se crei era Etiopia. Lugar real del que se inspira la isla de Andromeda.

 

 

Bueno es todo, cualquier duda o critica, haganmela saber, nos vemos....

 

                    


Editado por ALFREDO, 13 agosto 2016 - 15:29 .

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Publicado 23 marzo 2015 - 16:10

Este................... podrias hacer un poco mas grande la letra

 

y cuando cambies de color diferente al de negro ,escoger un color que se aprecie 

 

PD:solo son sugerencias 



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Publicado 29 marzo 2015 - 10:41

asi que el caballero de aries de una generacion antigua aparecio

mmm eso me suena conocido XDDD

 

 

es muy interesante el personaje del fenix,tiene ambiciones muy locas

o sera cierto que athena solo manipula a sus santos

 

pobre Makeda

 

 

 

 



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Publicado 29 marzo 2015 - 16:33

Este................... podrias hacer un poco mas grande la letra

 

y cuando cambies de color diferente al de negro ,escoger un color que se aprecie 

 

PD:solo son sugerencias 

 

Hola T-800 q bueno q sigues la historia, aunque parece q tienes problems con el tamaño de la letra, lo raro es q es el tamaño original con el q empece el fic, no pensaba q a estas alturas implicaba dificultad a la audiencia. Iva a a sugerirte q puedes copiar el capitulo en el word y agrandarlo al tamaño que quieras, yo hago eso con los fic q leo y poder anotar algunos errores gramaticales...

 

Aun asi igual la tomare en cuenta, si mas de dos me lo dicen, tomare cambios en seguida.

asi que el caballero de aries de una generacion antigua aparecio

mmm eso me suena conocido XDDD

 

 

es muy interesante el personaje del fenix,tiene ambiciones muy locas

o sera cierto que athena solo manipula a sus santos

 

pobre Makeda

 

Bueno no es  q baya a sacar a otro aries, pues ya serian 3 XD si lo saco. Solo vieron la vida del gold saint de la primera generación, no lo pretendo revivir XD. Con dos es mas q suficiente jujuju. No creo q sea capaz de manipular las cosas como kuru q junto 3 virgos en el ND.

 

En cuanto al fenix, en realidad tiene una mente retorcida, para q te hagas una idea cree en la sobrevivencia del mas acto, y en cuanto a athena tendras q esperar...

 

Bueno solo pasaba para responder, lastima q no han habido mas visitantes. Terminare este arco del segundo tesoro en el siguiente chapter y este no esta dividido. Asi q creo q en un par de días publicare. 


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Publicado 29 marzo 2015 - 19:56

buena idea la del word,creo que la seguire



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Publicado 17 abril 2015 - 16:22

Tuve varios problemas con la pagina, alguien que me haga el favor de saber como eliminar los dos mensajes en blanco q estan mas arriba, por favor. Ante todo gracias...
 
 

Spoiler

 
El joven de cortos cabellos oscuros, continuaba escribiendo cada detalle de la historia que oía de la boca de su encarcelado testigo. El muchacho conocido por ser el santo escriba del santuario, no podía creer tales cosas, muchas veces pidió detenerse y volver a relatar alguna que otra escena de la historia que no podía creer, pero la prueba de la veracidad de los hechos, estaba respondiendo todas sus interrogantes que tenía como oyente y que en siglos sus demás antecesores no habían podido plasmar la verdad con sus memorias.

 
—Hemos llegado a otro punto perdido Enshi, para que entiendas esta parte debes saber que es la alquimia —le dijo el condenado desde la cárcel en las grutas—. De aquí nace la forma de cómo se transmitió las técnicas de los caballeros.
—Pero si solo el caballero de Aries podía revivir los recuerdos de un cloth. ¿Cómo se transmitieron las demás técnicas de los caballeros de Oro?
—El hizo un intercambio equivalente, después de la guerra. Sacrifico su habilidad para que con el tiempo en cada generación los futuros reclutas descubrieran sus técnicas al menos las que la voluntad de la armadura consideraba justa, una vez que sean reconocidos por sus vestimentas sagradas, si es que alguna vez les falta un maestro.
—Ya veo, pero como es que realizo un intercambio a través de la alquimia es lo que no entiendo.
—Para realizarlo se debe trazar un círculo de transmutación en la tierra, con vuestro cosmos y con eso puedes alterar cualquier cosa, dando algo del mismo valor a cambio. En un principio, el santo de Aries no supo entender bien cómo manejar esa habilidad y por su ingenuidad fue engañado, realizó un intercambio que le fue implantando como un deseo que no necesitaba. Solo con el tiempo comprendió el peso de su don. 
—Entonces cuando restauran un cloth que este medio muerto, usando la alquimia están de cierta forma intercambiando la mitad de la vida del portador a través de la sangre que da a cambio.
—Así es, esa es la ley natural en el mundo de la alquimia. Si deseas ganar algo, debes dar algo de igual valor a cambio
 

CAPITULO 15.- INTERCAMBIO EQUIVALENTE

 
Debilitados, confundidos y con sus vestimentas algo empolvadas con siluetas de fisuras y el cabello desordenado. Los caballeros se veían frente al nuevo daimon con un cosmo mucho más irascible, mientras el mantenía un aura siniestra, los tres santos de Athena lo miraban con cautela.
 
—Alphonse veo que has regresado a hacer Azazel, tu armadura también ha renacido milagrosamente solo con incrementar tu cosmo, curiosamente vi esa cualidad también en la armadura del fénix —comentaba Edward.
—Veo que lo conocieron, es raro no imagine que él y el guardián exiliado fueran la misma persona. Yo con los demás daimon hemos estado esperando ansiosamente su llegada para que nos ilumine el camino —les contaba Azazel sonriendo—. Sus combates me alimentaron lo suficiente para despertar el Cosmo no-satsui.
—El cosmo del asesino… fue lo mismo que dijeron esos fantasmas que se me aparecieron, ya veo era verdad. Hace que tu cosmo se incremente, pero también te hace perder la cordura. Es posible que tú mismo ahora no te des cuenta y estés actuando solo por instinto —le dijo Surt.
—Jajaja… Mocoso, por decir tantas tonterías serás el primero en morir —sentenció Azazel. Cuando desapareció para asestarle un golpe directamente.
 
Sin embargo Alphonse fue detenido antes de llegar al santo de altar, se encontró en el aire chocando golpes con su hermano menor. Aunque los dos tomaron distancia después de ese choque.
 
—No dejare que lo mates, hermano esta vez yo seré tu oponente y no me detendré hasta detenerte de una vez por todas, aunque eso implique tomar tu vida —le amenazó muy desafiante.
—Edward, por primera vez hablas como un hombre… ¿Crees poder vencerme ahora que he despertado el cosmo asesino? —le preguntó Alphonse sonriendo, como si tal amenaza le resbalara—. Si nunca pudiste superarme antes, menos ahora.
—Maestro deje que lo ayudemos, usted está debilitado por los últimos combates —le propuso Surt.
—No. Él es mi responsabilidad, Alphonse descubrió la isla de la reina muerte cuando toco la armadura de 
Aries, porque yo le traspase parte de mi don para ver atreves de la vida de las armaduras, tiempo atrás. Si no lo hubiera hecho, nada de esto estuviera pasando, mi hermano no hubiera descubierto la isla, ni las armaduras negras, ni las Makhai y tampoco hubiera acontecido la rebelión —les confesaba Edward sintiéndose muy avergonzado.
—No puedo creerlo… pero pensaba que esa habilidad era producto de vosotros los muvianos por ser alquimistas —decía David.
—No funciona así, no todos los muvianos nacen con esa habilidad naturalmente, se puede aprender o nunca lograr dominarla, pero según nuestras creencias, había dos clases de muvianos, la clase alquimista y la clase guerrera. Al sentirme muy discriminado en mi juventud por pertenecer a los santos auxiliadores como el caballero de Cincel y ser débil en mis tiempos de bronceado, fue que decidí hacer un trato con mi hermano —les reveló Edward cerrando los ojos—. Realice una transmutación genética con él, que nos permitió intercambiar parte de nuestras habilidades. Yo descubrí la fuerza de un caballero de Oro y las habilidades de los alquimistas.
—¡Fue un intercambio equivalente! —exclamó Alphonse sonriendo—. No imaginaba que lo contarías, juramos nunca decírselo a nadie.
—Ósea que sin querer le diste la llave para que el mismo descubriera después más conocimiento, viendo la vida de las armaduras, no se te ocurrió pensar que el no respetaría los secretos de nuestros ancestros —le reprochó David.
—Yo no imaginaba que la armadura del carnero albergaba tales conocimientos que se habían perdido, al haber descubierto la alquimia oscura le permitió conocer los maleficios más arcanos de nuestra raza, ciencia que se consideraba impía y prohibida por nuestras leyes —les aclaraba Edward.
—Gracias a eso, al estar cautivo comencé a practicar esa ciencia arcana que no usaba la energía de la tierra, sino que la contrarrestaba, entonces un día en lo más profundo del volcán de la isla, logre destruir los mismos cimientos de la dimensión que separaba la tierra de los otros reinos, descubrí una entrada a una dimensión nunca antes visitada por el hombre, era el reino que ningún tesoro había sellado. El mundo de los daimon donde salieron esos siete demonios que tomaron forma física convirtiéndose en armaduras, que nos permitió a nosotros escapar de nuestro cautiverio al contar con la protección divina de Ares, el sello de Athena no logro retenernos en esa isla y su cosmo comenzó a inundarla, con el tiempo la esencia de la diosa se desvaneció y hasta los santos negros pudieron escapar —les revelaba Azazel.
—Todo esto es mi culpa —dijo Edward, sintiéndose muy culpable.
—A decir verdad ya que estamos teniendo este momento de sinceridad, debo confesar que la razón por la que el maestro no permitió que tomara la armadura de Oro, fue porque sentía en mí la semilla del mal, pero por sobre todo porque una vez escuche decir del maestro, que la máxima habilidad del santo de Aries anterior era mesclar la alquimia con sus técnicas ofensivas, lo entiendes ahora Edward yo necesitaba ese intercambio para ser considerado el santo de Aries, por eso germine en ti la necesidad de desear la fuerza que yo poseía —le explicaba Alphonse sin ningún remordimiento.
—Pero eso quiere decir que tú persuadiste a los primeros santos para que empezaran a discriminarme a mí y a los demás escuderos… —analizaba Edward, empuñando la diestra—. ¡Toda esa indiferencia y discriminación, tú la difundiste en el santuario!
—Supongo que la humillación de los demás, solo fue un daño colateral. Necesitaba que te naciera la voluntad de anhelar con la misma intensidad que yo, la habilidad que nos diferenciaba —respondió Alphonse.
 
Fue cuando Edward frunció el ceño y entro en un estado de euforia, encendiendo su cosmo al paroxismo, el joven de rubios caballos de oro se abalanzo directamente contra su hermano para chocar sus nudillos. Los dos comenzaron a pelear a una gran velocidad donde aparecían y desaparecían en un instante en diferentes lugares, muy distanciados.
 
—Están peleando a la velocidad de la luz, por favor señor David ayude a mi maestro —le pidió Surt.
—Aunque quisiera no podría, están peleando usando la teletransportación —le corrigió David, quien permanecía alejado del conflicto—. Sin embargo algo anda mal, la resistencia de Alphonse parase inmutable a diferencia de Edward, su cosmo disminuye a cada instante.
 
Los dos hermanos continuaban peleando en el aire, mientras uno intentaba golpearlo el otro escapaba, hasta que sus dos cosmos desaparecieron sin que los expectantes entendieran a donde habían ido a parar. 
En otro plano, un espacio infinito de redes cuadriculadas arriba y abajo, se encontraban materializándose los hermanos muvianos. Los dos se detuvieron y se miraron con frialdad en silencio, mientras flotaban en ese vacío dimensional.
 
—¿Qué ocurre por qué no te has desmaterializado? —preguntó con intriga el guerrero escarlata.
—Creo que cuando lo haga, tú encontraras la manera de desplazarte antes que yo para sorprenderme con un ataque en la tierra. Por eso, estoy considerando pelear aquí.
—Ya veo te aburriste de andar trasportando tu cuerpo, entonces te pulverizare desde adentro con mi Combustión Sangrienta —vociferó el daimon. Sin embargo, cuando chispe sus dedos, le fue imposible encender el fuego.
—Estamos en un espacio vacío más allá del mundo físico, donde la materia no existe. Aquí no puedes acelerar los átomos para producir llamaradas.
—Estás seguro, pues quizás a distancia no pueda —contestó Azazel desapareciendo—. ¡Pero si directamente!
 
El daimon apareció a una distancia extremadamente cercana a su hermano y con su mano acumulando una descarga, le toco el pecho, produciendo una desfragmentación del pectoral dorado. Sin embargo, antes de poder alcanzar a descuartizar todo el protector, algo lo hizo retroceder y logro sentir un terrible dolor en la cabeza que le impide continuar su ataque.
 
—Me pregunto si eres invulnerable a la Psicokinesis también —musitó Edward—. Por lo que veo no te lo esperabas, veamos si puedes resistir esto.
 
El caballero de Aries golpeo varias veces el cuerpo del guerrero carmesí, pero no parecían golpes al azar. Pues después de acabar, su armadura desprendió grandes grietas como si fuera parte de un proceso en reacción. 
 
—Mi Makhai…
—No has visto las microgrietas en tu armadura de vuestro combate anterior, como lo imaginaba la evolución de tu Makhai solo es superficial y te dio únicamente un revestimiento de poder —le fundamentaba el reparador de armaduras.
—Ya veo, supongo que tendré que ampliar por completo mi recuperación —respondió Azazel.
 
Cuando en un grito de ira, encendió su cosmo al máximo ocasionando un fuerte rugido en el espacio que hizo alejar a su hermano al producir una gran expulsión de su cosmoenergía, este volvió a recuperar su movilidad.
 
—No puede ser, ya no veo las cicatrices de su vestimenta…
—La última vez solo enfoque mi cosmo asesino en mi cuerpo, pero ahora está en armonía tanto en mi vestimenta espiritual como en mí, nos hemos recuperado por completo.
 
Edward lo miro con rabia y los dos se atacaron al unisonó con grandes rayos cósmicos que produjo un gran estallido deslumbrante. No obstante escaparon desfragmentándose y materializándose nuevamente en la tierra, aunque para David y Surt, solo los vieron desaparecer por un momento, no creerían que les tomó todo un choque de poderes para después desplazarse hacia la tierra. Ya que el tiempo en ambos planos transcurría muy diferente, por lo que no importaba el tiempo peleado en esa otra dimensión, para la tierra solo habían pasado unos efímeros instantes.
Fue cuando vieron al santo de Aries, caer abatido por el esfuerzo, por otro lado Azazel no parecía ni sudar por usar reiteradas veces la teletransportación.
 
—Todavía no te das cuenta,  mi cuerpo no sufre de fatiga mientras tenga despierto el cosmo asesino es como si tuviera el doble de mi fuerza —le reveló su hermano mayor.
—Eso quiere decir que siempre tendrás energía de reserva, por más que te haga esforzarte… —musitó Edward agachado, cuando se puso de pie, para asestarle un golpe que fue detenido por David.
—Espera, debes tomarlo con más calma. Creo que debemos pelear los dos contra él, si fuera solo un oponente normal en lo cual los dos tengan las mismas condiciones, entones los dejaría, pero no es el caso —le decía David.
—Ya veo, pero aunque peleemos los dos, tarde o temprano igual nos cansaremos… ¿Cómo podemos derrotarlo?
—Por mí no hay problema, si quieren peleen entre los tres —les aconsejó al mirar extendiendo la invitación a Surt.
—No es necesario, veamos quien puede bajar o subir más la temperatura —respondió el tuerto santo de oro, lanzando un grueso rayo de aire congelado con su brazo derecho.
 
El ataque de cristal fue contestado por una descarga de calor de gran intensidad, la colisión de los ráfagas opuestas por un segundos parecían igualadas ya que el núcleo de ambas se formaba a la mitad distancia que los separaba, pero poco a poco comenzó a ganar terreno el aire caliente de Alphonse superando el aire frío de David quien parecía trabajar más.
 
—Lo imaginaba el aire que estoy empleando solo debe ser 273 º bajo cero, todavía no me recupero lo suficiente —decía el santo acuario, cuando comenzaba sentir el abrazador calor que venía acercándose.
—Es una lástima, pero si tú solo logras alcanzar lo más cercano al cero absoluto, yo por el contrario gracias al Cosmo no satsui estoy llegando al calor absoluto, la temperatura del centro del Sol —le hizo saber su rival sonriendo.
—No será necesario que se esmere más, ahora que estas así se te es imposible escapar ni defenderte—añadió Edward—.

 

¡Startud Revolution!

“Revolución de polvo estelar”

 
El santo de Aries, levanto su brazo por encima del rostro para crear un cumulo de diminutas esferas de luz, las cuales parecen como si una galaxia en miniatura se fundiera y al bajar su mano descargo todo esa concentración de estrellas que se desplazan como una lluvia masiva de rayos cósmicos destruyendo todo a su paso, dándole por todo el cuerpo al daimon, sacándole del choque de fuerzas y desestabilizando el núcleo de fuerzas que estalló. El guerrero escarlata cayó abatido por la técnica de su hermano. No obstante, algo parecía andar mal con los resultados cuando se puso de pie, pues parecía contener la esencia de la técnica en su cuerpo, como si hubiera detenido el tiempo para luego repeler todo el daño recibido,  que salió en dirección opuesta de su cuerpo.
 
—No puede ser a pesar de haber encajado todo la técnica, fue capaz de expulsar todo el daño —comentó David muy frustrado por su estrategia fallida. Mientras escucha una leve carcajada de parte de su oponente.
—Curvo el espacio dimensional de la trayectoria de mi revolución de polvo estelar. No creí que pudiera manipular de esa manera sus habilidades de transmutación del espacio y la materia —decía Edward muy sorprendido.
 
Tal parece se enfrentaban a un enemigo virtualmente indestructible, si no se le puede atacar ni agotar. Cuál sería la forma de vencer a alguien empleando el Cosmo asesino.
 
—Debiste atacarme potenciando tu técnica con la alquimia de la destrucción que se especializa en pulverizar, si lo hubieras hecho me habrías derrotado de un solo golpe —le contestó Azazel—. Observa, la verdadera esencia del polvo de estrellas.
—¿Qué?
 
Los dos dorados contemplaron como con las dos manos en el aire, Alphonse parecía crear una galaxia pequeña mucho más grande que la de su hermano, lo cual hizo que los cielos se distorsionaran y cubrieran una gran área.

 

¡Startud Revolution!

“Revolución de polvo estelar”

 
El ataque fue más masivo ya cubrió casi toda la extensión montañosa, haciendo que cayera una lluvia de estrellas fugaces de un color rojizo, produciendo numerosas explosiones que terminaron cubriendo toda la región del campo de batalla.
Pero milagrosamente se salvaron los tres santos de Athena, gracias a Edward que los teletransportó en conjunto a otra dimensión mientras duraba la revolución de polvo estelar. 
 
—Alphonse te desafío de nuevo a que me ataques con tu calor absoluto, veamos si eres capaz de alcanzar esa temperatura, estoy seguro que tarde o temprano alcanzaras tu limite —le desafío David apareciendo detrás de él, incrementando su cosmo y rodeando su área de un blanco cristalizado.
—Estúpido… te dije no tengo limites en mi poder. Te demostrare la mejor forma de emplear el aire ardiente con mi técnica más fuerte —le contestó Edward levantando sus manos para acumular una estela ígnea entre las palmas.
—Entonces yo te demostrare la mejor forma de emplear el aire frío, veamos si soportas el peso de mi gran mundo congelante —le respondió David, intensificando su cosmo.
 
La gran masa ardiente que estaba creando en sus manos Azazel terminó dando vida a un pequeño sol que tomaba una forma más portentosa a medida que acumula más energía de la misma tierra. La gravedad comenzaba a desquebrajarse por dar origen a esa esfera solar. La cual arrojo violentamente.

 

—¡Estrella de Hamal! —

 
David muy similar a la mecánica de Azazel, en un vendaval de heladas ráfagas, termina edificando un gran asteroide de hielo que crece hasta el tamaño del sol de su rival, para chocar con la misma cantidad de volumen, pero serian de la misma intensidad en fuerza, cual terminaría desplazando a la otra esfera elemental. Se calcinaría la bola gigante de hielo o se desintegraría la estrella de fuego por la fortaleza de la esfera de aurora.

 

—¡Esfera de Aurora! —

 
—Qué extraño, por qué mi estrella de Hamal que tiene una temperatura al calor absoluto para fundir todo en este plano no es capaz de quemar esa esfera de hielo —pensaba el daimon, haciendo presión en el choque de planetoides gigantes—. ¿Qué pasa por qué comienza a fundirse las dos al mismo tiempo?
—Edward estaba en lo correcto, la única forma de anular el calor más alto en toda la tierra es con el frío más bajo que existe, el cero absoluto —le respondió David continuando con ambos brazos haciendo avanzar la esfera de hielo.
—¡No!... —exclamó furioso el guerrero carmesí al ver que las dos esferas se unieron en una sola, extinguiéndose en el proceso.
 
El planetoide se llenó de un fulgor blanquecino que hizo anularse de forma recíproca ambas fuerzas opuestas, pero para no ser alcanzado por el rango de destrucción, Azazel se teletransportó, no obstante al intentar desplazarse se vio rodeado de una red luminosa en el plano dimensional. Cuando volvió se vio con todo su cuerpo en medio de esa red.
 
—Te estaba esperando, ahora te desintegrare para que no quede nada de tu armadura Makhai —dijo Edward apareciendo delante de él, con un puñado de la telaraña en su brazo el cual comenzó a tirar, jalando las extremidades de su hermano.
—¡¿Qué estás haciendo?!
 
La telaraña de cristal comenzó absorber la armadura Makhai, arrancándola de la piel como un viscoso material que tomo la forma de una bizarra bestia uniforme rojiza, gruñendo con un aullido endemoniado como si quisiera volver con Alphonse, quien quedo desnudo.
 
—¡Está atrapada en mi trampa de Cristal!.. ¡Ahora la extinguiré de una vez por todas! —clamó Edward al cruzar sus brazos por debajo de su mentón, acumulando su cosmo con todas sus fuerzas.
—¡No puede ser!... ¡Esta red de cristal es diferente, está absorbiendo mi energía vital!

 

—¡Starlight Extinction! —

“Extinción de Luz Estelar”

 
Edward separa sus extremidades para liberar desde la palma de sus manos una deslumbrante descarga de luz, que se manifiesta extendiéndose como un átomo gigantesco llevándose consigo a la armadura Makhai que estaba capturada en un puñado de telaraña sin poder salir. La técnica termina desintegrándola sin dejar rastro alguno de su objetivo.
 
—¡Funciono!... El cosmo asesino de Alphonse a desaparecido, solo podía usarlo mientras portaba la armadura Makhai —dijo Surt.
—Todo terminó.
—No entiendo como David alcanzo el cero absoluto, y como supiste ingeniártelas para destruir mi armadura y dejarme desprotegido del cosmo no satsui —les cuestionaba pidiendo explicaciones.
—En tu soberbia de creerte invulnerable, te dejaste atacar libremente y me permitiste tocar el alma de tu armadura cuando estábamos en la otra dimisión, lo recuerdas… —le hacía mención cuando ambos entraron en contacto físico en el otro plano astral—. Entonces descubrí los secretos de tu Makhai, tal cual un demonio es como un parasito, donde los dos necesitan estar unidos para brindarse el cosmo asesino. Solo le comunique mi estrategia a David cuando escapamos del Startud Revolution. Ahora has vuelto hacer como antes, con tu cosmo sellado solo tienes la alquimia.
—El mismo me curo en ese otro plano con sus poderes psíquicos, por eso pude alcanzar el cero absoluto cuando regrese. Eso quiere decir que las condiciones han cambiado, y ya no tengo necesidad de seguir interfiriendo. Adelante Azazel o mejor dicho Alphonse, terminen su combate —añadió David alejándose.
—Creo que has olvidado que sigo teniendo las mismas condiciones para volver a abrir una entrada hacia el reino de Ares —chistó Alphonse—. ¡Traeré de vuelta al espíritu de Polemos!
—Sera posible, pero si fue destruido —pensó el plateado.
—¡Ingenuos!... No se pueden destruir como espíritus en este mundo, solo la enviaste a otra dimensión. Mi Makhai solo ha regresado a su hogar para que la vuelva a invocar —les aclaraba Alphonse mientras tomaba una pose, separando las extremidades.
—No dejare que vuelvas hacer ese ritual —clamó Edward al momento de expulsar su armadura de Oro y manipular las piezas para que se ensamblen en su hermano.
 
Alphonse las recibió como una feroz embestida parte por parte, que le interrumpió continuar el ritual hasta quedar con la cloth del carnero envestido, menos con el casco que se había destruido. Entonces Edward se acercó a él para juntar las palmas como si estuviera orando por un segundo, en un aplauso puso sus manos sobre el suelo plasmando un circulo de extrañas formas con un deslumbrante resplandor que envolvió a ambos hermanos, mientras una descarga recorría a Alphonse, impidiéndole moverse.
 
—¡Devolverás los conocimientos que robaste y los olvidaras para siempre! —exclamó enérgicamente Edward.
—¡¡Maldito me estas quitando lo único que me queda!! —gruñó Alphonse frunciendo el ceño—. No puedo olvidar la alquimia oscura, es lo único que todavía poseo. 
—¡La olvidaras con otro intercambio equivalente! —gritó Edward levantando las manos.
Entonces la armadura del carnero se retiró del cuerpo de su hermano mayor y se ensamblo en la forma del carnero dorado enfrente de los dos, sin que los otros entendieran.
—¡Ábrete puerta al mundo demoniaco! —gritó Alphonse dando un aplauso con las manos y colocarlas las palmas al suelo para generar un circulo de transmutación como su hermano, pero no sucedió nada para su angustia—.¿Por qué no se abre?
—Como dije, te he quitado la alquimia, pero también tuve que pagar un precio —respondió Edward.
—¡Eso significa que mi maestro ha perdido su potencial como caballero de Oro! —añadió Surt.
—Su séptimo sentido.
—¿Cómo es posible que hayas sacrificado tu poder?… ¡Eres un idiota!... No sobrevivirás a la guerra que se avecina con ese nivel mediocre —le contestó su hermano mayor.
—Despertare el séptimo sentido como todos por mí mismo, como siempre debió haber sido, pero tú no volverás a realizar la alquimia, ya  que a diferencia del cosmo que se despierta por sí mismo, la transmutación se enseña —le aclaró Edward.
—Recuerda que poseo mi cosmo de un caballero de Oro naturalmente y eso no me lo puedes arrebatar —añadió Alphonse, cuando intenta reunir sus fuerzas al máximo, sintió una fuerte impotencia proveniente de su corazón.
—Recuerda que fuiste sentenciado por un sello de Athena y eso te hace un humano normal.
—Jajaja… —Alphonse empezó a reír a carcajadas sentándose al suelo—. ¡Pero qué osado, ahora soy tan débil como un soldado raso y tú has vuelto a tener el nivel de un caballero de bronce!
—Y eso te causa gracia, esta es tu mayor desgracia que podrías desear. Tú siempre te regocijaste de tu gran poder, mira como terminaste.
—¡Bienvenido Edward de Caelum!... Y adiós armadura de Aries, tendrás que esperar la siguiente generación —respondió con sarcasmo—. Qué esperas, acaba conmigo. 
—Sabes que la última vez creímos que no saldría de su prisión, él es muy peligroso para tenerlo como un prisionero. Provoco la rebelión, y ahora está provocando una guerra cuando abrió el portal con la alquimia prohibida —añadió David.
—Cierto, porque es mi destino ser una fuerza antagónica de la naturaleza, yo quería liderarlos a todos bajo mi yugo. Nosotros que nacimos bajo la estrella Hamal, la más brillante de la constelación de Aries, estamos malditos a convertirnos en un violento carnero que busca liderar a todos, así que no dudes de tus instintos primitivos —explicaba Alphonse esbozando una macabra sonrisa.
—Entonces me asegurare de que nunca más se herede ese legado —respondió su hermano menor, separando sus extremidades a los lados—.

 

¡Starlight Extinction!

“Extinción de Luz Estelar”

 
Edward emite una explosión de luz desde sus manos, aquel resplandor se expande en menor medida que la última vez. Aunque logra desintegrar el cuerpo de su hermano mayor, en partículas subatómicas lentamente, mientras el resplandor se va desapareciendo.
 
—Mi legado vivirá en ti... —fueron las últimas palabras de Alphonse, cuando desapareció por completo sin dejar rastro alguno de su cosmo.
 
El joven alquimista, permanece quieto un par de instantes, expresando una cara de preocupación cuando sus compañeros se acercan. A lo que los otros le preguntaron si sentía bien. En respuesta, Edward asintió con la cabeza en silencio.
 
—Bien parece que es momento de regresar.
—Espera un momento —chistó Edward—. Alphonse dijo que la razón por la que te fuiste fue porque descubriste la verdadera política por la que peleaba el santuario.
—¿Qué?... de qué hablan si el santuario siempre ha peleado por la justicia y la paz del mundo —agregó Surt incrédulo.
—Deberías saberlo ya, no viste los recuerdos de Alphonse o es que acaso quieres que te lo confirme.
—Permite dudar si mi fuente es la del traidor de mi hermano, aunque le haya conocido sus recuerdos.
—Está bien, pues entonces adelante —le dijo David manteniendo la postura de darle la espalda—. Toca mi armadura y revive mis memorias, pero una vez que termines me iré sin vosotros. Ahora que has vuelto hacer un bronceado será mejor que se aparten de esto, porque tomare la vida del patriarca y expondré su verdad en todo el santuario.
 
Edward dudo por un momento al escuchar esas fuertes declaraciones, pero sutilmente levanto la diestra para tocar el hombro que tenía cubierto con una mancha de sangre que había tenido gran parte de su brazo de Oro, entonces cuando se concentró cerrando sus ojos para agudizar su mente, pudo contemplar los recuerdos de su compañero, los cuales busco el momento en el que descubrió las verdaderas intenciones por las que pelea el santuario gobernado por el triunvirato sagrado, encabezado por el patriarca, el hombre que le debe todo porque fue su maestro.
 
Fin del capitulo

 

 
 

 

Spoiler


Editado por ALFREDO, 13 agosto 2016 - 15:30 .

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Publicado 18 abril 2015 - 09:32

buen capitulo

 

 

 

me agrado la explicasion de como se empezo a restaurar las armaduras y todo lo que implica.

 

 

asi que hay dos clases de muvianos,muy emotiva la pelea de los hermanos

 

que pena que el caballero de aries haya perdido su poder

y me pregunto cuales seran las verdaderas intenciones del santuario



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Publicado 16 mayo 2015 - 12:07

buen capitulo

 

 

 

me agrado la explicasion de como se empezo a restaurar las armaduras y todo lo que implica.

 

 

asi que hay dos clases de muvianos,muy emotiva la pelea de los hermanos

 

que pena que el caballero de aries haya perdido su poder

y me pregunto cuales seran las verdaderas intenciones del santuario

Lamento tardarme en responder XD. Recupera el santo de aries o mejor dicho el de Cincel su poder?

Creo q fue uno de esos cap donde hay acción y explicación al mismo tiempo, por eso se me hizo tan largo. El siguiente arco ya casi lo termino esta a la vuelta de la esquina. Muy pronto traeré otra tanda de cinco capítulos.

 

saludos.


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Publicado 01 junio 2015 - 13:25

Bueno aqui estoy volviendo a continuar con esta historia, aunque es un capitulo transitivo, espero que sea de su agrado, ya q aqui comienza el siguiente arco, con la busqueda del tercer tesoro, ojala les guste.

 

 

 

 

CAPITULO 16.-INDICIOS

 

1.-Ganimedes de Copa

 

Dentro del santuario existe una casta sacerdotal de caballeros, conocidos como los santos auxiliadores que tienen como función, no ser guerreros para la batalla sino servir de forma de apoyo, el primero fue el santo de bronce: Enoc de Escultor, quien tenía la función de ser el escriba de toda nuestra historia y recordar las leyes del santuario; el segundo fue Edward de Cincel, con la misión de restaurar las armaduras con sus herramientas celestes. Aunque a ellos se les dio un ascenso por su trayectoria, ahora están solamente Surt de Altar encargándose de los sacrificios y el embalsamiento de nuestros camaradas caídos y yo soy el más joven de los cuatro. Mi nombre es Ganimedes de Copa y tengo el deber de ser el curandero del santuario, pero también soy el encargado de purificar nuestros alimentos para vivir una vida larga y sana, ya que nosotros los caballeros seguimos un estricto régimen tanto en el entrenamiento físico como en nuestros hábitos alimenticios.

 

 

Eran las palabras que recitaba una voz masculina delante de una pequeña audiencia en las afuera de una plaza de un pueblito cercano a al santuario de Athena. En la pequeña villa no habían más que mujeres y niños, vestidos con harapos y algo sucios con sus cabelleras algo alborotada, pues los hombres se habían marchado para conseguir alimento y habían viajo muy lejos para buscarlo, debido a la sequía que había tenido la región.

 

—¡Esa es mi historia! —habló con énfasis en sus últimas palabras, un joven de cabellos castaños dorados y de tés blanca con ojos celestes, vistiendo una armadura grisácea con tonos azulados y rasgos curvados, en especial dos siluetas de gotas circulares en sentidos opuestos en cada brazo que al juntarlas con las palmas hacia el cielo, formaba un plato hondo—. Servir el agua.

 

Les comunico a la audiencia que tenía, los cuales no eran más que niños y unos cuantos soldados rasos que mostraban respeto por los santos monjes, pues todos sabían que era la casta más cercana al papa y a quienes les daba más privilegios, lo que les habían hecho ganarse el despreció y desdén del resto sus compañeros.

Cuando un soldado raso se acercó con un recipiente con agua para depositar en las manos del santo de plata, las cuales habían formado un recipiente circular, el soldado vio como el agua parecía chisporrotear un brillo diminuto cuando caía al contacto con el cáliz que tenía empleado Ganimedes, de alguna manera cuando terminó de echar el agua tenía una tonalidad más cristalina.

 

—Esta agua es purificada por el solo contacto con el cloth de copa. Gracias a nuestra venerable diosa Athena que una vez bebió de este cáliz, volviendo esta simple armadura de plata en un ánfora sagrada que de ahora en adelante, la usamos no solo para recuperarnos sino también para nuestras ceremonias y bautizar a nuestros caballeros con la copa sagrada de Athena —explicaba el joven plateado, sintiendo muy orgulloso de ser el hombre que simbolice esa constelación.

 

El caballero de plata hizo beber a cada niño un buen sorbo y a las mujeres les pido acercarse también, después de ese pequeño sorbo, podían sentir una mágica hidratación por el cuerpo que los llenaba de energía y les devolvía la salud al menos por el día, pero lo único era que no apaciguaba mucho la gran hambruna que se sentía en la zona.

 

—¡Señor Ganimedes! —chistó un soldado raso desde atrás—. El patriarca lo manda a llamar, dice que es de suma importancia que regrese al templo de su ilustrísima.

 

Al escuchar esas palabras, Ganimedes no dudo en ponerse de pie y regresar de inmediato no sin antes despedirse de los niños y mujeres diciéndoles que regresaría mañana.

Después de una hora, el pasivo caballero de plata pudo llegar al templo del mandamás del santuario. Entro por el gran salón, caminando lentamente por la alfombra roja y  llego hasta cerca del trono papal donde estaba su venerable patriarca sentado con una toga azulada y portando un casco dorado, trayendo consigo numerosos rosarios de perlas preciosas en el cuello. Mientras sostenía una copa de oro en su diestra, la cual levanto cuando el santo de plata entro y se arrodillo en señal de respeto.

 

—Sabes qué significa esto —dijo con una voz autoritaria el patriarca, mostrándole la copa dorada vacía—. ¡¿Por qué se encuentra sin nada?!

 

Ganimedes miro con incredulidad al no entender tales palabras, engrandeció sus ojos como dos platillos mientras la respiración se le estaba agitando más y más en señal de nerviosismo.

 

—¡Has olvidado tus deberes! —exclamó con fuerza, arrojándole la copita dorada sobre los hombros, la cual rebotó cayendo al suelo, provocando agudos sonidos—. Me han informado que hace dos días nos has vuelto a preparar el vino y solo he tomado agua... ¿Cómo pretendes que el santo padre organice nuestras liturgias si su copero olvida sus tareas?

Lo siento mucho patriarca, es que he estado muy ocupado cada día son más personas las que me llaman de las diferentes villas para que intente apaciguar su salud, aunque sea temporal. Desde que se corrió la voz que usted me autorizó, llevo días aliviando la sed, producto de la sequía y hambruna que sienten los pueblos más pobres de nuestras tierras —intentaba justificarse mirando cabizbajo.

—Vuestra misión principal es apaciguar primero que nada la salud de tu pontífice, después viene el resto —le aclaró el patriarca fríamente.

—Le prometo que no volverá a suceder, su ilustrísima. Por cierto hay alguna noticias de nuestros santos que fueron enviados a resguardar las reliquias sagradas —le preguntó con curiosidad el plateado, intentado cambiar de tema.

—Nada todavía, al todo caso si las hubiera tampoco te las diría. Es información de suma importancia para compartirla con un simple copero, solo el triunvirato que forma parte de mi consejo sagrado serían los únicos en comunicarles alguna noticia —le respondió el papa.

 

En ese instante, dos personas entraron al gran salón. Eran dos mujeres vestidas de túnicas blancas alargadas ocultando todo rastro de su feminidad y viéndose muy recatadas, una era una mujer adulta de largos cabellos ondulados café claro y la otra era una jovencita de rubios cabellos y de ojos azules, trayendo consigo algunos cantaros.

 

—¡Señorita Ceres! —dijo con voz alta el plateado, mirando extrañado al verla con una niña muy linda casi de su misma edad que la del santo.

—Permite presentarte a mi hermana menor, Ganimedes. Ella es Juno. En esta ocasión me está acompañando —respondió la mujer adulta.

—¿Esta ocasión?...

—Así es, como has olvidado tus deberes. Le pedí a Ceres que realizara vuestra labor en vista de que demorabas, después de todo. Creo ya te abras dado cuenta que tienen habilidades similares, que si no fuera por tu cloth quizás ya te hubiera reemplazado —le dijo el papa esbozando una mueca.

—Santo padre, perdone mi indiscreción. Pero me gustaría hacerle una consulta —musitó la hermana menor de Ceres.

—Juno no es el momento —le dijo su hermana mayor.

—Adelante pequeña, había olvidado que tienes una hermana menor Ceres, estoy seguro que algún día se convertirá en una mujer tan hermosa y sabia como tú cuando alcance la pubertad —dijo el papa con una sonrisa coqueta hacia la pequeña.

—Me gustaría saber si hay noticias de Enoc de Escultor hace más de una semanas que nadie en el santuario sabe que paso con él y ya debió haber regresado —le preguntó con preocupación la jovencita.

—Dirás Enoc de Libra —corrigió Ganimedes—. El patriarca le dio un ascenso antes de que partiera a Rozan.

—Lamentablemente aún no mi querida niña, no se ha reportado y temo su bienestar. Creo que tendremos que prepararnos para lo peor —contestó el papa.

 

La pequeña se sorprendió ante tales palabras y se quedó pasmada como si la hubieran atravesado con una estaca, que le hizo soltar el recipiente que traía, derramándose el líquido.

 

—¡Juno! —exclamó Ceres.

—Descuida no es nada —dijo el sacerdote, poniéndose de pie—.Ganimedes, porque no escoltas a la pequeña a casa, mientras Ceres  me prepara la cena.

 

El joven asintió con el mentón, entonces el patriarca dio media vuelta hacia un pasillo, yéndose con su criada hacia la parte del templo donde disfrutaba de sus alimentos.

 

—Disculpe señorita, de donde conoce a Enoc —le preguntó Ganimedes.

—Él y yo tenemos la misma edad y juntos nos encargábamos del Museo del santuario.

—Ya veo, él también es uno de mis amigos más cercanos ya que juntos con otros compañeros somos la orden de los santos auxiliadores del santuario —añadió el plateado, mientras la invito a salir del templo.

—Lo sabía, al igual que el conozco todas las jerarquías y reglas del santuario, ya que juntos trabajamos en el Museo —le dijo Juno caminando.

—Entonces de seguro eres tan sabionda y recta como el si se dedican a lo mismo —sonrió Ganimedes recuperando su pasividad.

—Para nada, me gusta mucho pero no soy tan curiosa y obsesionado como él, que solía encerrarse y leer días y noches todos nuestros pergaminos e información que pueda ofrecer nuestras bóvedas —sonrió la muchacha—. Por cierto, el papa siempre es así.

—Ha  a que te refieres...

—Note que me miraba de una forma muy rara.

—Quizás te confundiste, creo que solo quería quedarse a solas con tu hermana...

—¿Qué?

—Nada, sigamos. Te mostrare algunos atajos del santuario. Son caminos secretos para no recorrer las doce casas y bajar más deprisa.

 

2.-Dos Potestades Opuestas

 

En una tierra lejana de un clima sombrío y silenciosa, una extensa jungla se extendía alrededor de un santuario muy portentoso de enormes torres en cada esquina, con tétricos rostros gigantes mirando hacia el horizonte, mientras que las murallas parecían tener grandes siluetas y algunas telarañas como signos de un lugar abandonado, nadie imaginaria que del otro lado se encontraba una plaza extendida antes de entrar al templo central, en esas afueras estaba Enoc de Libra frente a la gran puerta principal de la muralla que daba un aire de ser tan antigua, que para un santo de Oro no significaría mucho esfuerzo destruirla. Por el contrario el joven se encontraba desnudo de su parte superior del cuerpo y en el suelo se veían como tenía algunas armas tiradas con hendiduras y pequeños fragmentos desprendidos, mientras mantenía una posición ofensiva acumulando su cosmoenergía en sus dos escudos, se preparaba para arrojarlos.

 

—Solo me quedan estos dos escudos, ahora o nunca —pensó Enoc, arrojándolos con todas sus fuerzas.

Sin embargo aunque produjo un estruendo de luz, estos regresaron en contra de él. Aunque los esquivo vio que quedaron igual de trizados que las demás armas en el suelo.

—¡No puede ser! —dijo Enoc resignado—. Por más que arroje todas las armas de Libra, no pude conseguir ningún rasguño.

—Cuantos días llevas intentándolo —dijo otra voz desde atrás en las sombras del templo—. Te di una prueba, atravesar esa puerta utilizando el verdadero Cosmo que puede alcanzar un hombre.

—Eso he intentado hacer, lance las armas con toda mi fuerza del séptimo sentido, pero fui inútil.

—Jamás dije que utilizaras el cosmos como una fuerza destructiva que es lo que has intentado hacer. Al principio te dije que este santuario está construido de la misma fortaleza indestructible de los restos de los restos de los gigantes que los dioses destruyeron, así fue como levantaron sus grandes santuarios, como el sustento principal de Poseidón e incluso el muro de los lamentos del santuario de Judeca en el infierno —le recordaba Nabu.

—No puedo creer que conozcas los secretos de esos lugares tan sagrados que incluso ningún santo ha visitado, sin embargo hay algo que no entiendo dijiste que las murallas de la Atlántida fue destruida con la esencia del suprema del Cosmo, es decir el séptimo sentido, pero incluso aunque potencie mis ataques con las armas no pude si quiera rasguñar. Recuerdo que en los anales del santuario que leí, decía que el triunvirato las destruyo empleando un Cosmo tan fuerte que ocasiono una explosión de destrucción masiva que hundió la misma Atlántida —le respondía recordando sus memorias como el escriba del santuario.

—Creo que no entendiste, incluso si pudieras ser uno con la misma tierra. Podrías utilizar el poder del espejo imperial a tu favor y saber cuándo indagar el pasado o el futuro como lo hacía Seiryu, pero intentas encontrar una mecánica como si fuera una técnica, cuando te dije que no debes tratarlo como un arma sino como un oráculo cuando está adentro del cuerpo, no intentes encontrar explicación al Cosmo solo úsalo como si no sintieras limites sin restricciones —le explicaba Nabu sentado en forma de Loto—. Todavía no puedes acercarte al verdadero Cosmo que una vez los humanos de la primera edad tenían y nacían con esa particularidad totalmente despierta, que irónico que los llamaban los hombros de Oro, cuando aquí hay uno que no le hace honor a su nombre —sonreía Nabu provocando una mirada escéptica en Enoc.

—No entiendo la fuerza que describes, estoy seguro que ningún caballero de Oro ha logrado tal proeza sin la ayuda de Athena es lo que dicen los escritos, que ella incentivaba vuestro cosmos, el poder del que hablas parece una ilusión —añadió Enoc.

—Es una lástima, pero quizás tengas razón ya que solo mis discípulos lo lograron emplearla una vez y después se desvaneció de una forma efímera dentro de ellos, sin embargo suficiente para que abrazaran este religión de armonía con la tierra para ser un ser completo sin necesidad de recurrir a los dioses. Si pudiera darte un ejemplo estoy seguro que tampoco lo creerías, ya vuestras mentes de ahora nacen tan racionales que han perdido la espiritualidad de antes —decía Nabu cerrando los ojos—. La perfección se ha ido degradando, incluso los caballeros dorados de la primera edad no lograron tal evolución, ya que habían sido adoctrinados por la misma Athena.

—¿Acaso no existe alguna manera de ver esa grandiosa fuerza?

—Con el espejo debería serte suficiente para ver el pasado de Seiryu.

Enoc se miró las manos y se puso de pie, mirando al cielo intento una vez más intensificar su aura desde cero en una posición firme con los ojos cerrados.

—No sientas la ansiedad, libérate de las emociones y vacía tu espíritu. Enoc cuando dominas el séptimo sentido, y puedas expandirlo a ese nivel sin límites del que hablo, veras dos caminos, uno es el Cosmo Asesino y el otro el Cosmo de la Nada o como yo lo llamo el Supremo séptimo sentido, este último es el que se nutre del refinamiento espiritual y mental. Solo puedes alcanzarlo si eres una persona de mente pura, sin nada que te haga dudar. Por el contrario, si tienes dudas o miedo, nutrirás tu cosmos de estas emociones innecesarias y te harán un ser superior solo con los instintos natural de sobrevivir, pisotear e imponer vuestra voluntad, por eso lo llaman el Cosmo Asesino —explicaba Nabu, sintiéndose triste al describir esta última.

—¿Y cuál de los dos emplearon vuestros discípulos y los santos del triunvirato? —preguntó Enoc.

—Solo les basto dar un vistazo al Cosmo Asesino para nunca más volver a ser como eran, ese error cometió uno de mis discípulo y perdió la cordura para siempre —le comentaba, mientras se le acercaba lentamente.

—Ese debe ser el único al que todavía no conozco, ahora recuerdo que una vez se formulaba la teoría de que el líder de los condenados se había inspirado en un santo desconocido para iniciar la rebelión, ya que fue el primer revolucionario y fue considerado un traidor que no merece ser recordado —decía Enoc mientras seguía acumulando su cosmo.

—No tiene caso recordar a los caídos, solo recuerda no cometer sus errores. Yo dude una vez de esa gran fuerza dadora de cosmos y terminé condenado a envejecer sin volver a poder usarlo jamás. Ahora adelante, no intentes destruir la puerta como si fuera un objeto. Sino que trasciéndela sin necesidad de destruir su barrera energética —le especificó el anciano.

—¿Cómo traspasar algo sin destruirlo?... Este lugar quedaría sin defensa.

—Por eso te digo que solo la atrevieses usando el supremo séptimo sentido, liberándote de las ataduras terrenales. La barrera que rodea este lugar es similar a la dimensión del infierno, ningún alma puede escapar sin sentirse condenada a las leyes del Hades, por eso, solo vacía tu alma para no sentirte atado a ningún mundo, tanto físico como espiritual. Entonces no tendrías necesidad de destruirla si puedes desplazarte a donde quieras.

—Hablas como si quisieras que me transformara en un fantasma —vociferó Enoc sonriendo—. Pero lo intentare.

 

El joven santo de Oro se tranquilizó y solo se puso a caminar, manteniendo toda esa aura acumulada. Mientras se acercaba sutilmente a la gigante puerta que contenía un aura sombría. Cuando finalmente llego a lo más cerca posible, intentó tocar la puerta, produciendo un deslumbrante resplandor desde el puño que extendió y a medida que se acercaba, se veía como si su brazo estuviera desapareciendo poco a poco, tal acto esta vez llamo la atención del anciano ermitaño, quien abrió los ojos enormemente, permaneciendo inquietante.

Sin embargo algo le hizo perder la concentración y retrocedió, haciendo que su brazo se volviera a materializar de nuevo y perdiendo su aura resplandeciente.

 

—Aún tienes miedo a lo desconocido —musitó el anciano.

—Por un momento sentí dudas ya que deje de sentir mi corazón, realmente era como si estaba dejando de ser un ser humano —añadió Enoc confundido.

—O tal vez lo estabas siendo por primera vez. Estabas cambiando la densidad de esa estructura sin necesidad de destruirla para poder traspasarla —le aclaraba Nabu.

—Quise vibrar cada molécula de mi cuerpo más allá de la velocidad de la luz, sin embargo sentí que mi cuerpo se estaba destruyendo, porque después no sabía cómo reorganizar mis moléculas dispersas en la estructura de la puerta. Creo que eso es más transmutación humana que solo un muviano podría conseguirlo —le cuestionó Enoc.

—Es cierto que los muvianos pueden desmaterializarse y desplazarse por distintas dimensiones, pero nunca han podido desplazarse y volver vivos del reino de los muertos. No pienses en esa barrera como si fuera de la tierra sino como una dimensión totalmente externa y muy alejada de este mundo —le respondió con fundamento.

—En los escritos se dice que los humanos tienen un límite del que pueden desplazarse a voluntad con la teletransportación, solo los dioses pueden ir más allá de este universo —vociferaba Enoc.

—Sigues diciendo los mismo fenómenos del hombre conocido,  estas tan apegado a las cosas que lees que no eres capaz de creer en tu misma voluntad. Te dije la primera vez que nadie decreta los límites de uno, ya que una voluntad inmutable puede hacer arder el cosmo hasta el infinito —le reiteraba su filosofía.

—Dices que podemos movernos igual que los dioses, ese Supremo séptimo sentido me parece el milagro de la creación, algo imposible de concebir por los hombres —le dijo Enoc.

—He ahí la prueba de que esa fuerza existió, cuando empezaron a decir términos para algo que no pudieron entender y lo llamaron milagro divino o imposible de hacer sin ayuda de un dios —le dijo Nabu, dándole la espalda y volviendo al templo Akashico.

 

Las últimas palabras dejaron pensativo al escribano, mientras intenta analizar tal potestad que parecía un sueño. Mientras que afuera de la ciudadela, recorriendo los espesos y neblinosos caminos de la jungla en lo alto de un risco se encontraba Byako sentado en forma de loto, sin ninguna complejidad en su aura. Entretanto algo le hizo abrir sus labios al sentir una presencia en su interior.

 

—Tendremos visitantes hostiles muy pronto, tendré que volver a pelear y defender este lugar. Ahora que ya no se encuentran Seiryu ni Draciel, soy el único que pude proteger al maestro —cuando algo en su expresión facial le cambio sus signos de preocupación y le hizo sonreír—. Vaya parece que al fin aparece alguien no tan cuadrado como ese santo de Libra, quizás este sea el último avatar que estábamos esperando.

 

 

3.-Advenimiento de Sangre

En los aposentos del patriarca, precisamente en la recamara subterránea donde el sumo sacerdote tiene su dormitorio. Se puede sentir un gran silencio en la alcoba personal del papa donde se encontraba una hermosa mujer de ondulados cabellos castaños semidesnuda en la cama, mientras terminaba de vestirse, a su lado un hombre de avanzada edad descubierto de la parte superior del cuerpo estaba viéndose a un espejo la espalda como la tenía llena de cicatrices y heridas de guerra muy viejas, aunque se podía notar que algunas eran muy recientes las cuales todavía se podía percibir las zonas entumecidas y marcadas con líneas curvadas rojizas por el cuerpo que le habían dejado la piel desgarrada.

 

—Santo Padre no entiendo por qué continua con ese martirio innecesario —le dijo la mujer terminándose de vestirse—. Si le pesa tanto la conciencia sería mejor que no ya no siguiera siendo su amante.

—Nada de eso, no digas tonterías mujer. Estas marcas que me inflijo yo mismo, después de sucumbir a los deseos de la carne, son un ritual de purificación —respondió el sumo pontífice—. La única manera de aplacar los pecados de la carne, es con el dolor, lamentablemente esta lujuria a pesar de los años no ha disminuido.

—¿Qué quiere decir?

—Digo que la próxima vez, necesito que me traigas a tu hermana —musitó el anciano fornido.

Ceres engrandeció sus ojos como dos platos, mientras sintió una amarga pulsación por dentro intentando digerir lo que le dijo, respiro lentamente, pensó por unos momentos las palabras adecuadas para responder con cautela y ver si podía persuadir a su amo, de esos deseos mundanos. Después de todo para Ceres su hermana Juno, era como su hija y a quien más amaba en el santuario, no le agradaba la idea en absoluto de que perdiera la virginidad igual que ella, pasando a formar parte de las concubinas reales del patriarca.

 

—Por qué ella, entre tantas mujeres que forman parte de su sequito femenino. Si está anhelando una mujer joven puede mandar a llamar a cualquiera de sus otras concubinas que también son muy jóvenes y han aceptado obedecerlo en cuerpo y alma a su santidad —vociferaba la sacerdotisa.

—No me hagas ser yo quien la tome a la fuerza, bien sabes que así soy. Ahora retírate necesito darme un baño a solas —le ordenó el patriarca.

 

Ceres acató las órdenes de su ilustrísima y se retiró de la cámara del patriarca muy preocupada al respecto. Mientras el papa se dirigía a su salón privado de aguas termales que tenía dentro del palacio papal, cuando llego empezó a desnudarse por completo y meterse dentro del agua tibia, a su vez sintió tan relajante el líquido cristalino que se quedó quieto por unos momento cerrando los ojos, pensó que por fin su copero había hecho su trabajo, entonces se sumergió por dentro, pero sin darse cuenta, de las llaves con forma de cabeza de dragón que llenaban el estanque, empezó a brotar un tinte rojo que contamino toda la pureza de las aguas hasta llenarlo de un gran recipiente rojizo, al ser una gran cantidad el olor se hizo presente y el santo padre abrió los ojos , exaltándose de pronto al verse manchado por todo su cuerpo con tonalidades carmesí.

 

—¡Sangre! —exclamó frunciendo el ceño, encendió su cosmo de un parpadeo y gritó con euforia.

 

Mientras en las afueras del templo a punto de salir Ceres, se detuvo al escuchar ese gran rugido del sumo sacerdote. Cuando notó como las cascadas sagradas de la montaña de las doce casas se había contaminado de un fulgor sangriento.

FIN

 

 

 

Esperando vuestra opinión, nos vemos. 


Editado por ALFREDO, 13 agosto 2016 - 15:34 .

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FANFIC: La condenación de los caballeros de Athena

Capitulo 44 .-  desde el (06/04/2017)

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me pregunto si el patriarca de tu fic esta relacionado de alguna forma con el heroico,lo

digo por el gusto por el vino. XDDD

 

Ese pontifice es un creido y luego se quejan cuando aparecen los traidores Jajaja

 

—Adelante pequeña, había olvidado que tienes una hermana menor Ceres, estoy seguro que algún día será tan hermosa como tu cuando alcance la pubertad —dijo el papa con una sonrisa coqueta hacia la pequeña.

 

Este solo por preguntar el patriarca es del signo de sagitario ¿verdad?

 

 

-se ve que el caballero de libra esta teniendo un entrenamiento muy especial

 

-El patriarca de tu fic salio peor que saga,que se fuman en el santuario



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Publicado 07 junio 2015 - 22:16

me pregunto si el patriarca de tu fic esta relacionado de alguna forma con el heroico,lo

digo por el gusto por el vino. XDDD

 

Ese pontifice es un creido y luego se quejan cuando aparecen los traidores Jajaja

 

—Adelante pequeña, había olvidado que tienes una hermana menor Ceres, estoy seguro que algún día será tan hermosa como tu cuando alcance la pubertad —dijo el papa con una sonrisa coqueta hacia la pequeña.

 

Este solo por preguntar el patriarca es del signo de sagitario ¿verdad?

 

 

-se ve que el caballero de libra esta teniendo un entrenamiento muy especial

 

-El patriarca de tu fic salio peor que saga,que se fuman en el santuario

 

No es sagitario, de hecho es un signo mas carnal q se identifica con las hembras y la fertilidad.  Si lo recuerdas ya habia salido un santo de sagitario, su nombre era Bardo y es uno de los mas jovenes. 

Mi papa es como los sacerdotes fanaticos de antiguos tiempos.

 

Ahora traigo el siguiente capitulo.

 

 

 

Una multitud de hombres armados con báculos y protectores simples recorrían las fronteras del santuario, como si estuviesen en una persecución de un enemigo, pero no era el caso, estaban siguiendo el rastro de un joven santo de plata, quien estaba corriendo tan veloz como podía, para salir del santuario. Cuando unos tres soldados más le salieron al frente.

 

—Señor Ganimedes, regrese al santuario por favor. El sumo pontífice lo está llamando más urgente que nunca.

—Se bien que el papa me culpa por la plaga de sangre que ha llegado al santuario, y yo no fui el responsable —musitó el santo de vestimenta azulada grisácea.

—Tenemos el deber de regresarlo a la fuerza si es que se resiste —dijo el soldado raso lanzándose al ataque con su báculo.

Sin embargo el joven caballero bloqueó el embate antes de que llegara a tocarlo, extendiendo la palma. Entonces toda la multitud lo ataco, pero el escudero más joven del santuario detuvo cada golpe a centímetros de que lo tocaran, una barrera invisible, detenía cada embestida de sus oponentes en forma de ondas acuosas. En el momento en que santo decidió saltar muy alto.

—¡Perdóneme pero solo los aturdiré! —Ganimedes reunió unas diminutas partículas brillosas al cruzar los brazos a la altura de su pecho—.

 

¡Ice Stakes!

"Estacas de Hielo"

 

El plateado desplegó los brazos a los lados y formo pequeñas dagas filosas glaciares, las cuales disparo como pequeños dardos de hielo en cada soldado, haciendo que perdieran la conciencia. Sin embargo cuando cayó al suelo, tres esferas de luz lo atacaron inesperadamente, tomándolo por sorpresa y haciéndolo caer por unos barrancos.

Tres hombres de vestimentas grises le habían salido al frente, revelándose como los verdaderos perseguidores.

 

CAPITULO 17.- INSTINTOS DE SOBREVIVENCIA 

 

1.-Reminiscencias del alma

 

La noche en los cielos de oriente, se asomaban con un hermoso cielo estrellado  y sin nubes que cubran los astros. Bajo la ciudadela de torres enrostradas en el palacio de tierra sellada en medio de la jungla de la india. Enoc de Libra seguía sin resultados ante la dura prueba que se le había impuesto para salir del santuario embrujado de una forma incorpórea y sin destruirla.

 

—¿Qué debo hacer para pasar esta prueba? —se preguntaba Enoc—. A decir verdad ni siquiera sé si mi estilo de pelea, sea esta clase de habilidades que necesito ahora.

—Realmente crees que necesitas aprender técnicas de combates —le contestó Nabu desde las escalinatas del templo central.

—Por supuesto, el único dato que conozco sobre las técnicas de libra lo leí en uno de mis manuscritos hace años, y no es más un bosquejo —decía Enoc al recordar con frustración—. Recuerdo que para destruir las murallas de la Atlántida y abrir paso a los caballeros durante la batalla, el santo de Libra exhibió alguna de sus habilidades secretas para fortalecer a los caballeros dorados y destruir las murallas, ya que incluso ni con solo las armas se podía continuar hacia adelante.

—Bueno si piensas así, tal vez necesites que el mismo te lo diga por qué su legado se perdió. Quizás deberías entablar una conversación con él, aprovechando que tienes las herramientas para hacerlo.

—El espejo imperial —musitó Enoc—. Pero no sé cómo hacerlo reaccionar como Seiryu y ver el pasado.

—Sin embargo tienes la cámara de los registros del templo Akashico, ahí todo converge incluso el conocimiento de las generaciones pasadas, es el lugar perfecto para meditar a solas —le dijo Nabu, incitándolo a que entrara en el templo.

 

Enoc pensó que sería una buena estrategia para por fin conocer las habilidades del verdadero caballero de Libra y decidió entrar al templo, en la cámara de los registros a solas. Al entrar, siguió un camino subterráneo que lo hizo bajar por unas escaleras de caracol hasta llegar a una puerta en un oscuro pasillo, que apenas y tenia candelabros de pequeñas antorchas que iluminaban ligeramente el corredor, hasta llegar a la sala de los registros. Cuando entro vio que estaba sumamente oscuro, así que decidió caminar con cautela y observó como la entrada desapareció dejándolo en un espacio sombrío y silencioso, el cual no parecía tener nada en la sala.

Para iluminar un poco encendió su cosmo dorado, y efectivamente comprobó que el lugar estaba vacío. Entonces algo sucedió y el espacio se distorsiono, de alguna forma había comenzado a producir una actividad en el cuarto, ya que de la oscuridad unos puntos brillosos se iluminaron. Enoc vio como se habían formado estrellas en ese espacio nocturno, al parecer el cuarto era una dimensión a otro mundo, el cual se podía manipular a voluntad en cuanto el usuario hacía notar su cosmo, ya que pudo divisar la constelación de la balanza en el firmamento.

 

—Ya veo, así que esto es el salón de los registros Akashicos. Supongo que puedo empezar a meditar —musitó Enoc sentándose en forma de loto.

 

No sabría cómo empezar a buscar en su interior, pero al cerrar los ojos y tratar de imaginar cómo sería su predecesor, estuvo en silencio durante unos minutos. Cuando de su mismo cuerpo una sombra, comenzó desprenderse de el mismo y moldearse lentamente a imagen y semejanza de Enoc. Un nuevo hombre con apariencia espectral, portando la cloth de Libra se había formado de su propio cuerpo y Enoc sintió una cosmoenergía desconocida, que le estaba acechando. De alguna manera había logrado manifestar a su antepasado, ahora podría contestar a sus interrogantes.

 

2.-Sombras

 

En la brumosa y oscuros jungla de tierra sellada. Dos caballeros de Athena se habían separado para cubrir más terreno, de alguna manera no habían podido encontrar el camino. Al menos eso pensaba Gabriel del Cangrejo Menor, pues no sentía la presencia de su maestro y con cada paso que daba más nervioso se ponía.

—Definitivamente fue una mala idea —murmuró para sí mismo—. ¿Por qué el maestro habrá querido separarse?

El lugar era engañoso ya que sentía sonidos muy raros y espeluznantes dentro de las malezas, pero el caminaba por el terreno alumbrado alejado de los árboles y mas a la orilla, tenia suerte de que la luz de la luna, esa noche estaba más rebosante que nunca.

—¿Qué fue eso? —se preguntó el joven de rubios cabellos alborotados al voltearse—. ¡Hay alguien ahí!... ¡¡Maestro Dante!!

Sin embargo no tuvo respuesta y solo sintió como una parvada de pájaros salieron de los arbustos que lo rodeaban, haciendo que tropezara por el atrincherado camino que venía recorriendo y empezara a rodar hasta caer en un charco de lodo, pronto se dio cuenta que había caído en un pantano.

—¡No moriré en este lugar! —bramó con repugnancia alzando el brazo para formar una esfera azulada—.

 

 

¡Aquatic eruption!

“Erupción Acuática”

 

Gabriel clavo su puño al suelo, produciendo que la esfera lo propulsara por los aires, originando un torrente espumoso que lo levanto por los cielos hasta caer fuera del pantano.

 

—Un caballero de Athena no se asusta con nada, menos con un pantano —dijo con una impactante palpitación en el pecho.

—Es bueno saberlo, sería muy patético que hubieses muerto de esa forma —vociferó una voz masculina de las alturas de donde se había caído—. Permite presentarme soy el caballero Andrómeda Negro.

—Ohh… Que sorpresa, un enemigo —dijo con algo de entusiasmo—. Yo soy Gabriel del Cangrejo Menor, me había perdido en estos lugares, supongo que estamos buscando lo mismo y terminamos encontrándonos.

—Que brillante deducción, llevaba horas buscando algún oponente del santuario. Me dijeron que si venia para acá podría vengarme por exiliarme durante la rebelión, pero esperaba a alguien con más experiencia, no un mocoso —contestó el santo de oscuras facciones.

—A decir verdad yo también quería luchar con alguien, esta es mi primera misión en el exterior. Por lo que estoy muy emocionado, permíteme felicitarte —dijo Gabriel desconcertando a su adversario.

—¿Qué estás diciendo pequeño cangrejo?

—Por convertirte en mi primer oponente que venceré —le respondió con confianza, esbozando una mueca.

 

El caballero oscuro levanto su diestra para desplegar de su brazo unos látigos metálicos oscuros los cuales tenía enrollado. Aquellas cadenas se abalanzaron penetrando la tierra y saliendo en forma de venenosas serpientes negras que atacaron a Gabriel, pero este las esquivo por muy poco subiéndose a unos árboles, los cuales no pudieron alcanzarlo ya que su oponente replegó sus cadenas.

 

—Muy bien, eso fue solo un saludo. Prepárate porque ahora voy enserio —le aclaró el black saint saltando—.

 

 

¡Black Fang Nebula!

“Nebulosa de Colmillos Negros”

 

El santo negro expandió sus cadenas que tomaron la forma de una pila de víboras oscuras, las cuales rodeaban a Gabriel y sujetan fuertemente.

 

—No podrás escapar, mis cadenas negras te succionaran toda tu energía hasta la muerte —le dijo su oponente  sonriendo con placer al verlo sufrir por el estrangulamiento.

 

Sin embargo algo sucedió y Gabriel fundió dos esferas azuladas de cosmos hacia al suelo, las cuales expulsaban dos columnas de torrentes que lo hacían alzarse por los cielos, liberándose de la gran mayoría de las serpientes. Para caer en un parte más alejado, entonces decidió contraatacar de una forma que no puedan verlo.

 

—¡Aquatic Fog! —

“Niebla Acuática”

 

Nuevamente Gabriel hizo explotar una gran burbuja por sobre su cabeza, la cual produjo una masa gaseosa de un vapor blanquecino que se manifestó rápidamente, sin deja ver a su oponente.

 

—Maldito cobarde por qué no muestras.

—Por qué no me encuentras tú —le propuso Gabriel desde la niebla.

—¡Ahí estas! —exclamó el black saint disparando sus víboras negras las cuales penetraron una roca sin éxito.

—Como lo imaginaba, tu cadena es una farsa comparada con las cadenas originales de la armadura de Andrómeda de bronce.

—¿Qué?

—Un amigo mío, conocido como el escriba del santuario. Una vez me contó sobre la fabulosa habilidad de la cadena de Andrómeda para encontrar a su oponente años luz de distancia, dijo que la armadura original de bronce era envidiada por sus habilidades que lo hacían ver como una leyenda, pues sus cadenas a diferencia de las tuyas que se mueven de una única forma, las verdaderas se mueven con gracia y elegancia adoptando diversas maniobras ofensivas y defensivamente —explicaba desde las sombras.

—Maldito, pero crees que me vencerás escondiéndote.

—No. Pero te atacare de donde no te lo imaginas…

 

¡¡Aquatic Glare!!

“Fulgor Acuático”

 

Gabriel nuevamente creo dos esferas azuladas las cuales junto en una sola, para liberar un torrente de espumas que se abalanzaron contra el santo negro, haciéndolo que la presión desgarre sus cadenas y alzarlo hasta los aires, cayendo este fulminado en el suelo. Sin embargo aún se retorcía con furia, pero cuando Gabriel se estaba acercando una sombra oscura lo cegó como un vendaje en los ojos.

 

3.-Los tres plateados

 

Dos hombres de vestimentas blanquecinas opacas le estaban cerrando el paso a Ganimedes de Copa, el más bajo de todos era un santo con una característica nariz sobresalida tan llamativa como su cabellera pelirroja, mientras que el más alto, era un sujeto de piel bronceada y mirada taimada con una reluciente calvicie. Por otro lado el de al medio, tenía la mirada más agradable por su semblante pasivo con una abundante cabellera negra hasta la cadera.

 

—Bien si eres inocente de contaminar las cascadas de sangre con tus trucos impíos, entonces por qué huyes del santuario? —preguntó el calvo santo de plata.

—Todos culpan al único responsable de la mantención de las aguas del santuario. Porque para probar mi inocencia no puedo dejar que me encierren, debo buscar a los verdaderos culpables. Además hoy he descubierto un secreto de estado muy importante, pero no puedo contárselos hasta no tener pruebas —les vociferó Ganimedes de Copa.

—Un secreto de estado y cual es supuestamente —le cuestionó el santo de plata del cuervo.

—Espera Raven's este niño piensa que lo dejaremos ir sin castigo, ahora que el pueblo está en desgracia a ti se te ocurre contaminar las aguas, para mi Narciso de Mosca es algo que no puedo permitir dejarlo impune —dijo el santo de nariz sobresaliente.

—No lo toquen, el está diciendo la verdad —musitó el caballero templanza benevolente.

 

Sus compañeros lo miraron extrañado, al santo de Canes Venatici. Pero en el fondo sabían, que si Carlos les estaba pidiendo que se detuvieran, era porque algo había percibido. Después de todo, Carlos  de Lebreles, era conocido por su increíble percepción conocida en oriente como el Satori Ho, la habilidad para leer la mente en el momento. El santo de lebreles, miro con concentración al caballero de copa, hasta que engrandeció los ojos y decidió explicarles a sus compañeros.

 

—Ya veo, realmente nos han engañado. Sin embargo si enfrentas al papa sin pruebas, el santuario te condenara —contestó con seguridad—. Caballeros, déjenlo que siga su camino.

—¿Qué? —se cuestionó incrédulo Raven's del cuervo—. ¿Por qué no nos dice que esta pasando?     

—Por qué a mí tampoco me creerían, además a este hombre solo lo juzgan equivocadamente. El no sería capaz de contaminar las aguas, eso es obra de una entidad por encima de los caballeros —les aclaró Carlos.

—Tan grave es el asunto, pero el patriarca ordeno traerlo ante su presencia. Si no lo llevamos nos castigara a nosotros —les recordó Narciso de Mosca.

—Creo que tendrán cosas más importantes de que preocuparse, las desgracias que se avecinan son terribles. El rio de sangre es solo la primera, muy pronto sucederá otra calamidad mucho más difícil de manejar, les recomiendo que se preparen —les recomendó Ganimedes.

—Entonces continúa tu camino, si Carlos dice que desobedezcamos al papa. Debe haber una buena razón —dijo el rapado santo del cuervo.

—¡No podemos dejarlo ir!... Me opongo rotundamente —exclamó el narigón caballero de mosca—. ¡Os destruiré yo mismo!

 

Sin embargo antes de que su compañero atacara, Carlos le detuvo el brazo. Dándole la oportunidad para que se marchara y Ganimedes asintió con la cabeza muy agradecido y prosiguió su camino. Mientras los otros dos plateados forcejeaban hasta que ya el santo de Crateris se perdió más allá de las montañas.

 

  —Esto es traición, si el patriarca se entera de que lo dejaste ir nos castigara a los tres por igual. Por haberte dejado ayudarlo —comentó el narigudo.

—Entonces será mejor que te quedes callado, Narciso —le aconsejo Carlos.

—El tiene razón —añadió el santo del cuervo, cuando dos de sus aves arribaron a sus hombros—. Oh… ¿Qué sucede Hugin y Munin?

 

Las dos aves parecían gruñir al oído de Raven's  sin que los demás entendieran como lo hacía, después de todo solo el tenia la facultad de hablar con los cuervos los cuales eran sus más fieles mascotas. En cuanto terminaron de emitir sus silbidos, los cuervos se tranquilizaron, pero dejaron con una expresión muy preocupada a su amo, tanto que volteo hacia la dirección de donde habían venido.

 

—¿Y ahora qué pasa?...  —cuestionó Narciso, irritado.

—No van a creerlo, pero las desgracias de las  cuales percibía Ganimedes se acercan…

—¿Qué?... Como es posible, no siento ningún cosmo maligno —dijo Carlos.

—Un abundante enjambre de insectos se acerca, mis cuervos dicen que son tantos que  podrían consumir todo los campos en un día, claro si nuestros aldeanos tuvieran un alimento plantado, como no es el caso. Entonces buscaran alimentarse de lo único que resta, los habitantes de las aldeas —explicaba Raven's.

 

Los caballeros sintieron unos zumbidos que poco a poco se iba intensificando hasta hacerse bastante molesto, entonces vieron como una cantidad abismal de mosquitos se acercaba a la región de Atenas, una nueva calamidad estaba a punto de poner en peligro la existencia de los habitantes de Rodorio nuevamente, después de la hambruna y las aguas de sangre.

 

4.-El tigre blanco

 

Una oscuridad infinita había sumergido el campo de batalla donde se encontraba Gabriel del Cangrejo de Mejor, después de haber derrotado al santo de Andrómeda Negro, aunque lamentablemente no alcanzo a darle el golpe de gracia, alguien había interferido bloqueando todo aspecto visual con esa siniestra tiniebla.

 

—No puedo sentir nada esta oscuridad... ¿Quién está ahí?

 No hubo respuesta para el joven santo de bronce, hasta que recibió un golpe por la espalda que lo tumbo  al suelo de forma desprevenida, cuando se reincorporo tomando una forma defensiva de nuevo no podía sentir la presencia del desconocido enemigo y el cosmo de su anterior rival también había desaparecido... ¿Acaso estaba en otra dimensión?

—¡Fulminare esta oscuridad con mi gran presión! —exclamó Gabriel formando una esfera azulada en las palmas— ¡Fulgor Acuático!

 

Gabriel hizo estallar la bola de presión iluminando el lugar con el aire huracanado que provoco, para darse cuenta que aun continuaba en la jungla, pero la oscuridad no se disolvió y volvió a cubrir todo el espacio dejándolo en las tinieblas nuevamente.

 

—Ese tenue fulgor no es capaz de iluminar nada en mi niebla de la oscuridad perpetua. Estás acabado pequeño cangrejo —vociferó una voz masculina en el aire.

—¿Quién eres?

—El hombre que le pondrá fin a tu vida en un instante —respondió la misteriosa voz.

 

Cuando de distintas direcciones recibió una estampida de golpes los cuales no podía ver de dónde venían, solo sentir los puños ken de su desconocido atacante.

 

—Maldición mi maestro no me perdonara si soy derrotado en mi primera misión —decía Gabriel mientras trataba de ponerse de pie con dificultad, cuando volvió a perder el equilibrio—. ¿Cómo es posible que mi cuerpo esté en tan mal estado?

—No fueron simples golpes, fueron ataques certeros a tus puntos vitales, en esta oscuridad puedo verlos como si fueran los únicos rastros de luz. Ahora todas tus energías te abandonan rápidamente —le explico la voz.

—Si voy a morir me gustaría saber quién es mi verdugo.

—Tienes razón, después de todo uno siempre debe conocer a sus víctimas antes de darle el golpe final. Al menos podrás decir en el otro mundo que estuviste a punto de derrotar a un caballero negro —dijo la voz, disolviendo la oscuridad.

 

Gabriel contemplo como un hombre de ropaje negros como el ébano y carente de toda luz como las cloth estaba frente a él, era un santo de ojos negros y una lacia cabellera oscura, con un aspecto asiático de ojos rasgados.

 

—Soy el caballero del Dragón Negro —musitó el recién aparecido.

—¿Dónde está Andrómeda Negro? —le preguntó curioso cuando sintió unas cadenas que lo rodearon, levantando su cuerpo en una pila de serpientes oscuras.

—¡Aquí estoy, y me he recuperado! Esta vez te estrangulare hasta la muerte —dijo el santo de Andrómeda saliendo desde atrás.

—Veo que estas mejor —le comentó su compañero—Por un momento pensé que habías sido derrotado cuando sentí tu cosmo desfallecer.

—Solo me desmalle, pero ahora seré más precavido —le respondió su compañero— ¡Este lugar será tu tumba pequeño cangrejo!

 

Cuando desapercibidamente fueron encandilados por un blanquecino resplandor que no provenía de la luna sino de la montaña que está en la jungla, desde un risco estaba una animal brillando con intensidad similar a un astro, era un felino blanco de enormes proporciones y rayas negras por todo el cuerpo. Aquel animal con esa aura cegó a los presentes cuando salto hacia ellos, cayendo entre los santos negros y Gabriel quien estaba de rodillas en el suelo con sus brazos inhibidos por las cadenas negras.

 

—De donde salió este tigre gigante.

—No lo sé, pero no es una criatura normal. Puedo sentir un cosmo muy agresivo de esa bestia —le dijo el dragón negro.

—Mira esos ojos, parece que está enfadado —comento Andrómeda negro retrocediendo, cuando se dio cuenta que el tigre estaba aplastando algunas cadenas—. Morirás si no te apartas de nuestro camino.

 

El santo de renegado le lanzo sus cadenas que tomaron forma de víboras demoníacas las cuales sujetaron por todo el cuerpo al felino. Sin embargo este con una fuerza sobrenatural se levanto y de un mordisco se liberó, usando sus garras. Destrozó las ataduras oscuras, cayendo los fragmentos serpentinos tomando su forma verdadera de restos de cadenas negras. Quedando Gabriel a su vez, un poco más libre de las ataduras

 

—¡Qué fuerza tiene! —exclamó sorprendido Andrómeda Negro—. ¿Pero de donde salió esta bestia?

—Creo que invadimos su territorio —añadió Gabriel arrastrándose con sus piernas para levantar su cuerpo y zafarse de sus ataduras, ahora que ya no estaban adheridas a los brazos de su oponente.

—Maldita bestia ahora es mi turno, veamos si puede hacer algo conmigo —sonrió el dragón oscuro, liberando sus tinieblas desde su oscura tenebrosa aura que manifestó como una capa gaseosa.

—De nuevo esto...

 

Gabriel quedo solo con la bestia y pensó que esta lo atacaría cuando lo miro, pero el tigre salto por encima de él,  para dar un aplastón con sus patas delanteras, cayendo encima del santo del Dragón quien perdió la concentración y la técnica se distorsiono, sin embargo el rebelde caballero había amortiguado el impacto con su escudo y reunió toda su fuerza para lanzar un puñetazo que expulso a la bestia de su cuerpo, haciendo que retrocediera.

 

—¿Cómo pudo encontrarlo? —se cuestionaba Gabriel, cuando recordó que los felinos se guían mas por el olor.

—¡Tal parece no saben respetar el silencio de estas tierras! —Les clamo una voz desde las sombras—. Tendré que ensañarles la verdadera naturaleza del tigre para que escarmienten.

 

Unos rasgos atléticos y una lacia cabellera albina de ojos amarillos tenia aquel hombre que estaba parado, vestido solo con la parte inferior de su cuerpo de negro y la parte superior desnuda. El misterioso hombre se acerco al tigre para tocarle la frente y este pareció reaccionar.

Envolviéndose en un aura brillante, el tigre se encogió un poco, tomando una forma metálica de una figura felina del color de la luna con un cosmo que rugía como un trueno cuando terminó de transformarse. El tótem con forma de tigre se disolvió y sus partes se ensamblaron en el cuerpo del joven de cabellos albinos, muy pronto estaba portando una armadura, expresando un intenso resplandor.

 

—¡Es un santo! —dijo Gabriel impresionado—. Pero qué extraño no recuerdo que exista un caballero del tigre y esa armadura parece ser de plata, pero su resplandor es tan intenso como la luz solar de una armadura de Oro.

—Soy Baihu del Tigre, y estas son mis tierras... ¿Acaso piensan que pueden atacar a un felino en su propio hogar, sin provocar su ira?

—Otro caballero apareció, pero este parece ser de plata. Quizás sea más entretenido matar a el que al pequeño santo de bronce —pensaba Andrómeda Negro—. Me pregunto qué tan fuerte será.

—Quieres ser el primero —le invito a dar un paso adelante, incitándolo con sus dedos.

—El primero en morir serás tú, por oportunista...

 

 

¡Black Fang Nebula!

“Nebulosa de Colmillos Negros”

 

El caballero Negro, extendió su diestra para lanzar múltiples cadenas que tomaron forma de víboras, arremolinándose de forma uniforme por el suelo hasta llegar al cuerpo del santo del tigre, quien salto muy alto para no ser alcanzado. Sin embargo una víbora logra acercársele lo suficiente, ascendiendo hasta la misma altura, pero cuando iba a atacarlo, Baihu usa su dedo enviando un fino rayo de luz que detuvo el movimiento y la serpiente se cayó inerte tomando su forma real, como una cadena con diminutas partículas de cristales.

 

—No es posible, congelo mi cadena...

—Recibe la garra de la noche...

 

¡Byakko Gansenran!

                                “Tempestad de los cien colmillos Del Tigre Blanco” 

                     

Cayendo en picada, el santo de plata alarga sus uñas como filosas garras, las cuales lanza múltiples rayos cruzados de estrechas líneas que desgarran el aire en un instante, destrozando las cadenas en mil pedazos, acto seguido lo embiste directamente, corriendo hacia él, hasta que sus garras le penetran el corazón, sangrándole sangrientamenteAndrómeda Negro Cayó muerto, totalmente agonizando en un charco de sangre.

 

—Creo que su cuerpo estaba al límite, alguien más ya hizo la mayor parte del trabajo por mí. Pero en ti percibo que todavía tienes muchas fuerzas —le intuyo mirando al Dragón Negro.

—Qué ingenuo fue, se confió nuevamente y no uso todo su poder. Yo por el contrario no soy tan estúpido como el —le contestó el santo del Dragón.

—¿Por qué no lo salvaste como la vez anterior? —preguntó Gabriel alejado un poco de ellos.

—Cállate, la vez anterior no lo salve. Solo vi la mejor oportunidad para atacar, pero ahora que he visto su ken, estoy seguro que no podrás derrotarme con eso —le aseguró el santo del Dragón Negro.

Baihu sonrió con confianza poniéndose en posición ofensiva, mientras acumulaba su cosmo una corriente fría rodeo el lugar.

—¡Aquí voy entonces!

 

El santo de plata corrió hacia él velozmente para atacarlo con sus garras de luz, las cuales golpeo en múltiples ocasiones. Sin embargo, en un movimiento circular con su escudo, el santo del dragón negro bloqueo todos sus ataques. Baihu miro con seriedad y retrocedió dando un salto.

 

—Ya veo, tal parece si pudiste adaptar las verdaderas habilidades de un santo, aplicando la regla de que una técnica vista, no funciona por segunda ocasión —añadió el santo de plata.

—Tú por el contrario, no conoces ninguna de mis técnicas. Así que te atacare con mi ken más fuerte desde el principio.

—Será posible que lo derrote de un solo golpe...

 

—¡Ankoku Sho Ryu Ha!—

“Ola del Dragón ascendente de las tinieblas”

 

El caballero oscuro, corre a gran velocidad concentrando una gran cantidad de energía en su puño. Mientras va adoptando  el aura de un dragón azabache, la vista de Baihu se desvanece y le da la oportunidad de atacar. Cuando engancha el puño en el estomago, asciende en un espiral sombrío el cuerpo de la víctima, infligiendo un terrible dolor que lo eleva hasta las nubes. Pero en las alturas, Baihu recobra el aliento y en el aire se da una voltereta, para caer de pie y amortiguar el impacto.

 

—¿Qué?

—Sorprendido —vociferó Baihu—. Creo que ese golpe, no es capaz de invertir el flujo de la cascada de Rozan. Yo conozco al verdadero golpe del dragón ascendente y te puedo asegurar que tu técnica no es la gran cosa, comparada con la de mi compañero Seiryu del Dragón.

—Ya veo así que conoces al santo del Dragón, ahora entiendo. Yo en mi juventud trate de ganar su cloth, pero no conseguí despertar el letargo del drago durmiente —razonaba el santo oscuro.

—Si hubieras conseguido invertir el flujo de toda la cascada, te hubieses dado cuenta que en las profundidades se encontraba el tesoro del dragón donde él estaba habitando, vigilando el reino submarino  —explicaba Baihu, mientras adoptaba una forma ofensiva con sus manos en forma de garra.

 

                                     ¡Byakko Gansenran!

                                “Tempestad de los cien colmillos Del Tigre Blanco”     

                 

Baihu da un golpe destellando las garras de un felino que se extienden como rayos cortantes  a gran velocidad en un vórtice de energía blanco-azulada.

 

—Idiota, que no recuerdas que ya vi este ken —le reiteró el dragón negro, esquivando los colmillos de luz. Sin embargo en el transcurso de la tempestad, unos cuantos empezaron a tocarlos, destruyendo parte de su hombrera—.¿Qué?

 

El dragón negro, no pudo ver los siguientes colmillos y comenzó a sentir como su cuerpo era perforado por esa gran tormenta de rayos que le desgarraban el cuerpo, rasgando su ropaje en fragmentos hasta dejarle sin protección y comenzar a causarle terribles heridas que ocasionaron que brotara una gran cantidad de sangre.

 

—No entiendo, ahora su ken es más fuerte y veloz que antes —musitó el caballero negro, cuando terminó sintió un golpe que le atravesó el cuerpo por el estomago.

—La vez anterior no tuve necesidad de usar todo mi poder, porque quise darles igualdad y pelear a su nivel. Por el contrario, ahora que ya conocías mi técnica, tenía que usar mi verdadera fuerza —le contaba Baihu.

—El cosmo de este hombre, fue tan grande como el de mi maestro y mi hermano, por unos momentos —comentaba Gabriel asombrado.

 

El santo del cangrejo menor estaba entendiendo su estilo de pelea, el santo del tigre era capaz de aumentar y disminuir rápidamente su cosmoenergía a su voluntad. Cuando la situación lo requiera.

 

—Maldito, por qué no peleaste con toda tu fuerza desde el principio entonces…

—Tenía ganas de saber que tan fuerte eran los santos negros de los que tanto había escuchado, pero creo que eran solo rumores, vosotros aunque se hicieron más fuertes que los rangos que representan, solo consiguieron una fuerza mal adiestrada, en cambio yo he superado mi nivel de plata, fortaleciendo tanto mi cosmo como mi armadura —especificaba Baihu, cuando se dieron cuenta que hasta ahora. Ningún ataque había si quiera arañado la armadura del tigre.

—Ya veo, su armadura de plata no es común. ¿Acaso quieres decir que tu cloth y tu cosmo son tan fuertes como un caballero de Oro?

—Así es, mi armadura fue fortificada con la sangre de un caballero dorado.

—Entonces puedo morir satisfecho de haber sido derrotado por ti —musitaba el dragón oscuro cuando cayó al suelo desangrándose.

—Gabriel del Cangrejo Menor, verdad —dijo Baihu mirándolo.

—Ese es mi nombre, señor Baihu —dijo Gabriel acercándose.

—Te hemos estado esperando, puedo sentirlo tú eres el nuevo guardián del tesoro imperial de estas tierras—le reveló  Baihu.

—¿Qué?... Yo solo he venido a este lugar para prestar apoyo en la protección del tesoro imperial, pero me perdí junto con mi maestro.

—Qué extraño, en el pasado jamás el santuario se intereso por la misión de los vigilantes exiliados. No importa, será mejor que continúes el camino, para el nuevo guardián el bosque te abrirá el paso hasta que llegues con Nabu, el maestro que te enseñara todo lo que necesitas saber sobre el verdadero aprendizaje del cosmo —le explicaba Baihu.

—No puedo, tengo una misión igual que tu. Además tengo que buscar a mi maestro.

—Enoc de Libra también dijo lo mismo y cuando fue entendiendo realmente lo que le decíamos, se quedo para perfeccionar sus conocimientos, el así como tu es el guardián del espejo imperial, otro de los tres tesoros sagrados —le contaba Baihu.

—¿Enoc?... Pensé que estaba en Rozan. No entiendo en que te basas para decir que yo soy el nuevo guardián… ¿es que acaso eres omnisciente?

 

Baihu sonrió y le señalo el camino que debiera seguir, cuando apunto Gabriel noto como la maleza se disperso para él y la niebla se esfumo para mostrar un camino secreto.

 

—Nuestra unión con el cosmo nos da ciertas facultades para poder reconocernos entre nosotros, cuando veas que puedes ejercer la potestad de la reliquia sagrada, comprenderás mejor. Ahora adelante, tu verdadero sendero te espera —le respondió con confianza.

—Espera, no dejare que te lleves a mi hermano menor —dijo una voz masculina desde la maleza.

 

Los dos miraron hacia él la izquierda para ver que de la abundante fauna, salía un caballero de Oro de larga caballera lacia grisácea y ojos celestes, y portentoso cuerpo de piel bronceada, expresando un aire de pasividad con su aura que hizo que la sombría apariencia de la jungla se dispersara y la luz regresara.

 

—¡Hermano! —exclamó el santo de bronce al voltear.

—No sé, qué pretendes con Gabriel, pero no puedo dejar que te lo lleves—musitaba Miguel.

—Baya por qué no pude detectar tu presencia, parece que tenemos  a otro con habilidades como las mías, capaz de fundirse con la naturaleza —decía Baihu al notar que salió de la nada, como si hubiese estado observando—. No tienes porque desconfiar, Gabriel encontrara una mejor educación de la que aprendió en el santuario.

—Lo siento, pero mi hermano sigue el mismo camino que yo. Servir a la diosa Athena, con qué fin le ofreces esas enseñanzas misteriosas —le preguntó con curiosidad.

—Bueno supongo que tendré que aclarárselo desde el principio, nosotros los santos exiliados no protegemos a Athena, sino que servimos a un propósito mayor, lograr la independencia de la humanidad y eso conlleva a prácticas secretas del cosmo y prohibidas por el santuario —fueron las fuertes declaraciones del caballero del tigre.

—Ven conmigo Gabriel, este tipo es un traidor a la orden. Vuestra visión parece la misma que los santos negros, corrompiendo a los caballeros inculcándoles aspiraciones personales —le dijo Miguel.

 

Cuando Gabriel se quedo inmutado, algo no lo dejaba pensar con claridad. Entonces la niebla y la maleza volvieron cerrando el camino con lianas y arbustos espinosos, dejando a Gabriel adentro del bosque, atrapado en la zona central por un extenso muro de enredaderas  que fueron incrementándose, haciéndolo retroceder mas y mas al joven santo de bronce, alejándolo de su hermano y sumergiéndolo más.

 

—¿Qué haces?... —le cuestionó Miguel, intentando avanzar, pero Baihu le cerró el paso poniéndose al frente.

—Si quieres seguir más adelante, tendrás que matarme —le advirtió el exiliado, colocándose en posición de combate.

—Bueno, si no hay remedio. Te derrotarte para llegar con mi hermano.

Los dos empezaron a encender sus cosmos, mientras detrás de sus cuerpos se visualizaba la figura de dos felinos llenos de ira, esperando que cualquiera de los dos diera el primer golpe, para iniciar una disputa de la cual no terminaría hasta que ninguno de los dos este vencido.

FIN 

 

    


Editado por ALFREDO, 30 junio 2015 - 22:12 .

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FANFIC: La condenación de los caballeros de Athena

Capitulo 44 .-  desde el (06/04/2017)

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Publicado 09 junio 2015 - 16:34

pobre Ganimedes 

 

ojala se salve



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Publicado 30 junio 2015 - 18:14

Te sugiero que cambies el color de la letra de tu fic

con el fin de que se aprecie mejor.



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Publicado 30 junio 2015 - 21:51

Pues ya le ajuste algunos detalles, le cambie los colores de los textos de los capitulos anteriores, si es que ha eso te referias ?

 

Bueno ya pronto actualizare por estos dias. Nos vemos.


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Publicado 02 julio 2015 - 14:13

MAS ALLA DE LA LETRA ME GUSTÓ TU FIC COSA QUE DEBE IMPORTAR MAS QUE LOS DETALLES

VAS BIEN


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