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Saint Seiya: The Three Wars

Capítulo 19 Elfo vs Elfo

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184 respuestas a este tema

#121 ALFREDO

ALFREDO

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Publicado 26 septiembre 2011 - 18:20

Bueno decidí postear el del snk ya q aquí empecé a leer el fic, pero lo leí del bizarro. Como tuviste bastante tiempo desarrollándolo pensé q habías contemplado hasta el más mino detalle en ortografía y guion.

—Con esto aprenderá. –dijo el odioso niño pelirrojo, mientras subía sus pantaloncillos. Ya no le quedarán ganas de regresar a nuestra aldea. –agregó, refiriéndose a sus jóvenes seguidores que no parar de reír.

Me gusto la mezcla de comedia y brutalidad, ese Snail se está volviendo una tendencia cada vez q sale, esperaba q Frixo peleara junto a él, pero lastima. Podrás creer q coincidimos con alderamin de cefeo, incluso el mío ya murió del 15 al 18 si mal recuerdo.

Sabia q tauro moriría en este chapter tenia la intuición y lo confirme al leer el titulo, por efecto pokemon era imposible q le ganara a Minos, aunque hay excepciones muy escasas.

¿Qué raro q no apareciera Aries en el clímax del combate, pues hasta ese templo llegaron kratos y Minos, por lo q entendí….esta es la parte q no quedaste conforme?...o hay una muy buena explicación más adelante?

Como sea, estuvo agradable, ahora se viene mejor porque parece q entra géminis en escena, así que esperare paciente la continuación, pero ojala no sea tanta paciencia como la ultima…XD

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FANFIC: La condenación de los caballeros de Athena

Capitulo 39 .-  desde el (06/04/2017)

Fichas de personajes


#122 Cástor_G

Cástor_G

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Publicado 26 septiembre 2011 - 19:27

CITA(Rey Escorpion @ Jun 26 2011, 01:28 AM) <{POST_SNAPBACK}>
plop me encanta tu fic pero y Lionel murio tan rapido? solo espero q no hagas lo mismo con los caballeros dorads q t caen mal ya van 2 ejemplos q veo q mueren sin pena ni gloria en tu fic y son fenix y leo. Y viendo quienes son los prota Acuario, capricornio y geminis no quiero pensar mal.

Veremos q tienes para el otro dorado q t cae mal por lo visto en tus debates osease escorpion esperemos ylo trates con neutralidad.



Hola! me agrada que te guste el fic... te juro que soy totalmente imparcial jaja Aunque algunos no lo crean, Lionel se convirtió en uno de mis favoritos, y no quería matarlo... pero su muerte ya estaba planeada desde hace como dos años que empecé el fic! De hecho, ya tengo todo planeado, se quien morirá, cómo y cuándo... sólo me falta el tiempo para escribirlo jaja.

Además Lionel resultó más poderoso que cualquier leo canónico u_ú xD


Saludos y espero verte de nuevo por acá!!!

CITA(BoltEspectrum)
EXCELENTE capitulo Castor

la batalla estuvo genial una de esas victorias morales que tanto salen en la serie


saludos



Muchas gracias bolt! me alegra verte por aquí d nuevo, y me alegra más que te haya gustado! Seguiré esforzándome para algún día tener la historia completa =)



Saludos!


CITA(ALFREDO @ Sep 26 2011, 05:55 PM) <{POST_SNAPBACK}>
Bueno decidí postear el del snk ya q aquí empecé a leer el fic, pero lo leí del bizarro. Como tuviste bastante tiempo desarrollándolo pensé q habías contemplado hasta el más mino detalle en ortografía y guion.

—Con esto aprenderá. –dijo el odioso niño pelirrojo, mientras subía sus pantaloncillos. Ya no le quedarán ganas de regresar a nuestra aldea. –agregó, refiriéndose a sus jóvenes seguidores que no parar de reír.

Me gusto la mezcla de comedia y brutalidad, ese Snail se está volviendo una tendencia cada vez q sale, esperaba q Frixo peleara junto a él, pero lastima. Podrás creer q coincidimos con alderamin de cefeo, incluso el mío ya murió del 15 al 18 si mal recuerdo.

Sabia q tauro moriría en este chapter tenia la intuición y lo confirme al leer el titulo, por efecto pokemon era imposible q le ganara a Minos, aunque hay excepciones muy escasas.

¿Qué raro q no apareciera Aries en el clímax del combate, pues hasta ese templo llegaron kratos y Minos, por lo q entendí….esta es la parte q no quedaste conforme?...o hay una muy buena explicación más adelante?

Como sea, estuvo agradable, ahora se viene mejor porque parece q entra géminis en escena, así que esperare paciente la continuación, pero ojala no sea tanta paciencia como la ultima…XD



jajaja corregiré esa metida de pata!


Y fue todo lo contrario Alfredo, tarde mucho en publicar, pero no estuve escribiendo todo ese tiempo, por eso la historia no está tan bien redactada como hubiera querido ;_; Eso es lo que no me tiene conforme del capítulo juju :(


Alderamin :O, creo que no he llegado a esa parte de tu fic!


Recordemos que Fëanor de Aries estuvo en la reunión dorada en el cap. 7, así que sí está en el santuario, el hecho de que no esté en su templo es algo que voy a explicar un poco más adelante juju y será en un capítulo muy padre porque veremos parte de su infancia, pero no trágica...y veremos a sus amigos Lionel, Deos, etc.


Y sí, ya se viene Géminis! juju, y no sólo él... algunos otros están a punto de agregarse a la batalla!!!


Saludos!!! y gracias a todos por leer y opinar =) ;_;





Capítulo 14: Memorias de un Pez Dorado
(Pincha sobre la imagen para Leer)



#123 Albert Einstein

Albert Einstein

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Publicado 17 octubre 2011 - 21:28

jajaja me da risa las varios guiños de Harry Potter y en caso aparte la censura del foro.
esa escena de la evacuasion me parecio algo extraña y sobre descrita jaja

Con los caballeros me parece que desperdicias a los dorados, tomando en cuenta que son 3 guerras ya para la segunda te quedaras sin personajes jaja terminaras como Seiya en un sobre protagonismo

solo es mi forma de pensar

#124 Cástor_G

Cástor_G

    Miembro de honor

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Geminis

Publicado 24 octubre 2011 - 18:09

CITA
Aquí está el cap. 13. en tiempo record creo xD (as)

Espero les guste... intenté cambiar un poco la redacción. espero que haya sido para bien??



CAPÍTULO 13:
Wyvern


Confianza… ¿Qué es? Confianza es poder creer en alguien; estar seguro que esa persona estará a tu lado siempre, sin importar que pase, brindándote su apoyo, su comprensión; confianza es no tener sorpresas desagradables respecto a alguien; confianza es no estar solo.

Meses atrás, cuando la cruda guerra entre Hades y Athena apenas se maquilaba, los hombres que ahora caían uno tras otro en batalla, tenían tiempo y ánimo para atender diversas cuestiones de su vida cotidiana.
En aquellos días, no era raro escuchar en los pasillos del castillo de Hades quejas y reclamos sobre el comportamiento de un joven. Su actitud rebelde y despreocupada ya había cansado a más de un miembro de su ejército. Sus constantes visitas a Atenas habían entorpecido más de una vez las tácticas de guerra que tanto tiempo tomó idear. Sin duda esta no era la actitud que un Juez del Infierno debía tener… no era como Radamanthys de Wyvern debía ser.

—Tengo que partir, Alcmena —musitó Radamanthys. Movió la diestra y suavemente acarició la mejilla de aquella hermosa mujer que entre las sábanas le acompañaba.
—No quiero. —Alcmena era una joven de larga y rizada cabellera negra y cuerpo medianamente robusto. Sus ojos verde aguamarina poseían una belleza sin igual capaz de hechizar a cualquier hombre—. No quisiera que partieras aún —apartó de ella la mano que acariciaba su rostro y la colocó sobre su pecho.
—Deseo tanto estar aquí como tú… —dijo Radamanthys—. Pero no puedo. Mi comportamiento está provocando conflictos con mi gente. Pronto el señor Hades estará entre nosotros, y la verdadera guerra empezará.
—¿Es realmente necesaria esta guerra? —preguntó Alcmena—. Temo por ti. Cada vez que te marchas siento que no volveré a verte jamás. —Ella se levantó de la cama, rodeando su cuerpo desnudo con la blanca sábana que antes cubría a estos dos amantes en su idilio nocturno.
—Te prometo que estaré bien. —Él salió de la cama, caminó hacía su amante que miraba la noche a través de la ventana (dándole la espalda aún) y abrazó su vientre—. Pero ahora tengo que partir. Le he provocado muchas molestias a la señorita Pandora. Ella es la única que ha sido comprensiva conmigo. Siento pena por ella… es una mujer joven, educada y bondadosa, y aún así lidera a un poderoso ejército asesino. Ella soporta una carga demasiado pesada bajo sus hombros. Debo evitar ser parte de esa carga.
—Anhelo el día en que sólo seremos tú y yo.
—Pronto. Cuando la guerra termine y salgamos victoriosos de ella, tendremos una vida feliz… y normal. Lo prometo.
—Te extrañaré —dijo Alcmena, triste.
—Y yo a ti. —Para despedirse, Radamanthys besó tiernamente a su amada, como nunca antes lo había hecho.

Eso fue meses atrás, cuando el guerrero aún tenía un poco de aquello que actualmente parecía haber perdido: vida propia. Ahora, la guerra estaba en su apogeo, y cada bando movía a su ejército de acuerdo a las necesidades.
A pesar de haber estado en situaciones críticas, el dios del Inframundo parecía tener la ventaja: Aiacos de Garuda había sido gravemente herido días atrás, pero ahora se recuperaba; Minos de Grifo había sido enviado al Santuario, en busca de la Urna Sagrada que mantenía prisioneros a los dioses gemelos. Pero aún había un Juez en aquel lúgubre castillo, que esperaba impaciente el momento de luchar.

—Señorita Pandora, le ruego atienda mi petición. —Un joven de alborotada cabellera rubia, entró al salón principal. Se arrodilló, mostrando el respeto que la mujer sentada frente a él se merecía.
—Dime, Radamanthys de Wyvern, Estrella Celeste de la Ferocidad —dijo Pandora—. ¿Qué es eso tan importante que quieres decirme? ¿Por qué la urgencia?
—Le suplico me permita ir al Santuario. No dudo de las capacidades de Minos, pero incluso él podría tener problemas con los Caballeros de Oro. Creo que podría necesitar mi ayuda.
—Agradezco tu interés por los asuntos importantes de nuestro ejército, pero me temo que no puedo conceder tu deseo. —La enigmática mujer respondió serenamente, mientras jugaba con el anillo en forma de serpiente que lucía su dedo medio, moviéndolo de arriba abajo con el pulgar de la misma mano.
—¿Por qué? —preguntó Radamanthys, molesto.
—Estoy segura que Minos tiene todo bajo control —respondió Pandora, sonriente—. Además, recuerda que Lamia de Sanguijuela aún permanece en el Santuario. Gracias a ella sabemos que ninguno de los Caballeros de Oro que actualmente custodian los doce templos del zodiaco… es rival para él.
—Aún así, quisiera ir —instó Radamanthys, al momento de ponerse de pie—. Llevaré a algunos de mis subordinados conmigo.
—Radamathys… ¿Es que acaso tu época de rebeldía no había pasado ya? ¿Por qué razón te resulta tan difícil seguir una simple orden? No puedes ir. He tenido muchas consideraciones contigo… y eso me ha provocado conflictos con el señor Hades.
—¿Realmente? —preguntó Radamanthys, irónico.
—¿Qué quieres decir?
—Antes, sentía pena por usted señorita Pandora. Creía que era demasiado joven, educada y bondadosa para mover a un ejército de guerreros como el nuestro. Pero ahora, empiezo a creer que usted no siente carga alguna por sus obligaciones… sino que siente placer por ellas. La manera en que mueve éste ejército es…
—¿A dónde quieres llegar Radamanthys? —interrumpió Pandora, ahora con un gesto de seriedad en su rostro.
—Su actitud me parece sospechosa. Desde hace un tiempo, las misiones más importantes son para Minos. La conducta de ustedes dos me hace pensar que esconden algo. De hecho, empiezo a creer que es la voluntad de ustedes la que mueve el ejército a su antojo, y no la del señor Hades. Creo que debería contarle al señor Hades personalmente esta incómoda situación.
—¡No es necesario! —La delicada y enigmática joven perdió momentáneamente la compostura, y alzó la voz, como nunca lo había hecho—. No es necesario, Radamanthys —agregó, ahora serenamente—.
—¿No lo es? —preguntó él, desconfiado.
—Lo siento.
—¿Cómo?
—Eres el menor de los tres Jueces del Infierno, Radamanthys. Siempre te he visto como a un hermano menor, y he querido mantenerte alejado de las batallas… para protegerte. Pero ya eres todo un hombre, y mereces ser parte de esta guerra… de éste sueño. Ve al Santuario y demuestra tu valentía. Tienes mi consentimiento.

Al escuchar las palabras de Pandora, Radamanthys pensó que quizá había cometido un error con ella, y que estaría bien pedirle disculpas, pero no lo hizo. Wyvern era un guerrero sumamente orgulloso, y jamás aceptaba sus errores. Más de una vez fue la comidilla de la chusma espectral, debido a su escandaloso comportamiento. Aunque Minos de Grifo ordenó que jamás se volviese a hablar del asunto, hay quienes aún lo comentan secretamente.
Aquella noche, en el salón principal del castillo, un atrevido joven cantaba la canción más obscena que se haya escrito en la historia… “mearé sobre el culo de los dioses” decía parte ella. Claramente estaba bajo la influencia del alcohol, porque aunque sea difícil de creer, incluso aquellos guerreros que son capaces de romper el suelo con sus puños, nada pueden hacer ante el efecto eufórico de estas bebidas pecaminosas.

—El vino que acabas de beber, mi padre lo guardaba celosamente —dijo Minos. Él y varios Espectros más eran testigos del vergonzoso espectáculo—. Has profanado la herencia de mis padres. —El enorme y lujoso castillo que en ese momento servía como fortaleza para el señor del Inframundo, antes era el hogar de los Griffin, una familia noble de Inglaterra, a la que Minos pertenecía. Aún podía verse el escudo de armas de la familia en la entrada principal: la imagen evocaba a un hermoso grifo blanquecino, rodeado de espigas doradas—. No conforme con eso, te presentas en ese estado tan lamentable, vociferando estupideces como si fueses un vulgar vagabundo. ¿Quién crees que eres para faltarle al respeto a éste lugar? A mi familia, a mis ancestros… y al señor Hades, que pronto estará entre nosotros.
—Tu familia, tus ancestros y el señor Hades me importan una porqueria —dijo Radamanthys, totalmente ebrio. La chusma presente no podía creer lo que el atrevido joven había dicho. Hablarle de esa manera a Minos significaba perder la cabeza sin remedio. Pero Radamanthys ostentaba el mismo rango que él, y los conflictos entre Jueces no podían tener lugar, bajo ningún concepto, pues ninguno de los dos poseía privilegios para castigar al otro. Además, éste tipo de situaciones podrían alterar el orden general en el ejército. Pero… ¿Qué era más grave? ¿Insultar a la familia de un psicópata que podría arrancarte la cabeza en un suspiro? ¿O quizá insultar el nombre de un Dios? Cualquiera que fuese el caso, Radamanthys había metido la pata, y hasta el fondo.
—Insultas a mi familia… y a nuestro Dios, Hades. —El gesto de Minos en aquel momento, reflejaba unas ganas inimaginables de despedazar carne humana—. ¿Qué clase de maldito bastardo inconsciente eres? —preguntó el Grifo.
—Los dioses me han molestado encima —respondió Radamanthys—. No me importas tú, no me importa Hades, no me importa nada.
—Estúpido. Te daré un castigo que te hará recordar por qué razón deben importarte esas cosas.
—¡Castiga esto, chupapollas! —Radamanthys metió la mano en sus pantalones, se agarró el miembro y lo sacó al aire. Inmediatamente empezó a culebrear su pene flácido y pálido, de arriba abajo, ante la mirada atónita de los presentes.
—Tu insolencia no tiene límites —dijo Minos—. Prepárate Radamathys, porque ahora mismo te voy a enviar a un lugar de sufrimiento sin fin… un lugar que conoces muy bien… ¡Cocytos!

Nadie vio exactamente qué pasó. Minos levantó la mano derecha y señaló a Radamanthys con el índice. Hubo un pequeño relampagueo y de pronto, desaparecieron. En la habitación no quedó rastro alguno de los Jueces del Inframundo.

—¡Imposible! —exclamó Radamanthys, sorprendido. Su cuerpo ahora yacía completamente inmóvil, enterrado en un infinito mar de hielo; sólo sobresalía su cabeza—. Éste lugar es…
—La octava prisión —completó Minos—, Cocytos.
—El infierno congelado —musitó Radamanthys.
—Como bien sabes, en éste lugar caen aquellos que han cometido el más grande de los pecados, la conspiración contra los dioses. Sólo mira a tu alrededor, y verás los restos putrefactos de miles de Caballeros de Athena que se han atrevido a desafiar a nuestro señor Hades. —De la gran superficie glaciar, sobresalían quizá millones de rostros podridos, uno tras otro. Cada uno de ellos mostraba un gesto de agonía abrumadora—. Llegaste demasiado lejos, Radamanthys. Insultaste el buen nombre de nuestro Dios, y ahora tendrás que pagar las consecuencias. Estarás aquí, junto a la carne maloliente de los Caballeros de Athena… hasta que te disculpes.
—No lo haré.
—Lo harás. —Lentamente, Minos alzó el pie derecho y lo colocó sobre la cabeza del joven enterrado en el hielo—. Te aseguro que lo harás. —Con la saña que puntualmente le caracterizaba, Minos ejerció presión sobre el cráneo de su compañero, moviendo la planta del pie de un lado a otro, como si estuviese aplastando un simple insecto.
—¡Gggh! ¡Gggh! ¡Gggh! —Radamanthys no podía hacer otra cosa más que quejarse lastimosamente. La sangre ya había empezado a escurrir por su rostro, pero no parecía querer cambiar su postura aún.
—¡Pide perdón! —gritó Minos, hundiendo el pie con mayor fuerza.
—¡No lo haré!
—Eres obstinado. —Minos retrocedió. Sangre, cabello y pedazos de piel habían quedado pegados en la suela de sus zapatos negros metálicos—. Ya veremos cuánto resistes. Pronto tu cuerpo empezará a enfriarse, y con ello vendrá un dolor insoportable en tus extremidades. Pensarás que es mejor morir que seguir con tal agonía.

Resulta difícil saber cuánto tiempo estuvo el Wyvern en aquel gélido infierno. Pero eso fue hace tiempo, cuando Radamanthys era un rebelde indomable. Ahora, la bestia en su interior parecía haber aminorado su furia… encaminando su rebeldía en propósitos más fructíferos para su ejército.
Apenas Radamanthys terminó la desconcertante reunión que tuvo con la bella Pandora, y en el salón principal, dos sombras emergieron de las tinieblas, como demonios recién escupidos del infierno.

—Parece ser que tiene problemas, señorita Pandora —dijo el primero de los aparecidos, ante la mujer que preocupada lucía en el trono—. ¿Hay algo que Faraón de la Esfinge, Estrella celeste Bestial pueda hacer por usted?
—Sólo necesita dar una orden, y las aguas volverán a su cauce —dijo el segundo.
—Faraón de la Esfinge y Byaku del Nigromante, mis fieles sombras. —Pandora recuperó la sonrisa que minutos antes había perdido—. Quiero que maten a ese desgraciado.
—¿Quiere que matemos a Radamanthys… un juez del Infierno? —preguntó Faraón.
—Se dirige al Santuario —respondió Pandora—. Ustedes saben bien cuál es la verdadera misión de Minos: evitar que los dioses gemelos despierten. No podemos permitir que Radamanthys interfiera. Ese estúpido no va a arruinar nuestros planes. Quiero lo maten, y me traigan su cabeza.
—Así será —dijo Faraón.

En ese momento, había dos escenarios: dentro del castillo se maquinaba un terrible complot contra el Wyvern; fuera del él, Radamanthys preparaba el ataque al Santuario. Nadie podría adivinar en que terminaría todo, pero algo sí estaba claro, la sangre seguiría derramándose.

Totalmente ajeno a lo que su propia gente tramaba, Radamanthys reunió a diez de sus subordinados, entre los cuales destacaba Ox de la Gorgona, de quien se decía era un Espectro capaz de convertir en piedra a sus oponentes.

—¡Escuchen todos! —ordenó Radamanthys a sus hombres, ya fuera del castillo—. En éste momento partiremos a Athenas. Alcanzaremos a Minos y su tropa en el Santuario. ¡Debemos liberar a los dioses gemelos que permanecen encerrados en ese lugar!
—¡Hagámoslo! —gritaron todos, con una energía pocas veces vista. Todos ellos lucían ansiosos por luchar.
—Señor Radamanthys —dijo Ox—. No quisiera ser imprudente, pero una duda me inquieta. El señor Minos no se ha portado bien con usted. ¿Por qué ahora tenemos que ayudarle a él y a sus hombres?
—Si Minos muere o no en el Santuario, no me interesa —respondió Radamanthys—. Pero no permitiré que ese desgraciado se lleve toda la gloria. Alguna vez pensé en matarle; el trato que me dio en Cocytos hace tiempo, no lo olvidó… ni lo olvidaré. Pero, finalmente comprendí que peor que la muerte, para Minos es el hecho de no ser el primero y el mejor. Le daré donde más le duela, en su ego.
—Nosotros le ayudaremos a cumplir su objetivo, señor Radamanthys —afirmó Ox—. ¡Vayamos al Santuario!
—¡Vayamos al Santuario! —gritó el resto de los Espectros, cada uno más emocionado que el otro.
—Me agrada su entusiasmo —dijo Radamanthys—. Sin embargo, les informo que antes de llegar al Santuario, debo visitar cierto lugar, y hablar con una persona a la que no he visto en mucho tiempo. Pido su comprensión compañeros… les aseguro que dicha visita no nos quitará mucho tiempo.

Frente a la puerta principal del lúgubre castillo de Hades, empezaba un largo camino que conducía al final del territorio oscuro. Éste camino estaba bordado con láminas de mármol rectangulares, colocadas una tras otra sin espacio entre ellas. Lucían agrietadas y manchadas por el tiempo. Las manchas eran de un color verdoso debido a que, en la época de lluvias, el agua permanecía estancada en ese lugar por mucho tiempo; esto permitía que el campo de tulipanes que rodeaba al castillo, permaneciera siempre vivo. Durante un momento, y por éste camino, desfiló el ejército de muerte que pronto estaría en el Santuario. Sus zapatos oscuros metálicos hacían retumbar el suelo, creando una marcha macabra con cada paso que daban.

Mientras el enemigo se acercaba, en el Santuario los Caballeros de Oro ya esperaban le esperaban. Cada uno veía éste ataque de forma distinta: Cratos de Tauro, que había caído hace apenas unos instantes, esperaba ansioso luchar con un oponente lo suficientemente poderoso, que le hiciera mostrar todo su potencial; Pollux de Géminis, siempre misterioso, permanecía inmóvil en el templo de los gemelos, como una barrera de hierro que impediría el paso de cualquiera que tuviese la desfachatez de intentar cruzar; Endor de Cáncer esperaba poder ejecutar el plan que había ideado tiempo atrás, y que según sus propias palabras, pondría fin a esta guerra antes de lo que cualquiera pudiera imaginar; Denon de Acuario parecía estar despreocupado, pues a pesar de tener en muy baja estima a sus compañeros, no creía que los Espectros pudiesen llegar hasta su templo, el décimo primero; Láncelot de Capricornio… él simplemente esperaba; había subido hasta el templo de Athena para hablar con el Gran Patriarca, y ahora regresaba a su templo.

—La sangre se derrama a los pies del Santuario —dijo un hombre alto, blanco y de larga cabellera turquesa al momento de entrar al undécimo templo del zodiaco, el templo de la Preciosa Urna—; en los alrededores, los cuervos insolentes devoran los restos de carne putrefacta que han dejado nuestros guerreros caídos en batalla; en las aldeas cercanas, la gente llora a aquellos que han dado su vida por protegerlos; y tú… tú escribes un libro, Denon de Acuario. A veces creo que eres más frío que un témpano de hielo, amigo mío.
—La frialdad no es un defecto, es una virtud, Láncelot. —El Caballero de Acuario permanecía sentado tras una mesa rectangular, de piedra caliza; su mano zurda cubría el extremo izquierdo de un libro, mientras que con la diestra, sostenía una blanca y hermosa pluma de cisne, recién metida en un frasco de tinta China—. Muchos han muerto con éste ataque de Hades, es una pena, pero no me interesa —dijo Denon, y escribió unas cuantas palabras en el libro sobre la mesa—. La muerte es triste, sí, pero no tenemos por qué mostrarnos compungidos ante ella… es patético, en verdad —agregó y suspiró—. En esta guerra morirá quien tenga que morir… y hasta el momento, no ha muerto alguien que merezca siquiera un poco de mi atención.
—Hace un momento el cosmo de Cratos se extinguió completamente —dijo Láncelot—. Cratos está muerto, Denon. Uno más de nuestros compañeros de oro ha caído.
—Lo sé. —Denon colocó la pluma en el tintero, cerró el libro y se puso de pie. Después, caminó lentamente hacia a la entrada del templo, y sonriente, dijo algo que dejó helado a su amigo—. Y espero que su muerte haya sido lenta y dolorosa.
—¡Denon!
—¿Qué? —preguntó Denon, frunciendo el ceño—. Es la verdad. Ese bastardo no era de mi agrado; me alegra su muerte.
—Denon —dijo Láncelot, totalmente serio—, soy tu amigo, quizá el único que tienes… pero en ocasiones como esta, me pregunto cómo es que he podido permanecer cerca de ti por tanto tiempo. A veces creo que eres un poco hijo de cain.
—Lamento no ser un hipócrita, amigo. De serlo, en éste momento podría fingir sentir dolor por ese imbécil. Entonces, hablaríamos acerca de lo buena persona que fue, y de lo poderoso que llegó a ser. Incluso podríamos derramar alguna lágrima para cerrar el telón de tan ridículo drama.
—No tienes que ser hipócrita. Sólo debes tener un poco de respeto. Si eres tan inteligente como dices, deberías entenderlo.
—En la última reunión dorada, se atrevió a detener mi puño. Me hizo quedar como un imbécil. Lamento no poder sentir respeto por él.
—He terminado aquí. Supongo que debo regresar a mi templo. —Un poco molesto por la actitud de su compañero, el siempre respetuoso Láncelot de Capricornio caminó hacia la salida.
—Sí, mejor. Realmente me irritas cuando sufres esos repentinos ataques de moral —dijo Denon. Regresó hacia la mesa de caliza, se sentó y siguió escribiendo.

Así es como los Caballeros de Oro esperaban al enemigo, cada uno a su manera. En aquel momento, ya algunos Espectros habían ingresado a los templos del zodiaco; los subordinados del Grifo atravesaron el templo vacío del Toro Dorado, y se dirigían velozmente hacia el tercero, el de los Gemelos; Minos hacía un momento que había pasado por el primero, también vacío, el del Carnero Blanco; Radamanthys y sus hombres no llegaban al Santuario aún. Tal como dijo el Wyvern, antes de arribar al campo de batalla, necesitaba visitar a una persona, a la que según él, no había visto en mucho tiempo.
Nadie esperaba que el lugar al que Radamanthys pretendía ir, fuese un cementerio, y que la persona a la que quería ver, estuviese muerta, pero así fue.
Radamanthys y sus hombres caminaron por varios minutos, hasta llegar a una alejada colina en la que aún podían verse varias tumbas dispersas por el suelo. Cualquiera diría que sería imposible encontrar la tumba de alguien, ya que a pesar de que aún era temprano, la luz del sol en ese momento era escasa, pues gruesas nubes negras cubrían el cielo casi en su totalidad. Además, una espesa neblina había invadido el terreno limitando la visión de los presentes. Pero no fue así. Justo cuando aquellos incrédulos hombres se dieron por perdidos, Radamanthys detuvo el recorrido.

—Es aquí.

Radamanthys había llegado al sitio que buscaba. No fue complicado para él, pues reconocía perfectamente el lugar. Allí, había un enorme roble, completamente seco, que hacía lucir a la colina totalmente macabra y espeluznante; en sus ramas secas y torcidas aterrizaban decenas de cuervos, que chillaban escandalosamente a la menor provocación; bajo los brazos deformes de aquel árbol muerto, estaba la tumba, ligeramente rodeada de raíces secas que brotaban del suelo, y en la que se podía ver una lápida con el nombre “Alcmena” grabado en ella.
Ahora todo tenía sentido: la razón por la cual el Wyvern bebió tanto aquella noche… aquella noche que debía ser olvidada, era el dolor de haber perdido al ser que más había querido en su vida.

Algunos meses atrás, Radamanthys partió hacia Atenas, donde pretendía encontrarse una vez más con su querida Alcmena, a la que no había visto en semanas. Ese día, recibió una carta, en la cual Alcmena le pedía que tuviesen un encuentro, pues había algo muy importante que quería decirle. El joven guerrero había puesto Gordon de Minotauro, uno de sus subordinados, como guardia personal de su amada, y fue él quien le entregó la carta en sus manos.
Radamanthys jamás supo lo que Alcmena quería contarle, pues al llegar a la cabaña en la que tranquilamente vivía la joven, el Wyvern encontró a su amante, tendida en el suelo, sin vida. A juzgar por las marcas sobre su tobillo izquierdo, fue la mordedura de una serpiente lo que terminó con su vida. Resultaba difícil para él olvidar aquel momento… el dolor que sintió fue indescriptible; la mujer que antes lucía bella y radiante, ahora estaba pálida y ojerosa; sus labios rojos y carnosos que invitaban al pecado, ahora eran un pedazo de cuero fruncido, morado y rígido, parcialmente cubierto por una espuma blanca y pestilente; el delicado pie que tantas veces acarició el joven rubio con la yema de sus dedos, se convirtió en un bulto asqueroso de carne hinchada, prieta y maloliente. Definitivamente no era la imagen que una persona quisiera tener jamás del ser amado. Ahora estaba ahí, en el cementerio, tratando recordar los bellos momentos que alguna vez tuvo.

—Alcmena —musitó Radamanthys—. Lamento haberte dejado sola por tanto tiempo. —El joven rubio se arrodilló frente a la tumba, y colocó el casco a sus pies. La tierra en ese lugar era particularmente arcillosa—. La guerra contra Athena ha iniciado. No he tenido oportunidad de visitarte tantas veces como quisiera.

Todos en el grupo de Espectros quedaron impresionados, jamás imaginaron ver a su líder de esa manera; arrodillado y afligido; llorando por un amor que nunca podría olvidar. La imagen del feroz e indomable guerrero, se había roto para mostrar al ser humano que escondido permanecía tras su ropaje oscuro.

—¿De dónde viene esta música? —preguntó Ox de la Gorgona, al momento que una pesada melodía empezó a resonar en sus oídos—. ¿Es el sonido de un arpa? —preguntó desconcertado. No parecía haber nadie más que ellos en el lúgubre cementerio.
—Es la melodía que he compuesto para sus funerales. —Medio centenar de cuervos alterados, abandonaron presurosos el gran roble en el que permanecían postrados, revelando las siluetas de dos hombres trepados en él—. Agradezcan a los dioses, pues no hay forma más bella de morir, que partir de éste mundo bajo el influjo de mi arpa —dijo Faraón de la Esfinge, en medio de la lluvia de plumas negras que las aves de rapiña habían dejado al levantar el vuelo.
—Faraón de la Esfinge y Byaku del Nigromante —dijo Radamanthys, al momento de incorporarse—. Tengo entendido que ustedes forman parte de los subordinados de Minos… ¿Qué hacen éste lugar? ¿Cómo se atreven a irrumpir de esta manera?
—Señor Radamanthys, ciertamente venimos con un objetivo específico. —Faraón era un Espectro nacido en las lejanas tierras de Egipto. Su piel bronceada y cabello lacio y negro sugerían no sólo su origen racial, sino también la dura vida que tuvo en el desierto de su país natal, donde había pasado su niñez—. Hemos venido por su cabeza.
—¡Insolente! —gritó Ox de la Gorgona, preparándose para atacar.

El sonido de una melodía interrumpida abruptamente, indicó el fin absoluto de la Gorgona. En un abrir y cerrar de ojos, el corazón que antes latía fuertemente en su pecho, salió expulsado de forma violenta hacia el exterior. Con la palma de sus manos, Ox intentó desesperadamente detener el torrente de sangre que brotaba de su cuerpo, pero nada podía hacer ya, murió irremediablemente.

—¡Hijo de cain! ¡Qué le has hecho! —gritó uno de los Espectros, mientras él y los demás se abalanzaron sobre el músico del árbol.
—Balance of Curse.

Nueve corazones más cayeron al suelo. Los cuerpos sin vida de diez hombres quedaron sumergidos en su propia sangre, encharcada en el terreno arcilloso del sombrío cementerio de Atenas.

—Desgraciado. —Radamanthys quedó atónito ante la masacre de su ejército. No entendía la razón por la cual Faraón se había levantado en su contra… y nadie podría culparlo, realmente era una situación fuera de toda lógica—. Faraón de la Esfinge… ¡Explica por qué has hecho esto!
—Nos han pedido que le quitemos la vida, señor Radamanthys. —En ese momento, Farón y Byaku bajaron del árbol. La sangre estancada en el suelo les cubría los talones—. Y eso haremos.
—¿Quién ha sido? —cuestionó Radamanthys.
—¿No lo adivina? —preguntó Faraón, sonriendo sutilmente—. Entonces creo que se sorprenderá. —Faraón era un hombre peculiar. Casi siempre se le veía sonreír, pero de manera sutil, lo que le hacía ver como un hombre pérfido y sarcástico. Sus palabras comúnmente escondían más de un significado. Era un hombre al que le gustaba jugar con la paciencia de sus oponentes. Era realmente curioso verle convivir con Byaku del Nigromante, pues éste, apenas si pronunciaba unas cuantas palabras—. Ha sido la señorita Pandora.
—¡Imposible! —exclamó Radamanthys—. Ella es quien más tolerante ha sido conmigo. Hoy he insultado su buen nombre poniendo en duda sus intenciones… y aún así me aprecia como un hermano. ¿Cómo podría hacerme algo así? ¡Mientes!
—Pobre señor Radamanthys —dijo Faraón, después de reír escandalosamente por un momento—. Me sorprende que siendo un Juez del Inframundo tenga tan poca visión. La señorita Pandora no siente aprecio alguno por usted. Para ella, Radamanthys de Wyvern es sólo un estorbo, y los estorbos deben eliminados, tal como ocurrió con la pobre Alcmena.
—¡¿Qué has dicho bastardo?! —El sólo hecho de escuchar el nombre de su amada, le hizo perder los papeles.
—¿Quién cree que fue la persona que dejó la serpiente en casa de Alcmena? —preguntó Faraón—. La serpiente que le quitó la vida a esa pobre mujer, la dejó allí personalmente la señorita Pandora. En aquellos días, la bella Alcmena era más importante para usted que su propio ejército. Fue entonces que se convirtió en un estorbo que debía ser eliminado. Ahora, usted se está entrometiendo en asuntos que sólo le competen a la señorita Pandora y al señor Minos. Usted es un estorbo que debemos eliminar.
—Dos últimas preguntas… Faraón —musitó Radamanthys, cabizbajo—. ¿Cómo se enteró Pandora de la existencia de Alcmena? ¿Cómo supo el lugar en el que ella vivía?
—Como debe sospecharlo ya, fue Gordon de Minotauro quien le brindó toda esa información —respondió Faraón—. Sí, tu guerrero más fiel te traicionó. Aquel día que Alcmena le pidió entregar a su amado una carta… ese día Gordon le reveló todo a la señorita Pandora. La joven estaría completamente sola. Creo que hoy ha aprendido una lección muy importante acerca de la confianza, señor Radamanthys.
—Hijos de cain… —murmuró el Wyvern—. ¡¡¡Los mataré a todos!!!

¡Greatest Caution!
(Gran Caución)


Radamanthys estalló en furia. La figura de su cuerpo pronto empezó a cambiar: sus puños se transformaron en garras tan afiliadas que parecían cortar el aire con cada movimiento; su cabeza tomo la forma de una bestia sedienta de sangre, cuyos enormes colmillos amenazaban con triturar todo lo que se pusiese en su camino; de su espalda brotó un par de alas puntiagudas, enormes e imponentes; el torso se cubrió de escamas verdosas reptilianas, ásperas y rugosas.
Radamanthys se convirtió un feroz dragón heráldico, un Wyvern, y con una furia que amedrantaría hasta a los mismos dioses, se abalanzó sobre Faraón de la Esfinge; con sus garras tomó del cuello al músico infernal, se alzó al aire con él por un instante y violentamente lo estrelló contra el suelo, dejándole inconsciente casi al instante.

—Tú eres el siguiente, Byaku —aseguró Radamanthys al aterrizar, ya con apariencia humana— ¡Prepárate!
—Antes de eso, hay alguien que quisiera verte, Radamanthys. —Finalmente, el Nigromante había hablado—. ¿No es por ella por quien viniste a éste lugar? —Éste hombre era realmente extraño, casi nunca hablaba, y cuando lo hacía, difícilmente mantenía una conversación de más de cincuenta palabras. Sólo su apariencia era más extraña que su personalidad: tenía ojeras pronunciadas, que resaltaban aún más en aquella piel pálida y triste; sus ojos carecían de color alguno… no había pupila, ni iris ni nada, eran simplemente dos esferas negras, enigmáticas y atemorizantes; era un hombre muy alto, y delgado también… tanto, que cuando éste no llevaba puesta su armadura oscura metálica, los huesos parecían querer brotarle del cuerpo; su cabello largo y lacio carecía de color, era completamente blanco.
—Esto es… —De la tierra brotó el féretro que contenía el cuerpo de Alcmena. Cayó justo a los pies de Radamanthys. Byaku había hecho salir aquella caja sin siquiera mover un dedo. Sus poderes mentales eran de un nivel considerable.
—¿Es así como recordabas a tu amada? —preguntó Byaku, volando la tapa del féretro.
—¡Maldito! —exclamó Radamanthys al momento de cubrir su nariz, pues una densa y pestilente cortina de gas emergió de la caja.

Como era de esperarse, allí no había nada más que huesos y restos de carne podrida y agusanada. Lo extraño era que no sólo el esqueleto de Alcmena yacía ahí, sino también el de un ser más, incrustado en el lo que alguna vez fue el vientre de la mujer… y que a juzgar por su tamaño, pertenecía a un bebé.

—¡No puede ser! —exclamó el Juez del Inframundo—. Alcmena… ¿De esto se trataba la carta? ¿Esto era lo que querías decirme? Llevabas un hijo mío en tus entrañas. —Radamanthys no pudo contener las lágrimas, y estas empezaron a fluir por sus mejillas.
—Te mataré, para que puedas reunirte con su amante en el otro mundo.

¡Mountain of Thousand Corpses!
(Montaña de Mil Cadáveres)


Cada una de las tumbas en aquel tétrico cementerio se abrió, liberando miles de huesos que rápidamente se apilaron frente al Wyvern. Era una montaña gigantesca: veinte veces más grande que un hombre; veinte veces más grueso que un roble. Cambiaba su forma constantemente; por instantes dejaba ver movimientos amorfos y bizarros sin lógica aparente, hasta que al final, su figura era la de un gigantesco caimán.

—Si sólo Dios puede dar vida… entonces yo soy Dios. —Con un soplido, Byaku libero decenas de almas por su boca; estas tenían la forma de una pequeña flama azul flotante—. Levántate y anda, criatura. —El hombre cadavérico levantó la diestra, y con el índice indicó el camino que las almas debían seguir. Cada una de aquellas enigmáticas luces se introdujo en el monstruo de huesos y carne podrida. Ahora las cuencas oculares del caimán no estaban vacías y oscuras, sino que irradiaban una luz azul blanquecina de un fulgor espectacular. Aquella figura macabra había cobrado vida.
—Esta bestia no me detendrá. —El gran caimán abrió sus fauces, y de una sola mordida, se tragó al confiado Radamanthys. La repugnante criatura parecía haber ganado el encuentro.
—Se acabó —musitó Byaku.
—¡Greatest Caution! —exclamó el Wyvern desde el interior del monstruo. Un guerrero élite del Inframundo no podía ser vencido tan fácilmente. La explosión que Radamanthys provocó con su ataque, hizo volar en mil pedazos a la criatura desde su interior.
—No importa cuántas veces la destruyas. —Los huesos habían quedado esparcidos por todo el cementerio, y las almas flotaban perdidas a lo largo del lugar—. Éste ser ha nacido de la muerte y siempre se reconstruirá
—Yo no estaría tan seguro de eso —dijo Radamanthys.

¡Sekishiki Meikai Ha!
(Ondas Infernales)


El Wyvern levantó la diestra, y alrededor de su dedo índice, empezaron a reunirse los cientos de almas que antes flotaban erráticamente. En tan sólo un instante, un resplandeciente remolino azul cubrió su cuerpo, y poco a poco aquellas almas que giraban sin parar, desaparecieron completamente, una a una.

—Les he enviado al Inframundo —señaló el Juez—. Cada uno debe ser juzgado en el más allá. Tu horrible criatura es historia… espero que tengas algo más que mostrar, de lo contrario, estás acabado.
—¡No tan rápido, Radamanthys! —exclamó el que había quedado inconsciente minutos antes, Faraón de la Esfinge—. ¿Creíste haber terminado conmigo?

¡Dance of Death!
(Danza de la Muerte)


Nuevamente, el músico infernal empezó a tocar. Esta vez era una melodía mucho más pesada e inquietante. Las cuerdas de plata que permanecían prensadas en el arpa negra, pronto empezaron a alargarse, saliendo de aquel instrumento musical. Cientos de hilos plateados se abalanzaron contra Radamanthys, arrastrándose por el suelo cual culebras enfurecidas. En poco tiempo, el Juez quedó aprisionado entre las incontables y mortales fibras metálicas.

—¡gggh! ¡No puedo… liberarme! ¡gggh!—exclamó el Juez con voz entrecortada, pues una de las cuerdas le estrangulaba sin piedad—. Gggh ggh hijo… de cain —agregó, al momento que una lágrima carmesí profundo bajaba por su mejilla.
—Es inútil —advirtió Faraón—. Mientras más te resistas, la presión será mayor. Hace tiempo, fue el señor Hades quien personalmente te sacó del infierno congelado, Cocytos. Esta vez nadie podrá salvarte. Hasta nunca, Radamanthys. ¡Te arrancaré la cabeza!

¡Redemption Souls!
(Redención de Almas)


Antes de que la Esfinge pudiera asestar el golpe definitivo, la figura espectral y esquelética de un antiguo guerrero apareció: estaba envuelto en una estela de luz violácea; su cuerpo casi transparente, permitía ver lo que había al otro lado. Lentamente, la sombra aquella entró al cuerpo de Radamanthys, atravesándolo y saliendo por el otro extremo. Aquel ladrón fantasmal llevaba consigo el alma recién hurtada del valeroso Wyvern, que entregó a Byaku justo antes de desaparecer. El cuerpo sin vida del Juez del Inframundo cayó al suelo, no sin antes pronunciar por última vez el nombre de su amada, “Alcmena”.

—¿Por qué demonios hiciste eso Byaku? —Preguntó Faraón, molesto.
—Sé que la señorita Pandora nos pidió la cabeza de éste hombre —respondió el Nigromante—, pero tengo un regalo más hermoso para ella. —Byaku extendió sus manos, y entre sus dedos largos y huesudos, ardía vigorosa el alma del Wyvern.
—Éste fuego... —musitó Faraón.
—Así es, es el alma del señor Radamanthys —dijo Byaku—. Tú se la llevarás a la señorita Pandora. Estoy seguro que se alegrará por nuestro obsequio.
—¿Y tú que harás? —preguntó Faraón, ya con la flama entre sus manos.
—Yo iré al santuario. Allí, en uno de los templos, hay alguien que podría darle serios problemas al señor Minos.
—¡Mira eso! —exclamó Faraón—. Los cuervos vuelven. —Los cuervos que antes habían huido despavoridamente, ahora regresaban, dispuestos a darse el mejor festín de su vida, pues todo un ejército de hombres muertos les esperaba.


No importa cuán amable y bondadosa parezca una dama; no importa que tan fiel te asegure ser un guerrero; tampoco importa ostentar en cualquier ejército un alto rango; a veces, ni siquiera en el hogar propio puede haber confianza.






"Los temores, las sospechas, la frialdad, la reserva, el odio, la traición, se esconden frecuentemente bajo ese velo uniforme y pérfido de la cortesía" —Jean Jacques Rousseau.

Editado por Cástor_G, 24 octubre 2011 - 20:46 .


Capítulo 14: Memorias de un Pez Dorado
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#125 Cástor_G

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Publicado 24 octubre 2011 - 20:26

CITA(Albert Einstein @ Oct 17 2011, 09:03 PM) <{POST_SNAPBACK}>
jajaja me da risa las varios guiños de Harry Potter y en caso aparte la censura del foro.
esa escena de la evacuasion me parecio algo extraña y sobre descrita jaja

Con los caballeros me parece que desperdicias a los dorados, tomando en cuenta que son 3 guerras ya para la segunda te quedaras sin personajes jaja terminaras como Seiya en un sobre protagonismo

solo es mi forma de pensar


Hola A.E!!! qué bueno verte por aquí otra vez ;_;

jeje lo de Snail molestando lo tenía planeado desde antes de escribir el primer capítulo, y esperaba poder escribirlo! no podía dejarlo fuera jaja

Me gusta hacer guiño jujujuju y faltran muchos más.

Así parece ser con los personajes, pero ya tengo todo planeado para matar muchos personajes y al mismo tiempo siempre tener disponibles juju (y no reviviendolos sin sentido, claro) juju Además, la segunda y tercera guerra serán más cortas... creo xD.


Saludos amigo, espero seguir viéndote por aquí!!!



Capítulo 14: Memorias de un Pez Dorado
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#126 Lunatic BoltSpectrum

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Publicado 24 octubre 2011 - 20:43

Castor como siempre EXCELENTE capitulo

O_O que trama tan interesante la de este capitulo realmente me sorprendio

esperando mas capitulos

s81.gif s50.gif s91.gif

Editado por BoltSpectrum, 24 octubre 2011 - 20:46 .


#127 ALFREDO

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Publicado 24 octubre 2011 - 20:53

Bueno esto si fue una sorpresa, seguramente el mundo se acabara XD.... por haber publicado tan pronto...

El capitulo estuvo entretenido y melancolico como q note q querias hacer sufrir al personaje porq lo detestas, sinceramente no creo q un juez del infra termine asi, seria muy fome. La historia estuvo muy tetrica el estilo de esas pelis antiguas de homicidio.

La parte del templo de aries me sigue sonando algo incoherente, pero estoy seguro q tienes una explicaion. La pelea entre espectros estuvo formidable, pero verdaderamente en el clasico el q tiene el mejor ejercito es rada, por eso no me extrañe q mataras a sus subordinados mas fuerte en los primeros capitulos, estuvo muy bien planificado porq si no dudo mucho q esos dos espectros hubieran ganado.

Algo q no puedo entender y q me dio mucha risa, es q siendo como te conozco es q utilices las ondas como tecnica de rada, haciendole caso al anime? otra cosa q tambien sono algo gracioso es ver a Denon escribiendo q giño a degel del LC ?

Por otro lado creo q tengo una leve sospecha de los futuros combates en cancer, pero mejor te los digo en el chat, para q no suene spoiler.


No se como lo estes haciendo, pero sigue con ese animo, nos vemos en la siguiente entrega.

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FANFIC: La condenación de los caballeros de Athena

Capitulo 39 .-  desde el (06/04/2017)

Fichas de personajes


#128 Cástor_G

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Publicado 24 octubre 2011 - 21:12

CITA(BoltSpectrum @ Oct 24 2011, 08:18 PM) <{POST_SNAPBACK}>
Castor como siempre EXCELENTE capitulo

O_O que trama tan interesante la de este capitulo realmente me sorprendio

esperando mas capitulos

s81.gif s50.gif s91.gif


Muchas gracias Bolt! Me alegra que te haya gustado =)

Espero publicar el próximo a más tardar en dos semanas xD Todos estos acontecimientos ya los tengo planeados, prácticamente toda la saga de hades, sólo es cuestión de inspirarse para estructurar bien el cap! xD

Saludos!


CITA(ALFREDO @ Oct 24 2011, 08:28 PM) <{POST_SNAPBACK}>
Bueno esto si fue una sorpresa, seguramente el mundo se acabara XD.... por haber publicado tan pronto...

El capitulo estuvo entretenido y melancolico como q note q querias hacer sufrir al personaje porq lo detestas, sinceramente no creo q un juez del infra termine asi, seria muy fome. La historia estuvo muy tetrica el estilo de esas pelis antiguas de homicidio.

La parte del templo de aries me sigue sonando algo incoherente, pero estoy seguro q tienes una explicaion. La pelea entre espectros estuvo formidable, pero verdaderamente en el clasico el q tiene el mejor ejercito es rada, por eso no me extrañe q mataras a sus subordinados mas fuerte en los primeros capitulos, estuvo muy bien planificado porq si no dudo mucho q esos dos espectros hubieran ganado.

Algo q no puedo entender y q me dio mucha risa, es q siendo como te conozco es q utilices las ondas como tecnica de rada, haciendole caso al anime? otra cosa q tambien sono algo gracioso es ver a Denon escribiendo q giño a degel del LC ?

Por otro lado creo q tengo una leve sospecha de los futuros combates en cancer, pero mejor te los digo en el chat, para q no suene spoiler.


No se como lo estes haciendo, pero sigue con ese animo, nos vemos en la siguiente entrega.


-prometí que actualizaría más seguido, y lo cumpliré jajaja

-No para nada! El Rada original me cae muy bien jujuju. Sólo quería darle una personalidad marcada y definida a cada uno de mis jueces: Minos es el sanguinario, manipulador, psicópata... se mueve por la ambición; Aiacos es quizá el guerrero más honorable del Inframundo... se mueve por el honor; Radamanthys el más joven, el rebelde... se mueve por el corazón.

-en cuanto a la ambientación tipo pelis de terror... quise regresar un poco a mis orígenes, cuando escribía historias de terror para la página escalofrio.com jaja. Además estamos en esas fechas... halloween, día de muertos, etc. juju

-Así es, lo de Aries tiene una explicación juju

-Así es, si Myu, Valentine, Sylpheed, Hebi (según mi fic, es subordinado de Rada)etc estuvieran vivos, seguramente habrían acompañado a rada, y Faraón y Byaku no la hubieran tenido tan fácil. ju

-Lo de las ondas infernales en jueces es uno de esos agregados del anime con los que sí estoy de acuerdo xDD

-Lo de Denon escribiendo un libro no ha sido una escena random... en capítulos posteriores se mostrará su importancia juju. En realidad lo que escribe son sus memorias, pero lo explicaré más adelante ju.

-Lo de cáncer... jujujuju


Saludos!!!

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#129 Albert Einstein

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Publicado 25 octubre 2011 - 19:47

CITA(ALFREDO @ Oct 25 2011, 02:28 AM) <{POST_SNAPBACK}>
Por otro lado creo q tengo una leve sospecha de los futuros combates en cancer, pero mejor te los digo en el chat, para q no suene spoiler.


si... claro... no es para nada evidente... :D

¿Fue el final de Radamanthys? si no lo es sera interesante ver como vuelve de la muerte, quisas es gracias a Aiacos el heroe agradecido por salvarle la vida :D

el padre de Minos se llamaba Petter?
jaja

No recuerdo si lo mencionaste aqui o lo vi en algun tema por hay pero creo que no te gusta el LC o sus espectros ¿no? y hay vemos a Byaku de Nigromante ademas de la rivalidad entre Pharao y Radamanthys jajaja, quisas pueda volver de la muerte Fenix como Bennu :D

una pregunta, la censura del foro la hace un programa ¿no? o un ¿moderador?
porque segun mi parecer no se deberia censurar un fic dado que es una historia y no se insulta a nadie

de resto mi critica constante (que fastidioso soy jaja) trama que recurre a las peleas...

hasta luego

Editado por Albert Einstein, 26 octubre 2011 - 13:32 .


#130 Sodachi Oikura

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Publicado 26 octubre 2011 - 17:12

excelente capitulo

#131 Cástor_G

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Publicado 26 octubre 2011 - 23:16

CITA(Albert Einstein @ Oct 25 2011, 07:22 PM) <{POST_SNAPBACK}>
si... claro... no es para nada evidente... :D

¿Fue el final de Radamanthys? si no lo es sera interesante ver como vuelve de la muerte, quisas es gracias a Aiacos el heroe agradecido por salvarle la vida :D

el padre de Minos se llamaba Petter?
jaja

No recuerdo si lo mencionaste aqui o lo vi en algun tema por hay pero creo que no te gusta el LC o sus espectros ¿no? y hay vemos a Byaku de Nigromante ademas de la rivalidad entre Pharao y Radamanthys jajaja, quisas pueda volver de la muerte Fenix como Bennu :D

una pregunta, la censura del foro la hace un programa ¿no? o un ¿moderador?
porque segun mi parecer no se deberia censurar un fic dado que es una historia y no se insulta a nadie

de resto mi critica constante (que fastidioso soy jaja) trama que recurre a las peleas...

hasta luego



Hola! Me alegra verte de nuevo por aquí AE ;_;

-XD

-Sí, sería interesante verlo ajustar cuentas con Pandora, Minos, Gordon, Faraón y Byaku jujuju

-Los Griffin xD

-En general el LC no me gusta, pero admito que tiene cosas rescatables e interesantes en mi opinión. juju Byaku me llamó la atención desde un princpio, creo que Shiori desaprovechó al personaje... tenía buen diseño y concepto... y era la oportunidad de mostrar a un espectro fuerte del bando de Minos (todos supones que Lune lo es, pero ni en el MO ni en LC se dice xD), casi todos los espectros fuertes conocidos son del bando de Rada. Lo de Rada vs Faraón ha sido una casualidad argumental xD

-El foro tiene activado algún software que cambia las palabras... siempre me ha parecido una tontería, pero así son las reglas del foro. A mí me afecta demasiado porque escribo muchas groserías en mi fic!!! =(


-De hecho, ya tengo planeados un par de capítulos que no tendrán peleas jaja :P

Saludos y gracias por leer y opinar bro ;_;

CITA



Hola! Me alegra verte de nuevo por aquí AE ;_;

-XD

-Sí, sería interesante verlo ajustar cuentas con Pandora, Minos, Gordon, Faraón y Byaku jujuju

-Los Griffin xD

-En general el LC no me gusta, pero admito que tiene cosas rescatables e interesantes en mi opinión. juju Byaku me llamó la atención desde un princpio, creo que Shiori desaprovechó al personaje... tenía buen diseño y concepto... y era la oportunidad de mostrar a un espectro fuerte del bando de Minos (todos supones que Lune lo es, pero ni en el MO ni en LC se dice xD), casi todos los espectros fuertes conocidos son del bando de Rada. Lo de Rada vs Faraón ha sido una casualidad argumental xD

-El foro tiene activado algún software que cambia las palabras... siempre me ha parecido una tontería, pero así son las reglas del foro. A mí me afecta demasiado porque escribo muchas groserías en mi fic!!! =(


-De hecho, ya tengo planeados un par de capítulos que no tendrán peleas jaja :P

Saludos y gracias por leer y opinar bro ;_;

CITA
excelente capitulo



Gracias ilusionpiscis!! me alegra que te haya gustado =)


Saludos!

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#132 Rexomega

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Publicado 05 noviembre 2011 - 09:45

Saludos Cástor

Tiempo sin aparecerme por este fic, ¿recuerdas quien soy? XD, nah, seguro mi identidad se perdió en el Río Lete. Ya llevas 12 capítulos por lo que veo en la firma y yo apenas haciendo review del 9... Soy un desastre; pero eso ya lo sabíamos todos, así que procedamos con el Capítulo 9: El León de Nemea.

Una característica de SS (aunque, lamentablemente, sólo llegamos a verla en los cinco protagonistas y los dioses guerreros de Asgard) es el pasado de sus personajes, y cómo éste resulta fundamento de sus técnicas. En ese sentido el Flashback de Lionel -con acierto de ser desarrollado por partes en los momentos más oportunos -, fue bastante sainteseiyesco, con Denon recordándonos por qué es la mejor persona del mundo, y Lionel demostrando ser el mejor dando nombre a una técnica... Eh, digo, Lionel convirtiendo la explicación de su maestro en una técnica de nombre, cuando menos, "original".

Precisamente porque esto es Saint Seiya, siempre es bueno ver técnicas que van más allá de una emanación de energía, aunque qué terrible debe ser alguien capaz de utilizar una energía ajena a él y que incluso puede ser mayor que la que él emana, en contra de su oponente. Me hizo recordar a Aiora en su último enfrentamiento contra Ceo en el Episodio G, aunque ahí lo que manipulaba eran fotones.

Uhm, el entrenamiento de un Santo de Oro siempre ha sido algo misterioso. Uno ve lo que tuvieron que pasar los protagonistas, y se pregunta hasta qué punto el de los de mayor rango pudo ser más peligroso que pasar seis años en lugares como Siberia, la Isla de la Reina Muerte, o la Isla de Andrómeda. Ver que Lionel debía enfrentar al León de Nemea me hizo recordar una vieja suposición que tuve sobre que la prueba final de cada Santo de Oro debía hacer el equivalente a uno de los Doce Trabajos de Heracles (pobre del que le toque limpiar ciertos establos... XD), pero la idea de que sea la propia armadura la que ponga a prueba al Santo quedó bastante bien.

Una duda que me quedó: ¿Qué sería Leónidas? ¿Hubo otros Santos de Oro en el lapso entre la Guerra Santa anterior y ésta tal como en el Lost Canvas? No se me pasó desapercibido que el maestro de Lionel tiene una flauta y que curiosamente, el Regalo Olímpico correspondiente a Leo es una.

Volviendo al presente.

Con ese eslogan de tu fic de tener personajes más humanos lo primero que me podía esperar era a Pandora siendo más que una casi viuda (con 108 sirvientes, más que Atenea (?)), aunque supuse primero que su amante sería Radamantis. Lo de Minos y Pandora conspirando al más puro estilo Kanon... Uhm, ya no tanto. No sé, siento que el tema del guerrero traidor a su respectivo dios está sobreutilizado, y de hecho no me imagino a un legítimo Espectro o General Marino haciéndolo. Digamos que no es una idea que me agrade mucho XD, pero habrá que ver hacia dónde apuntas en próximos capítulos. Después de todo, lo lineal es el peor enemigo de una historia sobre Saint Seiya, ¿no?

Es de agradecer que Aiacos y Minos se sigan llamando así y no tengan algún otro nombre; los jueces del infierno tienen mitológicamente un nombre muy concreto y, francamente, de entre los 108 creo que ellos no tendrían que tener otro en ninguna generación. De su personalidad, bueno, en su fugaz aparición Aiacos cae simpático (siempre es de agradecer que un autor recuerde que el hecho de que un personaje sea enemigo del bando protagonista no implica que deba ser un monstruo inhumano en todos los aspectos... Por muy divertido que pueda resultar manejar ese tipo de personajes), pero poco más se puede decir.

Insistiré en que veo que Lionel no saldrá vivo de esta misión (y dada la firme predisposición de Yago a servir al Ejército de Hades, tampoco sus discípulos) y su enfrentamiento con Aiacos no hace otra cosa sino confirmarlo. ¿Vomitó un trozo de cerebro? Creo que ya lo he dicho pero... Menos mal que Lionel es de tus favoritos XD. Al menos Aiacos no salió tan mal parado aquí como en el enfrentamiento que tendrá con Ikki, llegando a obligar a un Santo de Oro a recurrir a su más poderosa técnica.

Un Juez ya ha caído, y si no estoy mal poco más de una docena de Espectros. Algo tendrá que pasar en el fic para que empiecen a caer como moscas o veremos el enfrentamiento con Ares hasta el capítulo 50 o algo por el estilo. Perdona mi alzheimer porque igual ya lo comentaste en el fic o en alguna respuesta: ¿Participan los dioses gemelos en esta Guerra Santa?

Espero ver a Lionel llevarse a algún Espectro más antes de ir a su cita con Aiacos, por mucha pérdida de movilidad sabemos que es hasta el momento en que mueren que los Santos dejan de levantarse (y a veces ni eso); pero más aún espero ver qué es lo que el Ejército de Hades espera conseguir del -a priori-, insignificante chico con suerte que es Two Faces Yago.

Un par de detalles más generales:

CITA
Me importa un diablo
un hijo de cain?


¿Formas originales de evitar un lenguaje demasiado soez o el siempre inoportuno censor del foro? XD

CITA
donde elegantes sábanas de ceda


Mal, mal, *látigo*, es seda.

La verdad es que ha sido un capítulo de pocos errores este, de lo que vi los cuento con los dedos de una mano, pero cosas como ésta las tengo que mencionar por... No sé, por pura maldad, supongo.

CITA
—En tus ojos veo inocencia… y un brillo especial que muestra un increíble y poderoso anhelo de superación. Lionel, con el tiempo aprenderás a conocer a una persona a través de su mirada.


Y si llega a ver los ojos de Lionel ahora vería más colores que en la Aurora Boreal...

Ok, no. Como siempre, acertadas las frases del inicio y final del fic, son parte de la esencia del capítulo, pero no llegan a ser un spoiler. Lo que sí me dio curiosidad es qué vio Leónidas en los ojos de Denon: ¿Nos dejarás para siempre con la duda resultando casi tan malvado como yo?

CITA
Por cierto, si notan alguna situación fuera de época... un hechicero lo hizo. :superas:


Cosas insignificantes, como el estado de la ciudad de Nemea o que alguien sepa cosas como la energía cinética o la velocidad de la luz en esa época, pero si dices que un hechicero lo hizo...

Bueno, como siempre espero dos cosas: no haberme oxidado demasiado, y que el próximo review no tarde tanto. ¿Lo conseguiré esta vez? Ya veremos.

Adeus


#133 Cástor_G

Cástor_G

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Publicado 05 noviembre 2011 - 13:57

CITA(Rexomega @ Nov 5 2011, 08:20 AM) <{POST_SNAPBACK}>
Saludos Cástor

Tiempo sin aparecerme por este fic, ¿recuerdas quien soy? XD, nah, seguro mi identidad se perdió en el Río Lete. Ya llevas 12 capítulos por lo que veo en la firma y yo apenas haciendo review del 9... Soy un desastre; pero eso ya lo sabíamos todos, así que procedamos con el Capítulo 9: El León de Nemea.



Rex!!! Me alegra verte por aquí de nuevo, crei que ya no volvías ;_;

Se me olvidó actualizar la firma! jaja, en realidad ya están publicados 13 capítulos, y espero publicar el 14 éste fin de semana! Por fin he encontrado algo de tiempo entre mis deberes, y estoy tratando de publicar más seguido juju


CITA(Rexomega @ Nov 5 2011, 08:20 AM) <{POST_SNAPBACK}>
Una característica de SS (aunque, lamentablemente, sólo llegamos a verla en los cinco protagonistas y los dioses guerreros de Asgard) es el pasado de sus personajes, y cómo éste resulta fundamento de sus técnicas. En ese sentido el Flashback de Lionel -con acierto de ser desarrollado por partes en los momentos más oportunos -, fue bastante sainteseiyesco, con Denon recordándonos por qué es la mejor persona del mundo, y Lionel demostrando ser el mejor dando nombre a una técnica... Eh, digo, Lionel convirtiendo la explicación de su maestro en una técnica de nombre, cuando menos, "original".

Precisamente porque esto es Saint Seiya, siempre es bueno ver técnicas que van más allá de una emanación de energía, aunque qué terrible debe ser alguien capaz de utilizar una energía ajena a él y que incluso puede ser mayor que la que él emana, en contra de su oponente. Me hizo recordar a Aiora en su último enfrentamiento contra Ceo en el Episodio G, aunque ahí lo que manipulaba eran fotones.



Así es, las técnicas en Saint Seiya siempre me llamaron la atención por eso que dices, casi todas tienen una razón de ser, no son sólo bolas de energía o cosas así. Las técnicas en Saint Seiya casi son personajes por sí mismos. Algunas tienen más trasfondo que otras, eso sí. Pero siempre está bien tratar de crear ataques que mantengan la esencia de SS!! ;_;


CITA(Rexomega @ Nov 5 2011, 08:20 AM) <{POST_SNAPBACK}>
Uhm, el entrenamiento de un Santo de Oro siempre ha sido algo misterioso. Uno ve lo que tuvieron que pasar los protagonistas, y se pregunta hasta qué punto el de los de mayor rango pudo ser más peligroso que pasar seis años en lugares como Siberia, la Isla de la Reina Muerte, o la Isla de Andrómeda. Ver que Lionel debía enfrentar al León de Nemea me hizo recordar una vieja suposición que tuve sobre que la prueba final de cada Santo de Oro debía hacer el equivalente a uno de los Doce Trabajos de Heracles (pobre del que le toque limpiar ciertos establos... XD), pero la idea de que sea la propia armadura la que ponga a prueba al Santo quedó bastante bien.



jeje, pues te diré, la verdad sí me inspiré en los 12 trabajos de Heracles para la misión de Lionel, aunque nunca pensé en hacer algo similar con el resto de caballeros de oro. Quizá lo haga? Pues todo depende de como siga la historia jaja. A mí me parece una idea interesante y con fundamento mitológico, pero como dices en algunos casos la misión podría resultar algo... extraña xD.

CITA(Rexomega @ Nov 5 2011, 08:20 AM) <{POST_SNAPBACK}>
Una duda que me quedó: ¿Qué sería Leónidas? ¿Hubo otros Santos de Oro en el lapso entre la Guerra Santa anterior y ésta tal como en el Lost Canvas? No se me pasó desapercibido que el maestro de Lionel tiene una flauta y que curiosamente, el Regalo Olímpico correspondiente a Leo es una.



Ah, lo que pasa es que tenía la intención de tratar más el tema de Leonidas durante los capítulos de Lionel, pero por cuestión de tiempo no lo hice! xD Pero en futuros capítulos lo haré. En realidad Leonidas es un sobreviviente de la guerra santa anterior, así como el maestro de Denon (que aún no aparece... Shiori se me adelantó x_x), y algunos más que no puedo mencionar ahora porque sería un spoiler que arruinaría sorpresas xD

Me alegra que hayas notado el detalle de la flauta ;_;. Efectivamente, la flauta que toca Leonidas en éste capítulo, es el regalo olímpico que tiempo después pasó a manos de Lionel. ;_;


CITA(Rexomega @ Nov 5 2011, 08:20 AM) <{POST_SNAPBACK}>
Volviendo al presente.

Con ese eslogan de tu fic de tener personajes más humanos lo primero que me podía esperar era a Pandora siendo más que una casi viuda (con 108 sirvientes, más que Atenea (?)), aunque supuse primero que su amante sería Radamantis. Lo de Minos y Pandora conspirando al más puro estilo Kanon... Uhm, ya no tanto. No sé, siento que el tema del guerrero traidor a su respectivo dios está sobreutilizado, y de hecho no me imagino a un legítimo Espectro o General Marino haciéndolo. Digamos que no es una idea que me agrade mucho XD, pero habrá que ver hacia dónde apuntas en próximos capítulos. Después de todo, lo lineal es el peor enemigo de una historia sobre Saint Seiya, ¿no?


Tienes razón, la verdad es que ya es algo muy utilizado, aunque mi intención es manejarlo de forma un poco distinta, para que no se sienta como algo ya visto. El capítulo 9 es el primero en el que se mencionan los planes de Minos y Pandora, pero más adelante se profundiza en esto y se agregan complots, manipulaciones y conspiraciones que darán mayor dinamismo a la historia y que, espero, la hagan sentir como algo refrescante en lugar de repetitivo! juju ;_;


CITA(Rexomega @ Nov 5 2011, 08:20 AM) <{POST_SNAPBACK}>
Es de agradecer que Aiacos y Minos se sigan llamando así y no tengan algún otro nombre; los jueces del infierno tienen mitológicamente un nombre muy concreto y, francamente, de entre los 108 creo que ellos no tendrían que tener otro en ninguna generación. De su personalidad, bueno, en su fugaz aparición Aiacos cae simpático (siempre es de agradecer que un autor recuerde que el hecho de que un personaje sea enemigo del bando protagonista no implica que deba ser un monstruo inhumano en todos los aspectos... Por muy divertido que pueda resultar manejar ese tipo de personajes), pero poco más se puede decir.



Sí, es lo que trato de hacer más que nada, desarrollar los persnajes de tal forma que no caigan en el típico cliché. Me gusta darles características bien definidas para que sean personajes que puedan ser recordados con el pasar de los capítulos! Que es algo muy difícil tomando en cuenta que esto es un fic, y que se publica cada lustro! (cuestión que ya estoy mejorando, por cierto xD).

1. Aiacos: Un guerrero honorable.
2. Minos: Lo descrubrirás en el cap. 10 xD.
3. Radamanthys: Para el cap. 13 :P (ya publicado éste capítulo).


CITA(Rexomega @ Nov 5 2011, 08:20 AM) <{POST_SNAPBACK}>
Insistiré en que veo que Lionel no saldrá vivo de esta misión (y dada la firme predisposición de Yago a servir al Ejército de Hades, tampoco sus discípulos) y su enfrentamiento con Aiacos no hace otra cosa sino confirmarlo. ¿Vomitó un trozo de cerebro? Creo que ya lo he dicho pero... Menos mal que Lionel es de tus favoritos XD. Al menos Aiacos no salió tan mal parado aquí como en el enfrentamiento que tendrá con Ikki, llegando a obligar a un Santo de Oro a recurrir a su más poderosa técnica.



Lionel ;_; Creo que exageré un poco con lo del cerebro jajaja, pero veces se me ocurren cosas bizarras que no puedo evitar escribir! xD Y Aiacos como dices no quedó mal parado, de hecho, siendo más veloz aparentemente que un caballero de oro, cualquier otro habría tenido menos posibiliaddes de ganarle que Lionel, a menos que tuviesen una técnica con la cual pudises contrarrestar su velocidad, como lo hizo el león dorado juju.

Es una de esa típicas peleas donde el tipo de habilidades lo deciden todo, más que el poder en sí.


CITA(Rexomega @ Nov 5 2011, 08:20 AM) <{POST_SNAPBACK}>
Un Juez ya ha caído, y si no estoy mal poco más de una docena de Espectros. Algo tendrá que pasar en el fic para que empiecen a caer como moscas o veremos el enfrentamiento con Ares hasta el capítulo 50 o algo por el estilo. Perdona mi alzheimer porque igual ya lo comentaste en el fic o en alguna respuesta: ¿Participan los dioses gemelos en esta Guerra Santa?



A partir del cap. 10 es cuando se empiezan a notar más las pérdidas, hay muertes en ambos bandos, la historia empieza a avanzar más rápido... cualquiera puede morir ya a partir de éste capítulo... juju.



CITA(Rexomega @ Nov 5 2011, 08:20 AM) <{POST_SNAPBACK}>
Espero ver a Lionel llevarse a algún Espectro más antes de ir a su cita con Aiacos, por mucha pérdida de movilidad sabemos que es hasta el momento en que mueren que los Santos dejan de levantarse (y a veces ni eso); pero más aún espero ver qué es lo que el Ejército de Hades espera conseguir del -a priori-, insignificante chico con suerte que es Two Faces Yago.



Estos dos puntos que mencionas, son revelados en el cap. 10 Rex ;_;, ojalá lo leas pronto =)


CITA(Rexomega @ Nov 5 2011, 08:20 AM) <{POST_SNAPBACK}>
Un par de detalles más generales:



¿Formas originales de evitar un lenguaje demasiado soez o el siempre inoportuno censor del foro? XD



Mal, mal, *látigo*, es seda.



Un error imperdonable, no sé en qué estaba pensando jeje :(

CITA(Rexomega @ Nov 5 2011, 08:20 AM) <{POST_SNAPBACK}>
La verdad es que ha sido un capítulo de pocos errores este, de lo que vi los cuento con los dedos de una mano, pero cosas como ésta las tengo que mencionar por... No sé, por pura maldad, supongo.



Y si llega a ver los ojos de Lionel ahora vería más colores que en la Aurora Boreal...

Ok, no. Como siempre, acertadas las frases del inicio y final del fic, son parte de la esencia del capítulo, pero no llegan a ser un spoiler. Lo que sí me dio curiosidad es qué vio Leónidas en los ojos de Denon: ¿Nos dejarás para siempre con la duda resultando casi tan malvado como yo?


Quizá lo haga, creo que aún tengo cosas que mostrar de Leonidas, y de Denon también claro. Aunque no sé exactamente cuándo xD



CITA(Rexomega @ Nov 5 2011, 08:20 AM) <{POST_SNAPBACK}>
Cosas insignificantes, como el estado de la ciudad de Nemea o que alguien sepa cosas como la energía cinética o la velocidad de la luz en esa época, pero si dices que un hechicero lo hizo...

Bueno, como siempre espero dos cosas: no haberme oxidado demasiado, y que el próximo review no tarde tanto. ¿Lo conseguiré esta vez? Ya veremos.

Adeus


jajaja, comparto la opinión de aquellos que creen que en el santuario están más avanzados en conocimientos de física, atronomía, etc. Y que siglos atrás ya sabían cosas que se descubrirían mucho después en el mundo "humano normal". Aunque no encontre una forma de explicar eso en el capítulo y que no sonara forzado... x_x quizá lo haga más adelante juju.


Rex, me alegra verte por aquí de nuevo, yo también espero que no tardes tanto para el próximo jaja


Saludos!!!

Capítulo 14: Memorias de un Pez Dorado
(Pincha sobre la imagen para Leer)



#134 Cástor_G

Cástor_G

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Publicado 18 noviembre 2011 - 00:00

CITA
Hola!!!


Pues aquí traigo el capítulo 14 :superas:


Espero les guste!!!



CAPÍTULO 14:
A la Deriva del Espacio


Algunas personas sufren tanto en la vida, que llegan a creer que esta es cruel y despiadada. Otras, gozan de buena fortuna y riquezas sin igual; sin embargo, jamás piensan que la vida ha sido demasiado generosa con ellos. Cada día ocurren cosas que nos hacen cambiar y ver el mundo de forma distinta: a veces para bien… y a veces para mal.

¿Alguien podría imaginar a Minos de Grifo como un tierno infante de cinco años? Como todo adulto, él también fue un niño alguna vez… aunque su infancia pudo haber sido un poco diferente a la del resto.
En aquel entonces, hace ya varios años, había un castillo y había un niño. El castillo era enorme y lujoso, el más bonito en toda Inglaterra; sus muros y pilares blancos como la nieve que cubre los campos en invierno, le daban al lugar un aire de inmaculada y angelical belleza; sus adornos en oro y plata impresionaban a los hombres más adinerados de todo el país; sus jardines hermosos y perfectos, parecían ser una extensión del mismo Paraíso; si Dios viviese en la Tierra, éste castillo sería su hogar… eso creían algunos. El niño… el niño era como todos los demás, excepto que Aslan, como solía llamarse Minos en su niñez, pertenecía a una familia noble y obscenamente millonaria, los Griffin.

Un día, antes de que los primeros rayos del sol iluminaran la ciudad, el pequeño Aslan corría por un oscuro callejón, cargando a un recién nacido entre sus brazos. Aquel diminuto e indefenso ser, era su hermano menor; hacía apenas unas horas había nacido. Un extraño evento había ocurrido en el castillo; lo que parecía ser una plaga, dejó sin vida a todos en el lugar: los padres de Aslan, la servidumbre e incluso las mascotas murieron.

—No sé lo que pasará contigo. —Aslan depositó a su pequeño hermano entre la basura de aquel solitario callejón—. Tampoco sé lo que pasará conmigo. Sólo sé que no puedo llevarte. —La criatura permanecía dormida, no emitía ruido alguno—. Puedes llorar… quizá alguien te encuentre y te lleve.

Así, en medio de la oscuridad y la basura, el pequeño fue abandonado a su suerte. Si bien le iba, alguien podría encontrarle antes de que fuese devorado por las ratas.
Esa fue la última vez que Aslan vio a su hermano. Ahora Aslan no existía más. Llegó un momento en su vida en el cual todo cambió: desapareció el niño y nació el Espectro, el Juez, Minos de Grifo.

Hace años, Minos corría por un oscuro callejón llevando consigo a un inocente bebé. Ahora, Minos corría por las escarpadas escaleras que conducían al tercer templo del zodiaco, el templo de los Gemelos, llevando consigo una insaciable ambición.

—Finalmente llegué —dijo Minos—. Éste es el tercer templo, el de los Gemelos. —Después de haber corrido por un largo rato, el camino de rugosos escalones llegó a su fin—. Según Lamia de Sanguijuela, Pólux de Géminis es el guardián. De todos los Caballeros de Oro, es éste de quien menos información tenemos. Me pregunto por qué tanto misterio…
—Es un guerrero enigmático —dijo Byaku del Nigromante, que inesperadamente alcanzó a su líder frente a la tercera casa zodiacal—. Según he escuchado, sólo aparece en momentos específicos… muy pocos le conocen.
—Byaku del Nigromante… ¿Qué haces aquí? —preguntó Minos, desconcertado—. ¿Pandora te ha enviado?
—Señor Minos… Radamanthys se convirtió en una molestia, por lo que tuvimos que eliminarle, muy cerca de aquí —respondió Byaku.
—¿Han matado a Radamanthys dices? Creí que todos tenían claro que si alguien mataría a ese infeliz, sería yo.
—Lo sé. Pero se convirtió en un problema para la señorita Pandora, y amenazaba sus planes personales. Fue ella misma quien nos envió a darle muerte.
—Ya lo arreglaré con Pandora personalmente. Pero eso no explica tu presencia en éste lugar, Byaku. ¿Qué haces aquí? —preguntó el Grifo nuevamente.
—Decidí venir a éste lugar porque…
—¿Decidiste?
—Yo…
—¿Tú? Tú no eres nadie para decidir nada.
—Lo siento.
—Sabes cuánto me molesta que las cosas no se hagan como yo lo indique —dijo Minos, acercándose lentamente a su subordinado—. Como sea —agregó y suspiró, dándole la espalda—. Ya arreglaré cuentas contigo también. Ahora entremos al tercer templo; Lune y los otros estúpidos ya deberían estar luchando en él.

Minos y Byaku estaban a punto de entrar al templo, pero algo les frenó el paso; el escandaloso ruido de un ejército marchando sonaba cada vez más fuerte, y cuando finalmente se detuvo, una decena de Espectros apareció.

—¿Qué significa esto, Lune? —preguntó Minos, apenas vio a sus subordinados salir del recinto— ¿Acaso han huido del enemigo?
—Señor Minos… ¡Éste lugar es un laberinto! —respondió Lune. No pudo evitar ver la venda que cubría el ojo izquierdo del Grifo—. Hemos cruzado más de tres veces esta casa… y siempre regresamos a la entrada —dijo, esperando que el Juez no hubiese notado su mirada—. No tiene sentido.
—Parece que el Caballero de Géminis ha estado jugando con ustedes —dijo Byaku.
—¿Byaku del Nigromante, tú también has venido al Santuario? —preguntó Lune.
—Deja de preguntar obviedades —intervino Minos—. Idiota. ¿Acaso estoy rodeado de imbéciles? Tal parece que sin mí no pueden hacer nada bien. —Minos entró al recinto, y tras él, cerca de una decena de Espectros. Parecía no querer estar frente a sus subordinados, por lo que casi inmediatamente les dio la espalda. Que lo viesen con heridas de guerra era una terrible humillación que no estaba dispuesto a sufrir.

Mientras los invasores corrían por el pasillo principal de aquel templo, una sensación de pesadez empezó a invadir su cuerpo.

—¡Justo como ocurrió antes! —exclamó uno de los Espectros.
—El cuerpo se volverá cada vez más pesado —dijo Lune.

La primera vez que el ejército del Grifo intentó cruzar la tercera casa zodiacal, una inexplicable pesadez empezó a afectar su cuerpo. Pero no fue sólo eso; un misterioso resplandor aparecía y desaparecía erráticamente, trayendo al pasillo primero luz y luego sombra.

—¡Ahora la luz y la sombra! —exclamó uno de los Espectros, el más alto.
—Éste Caballero de Géminis realmente está jugando con nosotros. —Lune parecía estar perdiendo la cordura, y no solo él, el resto del grupo tenía los nervios de punta debido al inquietante lugar.
—¿Acaso esa es la salida? —preguntó Minos al momento de observar la luz que al final del camino apareció.

Era una situación desesperante; después de cruzar la puerta, Minos y su ejército aparecieron nuevamente en la entrada, tal como había ocurrido antes, excepto que esta vez no había un templo, sino dos. El juego era cada vez más torcido, y el Juez del Infierno no era el tipo de hombre que pudiera tolerar dicha situación.

—¡El templo de los Gemelos se ha dividido en dos! —exclamó Gordon del Minotauro—. ¿Cómo es eso posible? —A pesar de que Gordon pertenecía al ejército de Radamanthys, una vez que Alcmena murió y dejó de ser su guardián, éste solía acompañar a Minos en algunas misiones. Si Radamanthys hubiese puesto más atención en éste detalle, quizá habría sabido que Gordon no era un guerrero en el cual pudiese confiar.
—Está muy claro —dijo Minos—. Es una ilusión. El laberinto, el cuerpo pesado, la luz, estos templos… todo es una ilusión. El Caballero de Géminis piensa que puede burlarse de un Juez del Inframundo. Ahora mismo le demostraré a ese desgraciado lo equivocado que está. ¡Lune! Todos ustedes irán por la izquierda. Yo iré por la derecha… solo. Ustedes únicamente me estorbarían.

Tal como el Grifo lo ordenó, su ejército de subordinados partió rumbo al templo del lado izquierdo, mientras que él hizo lo mismo hacia el lado derecho.
Al entrar al recinto, Minos recordó el día en el que una de las ciento ocho estrellas malignas despertó en él. A la edad de tres años, su padre le contó por primera vez la leyenda del demonio que cayó del cielo.

—La historia que voy a contarte, Aslan, debes tenerla en mente el resto de tu vida. —Bruce Griffin era un hombre de gesto amable, a pesar de ser un hombre de negocios, su carácter pacífico y optimista le hacían popular entre la chusma, jamás fue visto como la máquina de hacer dinero que realmente fue—. Esa es la habitación prohibida —dijo Bruce, señalando la puerta negra al final del corredor—. Jamás debes entrar ahí. —Cada puerta en el castillo era de color blanco y oro, que hubiese una de color oscuro, indicaba que algo realmente misterioso y quizá peligroso había allí.
—¿Por qué? —preguntó Aslan, inocentemente.
—Hace años, un demonio cayó del cielo —respondió Bruce—… un demonio de alas negras. A pesar de que esta misteriosa bestia permanecía inmóvil, representaba una terrible amenaza. Por esa razón la encerramos en esa habitación… y allí debe permanecer por siempre.

Muchas veces Aslan tuvo curiosidad por saber que había realmente en ese lugar, pero siempre retrocedió antes de introducir la llave en el cerrojo. Fue a la edad de cinco años cuando el niño rompió las reglas y abrió la puerta. Fue aquel día en el que algo o alguien terminó con la vida de todos los habitantes del lujoso castillo Griffin.

—Esto… esto es —musitó Aslan apenas entró a la habitación—… el surplice del Grifo, tal como lo dijo el señor Hypnos. —Hacía varias noches que el pequeño veía de forma frecuente a un misterioso hombre en lo más profundo de sus sueños. Cada vez que Aslan dormía, éste ser aparecía y le revelaba cosas increíbles, más allá de toda explicación lógica—. Es hermoso —musitó, al momento de tocar suavemente aquella diabólica figura de metal oscuro.

La incertidumbre de Aslan aquel día, era quizá la misma que sentía en el presente: realmente no tenía idea de qué tipo de enemigo sería el Caballero de Géminis. Pero nadie podía culparle por ello, pues Pólux de Géminis era el guerrero más misterioso de todos.

—Finalmente has decidido mostrarte, Caballero de Géminis. —El largo recorrido por el templo parecía haber llegado a su fin, pues de forma inesperada, el Caballero de Oro hizo acto de presencia, apareciendo justo frente al Juez del Inframundo—. ¿Ahora pelearás como un verdadero hombre? ¿O seguirás escondiéndote detrás de esos juegos ilusorios?

Pero… ¿Era él realmente el Caballero dorado de la casa de Géminis? De ser así… ¿Por qué razón había un hombre exactamente igual en el otro templo, frente a Lune y los demás? Nada parecía tener sentido en ese momento.

—¡Es el Caballero de Géminis! —exclamó Gordon del Minotauro—. Maldito bastardo, nos has hecho perder mucho tiempo… ¿Cómo te atreves?
—¿Realmente es él? —preguntó Lune, curioso—. No veo nada especial en éste hombre… qué decepción.
—Señor Lune, permita que yo, Blair de Circe, estrella Celeste de la Oscuridad, termine con ese oportunista. —Blair era una hermosa mujer, la única entre los Espectros en ese momento. Su figura era perfecta: delgada, con senos redondos y firmes, totalmente apetecibles; labios sensuales, de un rojo intenso sin igual; piernas largas y carnosas que invitaban al pecado; su cabellera larga y azulada, emitía un delicado y delicioso olor a jazmines; su nariz prominente y bien torneado, parecía hipnotizar a cualquier hombre que la viese caminar; sus ojos celeste brillaban intensamente cual estrellas en el firmamento. La belleza de esta mujer quizá sólo era comparable a sus peligrosas habilidades, las cuales le habían hecho ganar una excelente reputación en el Inframundo—. ¿Cuál es tu nombre, Caballero? —preguntó Blair, sin obtener respuesta.
—Éste hombre no tiene educación —intervino Lune—. Parece ser que ni siquiera tiene la intención de presentarse. ¿O es que acaso es mudo?
—Quizá realmente sea mudo —dijo Gordon, serio.
—No me divierte tener que derrotar a un sin nombre —Blair parecía tomar el asunto con mejor humor que el resto, pues al terminar estas palabras, rió sutilmente—… pero no tengo opción. Ahora mismo sabrás por qué me llaman “La Bruja del Inframundo”. Te convertiré en un cerdo.

¡Spell of the Witch Pig!
(El Hechizo del Cerdo de la Bruja)


Un poderoso haz de luz rosa salió disparado del dedo índice de aquella bella mujer. Como una estrella fugaz, presuroso se desplazó hacia el Caballero de Oro aquel intenso brillo rosado, atravesando la armadura del misterioso Géminis y desapareciendo en su interior.
Casi inmediatamente, el haz de luz salió expulsado del cuerpo del caballero por el mismo punto por el cual había entrado, impactando irremediablemente a la hermosa Blair; el ataque fue devuelto sin motivo aparente, pues el Caballero dorado no movió un solo dedo.
Un destello rosa iluminó la habitación por un instante, y cuando el lugar se aclaró, la bella guerrera del Inframundo había desaparecido; en su lugar quedó un simpático y regordete cerdo que gruñía sin parar.

—¡Imposible! —exclamó Gordon, visiblemente sorprendido—. ¡Le ha devuelto el ataque sin problema alguno! —Aquel que era convertido en cerdo por Blair, jamás recuperaba su verdadera forma. Esta vez fue ella víctima de su propio ataque: su figura delgada se convirtió en un saco de grasa andante; su boca sensual y provocativa, se transformó en una trompa húmeda, enorme y repugnante; sus piernas largas ahora no eran más que muslos gordos y patéticos; su larga, hermosa y perfumada cabellara dejó de serlo para convertirse en cuero duro y parcialmente velludo; su nariz apetecible desapareció y sólo quedó un rabo torcido rodeado de moscas; sus ojos… sus ojos parecían brillar aún con la misma intensidad de antes, extrañamente.

Al ver que la situación estaba completamente perdida, Blair, se abrió paso entre sus compañeros y huyó despavorida hacia la entrada del templo; sus chillidos porcinos se escucharon por un instante, y después desaparecieron, junto con ella.

—Miserable —murmuró Gordón—. Te arrancaré la cabeza en honor a Blair —agregó, levantando la diestra, dispuesto a atacar.
—¡Detente! —ordenó Byaku del Nigromante—. Si le atacas… recibirás el impacto de tu propia técnica, justo como ha pasado con Blair.
—¿Qué dices? ¿El impacto de mi propia técnica?
—Aquí no hay ningún Caballero de Géminis —afirmó Byaku—. Atacarle sería como atacar a la nada, y por tanto, a nosotros mismos.
—¿Cómo puedes asegurar algo así, cuando le estamos viendo ante nosotros? —Lune no parecía estar convencido por las palabras del Nigromante, sin embargo, él también creía que algo misterioso se escondía tras aquella figura que apareció frente a ellos.
—Mi vida siempre ha estado más cerca de la muerte, que de la vida misma —respondió Byaku—. El reino de los muertos ha sido mi hogar, y las almas que ahí llegan mi familia. Tengo el don de ver el alma de todo ser viviente a través de su cuerpo, y dentro de éste hombre, dentro del Caballero de Géminis, no veo espíritu alguno, solo un vacío negro y profundo. Éste hombre no es un ser viviente, es simplemente una ilusión.
—Tal como imaginaba —dijo Lune—. El Caballero de Géminis no existe. El laberinto, los dos templos y esta imagen frente a nosotros, no son más que ilusiones que alguien ha creado para hacernos perder el tiempo.
—Lo único que debemos hacer, es atravesar esta tercera casa zodiacal, ignorándole por completo.
Aunque el grupo de Espectros lo dudó por un instante, finalmente todos corrieron hacia lo que parecía ser un impenetrable muro, pasando por encima del guerrero dorado guardián. Después de esto, la suerte parecía haber regresado al bando de Hades, pues Lune y los demás, finalmente consiguieron salir del Templo de los Gemelos.

—¡Es la salida! —exclamó Gordon—. Finalmente lo conseguimos —agregó, observando la parte trasera del recinto—.Además, era sólo un templo, no dos.
—Me pregunto qué habrá pasado con el señor Minos —dijo Lune de Balrog—. Él no cuenta con la visión de Byaku, seguramente quedará atrapado en el Templo de los Gemelos por siempre… ¿Acaso morirá antes de perder la razón? Sería un final perfecto para ese hijo de cain —pensó el guerrero del látigo, y sonrió—. Ahora… ¡Vayamos hacia el cuarto templo!

Lune de Balrog, Byaku del Nigromante, Gordon del Minotauro y cuatro Espectros más, consiguieron cruzar la tercera casa, la de los Gemelos, y ahora se dirigían velozmente hacia la cuarta, la del Cangrejo Gigante. Pero la suerte no parecía estar del lado del Grifo, pues a pesar de ser el líder, aún seguía atrapado en los juegos mentales del Caballero de Géminis.

—Finalmente has decidido mostrarte, Caballero de Géminis. —El largo recorrido por el templo parecía haber llegado a su fin, pues de forma inesperada, el Caballero de Oro hizo acto de presencia, apareciendo justo frente al Juez del Inframundo—. ¿Ahora pelearás como un verdadero hombre? ¿O seguirás escondiéndote detrás de esos juegos ilusorios? —preguntó Minos, sin obtener respuesta.

El Caballero de Géminis era el guerrero más enigmático que Minos había conocido. Éste hombre ni siquiera daba la cara, pues su rostro estaba ensombrecido por un ostentoso e inquietante casco. Éste tenía, irónicamente, dos caras: una del lado izquierdo, sonriente; y otra del lado derecho, triste. Era como la cereza en el pastel de un desesperante acto teatral que había iniciado con un juego de ilusiones.

—Lo primero que te arrancaré, estúpido, será la lengua —advirtió Minos—. Entonces tendrás un verdadero motivo para no abrir la boca. —Apenas Minos terminó de hablar, y un intrépido cerdito rosa pasó velozmente entre sus piernas, dirigiéndose a la entrada en medio de un escandaloso chillido—. ¿Acaso he visto pasar a un cerdo? —se preguntó Minos, observando con curiosidad el rastro de polvo que el cerdo había dejado a su paso.
—Bajo cierto punto de vista, sí —respondió el Caballero de Géminis, provocando una mirada incrédula en el Juez—. Todo aquel que entra al templo de los Gemelos, debe olvidar por siempre la lógica y la realidad. Éste recinto es un punto en el universo donde el tiempo y el espacio no existen como tal; tus ojos verán cosas que no son, y que al mismo tiempo son. Aquí no habrá confianza en ti mismo, ni en tus sentidos. Si tienes suerte, perderás la vida antes de que puedas sufrir la locura y el terrible trastorno emocional que un lugar sin sentido como éste te puede provocar. Soy Pólux de Géminis, y seré yo quien te envíe de regreso al Infierno.
—Permaneciste un largo rato callado —dijo Minos, al momento de llevar la diestra hacia su ojo lastimado—. Ahora que finalmente hablas… ¿Lo haces sólo para decir estupideces? —agregó y con sus dedos empezó a rascar sobre la venda que le cubría parte del rostro—. Yo, Minos de Grifo, Estrella Celeste Noble, te haré pedazos.
—¿Qué ocurre, Minos? —preguntó Pólux con voz provocadora—. ¿Sientes un poco de picazón?
—¡¿Qué me hiciste hijo de perra?! —Minos comenzó a rascar con furia su rostro; la incómoda sensación de comezón de pronto se volvió insoportable—. ¡¿Qué es esto?! —Al arrancarse el sucio vendaje de un tirón, una horrible cuenca ocular vacía quedó expuesta, y de aquel agujero empezaron a brotar miles de asquerosos gusanos blancos; en un instante, el cuerpo del Grifo quedó cubierto con estas repugnantes y diminutas criaturas, cual carne putrefacta en un cementerio.
—¿Qué ha sido esto? —preguntó Minos al momento de notar que su herida había vuelto a la normalidad; el vendaje aún permanecía en su rostro—. Cómo te atreves…
—Parece que tuviste un mal sueño.
—No permitiré que sigas jugando con mi mente —advirtió Minos al momento de mover los brazos y torcer los dedos—. Te haré pedazos rápidamente, estúpido insolente.

¡Cosmic Marionettion!
(Marioneta Cósmica)


Miles de hilos invisibles brotaron por los dedos del sádico Espectro. Cada uno de estos hilos entró al cuerpo del Caballero de Oro, sellando sus movimientos casi completamente.

—Cosmic Marionetion —musitó Minos—. Pólux, a pesar de que no puedes verlos, en éste momento miles de hilos invisibles cubren tu cuerpo… no hay parte de ti que no esté bajo mi control… con sólo mover un dedo, ahora mismo podría arrancarte la cabeza —agregó, mientras de forma bizarra y misteriosa movía sus manos, como si estuviese jugando con una marioneta—. Con otras personas me tomado el tiempo de hacerles sufrir, pero tú, tú realmente eres un hombre molesto y estresante, te eliminaré rápidamente.

Apenas Minos pronunció aquellas palabras, y el brazo izquierdo de Pólux empezó a girar sobre sí mismo, hasta desprenderse; lo mismo ocurrió con el brazo derecho de forma inmediata.

—Ahora ya no tienes brazos —dijo Minos—. ¿Qué perderás a continuación? ¿La pierna izquierda? ¿La pierna derecha? ¿O quizá ambas? —agregó, mientras al mover sus dedos retorcía las piernas de Pólux sin compasión.
—¡Maldito bastardo! —gritó el Caballero de Oro al momento de forzar su cuerpo, intentando escapar de aquella siniestra prisión de hilos mortales.
—¡Es inútil! Mientras más te resistas, más heridas provocarás en tu cuerpo —proclamó el Espectro, justo en el momento en que las piernas de Pólux fueron cercenadas.
—¡Maldito! —exclamó El de ropaje dorado, justo después de emitir un espeluznante grito de dolor.
—Ahora, te arrancaré la cabeza.
—¡Maldito Espectro!

Tal como Minos lo había advertido, la cabeza del valeroso Caballero fue arrancada violentamente, y en un instante, una fuente de sangre empezó a emerger furiosamente de aquel cuerpo inerte; la sangre formó una pronunciada laguna que casi cubrió el piso del templo por completo.

—¡No puede ser! —exclamó Minos.

La sangre y la carne mutilada esparcida por el recinto desapareció sin explicación alguna, mientras los restos de la armadura de Géminis se ensamblaron y nuevamente el Caballero Pólux tomó forma.

—Creí haber escuchado que no me permitirías más jugar con tu mente —dijo Pólux, totalmente intacto.
—Cierra la boca, estúpido. Te voy a aniquilar. Te haré pedazos con mi Marioneta Cósmica.
—Minos, en realidad seré yo quien te haga desaparecer, aunque de forma más sutil ciertamente —aseguró el de ropaje dorado.

¡Another Dimension!
(Otra Dimensión)


La realidad pereció romperse apenas Pólux pronunció aquellas palabras. Los enormes muros de caliza que sostenían el templo desaparecieron en un instante, dejando sólo un entorno oscuro cubierto de estrellas y galaxias perdidas en un punto sin sentido. El cuerpo de Minos empezó a elevarse contra su voluntad, siendo finalmente tragado por aquel extraño vórtice dimensional que el caballero de Géminis había abierto.

—Hasta nunca, Minos —dijo Pólux con calma.
—¡No tan de prisa! —gritó Minos al momento de aterrizar en suelo firme.
—¡Imposible! —exclamó el Caballero de Oro—. ¿Acaso has utilizado tus alas para volar y salir de la otra dimensión?
—Justamente. ¿No creíste que sería tan fácil deshacerse de mí, cierto?
—Ya veo. Creo que te he subestimando, Minos de Grifo. Pero te aseguro que no volveré a cometer el mismo error.

¡Fist of the Gemini Star!
(Puño de la Estrella de Géminis)


Incontables y brillantes partículas de polvo cósmico rodearon el puño de Pólux, y en un instante fueron lanzadas hacia el enemigo, en forma de un potente y fulguroso rayo carmesí.

—Estúpido. —Minos extendió el brazo derecho, y con la palma de su mano, detuvo el poderoso rayo de energía—. ¿Con esto piensas derrotarme? —preguntó sonriente.
—No —respondió Pólux—. ¡Con esto! —De forma repentina el Caballero de Oro se desvaneció y posteriormente apareció detrás del Juez del Inframundo, liberando otro poderoso rayo que inmediatamente impactó contra las alas del incauto Espectro, destruyéndolas por completo.
—¡Hijo de perra! —exclamó el de las alas rotas.
—¡Sin tus alas, esta vez no podrás regresar! —aseguró el de ropaje dorado, estando a punto de ejecutar de nuevo su ataque—. ¡Te arrojaré a otra dimensión!

La mitad del templo nuevamente desapareció entre la oscuridad de un extraño vórtice dimensional. Minos fue arrastrado por aquella negrura infinita, y su cuerpo desapareció entre el cúmulo de estrellas esparcidas en aquel lugar sin sentido ni razón.

—Finalmente se fue —dijo Pólux.
—¡Estúpido! —gritó Minos desde la penumbra. Su cuerpo permanecía suspendido en la oscuridad, gracias a que los hilos que brotaron por sus dedos, habían conseguido enredarse en dos de los enormes pilares de mármol que sostenían al templo.
—¡Es imposible! —exclamó el Caballero de Géminis, sorprendido—. ¡Utilizó sus hilos para evitar ser arrastrado por la otra dimensión!
—¿Cuándo entenderás imbécil, que éste estúpido truco no es suficiente para derrotarme? —preguntó Minos, justo al momento de aterrizar en suelo firme por segunda ocasión, una vez que el vórtice desapareció.
—Ya veo —respondió Pólux serenamente—. Entonces tendré que recurrir a un método más drástico.

¡Three-Dimensional Galactic Trip!
(Viaje Galáctico Tridimensional)


Pólux extendió el brazo derecho, y en la palma de su mano, se dibujó lo que parecía ser una esfera rodeaba por finas y brillantes líneas cósmicas, atravesadas unas con otras, de tal manera que formaban una cuadrícula perfecta en aquel extraño y desconcertante objeto esférico.
Aquel misterioso globo creció y creció, hasta que cada una de las líneas dibujadas en el, atravesó el área comprendida por el templo de los Gemelos. Pero nada fuera de lo común parecía haber ocurrido.

—¿Qué porqueria ha sido eso? —preguntó Minos entre risas—. ¿Te has quedado sin energía? Tu ataque no ha tenido efecto alguno.
—¿Realmente? —A pesar de la situación, y la aparente desventaja, Pólux lucía confiado. O por lo menos eso podía percibirse.
—Bastardo. ¿Qué hiciste?
—¿Por qué no te diriges a la entrada principal del templo y lo averiguas tú mismo?
—¡No puede ser! —Tal como Pólux le había sugerido, Minos caminó lentamente hacia la entrada, pero lo que vio no fue el casi interminable camino de escalones por el cual había llegado. No. Lo que vio, fue algo más inquietante, más bizarro, más extraño: Los escalones, los árboles, las montañas y los templos, todo desapareció. En su lugar, había sólo un entorno oscuro cubierto de planetas y galaxias donde el templo de los Gémelos permanecía suspendido sin razón aparente—. ¿Estamos en el espacio exterior? ¿Tu poder es tan grande que has transportado el templo hasta los insospechados confines del universo? ¿O acaso es otra de tus ilusiones?
—Definitivamente no es una ilusión… y tampoco el fin del universo en sí. Éste lugar, es una dimensión ajena a la que normalmente conocemos. Aquí, el tiempo y el espacio no existen; tampoco la lógica o la razón. En esta fuente cósmica universal, desembocan miles de millones de posibles realidades y lugares inquietantes. Sin embargo, ni siquiera los dioses podrían desplazarse libremente por ellas… por lo que si un humano llegase a caer en esta infinita oscuridad, quedaría extraviado, flotando a la deriva del espacio como una estrella perdida en el cosmos. Ese es el destino que he trazado para ti.
—¡Hijo de cain! —La furia del Juez del Inframundo parecía salir a flote nuevamente. La sangre en su cuerpo hervía como el magma de un volcán en erupción—. Quiero me regreses al Santuario… ¡Ahora mismo! —ordenó el Grifo, con el rostro completamente colorado—. De lo contrario, te arrancaré la cain cabeza, infeliz malnacido.
—Minos —musitó el de ropaje dorado—. A lo largo de mi vida, me he enfrentado a muchos guerreros. Pero ninguno de ellos ha tenido una mirada tan fría como la tuya; tampoco un cosmo tan agresivo como el que tú emanas. No me gustaría terminar esta batalla sin saber qué es lo que pasó en tu vida, que te convirtió en el demonio sin corazón que eres hoy. Como sé que tú no me lo dirás, lo averiguaré yo mismo.

¡Gemini Genma Ken!
(Puño de Ilusión Diabólico de Géminis)


Tan rápido que el Espectro ni siquiera tuvo oportunidad de defenderse, Pólux lanzó un potente y fulguroso rayo dorado; éste no era más grueso que el dedo índice del Caballero por el cual había salido. El rayo entró por la frente de Minos y le atravesó el cráneo hasta salir por la parte de atrás. En ese momento, el Juez quedó totalmente paralizado.

—Gemini Genma Ken —musitó Pólux—. Esta es una técnica terrible; mediante ella, puedo crear en tu mente una serie de espeluznantes ilusiones. La diferencia con los efectos ópticos que de mi parte ya has conocido, es que el Genma Ken no se limita a engañar a tu vista, sino que además te destruye el espíritu. Sin embargo, también tiene otras finalidades; gracias a éste ataque, puedo adentrarme en tu mente, y conocer tu vida… cada detalle si así se me antoja. Entonces, veamos qué hay en tu interior, Minos.

Un hermoso castillo repleto de gente muerta fue lo primero que Pólux vio; no parecía tener sentido, hasta que vio a un pequeño correr con un recién nacido entre sus brazos.

—Le está salvando la vida —pensó Pólux—.

Después, el abandono. Para ese momento, Pólux sabía que aquel pequeño de cinco años era Minos, y que aparentemente había salvado a su pequeño hermano de una misteriosa plaga que terminó con la vida de su familia y sus sirvientes, dejándolo en medio de un basurero.
También vio el momento en que el pequeño Aslan vistió el surplice del Grifo por primera vez, convirtiéndose en Minos, un juez del Inframundo.
A partir de ese momento, todo se tornó confuso: ahora las imágenes se presentaban de forma rápida, como una serie de fotografías estáticas. Aún así, Pólux fue capaz de entender lo que ahí ocurría: pudo ver la sangre que tantos hombres derramaron frente a Minos; entre ellos varios Caballeros de Athena: Lionel de Leo, Kratos de Tauro, Beagle de Unicornio, y tantos más.
La forma en que mutilaba a sus oponentes, le hizo ver a Pólux que definitivamente tenía razón al llamarlo “demonio”.

—¿Qué… qué me… qué me has hecho? —preguntó jadeante Minos, justo al momento de salir de aquel extraño trance.
—He entrado en tu mente —respondió Pólux, con una tranquilidad pasmosa—. Me disculpo por ello, reconozco que ha sido muy poco educado de mi parte. Por cierto… he escuchado que Hades borra la memoria de sus guerreros en el momento en que estos visten su surplice. Aparentemente, es la forma en que Hades pretende convertirlos en máquinas de guerra. Me he tomado el atrevimiento de liberarte de tal manipulación. Considero que es lo mejor tomando en cuenta las cosas tan interesantes que he encontrado en tu mente.
—Idiota —Minos aún lucía algo agitado—. En realidad eso no era necesario. ¿Me tomas por un estúpido? Algunos Espectros hemos buscado la forma de mantener nuestro cerebro intacto, libre de influencias ajenas. Así que no importa qué tanto hayas hurgado dentro de mí, no me dirás algo que pueda sorprenderme.
—Interesante revelación. Aunque… ¿Realmente crees saber todo acerca de ti?
—¿A qué te refieres? —preguntó Minos.
—Pude ver que no siempre fuiste un ser malvado —respondió Pólux—. Aquel día, en que todos en el castillo murieron, tú salvaste a tu hermano. —Apenas Pólux pronunció estas palabras, Minos soltó la carcajada. ¿Qué fue lo que dijo el Caballero de Oro que le causó tanta gracia?
—Parece que sólo has podido ver una parte de mí —El rostro preocupado de Minos poco a poco desaparecía. Entre más tiempo pasaba, su sonrisa burlona se hacía más y más presente. ¿Quizá había perdido la razón?—. Has omitido ciertos detalles.
—¿Cómo dices?
—Quien le quitó la vida a todas esas personas, incluidos mis padres, fui yo. Fue una prueba impuesta por Hypnos, para que yo me pudiese convertir en un Espectro.
—¡Imposible!
—Éste ente, se presentaba cada noche en mis sueños. Durante mi niñez, tuve que hacer cosas terribles para ganar su aprobación. Pero todo ha valido la pena. Desde el momento en que vestí mi ropaje sagrado, jamás le volví a ver. Hypnos se encuentra en el mundo de los sueños, y ahí debe permanecer.
—Aún así, salvaste a tu hermano.
—Un momento de debilidad, supongo. Incluso en mi historial puede verse reflejado uno que otro acto piadoso. Aunque sea difícil de creer.
—Ya veo —Pólux suspiró profundamente. Lo que a continuación revelaría, era algo que nadie jamás pudo haber imaginado—. Minos… ¿Nunca has tenido la curiosidad de saber qué fue de tu pequeño hermano menor?
—Definitivamente no. —La dureza de sus palabras indicaban una total negativa hacia el cuestionamiento del Caballero Dorado. Pero el gesto en su rostro parecía decir lo contrario.
—Hace algunos años, veinte si me permites ser exacto, estuve en Inglaterra. El resplandor de una estrella fugaz me llevó a ese lugar; allí había nacido alguien especial, y yo tenía que encontrarle. Y así fue, lo encontré, entre la basura. Un basurero no es el lugar donde uno cree poder encontrar a alguien tan importante… pero así fue.
—No sigas…
—Era tu hermano recién nacido, Minos. La persona especial que estuve buscando era tu hermano menor.
—No sigas…
—Por supuesto lo llevé conmigo. Ese pequeño, fue elegido para convertirse en Caballero de Athena. Y después de un riguroso entrenamiento, lo consiguió. Su nombre era Lionel, Lionel de Leo.

Era algo demasiado espantoso para ser real: aquel hombre al que Minos mutiló salvajemente, resultó ser su hermano menor. ¿Qué podría pasar por su mente justo ahora? ¿Sería capaz de siquiera recordar el momento en que le arrancó la cabeza a su propio hermano? ¿Sería capaz de soportar el hecho de saber cuánto disfruto ese momento?

—¡No sigas hijo de cain! —En un arranque de ira, Minos intentó lanzarse contra el Caballero de Oro, pero cada nervio de su cuerpo había sido entorpecido por el Genma Ken. No logró dar un paso cuando sus piernas se enredaron y le hicieron caer al suelo—. ¡Cállate!
—Olvidé decirlo —murmuró Pólux—. Un efecto secundario del Genma Ken es la inmovilidad temporal de tu cuerpo. Hace un rato me dijiste que no eras un estúpido, Minos. Pues yo tampoco lo soy. ¿Crees que he utilizado esta técnica sólo para entrar en tu mente? Por supuesto que no. Desde un principio supe que esta técnica te debilitaría. Ahora estás indefenso Minos.
—¡Hijo de cain!
—Ahora mismo destruiré éste templo. Y tú… tú quedarás atrapado en esta dimensión, flotando eternamente a la deriva del espacio, lamentando el hecho de haber asesinado a tu propio hermano.

¡Fist of the Gemini Star!
(Puño de la Estrella de Géminis)


Incontables y brillantes partículas de polvo cósmico rodearon el puño de Pólux, y en un instante, tomaron la forma de un potente y fulguroso rayo carmesí. Éste impetuoso rayo de energía fue lanzado contra el suelo. Inmediatamente, el templo empezó a desmoronarse. El cuerpo de Pólux desapareció al ser tragado por una fisura en el espacio-tiempo, mientras que Minos, no pudo hacer otra cosa más que gritar ante la desesperación… la terrible desesperación de ver el templo destruirse en medio de aquel oscuro entorno cósmico dimensional. Nadie jamás imaginó ver al despiado Grifo en esta situación: derrotado, humillado, con el rostro sucio y sudoroso.
Finalmente, el vórtice se cerró, dejando atrapado al Juez del Infierno en la otra dimensión, por siempre.


En el transcurso de la vida, se pueden presentar situaciones que hagan cambiar radicalmente a una persona: nadie es siempre bueno, o siempre malo. Sin embargo, existen casos en que la crueldad del ser humano llega a límites insospechados. Es en estos casos, cuando uno se pregunta si realmente no hay hombre que lleve la maldad consigo desde su nacimiento: maldad pura.






El demonio del mal es uno de los instintos primeros del corazón humano” —Edgar Allan Poe.


Capítulo 14: Memorias de un Pez Dorado
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#135 Lunatic BoltSpectrum

Lunatic BoltSpectrum

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Publicado 18 noviembre 2011 - 10:10

como siempre excelente capitulo

muy interesante la historia de Minos y los poderes de Geminis

saludos

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#136 ALFREDO

ALFREDO

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Publicado 18 noviembre 2011 - 12:06

Hola Castor
Aquí una vez más, este capítulo debo reconocer q estuvo mejor q los anteriores. La pelea entre geminis y minos estuvo intensa, por un momento pensé q el hermano del juez era Polux. Lo de Lionel no me lo esperaba, pero cuando lo supe recordé q lo de los ojos ámbar era una pista de su lazo sanguíneo. Lo raro es q gemenis lo encontrara en lugar de su maestro Leonidas, creo q así se llamaba, eso da a entender q geminis es bastante viejo más de 20 años, será el más antiguo de los gold?... o ese es Denon por ser candidato a patriarca?... ahora q recuerdo siempre son dos postulados.

Otra cosa q no considero tan relevante, pero si vale la pena mencionarlo. Es la similitud de la historia de minos y pandora. Lo q encontré algo raro es q siendo solo un humano “aslan”. Haya podido neutralizar la posesión de la masei. Hasta ahora es solo lo hemos visto con suikyou, pero parece q incluso el tiene el permiso de hades o algo para mantener su conciencia humana y no la del masei.

Esta pelea me recordó a la ultima q estoy escribiendo en mis actuales capítulos y pienso terminar el siguiente mes. Donde también géminis es el protagonista, el genma ken. Así se llama la técnica de Ikki, pero las de géminis son el genrouken (puño de ilusión q tu utilizaste con minos) y el genromaken, el satan imperial. Que por un momento creí q lo ibas a utilizar, como siempre le has adjudicado ese golpe. Ahora lo de la inmovilidad nunca he estado muy seguro, pero parece q es la primera función del satan imperial y no del genroken q solo te hace ver ilusiones. Pues en el manga Lune nunca quedo paralizado tras recibirlo y fue el único q lo recibió en toda la historia.

Creo q lo único erróneo del capítulo es eso, aunque puedo entender q a lo mejor lo modificaste a tu parecer, ya que son muy confusas esas técnicas. Yo he sufrido bastante. Por eso no he publicado mucho el capitulo 23 y por otras cosilla también.

Realmente fue el final de Minos?... cuesta creerlo, tal vez solo un dios lo saque o Pandora, pero cuesta creer q haya muerto antes q sus tropas. De los 7 espectros q aun viven solo gordon, ningromante y lune podrían equivaler a un dorado si pelean los tres a mi parecer XD!. No se porq me late q aquí regresa rada para salvarlos en cáncer XD
Otra cosa que había dejado pasar por alto es q aun no hayas hecho una escena con Athena. Ya han muerto dos dorados y ningún comentario?

Sera hasta la prox… nos vemos.

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FANFIC: La condenación de los caballeros de Athena

Capitulo 39 .-  desde el (06/04/2017)

Fichas de personajes


#137 Cástor_G

Cástor_G

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Publicado 18 noviembre 2011 - 21:52

CITA(BoltSpectrum @ Nov 18 2011, 08:45 AM) <{POST_SNAPBACK}>
como siempre excelente capitulo

muy interesante la historia de Minos y los poderes de Geminis

saludos

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Gracias Bolt, qué bueno que te ha gustado! =)
A éste géminis quise hacerlo más hábil en el aspecto mental/dimensional que en el físico jujuj
2


CITA
Hola Castor
Aquí una vez más, este capítulo debo reconocer q estuvo mejor q los anteriores. La pelea entre geminis y minos estuvo intensa, por un momento pensé q el hermano del juez era Polux. Lo de Lionel no me lo esperaba, pero cuando lo supe recordé q lo de los ojos ámbar era una pista de su lazo sanguíneo. Lo raro es q gemenis lo encontrara en lugar de su maestro Leonidas, creo...



Gracias Bolt, qué bueno que te ha gustado! =)
A éste géminis quise hacerlo más hábil en el aspecto mental/dimensional que en el físico jujuj
2


CITA
Hola Castor
Aquí una vez más, este capítulo debo reconocer q estuvo mejor q los anteriores. La pelea entre geminis y minos estuvo intensa, por un momento pensé q el hermano del juez era Polux. Lo de Lionel no me lo esperaba, pero cuando lo supe recordé q lo de los ojos ámbar era una pista de su lazo sanguíneo. Lo raro es q gemenis lo encontrara en lugar de su maestro Leonidas, creo...


Hola Alfredo!

Así es, lo de los ojos ámbar fue una pista juju. Desde un principio tenía planeado esto... la muerte de Lionel, que Minos descubriera tiempo después que era su hermano... siempre me han gustado estos detalles en las historias jaja. Cuando alguien se entera de algo y ya no puede hacer nada porque el otro está muerto! Se me hace demasiado trágico... y eso me gusta juju.

CITA
Otra cosa q no considero tan relevante, pero si vale la pena mencionarlo. Es la similitud de la historia de minos y pandora. Lo q encontré algo raro es q siendo solo un humano “aslan”. Haya podido neutralizar la posesión de la masei. Hasta ahora es solo lo hemos visto con suikyou, pero parece q incluso el tiene el permiso de hades o algo para mantener su conciencia humana y no la del masei.



Eres el segundo que me menciona la similitud con la historia de Pandora juju. Ciertamente hay algo de ello, debo admitirlo ju.

Alomejor no lo recuerdas, pero en el cap. 5 d emi fic aparece Queen de Alraune, él preparaba posiones con mandrágora para recuperar la memoria... quizá Minos bebió jugo de mandrágora también ajja, o quizá haya otra explicación... los abremos si es que Minos logra salir de la otra dimension xD


CITA
Esta pelea me recordó a la ultima q estoy escribiendo en mis actuales capítulos y pienso terminar el siguiente mes. Donde también géminis es el protagonista, el genma ken. Así se llama la técnica de Ikki, pero las de géminis son el genrouken (puño de ilusión q tu utilizaste con minos) y el genromaken, el satan imperial. Que por un momento creí q lo ibas a utilizar, como siempre le has adjudicado ese...



Creo que tuve un lapsus xD confundí las técnicas jaja En realidad es el genrou ken!
Respecto a la movilidad, no es tanto así como que te paralice... sino que te entorme los nervios, y por tanto, el movimiento! juju


CITA
Realmente fue el final de Minos?... cuesta creerlo, tal vez solo un dios lo saque o Pandora, pero cuesta creer q haya muerto antes q sus tropas. De los 7 espectros q aun viven solo gordon, ningromante y lune podrían equivaler a un dorado si pelean los tres a mi parecer XD!. No se porq me late q aquí regresa rada para salvarlos en cáncer XD
Otra cosa que había dejado pasar por alto es...


Lo de minos quien sabe... quizá caiga en libra jajaja

Athena no está en el santuario por eso aún no he escrito de ella, pero ya casi regresa! quizá aparezca a media batalla en los templos jujuju


Saludos y gracias por leer y opinar =)

Capítulo 14: Memorias de un Pez Dorado
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#138 Rexomega

Rexomega

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Publicado 19 noviembre 2011 - 14:46

Saludos

Review del Capítulo 10: El Ejército de Lionel

Cruel desenlace para Lionel y su ejército; que perdieran era de esperar, que lo hicieran de ese modo (decapitados todos, con las cabezas colgando a la entrada del castillo de Hades) no tanto. Pero bueno, en la guerra hay victorias y derrotas, y no siempre el bando de Atenea va a caer tras hacer un milagro decisivo. Igual, me gustó la dinámica del capítulo con flashback intermedios del pequeño ejército de Lionel, particularmente la fábula sobre el miedo. Es un recurso fácil (no lo neguemos) para acentuar el drama de la rápida e impactante muerte que les llegará, pero sirvió perfectamente a su propósito.

Radamantis de Wyvern (Wyvern es una palabra inglesa, por ende no se escribe Wivern) casi, casi apareció sólo para figurar XD, al final Minos se quedó con todo el pastel, y vaya que no dejó oportunidad. Me pregunto: ¿de no haber quedado desgastado por usar la Explosión Cinética, Lionel podría haber matado a Minos?

La verdad es que Radamantis me resultó interesante (el diseño de su surplice, su rechazo al uso de Santos de Atenea para matarla, etc) en la Saga de Hades y siempre he creído que le sentó mal haber vencido a tres Santos de Oro y que luego toda esa fuerza e imponencia se debiera al Campo de Fuerza. Con lo visto en este y el anterior capítulo imagino que de los tres Jueces, el que más cobrará protagonismo será Minos, pero igual espero que Radamantis no decepcione (sin llegar a excesos como Drogamantis, claro está).

Minos es un sádico, y no es la primera vez que veo esa cualidad tan marcada en un fic (de hecho, si no recuerdo mal, el Minos de Joseleo es un ejemplo de ello); te diría que es difícil de creer que uno de los tres elegidos para juzgar a los muertos actúe así, pero doy por sentado que habrá una razón tras ello así que mejor me espero.

¿Minos tiene ojos de ámbar, como Eri de SR? Ok, no.

Entre ese comentario y lo que ocurre cuando la sangre de Lionel acaba bañando a Minos (en este capítulo no pude dejar de imaginarlo todo muy "Bleach", si bien Saint Seiya también tiene sus ejemplos de auténticos cuerpo-manantiales de sangre *señala a Shiryu, a Aiora del Episodio G, y a Drogamantis de Lost Canvas*) dudo que sea una simple curiosidad, así como dices que lo del cabello de Lionel tiene un porqué. Supongo que tendré que esperar medio año para descubrirlo (?).

Ya me habías dicho que algunos Regalos Olímpicos han sido destruidos en viejas Guerras Santas y tampoco es cuestión de abusar del recurso, pero igual me pica la curiosidad saber cuales son. Ahora Minos tiene la Flauta Celeste, a saber qué hará con ella.

Por terminar, hablemos un poco de Yago. Me llamó la atención que ganara con tal facilidad a Stand de Escarabajo, ¿tan débil es ese Espectro, o es que el nivel de Yago de Cisne excede al de un Caballero de Bronce? Enntiendo lo de la astucia, pero de todos modos le bastó un ataque para terminar al Espectro.

No puedo decir que lo de Corinne me sorprendiera, era lo que el personaje vendía desde que supimos del modo en que logró acceder a su armadura. Lo que me da curiosidad es qué función ejercerá entre las filas de Hades:
- ¿Infiltrado en el Santuario como Lamia de Sanguijuela?
- ¿Parte del Ejército de Hades, con todo y surplice, con algún aporte del tipo "conozco el Santuario y sus atajos"?

Se supone que lo sabré en el capítulo 11, pero ya sabes que soy un impaciente, y la verdad, esas dos posibilidades son algo que Lamia de Sanguijuela podía ofrecer desde su posición de espía. BTW, bailaré sobre la tumba de Yago el día de su muerte XD.

Como de costumbre, termino con los pequeños errores:

CITA
Prepárense para lo que os espera, Caballeros de Athena.


"Preparaos para lo que os espera" o "Preparense para lo que les espera", o "ustedes" o "vosotros".

Yo mismo caigo en ese error muchas veces XD, así que descuida.

CITA
¿Hay algo que deba saber antes de asistir a dicha reunión? No quisiera parecer subnormal. ¿Cuál es el objetivo de la reunión?


Sé bien que no te tiembla la mano para usar lenguaje soez cuando es necesario, pero diría que subnormal no es la palabra más adecuada para esta situación.

CITA
¡HIJO DE cain!


Me da en la nariz que es cosa de la censura y pretendías utilizar otro vocablo pero si no es el caso: Caín.

No son todos, pero sí los más destacados.

Uhm, ahora que lo pienso, no sería bueno acabar el review de este capítulo así... sino...

CITA
—Radamanthys es un nombre muy largo… ¡qué pereza! –dijo Lionel, riendo descaradamente. Para mí tú eres Rada.


CITA
—¿El objetivo? –confundido, preguntó Lionel. Mmmm, bueno, son tres objetivos en realidad. Número uno: fumar hierba. Número dos: hablar pestes de Denon de Acuario. Número tres: fumar más hierba.


HE´S MADE OF PURE AWESOME


Pero está muerto (/sad). Te deseo suerte sabiendo distribuir al resto de Santos de esta época entre las tres Guerras Santas. No sé si te lo he dicho antes, pero si es el caso no está de más repetirlo: a nadie le gusta que lluevan personajes nuevos venidos de la nada ni muertos resucitados porque sí.

Adeus

Editado por Rexomega, 19 noviembre 2011 - 14:48 .



#139 Cástor_G

Cástor_G

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Publicado 19 noviembre 2011 - 20:21

CITA
Saludos

Review del Capítulo 10: El Ejército de Lionel

Cruel desenlace para Lionel y su ejército; que perdieran era de esperar, que lo hicieran de ese modo (decapitados todos, con las cabezas colgando a la entrada del castillo de Hades) no tanto. Pero bueno, en la guerra hay victorias y derrotas, y no siempre el bando de Atenea va a caer tras hacer un milagro...



Hola Rex! Me alegra verte de nuevo T_________________T

Lo de las cabezas colgando en la entrada fue un guiño a la historia de México jaja. Si mal no recuerdo, éste capítulo lo publiqué en fechas de fiestas nacionales xD

Algunos lectores me han comentado que la muerte fue demasiado violenta! Pero es algo que quiero que esté presente el fic... creo que es uno de los detalles que lo hacen diferente a otros ;_;. Quiero mostrar algo más adulto... más oscuro. juju

CITA
Radamantis de Wyvern (Wyvern es una palabra inglesa, por ende no se escribe Wivern) casi, casi apareció sólo para figurar XD, al final Minos se quedó con todo el pastel, y vaya que no dejó oportunidad. Me pregunto: ¿de no haber quedado desgastado por usar la Explosión Cinética, Lionel podría haber matado a Minos?


Lo escribí así? Se me chispotió jaja. En capítulos posteriores aparece de la forma correcta, Wyver. =)

Lo de Radamanthys fue una participación especial xD. Es en el capítulo 13 donde empieza a tener mayor protagonismo. De hecho el cap. 13 tiene por nombre "Wyvern" jujuju.

Respecto a un resultado diferente: Posiblemente sí.
Desde un principio, Lionel estuvo en desventaja, por dos cosas:

1. No podía ejecutar la Explosión Cinética con su propia energía porque estaba herido y cansado.
2. No podía ejecutar la Explosión cinética con la energía del movimiento de Minos, porque Minos practicamente no necesita moverse para atacar! El movimiento al ejecutar la Marioneta Cósmica es muy poco... definitivamente no proporcionaría energía cinética suficiente.


Lo más seguro es que Lionel habría ganado la pelea de haber sido otras las condiciones!


CITA
La verdad es que Radamantis me resultó interesante (el diseño de su surplice, su rechazo al uso de Santos de Atenea para matarla, etc) en la Saga de Hades y siempre he creído que le sentó mal haber vencido a tres Santos de Oro y que luego toda esa fuerza e imponencia se debiera al Campo de Fuerza. Con lo visto en este y el anterior capítulo imagino que de los tres Jueces, el que más cobrará protagonismo...


Para Radamanthys tengo preparadas cosas muy interesantes! Aunque varias de esas cosas se verán en capítulos que aún no escribo XD. Cada uno de los jueces tendrá su momento. Por cuestión de trama, el primero en tener protagonismo será Minos. Pero ya le tocará a los otros también juju

CITA
Minos es un sádico, y no es la primera vez que veo esa cualidad tan marcada en un fic (de hecho, si no recuerdo mal, el Minos de Joseleo es un ejemplo de ello); te diría que es difícil de creer que uno de los tres elegidos para juzgar a los muertos actúe así, pero doy por sentado que habrá una razón tras ello así que mejor me espero.


El tipo de técnica que tiene Minos, siempre me hizo pensar que él podría ser un hombre sanguinario! Lamentablemente en el manga original, no supimos mucho de él X_X

En LC parecía ser sádico en un principio, aunque en mi opinión quedó a medias... como que Shiori pretendía hacerlo un hombre muy cruel y al final no se atrevió! (al final, creo que Queen de Shiori se vio más sádico). Tienes razón lo que dices... podría verse rara esta personalidad en un Juez, sin embargo, recordemos a Lune, fue elegido como reemplazo temporal de Minos en el palacio de justicia del infierno, y tenía una técnica bastante sangrienta! Recordemos cómo quedó el pobre Markino ajja


Parte de tus dudas respecto a Minos, se explican precisamente en el capítulo que acabo de publicar, el 14 (A la Deriva del Espacio). juju


CITA
¿Minos tiene ojos de ámbar, como Eri de SR? Ok, no.

Entre ese comentario y lo que ocurre cuando la sangre de Lionel acaba bañando a Minos (en este capítulo no pude dejar de imaginarlo todo muy "Bleach", si bien Saint Seiya también tiene sus ejemplos de auténticos cuerpo-manantiales de sangre *señala a Shiryu, a Aiora del Episodio G, y a Drogamantis de Lost Canvas*) dudo...


XDD

Lo que ocurre cuando Minos es bañado por la sangre de Lionel, se explica en el cap. 14 juju. Lo del cabello se explicará en el 17!! El 17 aún no lo escribo xD


Noooo! no tardes medio año! ;_; jaja, te promero que ya del cap. 9 en adelante la historia empieza a avanzar con mayor rapidez, hay muchas muertes, intrigas, complots xD T______T

CITA
Ya me habías dicho que algunos Regalos Olímpicos han sido destruidos en viejas Guerras Santas y tampoco es cuestión de abusar del recurso, pero igual me pica la curiosidad saber cuales son. Ahora Minos tiene la Flauta Celeste, a saber qué hará con ella.


En el cap. 12 aparece otro ;_;

CITA
Por terminar, hablemos un poco de Yago. Me llamó la atención que ganara con tal facilidad a Stand de Escarabajo, ¿tan débil es ese Espectro, o es que el nivel de Yago de Cisne excede al de un Caballero de Bronce? Enntiendo lo de la astucia, pero de todos modos le bastó un ataque para terminar al Espectro.


Lo que pasa es que los guardianes de las 4 torres (Venus de Paloma, Yámana de Tucán, Athan de Fénix y Yago de Cisne) recibieron un entrenamiento especial, diferente al de otros caballeros de bronce, lo que los pone al nivel de un caballero de plata normal (o sea, no d elos más fuertes). Desde un principio quise explicar esto ene l fic, pero pasaron y pasaron los capítulos y no lo hice jaja, lo haré apenas tenga la oportunida! ujju

CITA
No puedo decir que lo de Corinne me sorprendiera, era lo que el personaje vendía desde que supimos del modo en que logró acceder a su armadura. Lo que me da curiosidad es qué función ejercerá entre las filas de Hades:
- ¿Infiltrado en el Santuario como Lamia de Sanguijuela?
- ¿Parte del Ejército de Hades, con todo y surplice, con algún aporte del tipo "conozco el Santuario y sus...



La utilidad de Yago se revela justo en el siguiente capítulo, el 11 ;_;

Nadie quiere a Yago jaja. Aunque esa es precisamente la finalidad de éste personaje: ser odiado juju


CITA
Como de costumbre, termino con los pequeños errores:



"Preparaos para lo que os espera" o "Preparense para lo que les espera", o "ustedes" o "vosotros".

Yo mismo caigo en ese error muchas veces XD, así que descuida.


Sobre esto estuve intentando nuevas formas de escribir, al final me hice bolas y no escribí ni de una ni de otra xDD Pero eso ya no ocurre en capítulos posteriores... creo xD.


CITA
Sé bien que no te tiembla la mano para usar lenguaje soez cuando es necesario, pero diría que subnormal no es la palabra más adecuada para esta situación.



Me da en la nariz que es cosa de la censura y pretendías utilizar otro vocablo pero si no es el caso: Caín.



Exactamente! jaja Éste filtro para malas palabras del foro es una verdadera lata!

Cuando lean "hijo de caín" en realidad escribí "hijo de p.uta". O cuando lean "porquería" (según el contexto) es "mier.da". XDD

Me gusta utilizar malas palabras, violencia y desnudez. Por algo me gustan las series de HBO! XDD


CITA
No son todos, pero sí los más destacados.

Uhm, ahora que lo pienso, no sería bueno acabar el review de este capítulo así... sino...

HE´S MADE OF PURE AWESOME


Pero está muerto (/sad). Te deseo suerte sabiendo distribuir al resto de Santos de esta época entre las tres Guerras Santas. No sé si te lo he dicho antes, pero si es el caso no está de...



Quizá no sea lo último que veamos de Lionel jujujujuju

Respecto a lo segundo, tengo todo friamente calculado, no caeré en eso... o por lo menos eso espero xDD.


REX, VUELVE PRONTO T______________T


Saludos!

Capítulo 14: Memorias de un Pez Dorado
(Pincha sobre la imagen para Leer)



#140 Cástor_G

Cástor_G

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Publicado 21 diciembre 2011 - 22:21

CITA
Pues bien, aquí está el Capítulo 15. ju ju ju


Fue un poco complicado terminar éste capítulo... lo he dividido en dos porque creo que era mejor separar los eventos que ocurren en éste número 15, y el número 16. De hecho, empecé escribiendo una parte que al final dejé para el prócimo capítulo xD

Al final el capítulo me quedó largo de todas formas, así que volví a quitarle...



CAPÍTULO 15:
Memorias de un Pez Dorado


No existe parte del cuerpo humano más fascinante y misteriosa que el cerebro. Esta pequeña masa encerrada en nuestro cráneo, prácticamente define quiénes somos; incluso el simple hecho de poder parpadear resulta de un complejo proceso cerebral. Es en esta masa donde surge algo más incomprensible aún: la memoria. Esa increíble capacidad de poder almacenar información dentro de un espacio intangible en nuestro cuerpo.

El Joven Perdido

Dentro del inmenso mundo marino, existen diminutos peces carentes de buena memoria; su capacidad de retención es tan pobre, que incluso a veces olvidan el cómo respirar bajo el agua. ¿Increíble, no es así?
Cuando era un niño, mi hermano mayor me contaba cientos de historias fantásticas sobre la vida marina, cada una más interesante que la otra.
Mi hermano es el hombre más honorable que haya conocido; su buena reputación como Caballero de Capriconio, ha sido dignamente ganada con cada una de sus grandes hazañas. Me gustaría ser como él, el guerrero más fiel y valeroso en la orden de Athena, me gustaría ser como Láncelot de Capricornio. Lamentablemente, jamás lo conseguiré… y en esa ocasión que lo descubrí, ciertamente me sentí algo decepcionado.
Recuerdo aquel caluroso día de verano, mi ropa estaba empapada en sudor, y yo caminaba sin rumbo por un polvoriento camino de Atenas. La gente me miraba con desagrado, pues mi aspecto sucio y desaliñado no daba muy buena impresión… incluso debo decir que ni siquiera llevaba zapatos; me tomó más de tres horas remover toda la mugre adherida a mis pies descalzos, por aquella larga y triste caminata.
No sé por cuánto tiempo había estado vagando, pero en cierto momento, el hambre empezó a manifestarse rotundamente con aquel vergonzoso sonido burbujeante en el estómago. Aunque nadie logró percatarse de ello, pues me encontraba en medio de un mercado, en el que el molesto bullicio del lugar podría tragarse hasta el más espantoso y sonoro grito. Una vez escuche la historia de un hombre que fue apuñalado en esta calle; la gente caminó apresurada sobre su cuerpo inerte durante todo el día, sin percatarse que había un cadáver bajo sus pies.
El olor a delicioso pescado fresco del mediterráneo, rápidamente llamó mi atención; pero sería muy tardado el cocinarlo, definitivamente no era una buena opción para saciar mi hambre; tampoco lo era la carne cruda, aún sangrante, que podía verse colgando por todos lados. Fue entonces que vi aquella enorme exhibición de fruta fresca; no supe cómo sucedió, pero en un abrir y cerrar de ojos, y sin darme cuenta, ya tenía una suculenta manzana roja en mi mano derecha. Empecé a devorarla rápidamente, y seguí caminando. Fue ingenuo de mi parte creer que podía irme así, tranquilamente, sin pagar por aquel fruto, porque los comerciantes de éste concurrido mercado podrían no darse cuenta si un hombre muere frente a ellos… pero jamás permitirían que un sinvergüenza les robase siquiera un centavo.

—¡Sinvergüenza, págame esa manzana! —Apenas había dado unos cuantos pasos, cuando escuché la aguardentosa voz de un hombre gritando a mis espaldas—. ¡Maldito ladrón!
—¿Se refiere a mí, señor comerciante? —le pregunté y me di vuelta— Lo siento, pero no tengo dinero para pagarle.
—¿Pero qué dices, estúpido? —me preguntó muy molesto. El hombre era bastante gordo, y su cabeza era particularmente redonda. El enojo le puso el rostro colorado, y debido a su redondez, parecía un enorme tomate—. Ahora mismo te voy a enseñar a no tomar cosas ajenas, desgraciado —dijo al momento de sacar un cuchillo de entre sus ropas—. ¡Te cortaré las manos!

El enfurecido hombre se lanzó violentamente sobre mí, pero antes de que pudiese tocarme siquiera, una poderosa corriente marina apareció de la nada y le envolvió, haciéndole volar por los aires, cayendo justo sobre el enorme cajón repleto de fruta fresca, la cual rodó por varios metros sobre el suelo.

—¿Te encuentras bien? —me preguntó un imponente hombre de ropaje dorado, que en un instante surgió de entre la muchedumbre— Toma —Aquel misterioso hombre recogió del suelo una manzana que había rodado hasta golpear su pie, y me la entregó.
—Gracias.

La gente pronto empezó a murmurar… “es el señor Láncelot de Capricornio”, decían. Todo mundo parecía conocerlo, excepto yo.

—Quiero que sepan todos —proclamó el Caballero de Oro, obteniendo inmediatamente la atención de la chusma—, que este joven andrajoso, por el cual nadie se ha preocupado, es un Caballero de Athena, Alrisha de Piscis. Y no sólo eso, además es mi hermano menor. Por estas dos razones, debe ser respetado, sin importar si luce hambriento, sucio o confundido. Quien no lo haga, definitivamente lo lamentará.

Fue entonces que lo entendí. ¿Cómo era posible que no pudiese recordar a mi propio hermano? Después de partir rumbo al Santuario, Láncelot respondió mis dudas… o por lo menos parte de ellas.
Hace mucho, mucho tiempo, ocurrió algo en mi vida… algo que no recuerdo y que mi hermano jamás ha querido contarme con claridad. Éste desafortunado evento, provocó en mí un daño cerebral que derivó en un terrible padecimiento, con el que he tenido que vivir desde entonces: amnesia.
Estos incómodos episodios de amnesia me han hecho olvidar acontecimientos importantes de mi vida; algunos recuerdos han sido borrados por completo; otros los he recuperado con el pasar de las horas, días o meses después de cada episodio. ¿Será posible que algún día me olvide incluso de cómo respirar? Así como los peces de los cuales mi hermano me ha contado. Es una vida triste sin duda alguna.
Éste terrible padecimiento me ha limitado como Caballero de Athena… incluso como hombre, pues mi hermano ha tenido que estar siempre a mi lado para cuidarme; en cualquier momento mi mente podría apagarse, olvidando nuevamente cosas importantes. Esa es la razón, por la cual creo que jamás llegaré a ser tan grande como lo es mi hermano mayor.


El Monstruo que Regresó de la Oscuridad

En lo alto de una montaña… más allá de las doce casas del zodiaco, se alzaba imponente un enorme templo, construido en su mayoría a base de mármol y piedra caliza. Tras los enormes pilares que sostenían aquel recinto, se encontraba un pasillo; escalofriante y oscuro camino alfombrado de rojo profundo, que conducía al salón principal. Al final, un trono, y sentado en él, el hombre que estaba por encima de los ochenta y ocho Caballeros de Athena, el Gran Patriarca.

—Un Juez del Inframundo ha caído. —La voz del hombre de blanca túnica resonaba en el casi absoluto silencio del lugar. Las manchas y arrugas en sus manos revelaban su edad avanzada—. A veces, la justicia tarda, pero siempre llega —dijo el viejo, al momento que una resplandeciente armadura de oro apareció frente a él. Y al instante, abandonó el trono en el que permanecía sentado, y caminó lentamente hacia el radiante ropaje dorado.

La armadura de Géminis que hacía un momento había desaparecido en la otra dimensión, viajó a través del espacio-tiempo hasta llegar al templo de Athena; quizá había viajado millones de años luz en tan solo un instante. Era extraño, pues en ella no había guerrero alguno, estaba completamente vacía; Pólux de Géminis desapareció sin dejar rastro.

—¿Qué significa esto? —preguntó sorprendido el gran Patriarca, al ver como un hilo permanecía fuertemente amarrado al brazo izquierdo de la armadura de Géminis—. ¿Un hilo? ¡Es imposible! ¿De dónde viene? —El anciano caminó siguiendo el hilo que por varios metros se arrastraba sobre el suelo. Después de cierta distancia, el hilo se elevaba y desaparecía en medio de la nada.

Fue entonces que sucedió: el punto en la nada en el que desaparecía el hilo, pronto se abrió cual agujero en el suelo, y de aquel hueco dimensional empezó a emerger un hombre tenebroso, como bestia recién liberada del infierno.
Primero pudieron verse ambas manos; estas estaban protegidas por guanteletes oscuros metálicos, y abrían violentamente la fisura haciéndola cada vez más grande. Cuando había espacio suficiente, el hombre tenebroso asomó la cabeza; ante la sorpresa del gran Patriarca, aquel hombre resultó ser Minos de Grifo. La fisura seguía creciendo, y pronto Minos pudo sacar sus piernas y así salir finalmente de aquella distorsión espacial, que inmediatamente se cerró.

—Esto sí que es una sorpresa —profirió Minos apenas tocó el suelo—. Éste camino interdimensional me ha traído directamente a los aposentos del gran Patriarca del Santuario. —La vestimenta del anciano era inconfundible; lucía tal como Minos había escuchado. ¿Así que tú eres el hombre que estaba tras todas esas ilusiones? ¿Tú eres el Caballero de Géminis?
—Es imposible… ¿Cómo has logrado salir de la otra dimensión? —preguntó exaltado el hombre de blanco. El casco que llevaba le ensombrecía el rostro; de no ser así, seguramente podría verse a un hombre muy angustiado.
—Muy fácil —respondió Minos, mostrándole el dedo del cual pendía el hilo que aún permanecía sujeto a la armadura de Géminis—. Antes de que desaparecieras de la otra dimensión, pude sujetarte con uno de mis hilos. Después, lo único que tuve que hacer fue seguirlo hasta encontrar una pequeña abertura que me permitiera salir. Debo admitir que no fue agradable estar flotando en medio de la nada… por un momento me sentí perdido. Pero ahora estoy aquí. Incluso me has hecho el favor de acercarme a mi objetivo, el templo de la Preciosa Urna.
—¿Dices que el templo de la Preciosa Urna es tu objetivo? ¡¿Qué pretendes?!
—Idiota. No tengo por qué responder a tus preguntas. Me has provocado muchas molestias, y ahora mismo lo vas a pagar. Pero antes de arrancarte la cabeza, quiero ver tu rostro... ¡Maldito bastardo!

Minos arrancó el hilo que permanecía amarrado a la armadura de oro, y sin perder tiempo, reunió una gran cantidad de energía cósmica en su mano, hasta formar una resplandeciente esfera púrpura que lanzó contra el aún consternado patriarca del Santuario. El impacto fue lo suficientemente fuerte como para arrancarle el casco y hacerlo trizas; por primera vez en más de un siglo, el rostro de aquel misterioso hombre quedó expuesto.

—Esto debe ser una broma. —Minos le observó fijamente, y después de un momento, dejó escapar una escandalosa carcajada—. ¡Eres un anciano! —gritó, aún entre risas—. Siendo el gran Patriarca del Santuario, es natural que seas mayor al resto de los Caballeros, pero no imaginé cuánto.
—Mi edad no es tan avanzada en realidad —dijo el de blanca cabellera y piel arrugada—. Pero sin importar eso, te aseguro que te voy a derrotar, Minos. ¡Por Athena!
—¿Y qué se supone que podría hacer en mi contra un pedazo de carne anciana y decrépita como tú? —preguntó Minos, examinando al viejo de pies a cabeza—. Ahora estamos frente a frente… ya no podrás esconderte tras alguna ilusión. Te haré pedazos maldito cobarde… y lo disfrutaré tanto como nunca lo he hecho con la muerte de alguno de mis oponentes.
—¿Cómo te atreves a hablarle de esa manera al gran Patriarca? —preguntó un hombre de larga cabellera castaña y resplandeciente ropaje dorado, al momento de entrar al templo de Athena—. Ese hombre que tienes frente a ti, es el hombre más sabio y bondadoso que existe en el mundo. —Después de haber sentido el agresivo cosmos de Minos, Alrisha decidió abandonar el duodécimo templo del zodiaco, el de los Peces Gemelos, para dirigirse rápidamente al templo de Athena—. No voy a permitir que tu sucia lengua siga escupiendo insultos en su contra. Yo, Alrisha de Piscis, me haré cargo de ti, Espectro.

¡Aqua Globe!
(Agua Mundo)


La humedad en el ambiente propició la aparición de incontables partículas de agua suspendidas en el aire. Pronto, estas formaron miles de diminutas gotas de líquido vital que en un instante se reunieron sobre la palma del Caballero de Oro, formando una esfera de agua un poco más grande que su propia cabeza. Después, la burbujeante bola líquida fue lanzada contra el tenebroso Minos de Grifo.

—¿Crees que después de haber enfrentado al mismísimo Patriarca del Santuario, perdería mi valioso tiempo contigo? —preguntó el Juez, al momento de retener con la diestra la bola de agua que había sido lanzada en su contra—. ¡Fuera de mi vista, porqueria! —ordenó, devolviendo la burbujeante esfera a su creador; la bomba líquida fue a parar directamente al rostro de Alrisha, empujándole hasta impactarlo violentamente contra uno de los pilares que sostenían el templo.

El Ataque Secreto de Alrisha

Era una situación desesperante; Minos había logrado salir de la otra dimensión, y ahora se encontraba más allá de las doce casas, en el sagrado templo de Athena. Alrisha de Piscis decidió hacerle frente, pero su ataque no surtió efecto alguno en el Grifo, sino todo lo contrario; el pez dorado se vio afectado por su propio ataque.

—¡Alrisha! —exclamó el sumo sacerdote, impotente al no poder auxiliar al Caballero de Oro, pues Minos de Grifo aún le cerraba el paso.
—Imposible —musitó Piscis, tendido sobre el suelo—. No sólo fue capaz de retener mi ataque… sino que además me lo ha devuelto. Éste hombre es terrible.
—¿Qué esperabas, estúpido?
—De cualquier modo, ese fue mi ataque básico, Espectro —dijo Alrisha al momento de ponerse en pie—. ¡Ahora conocerás mi verdadero poder!

¡Twin Fish Attack!
(Ataque de los Peces Gemelos)


Tal como había ocurrido antes, la humedad del ambiente propició la aparición de diminutas gotas de agua que rápidamente se reunieron no sólo en una de las palmas del Caballero de Piscis, ahora en ambas. Y después de un instante, dos embravecidos peces gigantes salieron disparados de sus manos, envueltos en una corriente de agua avasalladora. Fue imposible para el Grifo atrapar aquel ataque, por lo que recibió el impacto completamente, quedando atrapado en medio de aquel furioso fulgor acuático.

—¡Lo logré! —exclamó Alrisha.
—¡Me tienes harto, hijo de perra! —gritó Minos, apenas las aguas dejaron de correr sobre su cuerpo.
—¡Es imposible! ¡Mi segundo ataque tampoco ha surtido efecto alguno!
—¡Ahora mismo te arrancaré la cain cabeza, oportunista!
—¡Detente Minos! —ordenó el gran Patriarca—. Tu pelea es conmigo. No permitiré que tus puños sigan eclipsando la vida de hombres inocentes. Por Lionel… por Cratos… por todas las personas que has matado… ¡Te detendré!
—Gran Patriarca —musitó Alrisha—… por favor no intervenga. Desde el momento en que entré a esta habitación, sentí el deber de hacerme responsable de esta pelea. Ahora me entero que fue éste hombre quien le arrebató la vida a mi amigo Lionel, entonces no es mi deber pelear con él… ¡Es mi obligación!
—Alrisha…
—Usted sabe que… siempre he sido un problema para mi hermano Láncelot. —La voz del joven Piscis empezó a quebrarse; un nudo en su garganta le impedía hablar con claridad. Sus ojos se humedecieron, y sin que pudiera evitarlo, las lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas—. Mi padecimiento me ha convertido en un guerrero inestable y dependiente, por lo que mi hermano ha tenido que estar siempre a mi lado, para protegerme, como si aún fuese un niño. Hoy, éste miserable… éste asesino, me da la oportunidad de demostrarle a mi hermano y al mundo que soy un hombre, un Caballero de Athena, y que puedo luchar hasta el final, como todo un guerrero.
—Alrisha…
—Tu estúpida palabrería me aburre, insignificante Caballero de Oro —dijo Minos—. ¿Tienes algún otro ataque que pueda repeler sin problema alguno humillándote así una vez más? ¿O es que finalmente has entendido que eres una cain porqueria insignificante que no vale nada si te comparas conmigo?
—Minos, en realidad tengo un ataque secreto que ahora mismo vas a conocer. No me gusta la violencia… pero tú eres un ser despreciable que no merece vivir.
—¿Qué es esto? —Repentinamente, un extraño remolino de agua rodeó los pies del Juez del Inframundo, bloqueando sus movimientos— ¿Qué significa éste remolino? Poco a poco está cubriendo todo mi cuerpo… ¡No puedo moverme!
—Aún no es el momento de alterarse, Minos —dijo Alrisha serenamente—. Ésta es sólo la primera etapa de mi ataque. Se podría decir que mi técnica suprema se divide en dos: primero debo sellar tus movimientos con una poderosa corriente de agua en forma de remolino, y después… ¡Después esto, Minos!

El cosmos de Alrisha crecía y crecía sin parar. Aquella poderosa energía emanada de su cuerpo podía sentirse alrededor de todo el Santuario. Cada hombre en la fortaleza de Athena pudo notar el grandioso espectáculo que Alrisha estaba brindando… principalmente su hermano, Láncelot de Capricornio.

—¡Detente Láncelot! —ordenó Denon de Acuario, apenas vio al Caballero de Capricornio intentar cruzar el undécimo templo del zodiaco, el de la Preciosa Urna.
—No tengo tiempo para tus estupideces, Denon —dijo Láncelot al detenerse— ¿Es que acaso no has notado que un violento enfrentamiento está teniendo lugar en los aposentos de Athena? Ese enorme cosmos que acaba de estallar hace sólo un momento, es el de mi hermano Alrisha… él está involucrado en esa pelea, tengo que ir a ayudarle. Así que más vale que no intentes detenerme.
—No me malinterpretes, amigo mío —dijo Denon, con aquella sínica sonrisa que tanto le caracterizaba—. De ser otras las circunstancias, yo mismo te acompañaría y te ayudaría a hacer pedazos a aquel que se haya atrevido a tocar a tu hermano menor… al cual no tengo en muy buena estima por el hecho de ser un Caballero de Bronce ascendido a Caballero de Oro, por cierto —precisó el mordaz Denon de Acuario—. Pero independientemente de eso, es tu hermano, y tú mi gran amigo. Entonces él es para mí, algo así como un incómodo pero ciertamente apreciado sobrino… y yo para él, el típico tío malvado de algún cuento, seguramente.
—Al grano, Denon.
—El punto es… ¿No sientes esto, Láncelot?
—¿Qué cosa?
—El cosmos de Alrisha —dijo el rubio, dirigiendo su mirada hacía el último de los templos en aquella escarpada montaña—. No es la energía de alguien que se encuentra en apuros y necesite ayuda. No… es la increíble y poderosa energía de un guerrero que grita “Yo puedo hacerlo”.
—Tú no lo entiendes —dijo Láncelot, con voz entrecortada; rara vez sus sentimientos salían a flote… era un guerrero casi inquebrantable—. Es mi pequeño hermano menor…
—Es un Caballero de Oro. No conozco batalla que él haya terminado por su cuenta; siempre has estado tú para ayudarle. Es momento de que le dejes crecer. Él mismo te lo está pidiendo… ¿No puedes sentirlo?
—Alrisha…

Era quizá el momento más difícil por el cual había pasado Láncelot; tenía que tomar la decisión más importante de su vida: ayudar a su hermano, o cumplir los deseos del mismo Alrisha y dejarle solo en esta pelea.

—Será mejor que regrese al décimo templo, el de la Cabra Montés —musitó Láncelot al caminar—. Los Espectros siguen acercándose, están a punto de entrar al cuarto templo, el del Cangrejo Gigante. Seguramente Alrisha tendrá todo bajo control.
—Así debe ser.

Finalmente, Láncelot se marchó, esperando que su hermano menor pudiera resolver por sí mismo la problemática situación en la que se encontraba… más allá de los doce templos, en los aposentos de Athena.


El Libro de los Muertos

La furia del mar parecía haberse desatado dentro del templo de Athena. Anteriormente, un poderoso remolino de agua había rodeado el cuerpo de Minos, impidiendo que éste pudiera mover siquiera un músculo. Pero algo ocurrió: las aguas de pronto dejaron de correr, liberando al Grifo de aquella avasalladora prisión acuática.

—No puede ser —musitó Alrisha, al observar cómo la poderosa corriente que había desatado, se transformó en una delicada brisa—… olvidé cómo ejecutar mi técnica secreta. ¡Maldita sea, lo olvidé! —La situación no podía ser más desafortunada: justo en medio de la batalla más importante para el Caballero de Piscis, Alrisha tuvo un nuevo episodio de amnesia. En esta ocasión, olvidó la forma en que podía ejecutar su técnica más poderosa.
—Dime, Caballero de Oro… ¿Debo reír o llorar? —preguntó Minos—. ¡Qué espectáculo tan patético! —Después del fallido ataque de Alrisha, la tranquilidad se apoderó de Minos nuevamente, regresando así su demencial sonrisa.
—Deja esto en mis manos, Alrisha —ordenó el gran Patriarca.
—De ninguna manera, con o sin memoria, terminaré esta pelea.
—No importa quién pelee primero —dijo Minos—. Ambos morirán. Pero antes, permítanme mostrarles algo.

¿Qué era lo que planeaba éste siniestro hombre? En un abrir y cerrar de ojos, y como si de algún truco de magia se tratase, apareció entre sus manos un enorme libro; las hojas de éste estaban hechas de papiro fino; mientras que en sus cubiertas de piel podía verse un escrito griego bañado en oro que lúgubremente recitaba “El Gran Libro de los Muertos”.

—Acaso ese libro es… —susurró el gran Patriarca.
—El libro de los muertos —completó Minos. El gran libro de los muertos guardaba un detallado registro acerca de cada pecado cometido por el hombre antes de morir—. Alrisha… desde el momento en que te vi, tuve la sensación de que en algún lugar había visto tu estúpido rostro.
—¿De qué hablas? —preguntó Alrisha desconcertado, mientras Minos hojeaba el libro sin parar.
—¡Aquí están! —exclamó el Grifo, señalando con el dedo índice parte de un texto—. Armand y Adele Goodrish. ¿Te dicen algo estos nombres?
—¿Cómo es que sabes de ellos? —preguntó Alrisha—. Ellos eran mis padres.
—Yo lo sé todo —respondió Minos—. Ciertamente eres muy parecido a ellos; especialmente a tu madre. El color rosa de tus ojos no es muy común. Como sea… hace años, estas dos personas se presentaron frente a mí… allá en el Inframundo, en La Corte del Silencio; apenas habían muerto. Como Juez del Infrando que orgullosamente soy, fui yo quien determinó el castigo más adecuado para estos infelices, según sus pecados cometidos.
—Ellos eran buenas personas… ¡¿Qué hiciste con ellos maldito?!
—Eso no es lo que dice el libro —No existía mirada más perversa, ni sonrisa más pérfida que las mostradas por Minos apenas pronunció estas palabras—. Aquí dice que —musitó mientras leía—… eran personas muy violentas; tanto que intentaron matar a sus dos hijos: Láncelot y Alrisha, hiriendo gravemente a éste último en la cabeza.
—¡Mientes!
—El libro no miente —aseguró Minos, al momento de desvanecerlo—. Debe ser horrible enterarse que tus propios padres intentaron quitarte la vida… ¿No es así? Pero no te preocupes, ellos han sido sentenciados ya. Yo mismo me encargué de enviarlos al infierno destinado a todas aquellas personas violentas… los envié al Primer Valle de la Sexta Prisión: El Estanque de Sangre Hirviente, donde sus cuerpos putrefactos arderán eternamente, retorciéndose de dolor en medio de un incandescente mar carmesí.
—Así que esa fue la razón por la que he padecido de amnesia desde niño —musitó Alrisha—. Quisiera nunca haberlo sabido.


El Viejo Guerrero

¿Todo estaba perdido? Alrisha había olvidado cómo ejecutar su mejor técnica; no parecía tener nada más para oponer resistencia. Incluso sus emociones resultaron dañadas en éste combate.

—Debo admitir que esto ha sido divertido… destrozar tus sentimientos. Pero sinceramente me has quitado mucho tiempo y ya me tienes harto. ¡Así que ahora mismo te arrancaré la cain cabeza, oportunista! —La furia desquiciada de Minos había vuelto; esta vez estaba totalmente dispuesto a enviar a Alrisha al otro mundo.
—¡Detente Minos! —ordenó el gran Patriarca—.
—¡Silencio anciano! —A pesar de que hacía unos instantes Minos lucía totalmente despreocupado, la verdad es que el Grifo parecía haber cambiado desde el momento en que fue atrapado en la otra dimensión; su rostro perfecto y confiado, ahora lucía sudoroso e inquieto; mientras que su mirada perversa revelaba una creciente maldad que jamás había mostrado—. De cualquier forma, ambos morirán. —Éste hombre era un ser realmente diabólico, y los constantes problemas que había tenido a partir de su llegada al Santuario, especialmente al ingresar al templo de los Gemelos, le habían hecho perder la cordura totalmente.
—No voy a permitir que sigas asesinando a mis compañeros, Minos. —El rostro preocupado del anciano, pronto adquirió un gesto de calma total.
—Es imposible —musitó Minos—. ¿Por qué de pronto el cosmos de ese viejo ha empezado a crecer sin parar? —preguntó, mientras una vigorosa energía emanaba del anciano cuerpo de aquel hombre de blanca túnica—. ¡No puede ser! ¿De dónde viene ese poder? ¿Acaso no tiene límite?

De forma repentina, la piel del hombre de gran sabiduría empezó a resquebrajarse cual cascaron, al mismo tiempo que la blanca cabellera que revelaba su avanzada edad, caía al suelo. De aquel organismo anciano y decrépito parecía emerger un cuerpo joven y musculoso, rebosante de un vigor inigualable. ¿Podría ser otra de las inquietantes ilusiones del Caballero de Géminis? No, esta vez parecía ser diferente, parecía ser real.
Cuando aquel bizarro espectáculo terminó, quedó expuesto ante la atónita mirada de los presentes, un nuevo y joven guerrero, el cual fue inmediatamente vestido por la sagrada armadura dorada de Géminis.

—¡Es imposible! —exclamó desconcertado Minos de Grifo, al ver la nueva apariencia de su oponente—. ¿Cómo es posible que éste anciano haya recobrado su juventud? ¡No tiene sentido!
—Después de doscientos años, he vuelto a vestir mi armadura —dijo el Caballero de Géminis; el poderoso cosmos que ahora emanaba de su cuerpo, parecía generar una corriente de aire que ondeaba suavemente su larga y rubia cabellera—. Yo soy Pólux de Géminis, uno de los sobrevivientes de la anterior guerra santa.
—Así que el gran Patriarca era el misterioso Caballero de Géminis —murmuró Alrisha—. Seguramente todo éste tiempo ha utilizado algún tipo de ilusión para aparecer en ambas formas en cada reunión dorada. Es un hombre increíblemente hábil.
—¡Minos! —exclamó Pólux—. ¿Estás listo para lo que te espera?

Una situación que lo cambia todo; justo cuanto todo estaba perdido, resurge de entre la miseria un poderoso guerrero, dispuesto a todo para proteger a sus seres queridos. El guerrero de los viejos tiempos: Pólux de Géminis.

Memoria… es aquella increíble capacidad de entender, guardar y evocar experiencias a través del tiempo. Sería maravilloso y perfecto que todo aquello que guardamos en nuestra mente fuese bello, agradable y mágico. Lamentablemente, habrá también cosas terribles, pestilentes y atroces que estarán ahí, y que sería mejor olvidar.












El recuerdo es un poco de eternidad” —Antonio Porchia.


Capítulo 14: Memorias de un Pez Dorado
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